lunes, 8 de abril de 2013

CRÍTICA UN AMOR ENTRE DOS MUNDOS (2012)


UN AMOR ENTRE DOS MUNDOS (2012) JUAN DIEGO SOLANAS

Reparto: Jim Sturgess, Kirsten Dunst, Timothy Spall, Blu Mankuma, Nicholas Rose, James Kidnie, Vlasta Vrana.

Valoración: 2.5 sobre 5

NEWTON, TENEMOS UN PROBLEMA…
Por Lucía Pérez García

El señor Isaac Newton debe de estar revolviéndose en tumba. Y es que aquí cada uno se toma la gravedad por su mano. Ahora estoy arriba y ahora abajo; ahora camino al revés por arriba y ahora subo hacia abajo y me pongo al derecho; ahora miro hacia arriba para hablar boca abajo con el que está boca arriba y tiene que mirar para abajo para hablar con el que sube para arriba y que ya no sabe ni cómo está…total, que con tanto movimiento uno termina con tortícolis y con toda la sangre en la cabeza. Sin embargo, es esto precisamente lo que le da vida a una película tan empalagosa que hasta las abejas son de color rosa…literalmente.
La historia tiene un fondo ciencificcionero estilo Metrópolis de Fritz Lang y tantas otras películas futuristas de mundos separados por las clases sociales, etc, etc…a lo que se le suma, para darle un toque supermegasentimental, una historia de amor imposible con sobredosis de azúcar (azúcar de color rosa como la de los algodones de la feria) y una guinda final algo pocha. El resultado de esta fórmula, por sí solo, se caería por su propio peso. Pero entonces llega Solanas y le da una “vuelta” de tuerca añadiendo su propia versión de la ley de la gravedad. Solo entonces, lo que amenazaba con despeñarse consigue salvarse gracias a las grandes dosis de ingravidez que impiden que se golpee contra el suelo, el cielo, o lo que quiera que sea que este abajo…o arriba.
Los continuos movimientos de cámara, los permanentes cambios de perspectiva y punto de vista y los juegos digitales, consiguen que la historia sea digerible y, hasta cierto punto, fascinante. La situación llega a ser tan desconcertante que, en ocasiones, incluso llegas a dudar si es la imagen la que ha dado la vuelta o eres tú quien ha cambiado de posición.  Y todo ello queda sublimado por los impresionantes paisajes y las arquitecturas, ya no tan impresionantes visto lo visto en los últimos tiempos, pero sí realmente imponentes y amenazantes.
Jim Sturgess y Kirsten Dunst se encuentran en su salsa. Él, porque viene de vivir en otro extraño universo como el de El atlas de las nubes. Y ella, porque sigue siendo el amor idealizado (y archiluminoso) del apuesto (¿?) protagonista al que lleva a su terreno cómo y cuándo quiere. Y por su terreno no se entiende solo su mundo, sino otras tantas convenciones de la actriz como el beso en plan Spiderman.
La película, pues, es digna de ser vista, aunque solo sea por disfrutar de las imágenes y de los efectos especiales. Olvídese de plantearse porqué los pelos de los actores y ciertas prendas de ropa escapan a las leyes de la gravedad o porqué en el mundo superior beben con la copa al revés. Simplemente siéntese y disfrute con el espectáculo. Eso si, no estaría de más protegerse la cabeza con un casco, por si las moscas; o más bien, por si las abejas rosas…

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