lunes, 2 de noviembre de 2015

CRÍTICA LITTLE BOY (2015)

Director: Alejandro Monteverde.
Reparto: Jakob Salvati, Emily Watson, Kevin James, Tom Wilkinson, Cary-Hiroyuki Tagawa, Eduardo Verástegui, Ben Chaplin, David Henrie, Michael Rapaport, Ted Levine, Abraham Benrubi, Ali Landry, Candice Azzara, Toby Huss, Kelly Greyson, Matthew Scott Miller, Mary Stein, Matthew J Cates.
Género: drama, comedia, II Guerra Mundial. Duración: 100 minutos.  


Valoración: 5.5 / 10 

La fe mueve montañas. También hace que películas sin fuerza muevan algo más que espectadores de sus butacas. Little Boy, más allá del insoportable olor a superación con el que el cine ametralla a los niños constantemente, es esperanza. Palabra más grande cuanto más pequeño es el recipiente. Debajo de la cansina moralina salida de la casa Disney y alojada en toda película infantil que se precie, es un guión que, pese a perder el rumbo ciertos momentos, acaba mejor que empieza. No es nada del otro mundo, pero invoca a esa cualidad que supera a este que pisamos y lo hace habitable cuando se viene abajo. 

No hay lugar para alabanzas. Pero tampoco es diana de flechas envenenadas. No existen actuaciones magistrales. No aporta nada novedoso ni es un correcto ejercicio formal. Tira de tópicos y es a ratos predecible. Son pequeños detalles los que la hacen mantenerse a flote. El ambiente de la guerra cuando se está lejos de ella pero te toca personalmente. La relación del niño con el vecino japonés. Algún que otro pormenor curioso que da alegría, curiosidad e ingenio a la historia. Poco más, pero la esperanza mueve montañas, y Little Boy puede mover el corazón, si se tiene esperanza y esa otra condición que la acompaña de la mano: paciencia para saber ver lo positivo, que lo hay. 

    

 

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