miércoles, 17 de febrero de 2016

CRÍTICA ZOOLANDER 2 (2015)

LA MIRADA MÁS ABSURDA DE DERECK "STILLER" ZOOLANDER. Y AÚN ASÍ, ES DIFICIL RESISTIRSE. 
Por Lucía Pérez García 



Más absurdo cuanto más lo piensas. Y si lo piensas, es absurdo. Al final, vale más no pensarlo y dejarse llevar al absurdo que convertirse en un ser absurdo que piensa mientras ve una comedia de Ben Stiller. No es la mejor (Ese puesto sin duda se lo lleva Tropic Thunder), pero sigue la línea de la risa por incontinencia de tonterías asociada con la cara de Stiller y, en este caso, con su “Blue Steel”. 

La parodia elevada a la máxima potencia, con cumbres como el anuncio mitológico de perfume, las cicatrices o las bromas con la muerte de Justin Bieber. Decenas de cameos. Decenas de estupideces. Decenas y decenas de…más estupideces. Decenas de razones por las que Penelope Cruz debería hacer solo comedia. Un malo que no. Un hijo que medio qué. Un final que tampoco del todo. Una secuela que no supera a su predesora. Menos mal que Derek y Hansel solo decepcionan como modelos. Menos mal que hay sandeces y boberías como esta, incoherentes y disparatadas, aptas para momentos de relax mental e, incluso mejor, para cuando el cerebro está a tope y pide una dosis de disparates. Sí, me gusta Ben Stiller y su "Blue Steel". 



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