viernes, 5 de febrero de 2016

CRÍTICA CAROL (2015)

Director: Todd Haynes. 
Reparto: Cate Blanchett, Rooney Mara, Sarah Paulson, Kyle Chandler, Jake Lacy, Cory Michael Smith, Carrie Brownstein, John Magard, Kevin Crowley, Gielreath, Ryan Wesley Gilreath, Trent Rowland, Jim Dougherty, Douglas Scott Sorenson, Nik Pajic.  
Género: drama, homosexualidad.  
Duración: 118 min.  

Valoración 10 / 10 
Por Lucía Pérez García 

Escribir sobre Carol y no parecer exagerada es casi misión imposible. Y es que Carol solo tiene de malo que se acaba en el minuto 118.

Todd Haynes ha reunido la delicadeza del Ang Lee de Brokeback Mountain y las ansias de libertad femenina de Telma & Louise, y le ha dado el toque especial de la experiencia del que ha dirigido tantas obras sobre la homosexualidad, empezando por su propia vida. Allí donde se quedó Lejos del Cielo, empieza Carol. Allí donde empieza Carol tienen lugar el amor, la emoción, el descubrimiento, la elegancia y la sutileza. Tiene lugar la infinitud de Cate Blanchet. Una presencia que los ojos miran con otra luz, porque el espectro normal es incapaz de alcanzarla. Tiene lugar una Ronney Mara casi Hepburninana, que quiere “desayunar con diamantes”, pero teme enfrentarse a “la calumnia”. Tiene lugar el mejor Carter Burwell con precisos y apasionantes dibujos musicales. Tiene lugar todo aquello que se busca en una película, incluso más.

Pero Carol, más que nada, son ellas. Son las miradas y los gestos. Una mano en el hombro. Un roce sin querer. Se siente electricidad. Calambres y escalofríos flotando en la ambientación maravillosa de los años cincuenta. Quieren y no pueden, o no deben. Detrás de cristales de escaparates, coches y ventanas. Ellas miran siempre desde allí, desde donde todo queda empañado. Solo en la intimidad ese reflejo nebuloso deja de ser solo un reflejo, y los cristales desaparecen. Desaparecen las barreras que las separan de las convecciones sociales y desaparecen las siluetas borrosas para convertirse en sueños reales. ¿Se puede hilar más fino sin caer en el manierismo y la pretenciosidad? ¿Se pueden tener ganas de rebobinar y volver empezar? ¿Se puede ser tan injusto como para no haberla nominado a mejor película y mejor director? Se puede, y Carol es la confirmación. 




Próximamente: análisis de la BSO en De Fan a Fan

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