sábado, 31 de enero de 2015

CRÍTICA EL CUENTO DE LA PRINCESA KAGUYA, “TAKETORI MONOGATARI” (2014)



EL CUENTO DE LA PRINCESA KAGUYA, “TAKETORI MONOGATARI” (2014) ISAO TAKAHATA

Animación



Valoración 7 / 10



SI JAPÓN FUERA UN DIBUJO…

Por Lucía Pérez García



…si Japón fuera literatura, sería un cuento lleno de fantasía y magia. Y si alguien reinara en ese cuento, sería una princesa como Kaguya. Hija de la luna y del bambú. Nacida de la propia naturaleza y destinada a regresar a ella. Si Miyazaki la hubiera soñado no sería tan perfecta en su imperfección, ni de belleza tan delicada.

Una animación que puede recordar a ‘Ernest y Celestine’ (Benjamin Rnner, Stéphane Aubier y Vincent Patar, 2013), nominada en la edición del año pasado, pero que está llena de color japonés. Como si cientos de ukiyo-e cobraran vida en un mundo de tonos pastel. Como si las miniaturas de la leyenda original hubieran saltado de los códices a la misma pantalla. Como si los almendros, melocotoneros y cerezos florecieran todos a la vez, inundando los alegres kimonos de las señoritas. Y en medio de todo eso, pensamientos expresionistas, casi abstractos, que evocan la desilusión y la tristeza.

Cuando la acuarela empapa el papel con un aire naif y se emborrona en un rayonismo tormentoso. Es entonces cuando la princesa Kaguya se convierte en brote de bambú y nos invita a viajar al Japón más auténtico. Una pena que el viaje sea tan largo. Como le gusta a Gibli viajar…








CRÍTICA LOS BOXTROLLS "THE BOSTROLLS" (2014)


LOS BOXTROLLS, “THE BOXTROLLS” (2014)   GRAHAN ANNABLE Y ANTHONY STACCHI
Animación



Valoración: 6.5 / 10



UN STOP MOTION MONSTRUOSO

Por Lucía Pérez García



Puede que la historia huela un poco a queso (porque de quesos va la cosa) y que en algunos momentos te de cierto no sé qué en el estómago. A lo mejor las criaturillas protagonistas no son todo lo adorables y carismáticas que se espera de este tipo de personajes, por mucho que se empeñen en hablar un idioma entre los gruñidos y el minion y se llamen Atún, Tacón o Chuches. No tararearás la música ni cantarás las canciones. Y quizás no la guardes en tu memoria como una de tus películas de animación preferidas. Sin embargo, tiene algo que la hace increíble: un stop motion que pasa tan desapercibido que por momentos parece que estamos viendo una película de animación convencional.

La ambientación y los planos entre lo gótico y el expresionismo, y las casi perfectas  expresiones y movimientos de los personajes, hacen que te quedes impresionado ante lo que puede dar de sí esta técnica tan especial y la vez tan poco valorada. No es ‘Los Mundos de Coraline’ (Henry Selick, 2008), pero el estudio Laika demuestra una vez más que con un puñado de arte, una pizca de ciencia y unos cuantas toneladas de trabajo, tiempo y paciencia, se pueden hacer cosas mágicas.

No amarás la película, pero te encantarán los créditos finales.






jueves, 29 de enero de 2015

ANNIE (2014)


ANNIE 2.0…ó 0.2

Por Lucía Pérez García



Jugar con Annie es peligroso. No hay director, por muy reconocido o musical que sea, que haya salido totalmente ileso del encuentro con la huerfanita cantarina. Ni John Huston, con todo lo que este nombre conlleva, ni Rob Marshall, todo un especialista del género. Esta niña parece no tener respeto por la profesión de cineasta. Algo falla cuando ni los grandes son capaces de ganarle la partida ¿En qué estaría pensando Will Gluck cuando decidió retarle a un duelo? Seguramente no en el ayer, lleno de comedias románticas y juveniles del todo olvidables (‘Con Derecho a Roce’, 2011; ‘Rumores y mentiras’, 2010; ‘Guerra de Cheerleaders’, 2009); sino en un utópico mañana que, por ahora, parece que se resiste a llegar.



El género musical es controvertido. O te entusiasma o lo odias. Hay musicales extraordinarios. Los hay inolvidables. Pero no hay nada peor que un musical mal hecho, y la nueva ‘Annie’ es un buen ejemplo de ello. Los números musicales están mal integrados. Es uno de esos musicales, como bien dice el personaje de Cameron Díaz, en los que todo el mundo empieza  bailar y cantar de repente sin venir a cuento. Pero, al contrario de su afirmación, éste no tiene magia. Ni el cuestionable reparto (la Annie de Quvenzhane Wallis no es, ni mucho menos, una "bestia del sur salvaje") destaca precisamente por sus habilidades en el canto, exceptuando a Jamie Foxx; ni las coreografías por su espectacularidad y coordinación. Mucha desgana, bailes ridículos, ridículos, ridículos (bis, bis, bis) y simplones, y momentos cómicos metidos a presión, que tienen la misma poca gracia que Cameron Diaz…que ya es decir.



Después de haber visto un musical como ‘Into The Woods’, “desearía” no haber visto éste…lo siento por Annie, pero yo no la adoptaría.

Valoración: 4 / 10

ANNIE (2014)
Director: Will Gluck

Reparto: Quvenzhane Wallis, Jamie Foxx, Rose Byrne, Bobby Cannavale, Cameron Diaz, Adewale Akinnuoye-Agbaje, David Zayas, Amanda Troya, Zoe Margaret Colletti.



martes, 27 de enero de 2015

CRÍTICA NIGHTCRAWLER (2014)



NIGHTCRAWLER (2014) DAN GILROY

Reparto: Jake Gyllenhaal, Bill Paxton, Rene Russo, Riz Ahmed, Kevin Rahm, Ann Cusack, Eric Lange, Anne McDaniels, Kathleen York, Michael Hyatt.



Valoración: 8.5 / 10



OBJETIVO QUE VE, CORAZÓN QUE NO SIENTE

Por Lucía Pérez García



El Lou Bloom de Jake Gyllenhaal esconde la psicosis de Norman Bates (‘Psicosis’, Hitchcock, 1960). No mata una mosca, pero las graba todas. Siente la obsesión por la violencia de Travis Bickle (‘Taxi Driver, Scorsese, 1976). Igual de insociable, igual de delgado, igual de nocturno. Tiene la mirada fría de Drive (‘Drive’, Nicolas Winding Refn, 2011), para la que los semáforos no existen. La ambición y la cuestionable profesionalidad de Leon Bernstein (‘El Ojo Público’, Howard Franklin, 1992). Donde se pone una bala, él pone el objetivo. Y la capacidad manipuladora de Howard Beale (‘Network, Sidney Lumet, 1976), sumada a la carencia de escrúpulos de una mujer que aspira a robarle el trono de la inmoralidad a la mismísima Faye Dunaway. ¿Puede haber una descripción más indescriptible?




Como Weegee, aquel fotógrafo freelance del Nueva York criminal de los años treinta, Lou Bloom permanece toda la noche atento a la radio de la policía para llegar antes que ellos a la escena del crimen. No hay compasión que valga. No hay sentimientos. Frio. Más que el hielo. Él no se derrite nunca, ni al calor de la sangre derramada. Historias comunes y cuestiones comunes a debatir: ¿Debe el fotógrafo/cámara ser un simple informador o es su deber implicarse y ayudar? ¿Dónde acaban la información y la legalidad y empieza la ética? Aquel, pese a todo,  consiguió entrar en la historia del arte y del periodismo con sus escalofriantes fotografías de víctimas de accidentes y asesinatos. El Lou de Gyllenhaal, incomprensiblemente, no entrará en la historia del cine por la alfombra roja, pero quedará como uno de sus mejores papeles y como uno de los que más dieron que pensar.




El debut de Dan Gilroy es a la vez estremecedor y excitante, espeluznante y sobrecogedor, inquietante y lamentablemente actual, que no del todo verosímil. Cada plano y cada frase son la extensión de la inteligente y enrevesada mente de un protagonista que consigue atraparnos desde el primer momento y llevarnos a su terreno. Lo más preocupante es que disfrutamos monumentalmente con ello.