lunes, 29 de abril de 2013

CRÍTICA ON THE ROAD (2012)


ON THE ROAD (2012) WALTER SALLES
Reparto: Garrett Hedlund, Sam Riley, Kristen Stewart, Amy Adams, Tom Sturridge, Danny Morgan, Viggo Mortensen, Alice Braga, Elisabeth Moss, Kirsten Dunst, Terrence Howard, Steve Buscemi

Valoración: 4.5 / 10

UNA CARRETERA A NINGUNA PARTE
Por Lucía Pérez García

La carretera. Ese camino interminable que nos llama con voz áspera de asfalto. Que nos invita a recorrerlo y nos atrapa en su monotonía y en su relativa temporalidad. Recto o exasperantemente curvo y enrevesado. Llano o empinado, casi vertical. Solitario o tremendamente concurrido. Dulce o agobiante. Pero siempre hacia delante, porque la marcha atrás no existe, tan solo existe un nuevo camino en dirección opuesta.
Son infinitas las razones que nos empujan a emprender el viaje. Desde el merecido descanso o la simple ansia de libertad, hasta la búsqueda de uno mismo. Y es esto último lo que ha atraído siempre al artista. Un nuevo lugar, un nuevo yo. Un yo reinventado o, quizás, un yo verdadero que no conocía.
Jack Kerouac fue uno de esos espíritus bohemios de los 50 que encontró en el viaje una forma de expresión,  más liberada, más rebelde y más espontanea. Sus vivencias, trasladadas al papel en una especie de autobiografía novelada, se convirtieron en todo un símbolo para aquella generación que compartía inquietudes y preocupaciones. Algo así como las películas de Marlon Brando y James Dean, pero en versión sublimada, itinerante y no apta para menores de 18 años.
On the road fue su novela más famosa. Muchos fueron los interesados en llevarla al cine, no en vano, ha sido una de las inspiraciones fundamentales de las road movies. Desde el mismo Kerouac, quien se lo propuso, precisamente, a Marlon Brando, hasta Coppola, pasando por Jean-Luc Godard, Gus Van Sant (Tierra Prometida) o Joel Shumacher. Sin embargo, la dificultad de la adaptación ha hecho que tengamos que esperar hasta el 2012 para ver su versión cinematográfica para la cual, según el propio director, Walter Salles (Diario de una motocicleta, otra road movie sobre jóvenes en plena búsqueda personal) han sido necesarios ocho años de trabajo. Que el esfuerzo haya valido la pena, más allá de reafirmar la dificultad de la adaptación, es cuestionable.
La historia, de por sí extraña, se hace aun más dislocada. El director intenta reproducir la prosa alocada de Kerouac mediante planos extenuantes, cortes extraños, un abuso de la cámara en mano y travellings algo estereotipados, sin llegar a conseguirlo del todo. Los personajes son confusos, ambiguos y contradictorios. Entran y salen sin una explicación clara del porqué o del cómo. Y la búsqueda de uno mismo, que debería ser la razón principal del viaje, no se siente por ninguna parte. Más que con sus respectivos “yoes”, lo que están buscando los personajes es un encuentro, lo más cercano, íntimo y carnal posible, con todo aquel que se cruce en su camino. Y si por medio se meten litros de alcohol y kilos de droga y tabaco, mejor que mejor. O es que sus “yoes” están más perdidos que ellos mismos, o es que la moralidad y la ética han muerto atropelladas por estos conductores temerarios.
El reparto parece haber sido elegido por una pandilla de adolescentes fanáticas y chillonas. Empezando por el guapo de turno, Garret Hedlund (Troya, Tron Legacy) y terminando por la superprotagonista de la saga Crepúsculo, Kristen Stewart, que comparte demacración vampírica con San Riley (Control). No es que las actuaciones sean malas. De hecho, Hedlund tiene una pinta de niñato insoportable que no puede con ella; pero distan mucho de ser buenas, quedándose en un discreto aprobado condicional.
Lo mejor de la cinta son las localizaciones, ayudadas por una más que aceptable fotografía de Eric Gautier. Salles intentó filmar en los lugares reales por donde había viajado Kerouac. También la ambientación y la música, firmada por el ganador de tres Oscar Alfredo Santaolalla (Brokeback Montain, Babel, Diario de una motocicleta), contribuyen a la parte positiva, aunque en mi opinión, no le llega ni a los talones a la increíble partitura de Brokeback. El interés y las ganas se notan, pero eso no es suficiente para salvar la película.
Quizás ha llevado demasiado la trama a la situación actual, donde parece que lo único que importa es vivir la vida sin pensar en el futuro ni en las consecuencias. Abusa demasiado de la droga, el sexo, el alcohol y la locura desenfrenada. Todo aquello que atrae a la juventud actual (Si es que a un niño de 15 años con un cigarro en la boca se le puede llamar juventud), pero que sobra en cantidades industriales en la película. En algunos momentos casi me pareció estar viendo a Almodovar escondido detrás de la cámara dando consejos “morales” al director brasileño…
Me quedo con dos frases que por sí solas resumen toda la película:

               “Has agotado toda la poesía que había e ti”
“Echa un vistazo a tu interior y veras en grado de podredumbre al que has llegado”.

domingo, 28 de abril de 2013

CRÍTICA IRON MAN 3 (2013)


IRON MAN 3 (2013) SHANE BLACK
Reparto: Robert Downey Jr,, Ben Kingsley, Gwyneth Paltrow, Don Cheadle, Guy Pearce, Rebecca Hall, James Badge Dale.

Valoración: 7.5 / 10

IRON SIN MAN
Por Lucía Pérez García




viernes, 26 de abril de 2013

CRÍTICA EFECTOS SECUNDARIOS, “SIDE EFFECTS” (2013)


STEVEN SODERBERGH

Reparto: Rooney Mara, Jude Law, Catherine Zeta-Jones, Channing Tatum, Vinessa Shaw, David Costabile, Andrea Bogart, Polly Draper.

Valoración: 7 / 10

EFECTOS SECUNDARIOS, TERCIARIOS Y CUATERNARIOS
Por Lucía Pérez García

Exijo que me dejen leer el prospecto, porque no sé si lo que tengo es un efecto secundario que me crea confusión y caos mental, o es que no estoy totalmente recuperada del visionado de la película. Algunos recomiendan una segunda sesión de cine para reducir los síntomas, pero no estoy segura de que eso sea suficiente. Hacen falta, además, grandes dosis de atención y concentración, silencio absoluto y una activación máxima de los cinco sentidos sin lo cual, da igual las veces que repitamos, que nunca quedaremos del todo curados.
Para la que supuestamente es su última película, Steven Soderbergh (Traffic, Erin Brockovich) no ha querido arriesgar demasiado: ha elegido un tema “protesta” de esos que están tan de moda últimamente; le ha dado un toque, bastante grande, de suspense y unos giros un tanto impostados pero resultones; ha tirado de actores seguros, que han trabajado y retrabajado para él en otras ocasiones y que son de sobra conocidos por el público; y ha sabido utilizar con inteligencia todos sus conocimientos técnicos, y a todos sus técnicos, para crear un ambiente ciertamente inquietante. De tales ingredientes no es posible sacar una obra maestra, pero si una película que a poca gente dejará indiferente, algo que en estos tiempos no ocurre todos los días.
La atmósfera es en todo momento triste, confusa y decaída. A lo cual contribuyen: la fotografía nebulosa, firmada por el mismo director bajo el seudónimo de Peter Andrews, los primeros planos de una Rooney Mara (trilogía Milenium de Stieg Larsson) increíblemente “deprimente” y la desconcertante música de Thomas Newman (Erin Brockovich, Wall-E, Skyfall) que te perfora el cerebro a base de sonidos monótonos, vacíos, silenciosos, a veces cargantes, otras obsesivos y otras incluso terroríficos. Todo está pensado para introducir al espectador en el mundo de la locura y la depresión.
A mi parecer, tan solo algunos detalles desentonan. En primer lugar, un Jude Law poco convincente como psiquiatra, que  parece tomarse su profesión un poco a cachondeo, y no solo por poner el dinero por encima de la salud de sus pacientes. Aunque al final consigue rehacerse y resultar algo más creíble. Y en segundo lugar, un giro final extraño y algo forzado, que no por ello resta interés a la trama.
Total, que he llegado a la conclusión de que ver esta película es como conducir: es necesario estar completamente despierto y despejado, con la mente clara y con los cinco sentidos puestos, en este caso,  en la pantalla.
PD: si tienen alguna duda, consulten a su farmacéutico.



martes, 23 de abril de 2013

CRÍTICA UN LUGAR DONDE REFUGIARSE, "SAFE HAVEN" (2013)


UN LUGAR DONDE REFUGIARSE, “SAFE HAVEN”  (2013) LASSE HALLSTRÖN

Reparto: Julianne Hough, Josh Duhamel, Cobie Smulders, David Lyons, Irene Ziegler, Red West, Noah Lomax, Mimi Kirkland, Robin Mullins, Cullen Moss, Ric Reitz

Valoración: 8 / 10

UNA GRATA SORPRESA
Por Lucía Pérez García

Lo confieso, vi la película por descarte: porque ya había visto Tierra prometida, porque no había forma de encontrar La caza y porque me negaba, y me niego, a ver zombis en la edad del pavo o Hannas Montanas intentando ser  mayores…y, aun así, no estaba muy decidida.
Dos días antes lo había intentado con otra romántica: To the Wonder y fue uno de los peores momentos de mi vida, y quien dice momentos dice el  peor minuto de mi vida, porque eso fue lo que duré, exacta y literalmente, delante de la pantalla…y menos mal que era la pantalla del ordenador que sale gratis... (Desde entonces comprendo a todos aquellos que abandonaron la sala con El árbol de la vida y más aun a los que ni siquiera se tomaron la molestia de entrar). En serio, es la pastelosidad en grado supremo. Pero esta es otra historia que ya contaré otro día.
A ello había que añadirle mi experiencia con  otras adaptaciones de las novelas de Sparks: El diario de Noah, pasable, pero la niña histérica me ponía nerviosa. Noches de tormenta, solo por James Franco…
Pues eso, que mis expectativas no eran las mejores y tampoco lo era mi predisposición hacia otro melodrama romanticón de esos que  requieren una inyección de insulita tras el visionado.
Pero la cosa es que cuando me di cuenta llevaba ya una hora de película y ni rastro de síntomas de empalague y, por su supuesto, nada de decepción. Cierto es que no deja de ser una típica historia romántica de Best Seller, pero al color rosa de fondo le han dado un tinte negro que la acerca al thriller. Y el resultado es bastante positivo y, sobre todo, muy sorprendente.
Julianne Hough (Footlose, Rock of ages) y Josh Duchamel (El chico de tu vida, transformers), dentro de la guapura que intentan conservar, cumplen bien con su papel. Incluso los niños hacen un buen trabajo (Aunque el doblaje de la niña es ciertamente dudoso). Pero en mi opinión sobresale David Lyons, al que le sale un “malo” totalmente convincente, de esos cuya cara siniestra se te aparece luego en las pesadillas al lado de la de Robert Mitchum  en La noche del cazador o de la de Alan Arkin en Sola en la oscuridad.
Del final no adelanto nada, tan solo que es lo mejor de todo. En ningún momento me podía esperar tal desenlace. Quizás los fanáticos del escritor pudieran intuir algo, pero lo que es yo, tenía una idea totalmente equivocada. Una de dos, o soy muy mala detective o es que la trama, tal y como está montada, funciona. Compruébenlo ustedes y después me cuentan. Lo que es yo, he quedado gratamente soprendida.

domingo, 21 de abril de 2013

CRÍTICA TIERRA PROMETIDA, "`PROMISED LAND" (2012)


TIERRA PROMETIDA, “PROMISED LAND” (2012) GUS VAN SANT

Reparto: Matt Damon, John Krasinski, Lucas Black, Frances McDormand, Rosemarie DeWitt, Hal Holbrook, Titus Welliver, Tim Guinee, Scoot McNairy.

Valoración:7 / 10

E=MD2
Por Lucía Pérez García

Si este hombre fuera una fórmula matemática sería, sin duda, la de un genio: E=MD2, donde E es igual a ESPECTÁCULO, M es igual a MATT y D es igual a DAMON. Y, por supuesto, al cuadrado, porque la capacidad de este actor, guionista, productor…y quien sabe cuántas cosas más (y cuantas cosas menos por falta de tiempo, porque el tiempo es relativo, pero no eterno), deja a su indomable Will Hungtin en calzoncillos.
En este caso, produce, escribe (junto con su compañero de reparto John Krasinsky) y protagoniza una historia que en estos tiempos sonará familiar a más de uno: la de la difícil relación del progreso con la naturaleza. Antenas de móviles cancerígenas, centrales y cementerios nucleares radioactivos y ahora,  pozos de gas natural contaminantes. En realidad es lo mismo. Todos están en la lista negra del Greenpeace y todos provocan las mismas polémicas. Ni contigo, ni sin ti. Y detrás, o delante, de toda esta parafernalia verde que te quiero verde,  otra historia, la del hombre que lucha entre el dinero y la moral. Dos dilemas, pues, a la orden del día, que pretenden hacernos reflexionar.
El reparto, no siendo para nada llamativo a primera vista, Matt Damon a parte, roza cotas de gran calidad. Son impresionantes los primeros planos de un Hal Holbrook cuya sinceridad a la hora de exponer sus argumentos es tan transparente como su mirada. También es destacable el trabajo de Frances McDorman, que pone una nota de humor, y de John Krasinsky, que de tan insoportable que es su personaje llega a parecer mediocre, pero que de mediocre no tiene nada.
Es curiosa la presencia de Danny Elfman, incondicional de Tim Burton, para componer la música de una película cercana al western. Pero su capacidad de adaptación a cualquier género y la más que satisfactoria experiencia al lado del director Gus Van Sant y de Matt Damon en El indomable Will Hunting, con la que consiguió una de sus cuatro nominaciones al Oscar; hacen de él una elección acertada. No será una música para recordar, pero es la más adecuada.
Si hay que poner alguna pega, es el extraño giro del guión (porque nadie es perfecto) al final de la cinta. Cierto es que le da un puntillo de interés a una historia algo plana, pero los giros de 360º a veces pueden resultar peligrosos. Mejor limitarse a los 180º que arriesgarse a salirse de la curva. Aun así, la trama no se desmorona y es que la Fórmula Damoniana ocurre como en las matemáticas, que el orden del producto no altera el resultado.

jueves, 18 de abril de 2013

CRÍTICA TIPOS LEGALES, “STAND UP GUYS” (2012)

TIPOS LEGALES, “STAND UP GUYS” (2012) FISHER STEVENS
Reparto: Al Pacino, Christopher Walken, Alan Arkin, Julianna Margulies, Mark Margolis, Lucy Punch, Vanessa Ferlito, Addison Timlin, Bill Burr, Katherin Winnick

Valoración: 5 / 10

EL CREPÚSCULO DE LOS DIOSES
Por Lucía Pérez García

Se abre el telón (un telón bastante pintoresco  por cierto) y aparece Al Pacino saliendo de la cárcel al ritmo  “Hard Times” de Baby Huey & Babysitters. Un arranque potente que habrá obligado a más de uno a vencer la tentación de saltar de la butaca y marcarse unos pasos de baile por la sala de cine.
Acaba la canción y el telón se queda pillado. Entonces empiezan a colarse en el escenario todo tipo de bromas y chistes que parecen salidos del repertorio de una mezcla de viejo verde con albañil sudado; y algún que otro dudoso actorcillo sobreactuado como una tal Lucy Punch, a la que por suerte solo vemos en tres escenas.
El telón sigue abierto y por las tablas pasean actores tan reconocidos, y reconocibles, como Al Pacino, Christopher Walken y Alan Arkin; cuyos respectivos reconocimientos luchan todo el rato para mantener el tipo (legal) en una película que por sí sola sería una comediucha más con alguna que otra salpicadura de thriller. El trío funciona, la verdad, aunque es difícil no sentir cierta nostalgia ante un Al Pacino que parece salido del Planeta de los simios o de la torre de la catedral de Notre Dame de París (¿Qué ha sido de la mirada penetrante y la inquietante presencia de Michael Corleone?), y de un Christopher Walken que ha pasado de “cazador” a pintor de atardeceres. En fin…el tiempo pasa y solo perdona algunas cosas. A unos más que a otros…
Pero entre todo este, no quiero decir desbarajuste porque no lo es del todo, resalta con luz propia una pequeña moraleja que hace que la historia coja un pelín de fuerza, sin necesidad, por supuesto, de echar mano de un bote enterito de Viagra…al final, aunque parezca algo ñoño, lo que acaba triunfando es la verdadera amistad, esa que dura toda la vida y que se impone por encima de todo. Esa amistad que bien hubiera agradecido Gary Cooper en Solo ante el peligro.
En fin, se cierra el telón (tan pintoresco como el primero) y suena Old Habbits Die Hard” de Bon Jovi. Se podría decir que es de esas veces en las que uno disfruta con los créditos casi más que con la película.
Space cawboys, Los mercenarios, Tipos legales… ¿Qué será lo próximo? quizás dentro de unos años veamos a Brat Pitt, Tom Cruise y compañía dándole de comer a los animalitos del parque. Pero para eso aun tenemos que esperar, y espero que mucho tiempo.

martes, 16 de abril de 2013

CRÍTICA GRANDES ESPERANZAS (2012)


GRANDES ESPERANZAS (2012) MIKE NEWELL
Reparto: Helena Bonham Carter, Ralhp Fiennes, Jeremy Irvine, Ewem Bremner, Jason Flemiyng, Sally Hawkins, Robbie Coltraine, Holiday Grainger, David Walliams

Valoración: 7.5 / 10

ESPERANZAS DE NIEBLA Y BARRO
Por Lucía Pérez García

Marrón tostado de grandes llanuras embarradas.
El cementerio duerme un sueño eterno que la inocencia de un niño no comprende.
Derrepente un sucio rostro de ojos azules entre la hierba.
Un trozo de  ESPERANZA escondido en la niebla.

Negro oscuro iluminado por un CÁLIZ DE FUEGO.
Una NOVIA CADAVER se marchita entre telarañas y roedores.
Miradas de locura y corazones de escarcha.
La ESPERANZA se pierde, pero no se marcha.

Gris mugriento de una ciudad nublada.
DESTINO DE un CABALLERO que no era nadie y encontró su estrella.
Amistades felices, compañías amargas.
Continúa en pie al ESPERANZA, pero sigue dando largas.

Violeta de noches engalanadas de engaño.
Nadie sabe, nadie comprende. INTRIGA que se desgaja poco a poco.
FLASHBACKS nebulosos a la luz de las velas.
Se evapora la ESPERANZA. Se marchita. Se quema.

Color noche de húmedos contornos.
Un ritmo pausado que acelera los latidos del corazón sincero.
La rueda de la fortuna ha formulado su veredicto.
La  ESPERANZA existe, aunque nadie la ha visto.

Azul invernal convertido en dorado fuego.
Amor escondido tras expresiones anodinas que callan sentimientos.
Una imagen final que dice más que mil palabras.
Había GRANDES ESPERANZAS, solo había que buscarlas.

domingo, 14 de abril de 2013

CRÍTICA OBLIVION (2013)


OBLIVION (2013) JOSEPH KOSINSKY                

Reparto: Tom Cruise, Nicolaj Coster-Waldau, Morgan Freeman, Olga Kurilenko, Melissa Leo.

Valoración: 2 sobre 5


APOCALIPSIS… ¿NOW?
Por Lucía Pérez García

No entiendo esa obsesión compulsiva de destruir la tierra y acabar con la humanidad. Y lo que tampoco entiendo es porque la exclusiva del fin del mundo la tiene que tener siempre Nueva York. ¿Es que el resto del planeta no tiene derecho a protagonizar su propio apocalipsis? Pues parece ser que no (España al menos está visto que no tiene mucho que decir al respecto…y hasta aquí puedo leer). Ellos sabrán. Fueron los últimos en incorporarse al mapa y serán los primeros en ser borrados del mismo. Es lo que tiene ser una gran ciudad, que los meteoritos y los extraterrestres impactan antes en un rascacielos que en una casita de pueblo, por aquello de la altura…o del dinero. En fin, que no hemos salido aun del calendario maya cuando ya no están bombardeando con nuevas profecías. Qué cansinos.
La película, en principio, tiene buenas intenciones. Pero una intención, para que sea buena, tiene que ser clara. Porque una intención borrosa es no es más que un tachón, que deja entrever lo que hay debajo, pero no deja entenderlo. Y es que aquí, por mucho que te machaquen con explicaciones filosóficoéticomorales, una de dos, o acabas hecho un lío, o terminas echándote una siesta, a lo cual contribuye bastante el gris azulado del paisaje y la desesperante lentitud de la acción. Aunque con la estrafalaria música cibernética y los monótonos pi-pi-pi de las maquinas futuristas (espero que no futuribles), no es tan fácil conciliar el sueño.
En mi caso, como tengo el sueño ligero y no puedo dormir sentada, no he tenido más remedio que pasarme las dos horas que dura la película (si…dos horas enteritas con sus 120 minutos) buscando algo con lo que entretenerme mientras le daba vueltas a la cabeza. Y el caso es que lo encontré. Y menos mal, porque un poco mi cerebro crea su propio apocalipsis mental.
El caso es que, siendo yo poco partidaria de los efectos especiales modernísisisisismos con los que nos bombardean ahora continuamente, creo que, en este caso, son precisamente lo mejor de la película. Y no es de extrañar cuando descubrimos que el director de fotografía es Claudio Miranda, reciente ganador del Oscar por La vida de Pi, y que el mismo director, Joseph Kosinsky, proviene del mundo de la arquitectura.
Sin más, y dejando de la lado las comparaciones y similitudes (pues no acabaríamos nunca), solo queda esperar que nuestro futuro no esté en manos de esta versión reencarnada del “equipo actimel”. ¡Sálvanos Dios mío!…que diga, ¡sálvanos Morgan Freeman!

jueves, 11 de abril de 2013

CRÍTICA CRISTIADA. THE GREATER GLORY (2012) DEAN WRIGHT


CRISTIADA. FOR GREATER GLORY (2012) DEAN WRIGHT
Reparto: Andy García,. Oscar Isaac, Eva Longoria, Santiago Cabrera, Peter O´Toole, Bruce McGill, Ruben Blades, Catalina Sandino, Bruce Greenwood, Nestor Carbonell, Eduardo Verásategui
Valoración: 7.5 / 10

AMÉN
Por Lucía Pérez García

Pongan en un recipiente: un western, La Pasión de Cristo, una telenovela, un par de actores de primera línea y un gran fajo de billetes; dilúyanlo con un poco de agua bendita y agítenlo bien (con cuidado de no revolverlo) y obtendrán el coctel Cristiada. La mezcla da buen resultado. Cuesta un poco acostumbrarse a su sabor. Pero cuando uno le coge el gustillo, ni siquiera los sorbos más amargos le disgustan.  Al final, cuando nos damos cuenta, hemos apurado hasta la última gota de la bebida. Es entonces cuando empiezan los síntomas. Algunos no volverán a probarla. Pero otros, encontrarán consuelo y ánimo en ella: ¡Qué Viva Cristo Rey!
La historia del cristianismo es la historia de la continua persecución y de la fuerza de la fe. No es la primera vez que nos la cuentan. Siempre es lo mismo. Pero nunca viene mal recordarla. Y menos aún en nuestros días, donde dicha historia parece repetirse en todo el mundo. Quizás por ello se haya querido sacar a la luz esta parte desconocida y oculta de la historia de Méjico.
La guerra cristera enfrentó al gobierno de Plutarco Elías Calles con  Iglesia mejicana, que desde 1917 estaba sujeta al Estado, el cual pretendía poner límites a su intervención en la vida pública.  La situación desembocó en una guerra civil, o lo que es lo mismo, en decenas de miles de víctimas inocentes. Sin embargo, aunque pueda parecer algo contradictorio, para muchos mereció la pena. Una guerra en nombre de Dios siempre es algo difícil de entender. Pero más difícil de entender aún es qué alguien le declaré a Él la guerra.
El guión es bastante fiel a los hechos y la recurrente alusión a la Pasión funciona bastante bien, aunque la cruz la tenga que llevar un niño (José Sánchez del Río, magníficamente interpretado por Mauricio Kuri), cuya fe, más grande que el mismo, pone los pelos de punta.
El reparto, uno de los fuertes de la película, no funciona solo como un simple reclamo. Mención especial, además del ya citado Mauricio Kuri, merece Andy García, quien parece encarnar como nadie el dicho de “la experiencia es la madre de la ciencia”.  No hay que olvidar tampoco a un arrugado y conmovedor Peter O´Toole, que lo único que ha perdido con los años ha sido el azul electrizante de sus ojos, ya que el talento lo sigue llevando dentro como nadie.
En defitiva, Dean Wright, más experimentado en el campo de los efectos visuales (Titanic, El señor de los anillos, Las crónicas de Narnia), consigue un resultado más que aceptable, al que contribuyen, por supuesto, los actores y el compositor James Horner (Braveheart, Apolo 13, Titanic, Avatar…). La primera mitad se puede hacer lenta y algo pesada, pero la película va creciendo como la fe en el corazón del general Gorostieta.

lunes, 8 de abril de 2013

CRÍTICA UN AMOR ENTRE DOS MUNDOS (2012)


UN AMOR ENTRE DOS MUNDOS (2012) JUAN DIEGO SOLANAS

Reparto: Jim Sturgess, Kirsten Dunst, Timothy Spall, Blu Mankuma, Nicholas Rose, James Kidnie, Vlasta Vrana.

Valoración: 2.5 sobre 5

NEWTON, TENEMOS UN PROBLEMA…
Por Lucía Pérez García

El señor Isaac Newton debe de estar revolviéndose en tumba. Y es que aquí cada uno se toma la gravedad por su mano. Ahora estoy arriba y ahora abajo; ahora camino al revés por arriba y ahora subo hacia abajo y me pongo al derecho; ahora miro hacia arriba para hablar boca abajo con el que está boca arriba y tiene que mirar para abajo para hablar con el que sube para arriba y que ya no sabe ni cómo está…total, que con tanto movimiento uno termina con tortícolis y con toda la sangre en la cabeza. Sin embargo, es esto precisamente lo que le da vida a una película tan empalagosa que hasta las abejas son de color rosa…literalmente.
La historia tiene un fondo ciencificcionero estilo Metrópolis de Fritz Lang y tantas otras películas futuristas de mundos separados por las clases sociales, etc, etc…a lo que se le suma, para darle un toque supermegasentimental, una historia de amor imposible con sobredosis de azúcar (azúcar de color rosa como la de los algodones de la feria) y una guinda final algo pocha. El resultado de esta fórmula, por sí solo, se caería por su propio peso. Pero entonces llega Solanas y le da una “vuelta” de tuerca añadiendo su propia versión de la ley de la gravedad. Solo entonces, lo que amenazaba con despeñarse consigue salvarse gracias a las grandes dosis de ingravidez que impiden que se golpee contra el suelo, el cielo, o lo que quiera que sea que este abajo…o arriba.
Los continuos movimientos de cámara, los permanentes cambios de perspectiva y punto de vista y los juegos digitales, consiguen que la historia sea digerible y, hasta cierto punto, fascinante. La situación llega a ser tan desconcertante que, en ocasiones, incluso llegas a dudar si es la imagen la que ha dado la vuelta o eres tú quien ha cambiado de posición.  Y todo ello queda sublimado por los impresionantes paisajes y las arquitecturas, ya no tan impresionantes visto lo visto en los últimos tiempos, pero sí realmente imponentes y amenazantes.
Jim Sturgess y Kirsten Dunst se encuentran en su salsa. Él, porque viene de vivir en otro extraño universo como el de El atlas de las nubes. Y ella, porque sigue siendo el amor idealizado (y archiluminoso) del apuesto (¿?) protagonista al que lleva a su terreno cómo y cuándo quiere. Y por su terreno no se entiende solo su mundo, sino otras tantas convenciones de la actriz como el beso en plan Spiderman.
La película, pues, es digna de ser vista, aunque solo sea por disfrutar de las imágenes y de los efectos especiales. Olvídese de plantearse porqué los pelos de los actores y ciertas prendas de ropa escapan a las leyes de la gravedad o porqué en el mundo superior beben con la copa al revés. Simplemente siéntese y disfrute con el espectáculo. Eso si, no estaría de más protegerse la cabeza con un casco, por si las moscas; o más bien, por si las abejas rosas…

sábado, 6 de abril de 2013

CRÍTICA QUIMERA, RICARDO ROJAS


QUIMERA (2013) RICARDO ROJAS

7º CERTAMEN INTERNACIONAL ESCENA MOBILE - CASA DE LA PROVINCIA

EL BOSQUE ENCANTADO
Por Lucía Pérez García

Dicen que las hadas y los duendes no existen. Pero yo no lo creo. También dicen que no existen las criaturas fantásticas y que la mitología es solo eso, un mito. Pero yo creo en lo increíble. Porque lo he visto.
He estado caminando por un bosque encantado. Un lugar misterioso donde uno parece flotar. Todo en él estaba como tejido en el aire.  Y todo era de colores. Unos colores vivos, brillantes y, sobre todo, felices, muy felices. Era como si alguien hubiera  cogido un ovillo de lana, lo hubiera atado a un extremo y hubiera recorrido el bosque dejando correr el hilo en una danza ritual y mágica.
Al principio sentí cierto respeto, pues no sabía qué clase de 
criaturas habitarían este bosque. Así que volví mi andar sigiloso y me deslicé tímidamente por los caminos de telarañas.
De repente se empezó a escuchar una música como de campanillas. Parecía el sonido de miles de estrellas cayendo a modo de brillantina. Mire al cielo haber si veía algo. Nada. El cielo no era cielo, era blanco, porque así los colores se sentían más protagonistas. Y de él no caía absolutamente nada. Pero la música seguía sonando, haciéndome sentir como en un cuento de hadas.
Continué mi camino. Los hilos tiraban de mí hacia adentro como si fuera una marioneta. Seguía sin ver a nadie. Era yo, los hilos y la falsa brillantina. Cuando estaba a punto de darle la razón a aquellos que decían que las criaturas fantásticas no existen, apareció ante mí una imagen sorprendente. Allí mismo, ante mis propios ojos, se presentó un panorama maravilloso. El ovillo de lana que había tejido el bosque con sus pasos de baile, se había recreado especialmente en este lugar, dando rienda suelta a su creatividad espontanea. Seguro que era de allí de donde brotaba la música, pues no se puede concebir lugar más feliz.
Allí todo era igualmente colorido y todo estaba igualmente como cosido en el viento. Pero entre los hilos y las ramas de los árboles pululaban hermosos animalillos: unicornios, faunos, centauros, loros, toros, inofensiva como sus compañeros, así que me envalentoné y decidí acercarme.
tortugas…y presidiéndolo todo, en el centro, una quimera, con su cabeza de león, su cuerpo de cabra y su cola de dragón. Había escuchado que las quimeras escupían fuego por la boca y sentí miedo al verla. Sin embargo, parecía tan
Al verme, abrió sus fauces mounstrosas. Caí al suelo asustada, esperando la llamarada que acabara con aquel sueño. Pero de su boca no salió llama alguna, sino palabras:
-Mi nombre es Quimera. Soy la dueña y señora de este bosque. Puedes quedarte entre nosotros si lo deseas o puedes volver a tu mundo y contar lo que has visto para que los hombres vuelvan a tener fantasía. No les digas que me has conocido y que has hablado conmigo. Pues mi nombre quizás les confunda. Solo cuenta lo que has sentido. De esta forma, seguro que su corazón despierta y se abre a lo increíble. Solo entonces podrán venir a visitarme y comprobar si realmente soy una quimera.
Pero antes de irte, debes pasar una prueba. Debes cruzar por la zona oscura. Allí te estará esperando Odracir, el hombre del bosque. Debes contener tu miedo y acercarte. Si consigues mirarle a los ojos sin sentir dudas en tu interior, habrás vencido a la ignorancia. Solo entonces podrás regresar y cumplir tu misión.
Hice lo que me dijo y volví por el camino indicado. Conforme me acercaba al lugar donde habitaba Odracir, el ambiente se iba haciendo cada vez más siniestro. Ya no había claridad. Tan solo unos pocos rayos de luz que luchaban por colarse entre las ramas. El suelo estaba lleno se hojas secas. Y allí, de pie, mirando al infinito, como ausente; estaba el hombre del bosque. Parecía una criatura surgida de la naturaleza. Una raíz que hubiera brotado del suelo y tomado forma humanoide. Pero debía vencer el miedo. Le miré, pues, a los ojos. No hizo nada. Y yo comprendí que le había vencido. Era tan solo una obra de la naturaleza, como otra cualquiera, y merecía el mismo aprecio que el resto. Me despedí y me dirigía a la salida. Me sentía mucho más feliz que cuando llegué. Y no es una quimera.

No quiero terminar sin hablar someramente sobre el artista, el sevillano Ricardo Rojas. Su exposición se encuadra dentro de la programación del 7º Festival de Escena Mobile, un lugar de encuentro de artistas “discapacitados”, cuyo objetivo es demostrar que el arte está dentro del ser humano y no tiene límites.
Las obras de Ricardo Rojas son una especie de fusión arte-naturaleza. Están hechas a base de materiales simples: ramas de árboles, lana, alambre, cuerdas...que se entremezclan de forma libre ahondando en las emociones, la fantasía y, sobre todo, en la alegría. Se trata de un arte conocido como arte outsider, donde lo realmente importante es el proceso creativo. Y donde las sugerencias priman sobre las formas y los materiales; unos materiales simples que se transforman en algo nuevo y, hasta cierto punto, improvisado y sorprendente.
Dicho ésto, la invitación queda completa. La visita solo os ocupará unos minutos, pero la felicidad no entiende de tiempo y el tiempo es solo una quimera…

jueves, 4 de abril de 2013

CRÍTICA LA VIDA DE PI (2012)


LA VIDA DE PI (2012) ANG LEE

Valoración: 9 / 10
HABEMUS DIOS

Por Lucía Pérez García

En el Olimpo se celebraba un gran acontecimiento. Un acontecimiento irrepetible. Hasta allí se habían desplazado todos los dioses del universo para decidir cuál de todos era el más verdadero y cual el más impostor. Era éste un problema difícil de resolver. Pero era necesario poner solución a los conflictos del hombre, y aquella, en sus divinas opiniones, era la única solución.
El primero en tomar la palabra fue Dios:
-Hermanos. Estamos aquí reunidos para tomar la decisión más importante de nuestras inmortales vidas. Es necesario que no nos precipitemos.
-Por Tutatis-espetó Thor ¿A qué viene tanta formalidad?
-No deberías, hermano mío, usar el nombre de un compañero en vano.
-Perdón. No quería ofender a su majestad. Pero es que me parece que esta reunión es absurda. Nunca llegaremos a un acuerdo.
-No desesperes hijo mío.
-¡Y dale con que todos somos tus hijos! – Gritó Ala desde el otro extremo de la sala –No le basta con llamarse Dios, como si fuera el único, que encima quiere tener familia numerosa. Como si por ello le hicieran descuento en el paraíso.
-Cuida tus modales Alá. Sabemos que estás molesto porque no hemos dejado entrar a Mahoma. Pero compréndelo. Mahoma es solo un profeta y en el Olimpo solo pueden entrar los dioses. – dijo Zeus intentando contener su furia.
-¡Mahoma es más dios que muchos de los aquí presentes!
-Bienaventurados los humildes de corazón porque ellos verán a Dios.
-Bla, bla, bla…a mí no me vengas con sermones. Bien sabes que en el fondos tú también eres solo un profeta, y de mucha menos calidad que mi Mahoma.
-Deja en paz a Dios, Alá, no sea que te expulse del Paraiso. ¿Qué iba a ser de ti entonces? Piensa en esas pobres mujeres a las que ibas a pivar de tu eterna compañía…-dijo Brahma irónicamente.
-Ya tuvo que saltar el señor ocho ojos capitán de los repiojos.- Díjolo Alá y punto redondo.
-Un poco de paz por favor. Así no vamos a llegar a ningún sitio.- dijo Buda mientras masticaba un gran trozo de grasa de toro de sacrificio.
-¡Pero si aun no hemos bendecido la mesa!
-No te preocupes Yaveh.- le tranquilizó Hera- Ya me encargué yo de que toda la comida fuera bendecida por los ritos conocidos y por conocer.
-En fin.- suspiró Thor- dejémonos de tonterías y pasemos a lo que interesa. Ya os dije yo que no nos íbamos a poner de acuerdo.

Así, los dioses pasaron a exponer sus opiniones. Pero pasaban los años, los siglos, las eras…y el problema seguía sin resolverse. Todos querían ser el dios verdadero, pero su humildad y su voto de pobreza les impedía demostrar tal avaricia. Total, que la fumata siempre era negra, lo cual había llegado a provocar tales tormentas que el mundo casi se inunda. Sí, como en la época de Noé. Y algo de aquel entonces pareció repetirse…
En una barca, en medio del océano infinito, había quedado abandonado un niño con cuatro animales tras hundirse el barco que los llevaba a Canadá. La ley del más fuerte había acabado con tres de ellos, dejando al niño solo con el más fuerte, un tigre que, para más inri, se llamaba Richard Parker. Si ya es difícil naufragar con un tigre por único compañero, más lo es aún con uno que lleva nombre de paisano. Pero es que el niño no tenía un nombre menos peculiar. Piscin se llamaba, de piscina. Dios los cría y ellos se juntan…perdón. Los dioses los crían y ellos se juntan.
Ambos vagaban mecidos por las olas hacía un futuro incierto. El horizonte era cada vez más lejano. El agua cambiaba de color a cada momento. Ora azul, ora rojo, ora amarillo. El cielo se volvía intenso y tronaba, para luego tranquilizarse y dejarse cuidar por el sol. La calma daba paso a la violencia y ésta, a su vez, a la calma. Todo era sublime, como sublime era la vida de Pi y de Richard Parker.
El tigre tenía una mirada misteriosa. Tan pronto estaba llena de alma, como vacía de espíritu. Y el niño tenía un corazón sobredimensionado, en el cual cabían todas las cosas de este y del otro mundo. No podía el tigre devorarle, pues su corazón le hubiera matado de una indigestión. Así que prefirió acompañarle en su aventura.
Los días pasaban y las aguas seguían siendo las mismas. Tan hermosas como  intimidantes. Pero tan hermosas…
Vieron esto los dioses desde el Olimpo, los cuales dejaron apartada su disputa para contemplar con asombro el panorama. De repente algo se iluminó en el cielo. La solución se presentó ante sus ojos y no quisieron perder la oportunidad.
Quiso entonces Dios…perdón otra vez. La costumbre. Quisieron entonces los dioses que la barca llegara a buen puerto.  Decidieron que la vida de Pi era digna de ser compartida por todo el mundo, para que todo el mundo comprendiera. Para que todo el mundo supiera que  un corazón bondadoso flota más que el barco más preparado. Para que todo el mundo tuviera fe. Una fe tan grande como el océano y tan amplia como el horizonte, donde tuvieran cabida todos y cada uno de ellos, como si de uno solo se tratase. Si, esa era la solución al problema. Y una gran nube blanca cruzo el cielo. ¡Habemus papa! Que diga: ¡Habemus Dios!

-Alegraos hermanos porque hoy estaremos todos juntos en el Paraíso.
-¡Y Mahoma será nuestro profeta!
-Amén.

“Si crees en todo, el resultado final será no creer en nada”. Pero si no crees en  nada ¿Qué te queda?...creer o no creer, esa es, pues, la cuestión. Ang Lee creyó, y fue recompensado con cuatro Oscar (director, fotografía, banda sonora y efectos visuales). Yo también creo (aunque no creo que me den un Oscar por ello) ¿Y tú?