viernes, 26 de abril de 2013

CRÍTICA EFECTOS SECUNDARIOS, “SIDE EFFECTS” (2013)


STEVEN SODERBERGH

Reparto: Rooney Mara, Jude Law, Catherine Zeta-Jones, Channing Tatum, Vinessa Shaw, David Costabile, Andrea Bogart, Polly Draper.

Valoración: 7 / 10

EFECTOS SECUNDARIOS, TERCIARIOS Y CUATERNARIOS
Por Lucía Pérez García

Exijo que me dejen leer el prospecto, porque no sé si lo que tengo es un efecto secundario que me crea confusión y caos mental, o es que no estoy totalmente recuperada del visionado de la película. Algunos recomiendan una segunda sesión de cine para reducir los síntomas, pero no estoy segura de que eso sea suficiente. Hacen falta, además, grandes dosis de atención y concentración, silencio absoluto y una activación máxima de los cinco sentidos sin lo cual, da igual las veces que repitamos, que nunca quedaremos del todo curados.
Para la que supuestamente es su última película, Steven Soderbergh (Traffic, Erin Brockovich) no ha querido arriesgar demasiado: ha elegido un tema “protesta” de esos que están tan de moda últimamente; le ha dado un toque, bastante grande, de suspense y unos giros un tanto impostados pero resultones; ha tirado de actores seguros, que han trabajado y retrabajado para él en otras ocasiones y que son de sobra conocidos por el público; y ha sabido utilizar con inteligencia todos sus conocimientos técnicos, y a todos sus técnicos, para crear un ambiente ciertamente inquietante. De tales ingredientes no es posible sacar una obra maestra, pero si una película que a poca gente dejará indiferente, algo que en estos tiempos no ocurre todos los días.
La atmósfera es en todo momento triste, confusa y decaída. A lo cual contribuyen: la fotografía nebulosa, firmada por el mismo director bajo el seudónimo de Peter Andrews, los primeros planos de una Rooney Mara (trilogía Milenium de Stieg Larsson) increíblemente “deprimente” y la desconcertante música de Thomas Newman (Erin Brockovich, Wall-E, Skyfall) que te perfora el cerebro a base de sonidos monótonos, vacíos, silenciosos, a veces cargantes, otras obsesivos y otras incluso terroríficos. Todo está pensado para introducir al espectador en el mundo de la locura y la depresión.
A mi parecer, tan solo algunos detalles desentonan. En primer lugar, un Jude Law poco convincente como psiquiatra, que  parece tomarse su profesión un poco a cachondeo, y no solo por poner el dinero por encima de la salud de sus pacientes. Aunque al final consigue rehacerse y resultar algo más creíble. Y en segundo lugar, un giro final extraño y algo forzado, que no por ello resta interés a la trama.
Total, que he llegado a la conclusión de que ver esta película es como conducir: es necesario estar completamente despierto y despejado, con la mente clara y con los cinco sentidos puestos, en este caso,  en la pantalla.
PD: si tienen alguna duda, consulten a su farmacéutico.



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