lunes, 28 de diciembre de 2015

CRÍTICA MACBETH (2015)

Director: Justin Kurcel. 
Reparto: Michael Fassbender, Marion Cotillard, David Thewlis, Elizabeth Debicki, Jack Reynor, Sean Harris, Paddy Considine, Julian Seager, David Hayman, James Michael Rankin, Barrie Martin, Ross Anderson.  
Género: Drama.  
Duración: 113 minutos. 
Valoración: 8.5 / 10 

Por Lucía Pérez García  

MACBETH.-En mi vida he visto un día más feo y hermoso a la par. 

Yo tampoco. Aquí me hallo entre la duda y la confusión. Entre lo que vi y lo que recuerdo. Entre el sí y el no. Las ganas podían conmigo. Amante ocasional de Shakespeare en mis sueños de las tardes de verano. Platónicamente entusiasmada por un tal Fassbender. Seguidora incuestionable de aquella que pugna por el trono de Francia con Juliette Binoche. Pocas veces tuve tan pocas dudas, ni tantas.  

MACBETH.- ¡Deteneos imperfectos oráculos: decidme más! 

Mis oidos no se distrajeron un momento. Un texto tan fiel y que no parece teatro. Fueron contados mis pestañeos. Los ojos se me llenaron de niebla y humo. De sombras y tinieblas. El paisaje inconmensurable, romántico hasta la muerte, amenazante, sublime. Él más oscuro e impenente de los que ha visto Macbeth. La naturaleza en todo su poder maligno, en toda su fortaleza justiciera. Casi invocando al Kurosawa de Trono de Sangre (1957), Kagemusha (1980) y Ran (1985). El trágico destino de Macbeth se dibujaba en cada partícula de aire. Y yo, con los ojos secos por no perder un segundo, no podía dejar de mirar.  


BRUJA 3ª.- ¡Salve, Macbeth, que en el futuro serás rey! 

Como Macbeth, Fassbender estaba destinado por los oráculos: Hunger (Steve McQueen, 2008), Fish Tank (Andrea Arnold, 2009), Shame (Steve Mcqueen, 2011), Jane Eyre (Cary Joji Fukunaga, 2011), 12 Años de Esclavitud (Steve McQueen, 2013), Frank (Lenny Abrahamson, 2014). Valentía, decisión, frialdad, violencia, vergüenza, arrepentimiento…lo ha sentido todo y nos lo ha hecho sentir. La locura de este rey escocés no sería la misma sin su cuerpo. Aunque podría haber sido más si la naturaleza y la oscuridad no le hubieran robado el protagonismo.  




LADY MACBETH.- ¡No más que la mirada franca! La alteración de las facciones es siempre de temer. ¡Lo restante dejadlo a mi cuidado! 

Podría haber sido más sin ese primer plano de Marion Corillard. Tan horrible por dentro como bella por fuera. Más fiera ella que el tiempo, ni los fenómenos osan restarle importancia. No solo es capaz de llevar al mismo rey a la locura.  


MACBETH.- ¡Veo iluminarse vuestro ardor! 

Un bosque en marcha. Un bosque que no esperas pero podrías esperar. Un final tan ingenioso como el propio Shakespeare. Tan visual y efectivo que si hubiera sido escrito hace siglos nadie le pondría pegas. Ahora tampoco. 


Solo la música que le acompaña podría haberle dado mayor intensidad. Potentísima al inicio. Obsesionada con la locura. Cercana a los sonidos de Toshiro Mifune. Merecía más en el punto culminante. Merecíamos que nos reventara el corazón de tensión, nervios y furia. Pero el hermano músico de los Kurcel, Jed, optó por lo escaso. Como en Slow West (John Maclean, 2015), pocos instrumentos. Los necesarios. Diferente. 



BANQUO.- ¿Va muy adelantada la noche?
FLEANCE.- Se ha ocultado la luna y no he oído el reloj. 

Los minutos pasaron sin avisar. Minutos densos y pacientes. Solemnes. Ni rápidos ni pausados. Minutos que exigen de una reflexión más larga de lo que su propia duración permite. Hoy no, mañana tampoco. Mejor el otro. Unos días para saborear un cine que precisa ser meditado. Tanto o más que el texto de Shakespeare. Aquel lo lees y no puedes dudar que es maravilla. La película la ves y solo te entran dudas. Será la ambición y la locura que son contagiosas. Me gusta hoy más que ayer pero menos que mañana.  


BRUJA 1ª.- ¿Cuándo volveremos a encontrarnos los tres en el trueno, los relámpagos y la lluvia? BRUJA 2ª.-Cuando finalice el estruendo, cuando la batalla esté ganada y perdida. 
BRUJA 3ª.-Eso será antes de ponerse el sol.  

Así empieza la obra de Shakespeare. Palabras que podríamos transponer a nuestros tres protagonistas: Kurcel, Fassbender y Cotillard. ¿Cuándo? Dentro de un año en ‘Assassin´s Creed’.  

LADY MACBETH.- ¡Nosotros fracasar!...Apretad solamente los tornillos de vuestro valor hasta su punto firme, y no fracasaremos. 

Ésto sí que no lo dudo. 


viernes, 25 de diciembre de 2015

CRÍTICA CARLITOS Y SNOOPY: LA PELÍCULA DE PEANUTS (2015)

Director: Steve Martino 
Género: Animación.  
Duración: 93min. 

Valoración: 8.5 / 10 



Por Lucía Pérez García 

La palabra felicidad puede definirse de muchas maneras. Una de ellas, está claro, es evocando a Gene Kelly en Cantando Bajo la Lluvia. Otra, es bailar como Snoopy. Morrito al cielo, brazos abiertos y patitas modo baile del sambito. Con eso y unas cuantas lucecitas de colores callejeras, la Navidad está servida.


Charlie Brown no ha renovado el armario en estos 65 años. Las creaciones de Charles M. Schulz parecen no haber cambiado desde entonces. Siguen teniendo esa especie de extraña melancolía, esa ración de realidad y ese mucho de ingenuo. Todos siguen siendo los mismos. Nada de adaptarlos a los nuevos tiempos. Porque en el mundo de los niños los mayores siguen sonando como trompas desafinadas. La animación digital no tiene nada que envidiar a sus antecesoras tradicionales. El volumen extraplano es la perfecta plasmación tridimensional de unos personajillos de perfil continuo. Y la melodía simplona de piano no se despega de la cabeza, en una adaptación de Christopher Beck que toca cada uno de los capítulos de la historia de forma diferente, desde los pequeños conjuntos hasta las grandes sinfonías: romántico, épico, cómico. Porque si en el día de un niño pasan millones de cosas, en el de un perro y una pandilla de pajaritos amarillos no hay tiempo suficiente para abarcar todas las aventuras.

Las pequeñas-grandes hazañas de Charlie Brown, muchas veces vistas pero igualmente disfrutables una vez más, se alternan con las legendarias aventuras de Snoopy. Al fin y al cabo, ambos persiguen lo mismo: a la chica del pelo rojo y a la perrita Fifi, a su heroica manera. Como si uno escribiera-literalmente- la historia del otro y el otro, a su vez, escribiera la del anterior. 

No hay excusa para no verla. Incluso si no eres del club ‘Peanuts’. Es época de pelis de animación. Es época de Snoopy. Porque Snoopy ha tenido siempre algo de navideño. Feliz Navidad Charlie Brown.


 

domingo, 20 de diciembre de 2015

CRITICA THE SALVATION (2014)

Director: Kristian Levring. 
Reparto: Mads Mikkelsen, Eva Green, Jeffrey Dean Morgan, Michael Raymond-James, Sivan Raphaely, Douglas Henshall, Mikael Persbrandt, Jonathan Pryce, Eric Cantona, Alexander Arnold, Nanna Øland Fabricius, Toke Lars Bjarke.  
Género: western.  
Duración: 92 min.  

Valoración: 6.5 / 10 
Por Lucía Pérez García 

El eurowestern es un género que suele presentarse ante el espectador en la forma de una carta de restaurante: Spaghetti Western, Chorizo Western, Marmitako Western, Western de Cantimpalo o el que ahora nos ocupa, el western “made in” Dinamarca o Potato Western. 

Dinamarca empezó a hacer westerns en los años del silente. Pero no fue hasta 1970, con Tough Guys of the Prairie, cuando el género se asentó con denominación culinaria propia. Con América, Italia y Alemania como principales referencias, estas películas mezclaban las convenciones del western clásico con la tradición cinematográfica danesa, que no era otra que la de la comedia: cowboys montados en pony, mezcla de música tradicional americana con canciones y melodías tontunas y alegres, curiosos vestuarios, decorados y localizaciones… Nada de eso tiene cabida en The Salvation, un western crepuscular de pies a cabeza (o de espuelas a sombrero) que podría haber salido de la pluma de Cormac McCarthy y la cámara de Sam Peckinpah. 

Oh bury me no in the lone prairie...
Solo faltan los indios para tener el paquete completo: diligencias, caballos, paisajes inhóspitos, vaqueros, colonos, venganzas, amenazas, tiroteos, muertes…Kristian Levring no se ha dejado nada en el bolsillo. La sensación de Salvaje Oeste en decadencia es continúa. Reflejada no solo en la oscura fotografía, sino en una arquitectura moribunda que se cae a pedazos y unos personajes perdidos en el ocaso de la moralidad. Consecuencia que lleva asociada la caída de una civilización y el comienzo de otra, simbolizada ésta última en el pozo de petróleo que pone fin a la historia. 

Con un reparto internacional encabezado por Mads Mikkelsen, cuyo personaje tiene algo del sufrimiento extremo de de professor de La Caza (Thomas Vinterberg, 2012) y el aura espectral de aquel soldado –éste también lo fue-, padre de un hijo asesinado, esposo de una mujer asesinada, pero cambiando a los gladiadores por pistoleros. Y rematado con Eva Green. Mujer de los ojos egipcios que suple las palabras con su mirada penetrante, enorme y perversa. 

Padre de un hijo asesinado, esposo de una mujer asesinada. Buscará venganza en esta vida...
Y es que en The Salvation las palabras son lo de menos. El silencio, tan solo roto por pequeños secciones de música y alguna que otra amenaza o maldición (en todos los idiomas posibles), conforman un western extremadamente serio al estilo de The Proposition (John Hillcoat, 2005). Demasiado. Tanto que puede llegar a cansar al más fanatico del Oeste, entre los que me incluyo. 

Eva Green, rápida y mortal.


 

lunes, 14 de diciembre de 2015

CRÍTICA EL VIAJE DE ARLO, “THE GOOD DINOSAUR” (2015)

Director: Peter Sohn. 
Género: Animación.  
Duración: 100min.  



Valoración: 7 / 10 
Por Lucía Pérez García 

Últimamente, escribir una crítica sobre una película de animación, con distinguidas excepciones como Frozen o Del Revés, se ha convertido en una tarea tan repetitiva como sus propios argumentos. La receta es la misma: un pequeño personaje, normalmente de tamaño menor al resto y huérfano de padre, madre o ambos; se convierte en el héroe que nadie el mundo, ni remotamente (menos los espectadores, claro) pensaba que podía ser. Lo único que cambia es el paisaje, la época y la especie o procedencia del protagonista. En este caso: un mundo donde los dinosaurios no se extinguieron –con una primera escena que vale por toda la película- y dominan la tierra de forma civilizada. Cultivan maíz, conducen ganado…algo así como un Jurasic World del Lejano Oeste, con reminiscencias de Elmer Bernstein incluidas. Y un apatosaurio miniatura de pies grandes que se queda sin padre y cuyo objetivo es conseguir vencer sus miedos. 


Sin más. Sin momentos brillantes ni secundarios geniales. Tres velocirraptores que son la versión jurásica calcada de las hienas de El Rey León (espíritus de padres fallecidos y regresos a casa a parte), tres tiranosaurios cowboys desaprovechados, pterodáctilos-tiburones y un troglodita sin más gracia que su carita adorable y su actitud abrazable. Lo mejor, como suele ocurrir en estos casos, se queda en el tráiler. En el tráiler y en la impresionante grandeza visual. ¿Y la música? 


Michael Danna, ganador del Oscar por La Vida de Pi, y su hermano Jeff, componen una banda sonora diferente, muy cercana al western (Michael también trabajó con Ang Lee en Cabalga con el Diablo). No solo en el dibujo del paisaje, con las ya nombradas referencias, sino en la combinación de temas sinfónicos con otros para instrumentos tradicionales americanos. 

Los disneyfilos y dinoaurofilos, entre los que me incluyo, se llevarán alguno que otro mordisco de decepción. Disney y los dinosaurios no parecen llevarse bien. Si Dinosaurio (Eric Leighton, Ralph Zondag, 2000) no pasó al recuerdo. Arlo no irá mucho más allá, por mucho que consiga dejar su huella en el granero familiar. ¿Buenos dinosaurios animados? En Busca del Valle Encantado con James Horner a la batuta y Spielberg tras los mandos de producción. 




viernes, 11 de diciembre de 2015

CRÍTICA PAPÁ O MAMÁ (2015)

Director: Martin Bourboulon  
Reparto: Laurent Lafitte, Marina Foïs, Anne Le Ny, Judith El Zein, Michel Vuillermoz, Michaël Abiteboul, Jonathan Louis, Anna Lemarchand, Alexandre Desrousseaux.  
Género: Familia, ¿comedia? 
Duración: 85 min.  

Valoración: 3 / 10. 
Por Lucía Pérez García. 

Minuto uno y ya me apetece dar una buena paliza a los dos protagonistas. Ni los curiosos planos secuencia ni la buena edición y montaje. Nada me impide sentir un odio tremendo por esos dos individuos que ni papá ni mamá ni nada. Por cada palabra, gesto y pensamiento. No hay gracia alguna en ver como compiten por ver quién maltrata de forma más tremenda a sus hijos. Es imposible encontrar el más mínimo rastro de comedia a una historia que más parece de terror. Donde el exceso y la exageración hasta límites intolerables borran toda opción de crítica a una sociedad donde la familia está cada vez más desestructurada. Donde cada escena es más enervante que la anterior y la siguiente te hierve la sangre de rabia. Donde, y perdón por la expresión, te cagarías en la madre que parió a esos pobres niños, y en el padre que intervino en el proceso. 

A la hora de tratar estos temas de familia se puede, y se debe, ser más sutil. Recomiendo al señor director (y a todo el mundo en general) que vea ‘¿Qué hacemos con Maisie?’ (Scott McGehee, David Siegel, 2012) y reflexione. Qué dos formas tan diferentes de tratar el mismo asunto: el tremendismo zafio y desagradable del francés Bourboulon, y el tacto y el cuidado de los americanos Siegel y McGehee. No hay color, como no hay lugar en mi cabeza para guardar el recuerdo antipático y detestable de esta película. 



miércoles, 9 de diciembre de 2015

CRÍTICA EL PUENTE DE LOS ESPÍAS “BRIDGE OF SPIES” (2015)

Director: Steven Spielberg  
Reparto: Tom Hanks, Mark Rylance, Amy Ryan, Scott Shepherd, Sebastian Koch, Billy Magnussen, Alan Alda, Eve Hewson, Peter McRobbie, Austin Stowell, Domenick Lombardozzi, Michael Gaston. Género: Thriller, espionaje, Guerra Fría. 
Duración: 135 min.  

Valoración: 7 / 10  
Por Lucía Pérez García 


Cuando los señores Spielberg y Hanks se juntan aparecen cosas tan curiosas como Salvar al Soldado Ryan (1998), Atrápame si Puedes (2002), La Terminal (2004) o el corto A Timeless Call (2008). Unos años después de su último encuentro, El Puente de los Espías se convierte en una digna continuadora de la lista. Guerra, conspiraciones, persecución y, ante todo, el carácter siempre amable del buenazo del tío Spielberg, que ni la oscuridad ni la violencia pueden eclipsar, vuelven a verse las caras. 


Podría haber sido obra del Frank Capra de los documentales propagandísticos y las películas protagonizadas por James Stewart. Podría haber salido de la mente de un Carol Reed jugando en el mismo equipo que Orson Welles. Podría haber sido todas esas cosas, pero la marca Spielberg es inconfundible allí donde miremos: el tema alrededor de la guerra, los niños (él también fue testigo de ese miedo y ese tipo de educación sobre americanos-buenos y soviéticos-malos), la justicia y la moral, los tipos normales capaces de hacer grandes cosas, esas escenas en la oscuridad (que tanto recuerdan aquí a El Tercer Hombre, pero que también son especialidad de la casa)…todo menos la música. 


Una operación de John Williams casi deja la película en total silencio. Entonces llegó Tomas Newman, más acostumbrado a otro tipo de dramas tipo American Beauty, Erin Brokovich o la más reciente El Juez; y a películas familiares como Buscando a Nemo, WALL-E o Al Encuentro de Mr. Banks. Debió convencer al director americano por sus trabajos en Camino a la Perdición –también con Hanks- y Skyfall. Pero el resultado está lejos de las mejores bandas sonoras Spilbergianas. La prudencia y el poco riesgo son palpables en la cantidad justa de música. Solo en las escenas necesarias. La mano de Newman y la ausencia de Williams también. No hay espectacularidad ni una melodía reconocible. Un halo de serenidad –relativa- dramática sustituye a la tensión. Un acompañamiento que sin desentonar, no entona del todo con el espíritu de sus antecesoras. 

Con una primera parte para no apartar los sentidos de la pantalla, un tercer cuarto un escalón por debajo y un final en ligero ascenso, pero sin llegar al nivel inicial, es el protagonista el que lo da todo. Hanks, como viene acostumbrando, es el mejor para estos roles de hombres corrientes con algo especial. Mark Rylance es el perfecto acompañante. Spielberg el director por excelencia (con todos mis respetos a Hitchcock). Pocas veces decepciona (esa Guerra de los Mundos y esa Calavera de Cristal…). Cada día nos hace soñar. Llevándonos a su mundo y obligándonos a querer ser como él. Porque ¿Quién no ha querido ser Spielberg cuando fuera mayor? Mejor dicho ¿Quién no ha querido ser un niño como Spielberg?

 

domingo, 29 de noviembre de 2015

CINE Y ATLETISMO: IF I HAD WINGS (2013)

CUANDO NO HACE FALTA VER PARA CORRER MÁS RÁPIDO Y MÁS LEJOS.
Por Lucía Pérez García



De todas las definiciones de atletismo, superación es la más acertada. El cine lo sabe, y por eso cada vez que se dedica a correr lo hace con la palabra susodicha en el objetivo, y como objetivo. Si a eso le añadimos la discapacidad, el objetivo se multiplica. La superación es doble. Doble es el drama. Dobles las posibilidades de acabar llorando de emoción. Doble el hartazgo de tanta metralla moralizante. Pero al final lo que gana, además del protagonista, es nuestra motivación. Porque el atleta vive de experiencias, propias y ajenas, aunque sean tan inverosímiles como la que nos trae Allan Harmon. 

Más prodigado como asistente que como director (fue segundo asistente de dirección de Loca Academia de Policías, 1984), Allan Harmon pone en su película todos los ingredientes para un buen puchero de superación con ración extra de “tú puedes” y una pizca de “no dejes que nadie te diga lo que no puedes hacer”: Alex Taylor (más que correcto Richard Harmon), chico ciego de diecisiete años al que le apasiona correr y cuyo sueño es entrar en el equipo de campo a través del instituto; y Brad Coleman (Jaren Brandt Bartlett), chico problemático con familia desestructurada que le ayuda a conseguirlo, sin saber que a la vez le están ayudando a él. ¿Buen provecho o buena indigestión? 


Provecho, si lo que buscas es un poco de ánimo para salir a entrenar al día siguiente. Si este chico puede ¿Por qué yo no? Si aún no has descubierto la cantidad de cosas que puede hacer por ti el atletismo (no todo es cansancio y dolores). Si no crees en las ganas y la fuerza de voluntad. Y si no sabes que ver un fin de semana después de comer y ya has visto todos los telefilmes alemanes de la Primera y los catastróficos y traumáticos de Antena 3.


Indigestión si no te gusta el cine adolescente americano con sus clichés de instituto. Si te dedicas analizar la horrible, desastrosa y deprimente técnica de carrera de todos y cada uno de los actores. Y no solo por la técnica propiamente dicha, que repito, es horrorosa, sino por la forma en la que guían al ciego. En lugar de la cuerda tradicional que todos conocemos y hemos visto en más de una ocasión, el pobre chico apoya la mano en el hombro de su compañero. Conclusión: además de limitar la amplitud de movimientos normal e impedir la carrera natural, no faltan los trompazos, tropezones y caídas. O si analizas los entrenamientos, que también se las traen…todo consiste en simular una y otra vez el día de la competición. Eso sí, estiran más que cualquiera de nosotros.


Foto finish: película independiente con aires de telefilme adolescente y mucho de autosuperación, para pasar un rato agradable sin pretensiones de gran cine ni de atletismo al máximo y más correcto nivel, pero con un tema diferente, el del deporte para deficientes visuales, que pocas veces tenemos la oportunidad de ver en pantalla. 

Valoración:
-Cinéfila: 5 / 10 
-Motivación: 6 / 10 
-Técnica de Carrera: 1 / 10

Director: Allan Harmon.  
Reparto: Richard Harmon, Jaren Brandt Bartlett, Craig Bierko, Jill Hennessy, Lorne Cardinal, Genevieve Buechner, Jessica Harmon, Dylan Playfair, Alex Barima, Lyle Reginald, Alexander Calvert, Bryce Hodgson. Género: Atletismo, discapacidad.  
Duración: 89 min.  



domingo, 22 de noviembre de 2015

CRÍTICA LIFE (2015)

Director: Anton Corbijn.  
Reparto: Dane DeHaan, Robert Pattinson, Alessandra Mastronardi, Joel Edgerton, Ben Kingsley, Kristen Hager, Kelly McCreary, Sara Waisglass, Kristian Bruun, Anton Corbijn, Anja Savcic, Michael Therriault.  
Género: Biográfico, fotografía, cine dentro del cine. 
Duración: 111min.  

Valoración: 2 / 10  

¿Qué ha hecho James Dean para merecer esto? ¿En qué pensaban los directores de casting? ¿Qué pretende el director? ¿Puede dormir tranquilo Dane DeHaan después de ésto? ¿Puede descansar Jimmy en paz? ¿Se puede perdonar tal sacrilegio a su memoria? ¿Cuánto voy a tardar en olvidar semejante caricatura? ¿Cuándo, Dios mío, podré desterrar de mis ojos esa imagen? Necesito urgentemente una cura de James Dean. Un maratón completo, desde el anuncio de Coca Cola hasta Gigante, pasando por el documental de Robert Almant y terminando por la película de Mark Rydell. Porque James Dean solo hay uno. Y si fueran dos, sería James Franco. Dane Dehaan…deja que me ría, o lloré. 



Todas estas preguntas habitaban mi cabeza mientras soportaba con paciencia casi dos horas de pura blasfemia al mito. Podría haber abandonado y dejar intacto mi recuerdo. Pero ciertos detalles me hicieron replantear mi huida y regalarle dos puntitos a mi valoración. El primero, la idea. Aunque el personaje de Dennis Stock podría haber sido más redondo y haber estado mejor desarrollado. El segundo, el mismo Stock, es decir, Robert Pattinson. El pobre no tiene la culpa de lo que ocurre a su alrededor. El tercero, la ambientación. Todo está planeado al detalle, inspirado en las mismas fotografías. Desde los carteles de toros o las astas a modo de percha, hasta la flauta. Y quizás, forzando un poco la cosa, la elección del jazz como estilo para la banda sonora al modo de los dramas urbanos de los años cincuenta.  


Solo en un momento vi al verdadero Jimmy: en las escenas con su primo Marcus. El resto…no, no es historia. No sé lo que es, pero no es James Dean. No es James Dean. No es James Dean…

PD: Este sí que es mi Jimmy. Y por terminar con otra pregunta: ¿Por qué solo nos dejan ver dos o tres fotos originales en los créditos finales?



 

jueves, 19 de noviembre de 2015

CRÍTICA DEUDA DE HONOR, "THE HOMESMAN" (2014)

Director: Tommy Lee Jones.  





Reparto: Tommy Lee Jones, Hilary Swank, Grace Gummer, Miranda Otto, Sonja Richter, David Dencik, John Lithgow, Tim Blake Nelson, James Spader, William Fichtner, Jesse Plemons, Evan Jones, Hailee Steinfeld, Meryl Streep. 
Género: Western. 
Duración: 122 min.  

Valoración 7 / 10 

 El western no es un género masculino. Hay grandes westerns protagonizados por mujeres: Duelo al Sol (King Vidor, 1946), Caravana de Mujeres (William A. Wellman, 1951), Johnny Guitar (Nicholas Ray, 1954), Cuarenta Pistolas (Samuel Fuller, 1957)…y otros, la mayoría, en las que ellas, desde su modesto segundo plano, son las que mueven los hilos. Véase Caludia Cardinale en Hasta que Llegó su Hora (Sergio Leone, 1968). Mujeres todas ellas diferentes pero con algo en común: la fortaleza y esa enfermedad llamada melancolía que arrasaba esa lejana y solitaria tierra prometida. 


Pocas actrices han representado esta melancolía del Oeste como Lillian Guish en Duelo al Sol y Los Que No Perdonan (John Huston, 1960). Ahora Tommy Lee Jones, que parece decidido a ocupar el trono que dejaron vació Clint Eastwood y Kevin Costner, ofrece a Hilary Swank la oportunidad de superarla. Acostumbrada a personajes luchadores (Boys Don't Cry, Million Doral Baby), Swank desborda emoción hasta cuando solo está presente en el pensamiento de otros. Su físico, tremendamente femenino en ocasiones, andrógino cuando se lo propone, encaja a la perfección con la mujer del Oeste. Esa que, como tantas otras mujeres de la época (y aquí hay que nombrar de nuevo a los personajes de Lillian Gish), necesita de la música para superar la pena. Para algo se inventaron los pianos. Esa que se enfrenta sin complejos a la suciedad, el trabajo duro o la enfermedad, pero a la que la soledad le puede. Esa que sin querer, acaba sucumbiendo a la melancolía. 


Una melancolía que, si no lleva a la muerte, te arrastra hacia la locura, como a esas mujeres (Grace Gummer, Miranda Otto y Sonja Richter) a las que Swank y el forajido encarnado por Tommy Lee Jones con la misma gracia divina, transportan en un triste carro a la manera de manicomio con ruedas. Solo ellas, incluida la breve pero siempre efectiva Meryl Streep, lo comprenden. Él aprenderá gracias a su compañía. 


Falla el final. Extraño, aunque también melancólico, no acaba por redondear la película. Quizás unos minutos menos. Esos en los que la ausencia de Swank se deja sentir. Y, solo levemente, la música de Marco Beltrami. No engrandece y mitifica la situación y el paisaje, sino que se adentra en las profundidades de la locura. Perfecta en ese sentido. Agradable en los créditos finales. Pero a la hora de alejarse de los clichés del género, el silencio es un buen recurso para no desbordarse. Slow West, Fassbenders aparte, o no tan aparte, acertó mucho más en estos aspectos: conclusión, duración y música, ni que decir del pistolero… 

Duro y frío, a lo que la fotografía contribuye enormemente. Diferente como lo es cada western, pero con todos sus ingredientes: paisajes eternos e intimidantes, indios (¿no recuerda este plano, y alguno más, a la fordiana Centauros del Desierto?), duelos…y mujeres. Porque el Oeste sería aún más salvaje sin ellas.


 

domingo, 15 de noviembre de 2015

CRÍTICA UNA DECISIÓN PELIGROSA, "GOOD PEOPLE" (2015)

Director: Henrik Ruben Genz. 
Reparto: James Franco, Kate Hudson, Omar Sy, Tom Wilkinson, Diarmaid Murtagh, Anna Friel, Sam Spruell, Lasco Atkins, Diana Hardcastle, Michael Jibson, Oliver Dimsdale, Maarten Dannenberg, Anick Wiget, Waj Ali, Nigel Genis. 
Género: Thriller.  
Duración: 90 min. 

Valoración: 5 / 10 

Leer el nombre de James Franco en el reparto es sinónimo de salir corriendo. Unos a las taquillas del cine a comprar la entrada. Otros en dirección contraria, despavoridos. Opiniones encontradas. Personaje mediático y controvertido al máximo nivel. Yo, que me encuentro entre los primeros, que me trago hasta el final todo lo que lleve el apellido Franco, sea bueno, malo, extravagante o rarito (ésto último abunda), coloco esta película a la mitad del ranking. Ni para darse prisa en comprar la entrada, ni para salir de la sala a las primeras de cambio.

No encontrarás buenas actuaciones. Más bien algo sosas y desganadas, con las típicas caras y gestos patentados de James Franco, y nada nuevo o destacable en el resto del reparto. No encontrarás tensión mayúscula. Solo entretenimiento y clichés manoseados de género. Nada que no hayas visto en mejores condiciones. Nada que te vaya a sorprender. Pero entretener, entretiene. Teniendo en cuenta lo que suele conllevar la palabra entretenimiento aplicada a una película. Por comparar con los últimos trabajos del actor de Palo Alto: mejor que Todo Saldrá Bien (Win Wenders, 2015), pero bastante peor que Una Histotria Real (Rupert Goold, 2015).


    

 

lunes, 2 de noviembre de 2015

CRÍTICA LITTLE BOY (2015)

Director: Alejandro Monteverde.
Reparto: Jakob Salvati, Emily Watson, Kevin James, Tom Wilkinson, Cary-Hiroyuki Tagawa, Eduardo Verástegui, Ben Chaplin, David Henrie, Michael Rapaport, Ted Levine, Abraham Benrubi, Ali Landry, Candice Azzara, Toby Huss, Kelly Greyson, Matthew Scott Miller, Mary Stein, Matthew J Cates.
Género: drama, comedia, II Guerra Mundial. Duración: 100 minutos.  


Valoración: 5.5 / 10 

La fe mueve montañas. También hace que películas sin fuerza muevan algo más que espectadores de sus butacas. Little Boy, más allá del insoportable olor a superación con el que el cine ametralla a los niños constantemente, es esperanza. Palabra más grande cuanto más pequeño es el recipiente. Debajo de la cansina moralina salida de la casa Disney y alojada en toda película infantil que se precie, es un guión que, pese a perder el rumbo ciertos momentos, acaba mejor que empieza. No es nada del otro mundo, pero invoca a esa cualidad que supera a este que pisamos y lo hace habitable cuando se viene abajo. 

No hay lugar para alabanzas. Pero tampoco es diana de flechas envenenadas. No existen actuaciones magistrales. No aporta nada novedoso ni es un correcto ejercicio formal. Tira de tópicos y es a ratos predecible. Son pequeños detalles los que la hacen mantenerse a flote. El ambiente de la guerra cuando se está lejos de ella pero te toca personalmente. La relación del niño con el vecino japonés. Algún que otro pormenor curioso que da alegría, curiosidad e ingenio a la historia. Poco más, pero la esperanza mueve montañas, y Little Boy puede mover el corazón, si se tiene esperanza y esa otra condición que la acompaña de la mano: paciencia para saber ver lo positivo, que lo hay. 

    

 

viernes, 23 de octubre de 2015

CRÍTICA BLACK MASS (2015)

Director: Scott Cooper.
Reparto: Johnny Depp, Dakota Johnson, Joel Edgerton, Juno Temple, Guy Pearce, Benedict Cumberbatch, Kevin Bacon, Peter Sarsgaard, Jesse Plemons, Sienna Miller, Rory Cochrane, Julianne Nicholson, Adam Scott, David Harbour, Jeremy Strong, Brad Carter, W. Earl Brown, Corey Stoll. 
Género: Crimen, thriller, años 70, basado en hechos reales.
Duración: 122 minutos.  

Valoración: 6.5 / 10 

Esta es la historia de un actor que desapareció bajo una capa de prótesis y maquillaje. De unos ojos azules que te miran fríamente, como una víctima más. ¿Dónde está el lobo feroz? El de Johnny Deep se quedó en Into the Woods y otros cuentos. El de James Bulger está dentro. Callado, al acecho. La cara oculta, y no tan oculta, de un hombre contradictorio: capaz de matar a sangre fría y de entrar en cólera ante el simple pensamiento de la eutanasia. 

La historia de una película seca, gris. Respetuosa con las convenciones formales y narrativas del género. Comprensible desde el punto de vista de cada personaje, independientemente del tiempo de vida y los minutos en pantalla. Donde Scott Cooper no va más allá ni se queda corto. No cruza la línea de lo confuso y del flashback emocional, ni se limita a mostrar los acontecimientos tal cual, árida y bruscamente. Correcto, sin más.

 La historia de una espectadora que no se aburrió. Encontró interés en ciertos momentos. En otros pensó que los segundos podían correr un poco más rápido. No pudo despegar los ojos de la mirada azul como no pudo hacerlo en otras ocasiones con películas que, sin saber porqué, le hipnotizaban pese a ser extrañamente desagradables o incluso cuestionablemente buenas. No terminó disgustada. Tampoco emocionada. No repetiría, pero la recomendaría a los que les guste el género e incluso a los detractores de Johnny Deep. Quizás le rediman. Aunque solo sea por un tiempo, hasta la próxima excentricidad.