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domingo, 20 de enero de 2019

CRÍTICA DE EL REINO (2018)

9:49:00 0 Comentarios

A REY PUESTO, REY MUERTO


Todo apunta a velocidad. Como si todo tuviera prisa. Hay más de dos horas por delante, pero todo termina en un decir… o no decir nada. La música, en una carrera de locos, se lleva por delante todo lo que encuentra en su camino. La cámara, nerviosa pero siempre en su sitio, contagia la ansiedad ambiente. El silencio de los despachos es incluso más tenso y veloz que la música. Los diálogos son cortantes a la vez que agitados: brillantes. Los personajes tienen los nervios a flor de piel. El protagonista camina y camina en un movimiento en continua pugna con la velocidad de la música y el nerviosismo de la cámara. No hay detalle que quede al margen de esta carrera por la supervivencia. No del más fuerte, sino del más corrupto.

Rodrigo Sorogoyen no se coloca en ningún extremo –el partido es, simplemente: el Partido-. Extiende la corrupción a todo y todos, y lo hace a la velocidad de la luz. Sacando a la luz lo que ya no puede tapar la sombra. Recuerda en cierto modo –por la velocidad y el empuje, la acción continua, los diálogos, la temática- a El hombre de las mil caras de Alberto Rodríguez. Pero la actualidad y el anonimato de los personajes la hacen de alguna forma más cercana, más comprensible y más general. No hay que remitirse a los hechos como en aquella: solo hay que vivir en este mundo.


Las actuaciones -no solo de Antonio de la Torre- terminan por impulsar una película que cuenta, en poco más de dos horas que pasan como un rayo, la historia de nunca acabar. Tanto es así que, la frase final -tras un intenso duelo político-periodista en el que el director tampoco se alinea (salen trapos sucios tanto de un lado como de otro)- queda flotando entre el fundido en negro y el silencio total como un eco desgarrador difícil de olvidar. Porque esto no ha acabado, y la vida es un juego de tronos.

Valoración: 8.5 / 10


EL REINO (2018)
Director: Rodrigo
Reparto: Antonio de la Torre, Josep Maria Pou, Nacho Fresneda, Ana Wagener, Mónica López, Bárbara Lennie, Luis Zahera, Francisco Reyes II, María de Nati, Paco Revilla, Sonia Almarcha, David Lorente, Andrés Lima, Óscar de la Fuente, Laia Manzanares, Max Marieges.
Género: Drama, intriga, política
Duración: 130

sábado, 12 de enero de 2019

CRÍTICA DE EL VICIO DEL PODER (2018)

9:22:00 1 Comentarios

UNA DRAMÁTICA COMEDIA, QUE NO UNA COMEDIA DRAMÁTICA


El vicio del poder bien podría definir el género cinematográfico de la ironía. No cae en la parodia, pero es todo comedia: entre negra y de la vida. O lo que es lo mismo: un drama –por aquello de negro y de vida- que no acabas de asimilar del todo hasta la última escena: tan irónica como el principio y como el curioso “medio final”.

Parte de la culpa la tiene el propio personaje, pero la mayor parte la tiene quien está detrás. Maquillaje aparte, Christian Bale desaparece dentro de Dick Cheney hasta ponerte los pelos de punta y hacerte dudar de qué lado estás. Por no hablar del Bush de Sam Rockwell con su bagaje de roles ligeramente perturbados. Dejémoslo en bajo presión, no solo de Cheney, sino de su compañero de reparto: que de vice no tiene nada.


También tiene su parte –gran parte- el director y guionista Adam McKay, al elegir contar la historia con idas y venidas que adelantan o recuerdan hechos, recursos inesperados y, sobre todo, desde el punto de vista de un desconocido –y su voz en off- que acaba proporcionando un más que “infartante” giro final. Uno de los tantos finales –incluida la escena post créditos- que encumbran un guión que merece más que una simple nominación.

Estemos más o menos informados de los hechos, conozcamos más o menos a los personajes reales, todo está dispuesto para que entendamos el mensaje. Solo hay que escuchar el disonante toque de trompeta en mi bemol mayor que acompaña las andanzas de Cheney para entender que todo es una comedia: negra y de la vida.


Valoración: 9 / 10


EL VICIO DEL PODER, “VICE” (2018)
Director: Adam
Reparto: Christian Bale, Amy Adams, Steve Carell, Sam Rockwell, Jesse Plemons, Alison Pill, Stefania Owen, Jillian Armenante, Brandon Sklenar, Brandon Firla, Abigail Marlowe, Liz Burnette, Matt Nolan,Brian Poth, Joey Brooks, Joe Sabatino, Tyler Perry, Shea Whigham, Cailee Spaeny, Fay Masterson, Don McManus, Adam Bartley, Lisa Gay Hamilton, Jeff Bosley, Scott Christopher, Mark Bramhall, Stephane Nicoli, Kirk Bovill, Naomi Watts, Alfred
Género: Drama, comedia negra, hechos reales
Duración: 132 min.

sábado, 15 de diciembre de 2018

ENCUENTRO CON RALPH FIENNES Y CRÍTICA DE THE WHITE CROW (2018)

10:25:00 0 Comentarios
ENCUENTRO CON RALPH FIENNES 



No eran ni las ocho de la mañana cuando, pasando a toda prisa frente al Parque de María Luisa –yo que nunca leo los carteles, porque siempre voy leyendo…-, veo de reojo: RALPH FIENNES, precedido por algo así como “encuéntrate con”. Pensé que era publicidad subliminal de mi subconsciente. Lo próximo sería: “Baila con lob… con Kevin Costner”. Pero como no me acababa de fiar -uno nunca puede fiarse del todo de su voz de la inconsciencia- volví a mirar. Cosa insólita en mí, me paré. Ni subconsciente ni subconsciento. ¡Ralph Fiennes viene a Sevilla a recibir el premio a su trayectoria en los Premios del Cine Europeo y a pasar un rato con nosotros, y yo voy a estar allí la primera para “encontrarme” con él! 

Estuve allí. No estuve la primera. 

Mi gozo en un pozo. No quedaban invitaciones. Pero no contaban con mi astucia. Preguntando se llega a Roma… ¡y a Ralph Fiennes! A veces los últimos no somos los primeros, pero estamos en la fila 11. Ralph –o /reilf/- a unos metros. No importa, esa voz es reconocible a kilómetros y queda marcada en el subconsciente –desde ahora, queda adjudicada para narrar mis próximas publicidades autosubliminales-. Puntual como buen británico, sale al escenario del Teatro Alameda –aplausos, gritos, queremos un hijo tuyo, etc, etc-. Mi gozo, que había salido del pozo a saltitos de emoción, vuelve a tropezar. El encuentro con el público es en realidad con “la periodista”, de cuyo nombre -y presencia- no quiero acordarme. Seguro que Ralph tampoco. Cuando una “periodista” sabe más de ti que tú mismo, es mejor arrastrar la silla hacia el lado de la traductora. Y así fue. Todos le acompañamos en el sentimiento. Nadie acompañó a la “periodista” en su poca vergüenza. 

Ralph nos habló, y yo con eso me conformo. Desde que viera El príncipe de Egipto en versión original, mi personaje preferido es Ramsés “Fiennes”, y eso deja marca -más profunda que el Bósforo de Almasy de El paciente inglés-. Tanto que, disfrutando del tono de voz, se me escaparon algunas palabras. Aun así, sé que nos habló de los diferentes directores con los que ha trabajado –de la minusiocidad de Wes Anderson o la actitud colaborativa de Anthony Minghella (y no, no le cortó ningún texto)-. Nos habló de la dificultad de dirigir y actuar a la vez, y de la dificultad de no actuar cuando dirige. Nos habló de lo que le queda como aprender como director –tres películas aún no es suficiente: Corioliano, La mujer invisible y The White Crow-. Nos habló de este último trabajo. Nos habló de próximos proyectos como actor –precuela de Kingsman, Bond…-. Nos habló, que para mí ya es suficiente, y nos regaló su última película. Tan puntual como él mismo. 


THE WHITE CROW


Nunca me había interesado mucho por el ballet. Había escuchado el nombre de Nureyev pero no le había dado más importancia. Ahora quiero ir al ballet. The White Crow –sintiéndolo mucho por Ralph- no es una buena película. Pero el hecho de haber despertado algo, aunque solo sea una mínima curiosidad por el tema y el personaje, la hace menos mala. ¿Es buena? No ¿Es mala? No. Si algo la define es: desordenada. ¿Mala? No, desordenada. 

Un guion lleno de piezas sin encajar. Un montaje forzado a base de comparaciones entre arte y recuerdos. Personajes que no aportan, o a los que no les dejan aportar. Temas tratados de refilón. Temas que no se tratan. Música desperdiciada. Material desperdiciado. Pero no olvidemos que tras la cámara hay un gran actor. 

Detalles como la tensa secuencia del aeropuerto, el baile del pequeño Nureyev, el personaje de Ralph, que con pocas palabras y parco en movimientos te llega al alma; y el protagonista, físicamente imponente; valen oro en una película llena de “cosas no tan positivas”. Pero falta lo más importante: el amor por el baile. Fiennes confesaba no haber sentido nunca un interés especial por la danza -aunque el bailecito de Cegados por el sol no dice lo mismo-. Le impactó la historia, la personalidad arrebatadora y arrebatada del personaje, su pasión y esfuerzo; quería filmarlo de arriba abajo, sin dobles; quería ver a Nureyev. Lo consiguió en cierta forma. Porque si algo ama Ralph, es el arte. Las dos horas que estuve sentada frente a la pantalla, pasaron “bailando”, y esa curiosidad, esa chispita que me llevará el lunes a la biblioteca a buscar una biografía del bailarín, son suficientes para mí. Como lo fue la voz de Ralph. 




THE WHITE CROW (2018) 
Director: Ralph Fiennes 
Reparto: Oleg Ivenko, Ralph Fiennes, Louis Hofmann, Adèle Exarchopoulos, Sergei Polunin, Olivier Rabourdin, Raphaël Personnaz, Chulpan Khamatova, Zach Avery, Mar Sodupe, Calypso Valois, Aleksey Morozov, Nebojsa Dugalic, Igor Filipovic, Yves Heck, Jovo Maksic, Anastasiya Meskova 
Género: Drama, biopic 
Duración: 127 min

lunes, 5 de noviembre de 2018

CRÍTICA DE BOHEMIAN RHAPSODY (2018)

12:00:00 0 Comentarios

A KIND OF MAGIC


Todo empieza con uno de esos acordes diabólicos. Unos detrás de otro van cayendo, hasta el director de orquesta. Por su propio peso y malicias. Adios Bryan Singer. Another one bites the dust!!...The show must go on!!

Sigue con unas notas sincopadas, de las que se acortan, alargan y enfatizan al gusto, sin perder el "tempo". Para Queen todo vale: la frase de un niño, una palmada, gritos extravagantes, percusiones fascinantes, combinaciones imposibles...Galileo!! Eureka! They want to break free... el guion se empeña en salir una y otra vez del armario: break free, con falda y tacones. A estos cuatro se le permite todo, pero el público quiere más: sonido a tope, pie, pie, palmada. Queremos que nos digan: we will, we will rock you!!



Aunque sea en un pentagrama solitario: sometimes I feel I'm gonna break down and cry, so lonely... Freddie siempre es buena compañía si lo que buscas es somebody to love. Con las excentricidad y la fragilidad de un genio. Más frágil que genio, más genio que excéntrico. Es fácil decirle I was born to love you, aunque no every single day of my life. ¡Maldito Paul Prenter! Y aun así, en Bohemian Rhapsody, todos somos Mary.

Como ella, escuchamos cautelosamente, en la sombra, un compás detrás de otro. Todo parece bajar un tono...y, de repente, gracias a nosotros: al público -su público-: la apoteosis final. ¿Realidad o ficción? ¿Metraje original o no? ¿Queen o Rami Malek, Joseph Mazzello, Ben Hardy y Gwilym Lee? It's a kind of magic. No puedo decir que he visto la película de mi vida. Ni siquiera puedo decir que he visto lo mejor sobre el grupo -difícil supera Queen: The days of our lives (Matt O'Casey, 2011. Pero puedo asegurar que he asistido al mejor concierto de rock de la historia: Sometimes I get to feelin' I was back in the old days...

Increible, inolvidable arpegio final ascente. Malek nunca podrá decir aquello de Mama, just killed a man. Freddie no ha muerto, él nos lo ha vuelto a traer. Me arrodillo ante su magestad. They are the champions: EEEEEEEEEEEEO!!!!!!


Valoración: 8.5 / 10


BOHEMIAN RHAPSODY (2018)
Director: Bryan Singer
Reparto: Rami Malek, Joseph Mazzello, Ben Hardy, Gwilym Lee, Lucy Boynton, Aidan Gillen, Tom Hollander, Mike Myers, Allen Leech, Aaron McCusker, Jess Radomska, Max Bennett, Michelle Duncan, Ace Bhatti, Charlotte Sharland, Ian Jareth Williamson, Dickie Beau, Jesús Gallo, Jessie Vinning
Género: Drama, música, homosexualidad, biográfico

Duración: 136 min.

domingo, 28 de octubre de 2018

CRÍTICA DE LA BUENA ESPOSA (2017)

9:34:00 0 Comentarios

LA BUENA ESPOSA, Y LA BUENA ACTRIZ


Junto a toda gran mujer, en ocasiones hay simplemente un hombre. Un hombre que sirve para todo y para nada, pero que es digno de amor. Por parte de una gran mujer. En La buena esposa hay más de una mujer que merece el adjetivo de grande, y de buena: la esposa en su doble versión de juventud y madurez, la esposa llena de ímpetu y la que empieza a sentir remordimientos, la esposa que lo hace todo por amor, y la actriz detrás de la esposa –que al fin y al cabo es todas ellas-, Glenn Close. Siendo todas una misma, no se desvelan por igual, ni al mismo tiempo. Se intuyen pronto –flashbacks mediante-, pero ello no hace que perdamos el interés en ellas -ella-. Porque en su calidad de buena, cede parte de su protagonismo a los personajes que le rodean, expandiendo la trama como lo haría una buena escritora… y hasta aquí puedo leer. 


Hay historias que atrapan más allá de sus debilidades. La buena esposa es predecible y se sustenta sobre la –tan actual y trillada- reafirmación de la eterna condición “secundaria” de la mujer artista. Sin novedad en el frente. Sin embargo, el cuidado tratamiento de la fotografía de Ulf Brantås -quien ya trabajó con el director sueco en Happy end, ganando el premio a mejor fotografía en San Sebastián-, la música en continua evolución de Jocelyn Pook –compositora de los inquietantes temas de Eyes Wide Shut- y, sobe todo, la actuación de Glenn Close –que se merece más que el nobel que dispara a trama de la película-, desvían la atención de las convenciones y nos introducen en una historia que, más que un drama, es una novela de intriga. Una intriga tan curiosa que, aun sabiéndose resuelta, no nos deja de intrigar. 

Valoración: 7.5 / 10

 

LA BUENA ESPOSA, “THE WIFE”
Director: Björn Runge
Reparto: Glenn Close, Jonathan Pryce, Christian Slater, Max Irons, Harry Lloyd, Elizabeth McGovern, Annie Starke, Alix Wilton Regan, Karin Franz Körlof, Morgane Polanski
Música: Jocelyn Pook
Libro: The wife, de Meg Wolitzer
Género: Drama, literatura
Duración: 100 min.