miércoles, 18 de febrero de 2015

CRÍTICA NO CONFÍES EN NADIE, "BEFORE I GO TO SLEEP" (2014)

NO CONFÍES EN NADIE, “BEFORE I GO TO SLEEP” (2014) ROWAN JOFEÉ

Reaparto:   Nicole Kidman, Mark Strong, Colin Firth, Anne-Marie Duff, Dean-Charles Chapman, Jing Lusi, Adam Levy, Llewella Gideon, Charlie Gardner, Rosie MacPherson.



Valoración: 5.5 / 10


CUANDO LA CONFIANZA DA ASCO

Por Lucía Pérez García



Puede ser que mañana despierte y lo haya olvidado todo. Qué la primera pregunta que me haga al abrir los ojos sea: ¿Qué película vi ayer? Por eso, antes de que la amnesia cinematográfica borre mis recuerdos, he decido escribir mis impresiones. ¿Confías en mí? Yo, en tu lugar, no confiaba en nadie…



Por un “memento” tuve un deja vú. Me pareció ver la oscura sombra de Christopher Nolan tatuada en la pantalla. <<Estará sucia>>, pensé. Quise sacar un pañuelo para limpiar las reminiscencias que mi mente había proyectado sobre la imagen, pero no existe trozo de tela lo bastante grande. Una sensación de remake inconfeso me empezó a recorrer el cuerpo. La imposibilidad de deshacerme de ella me desasosegaba. Era como si la imaginación hubiera caído en un hoyo oscuro y se hubiera quedado atrapada bajo una piedra. Al día siguiente, nadie se acordaría de ella y todo el mundo iría al cine a ver esta película sin percatarse de que ya la había visto antes. 



Mientras mi propio relato inconsciente amenazaba con eclipsar la historia, algunos detalles se iban colando entre líneas. El discurso de Colin Firth fue el estímulo más sensible a mis críticos sentidos. Es tan imposible no atender a su voz como lo es seguir la estela de su personaje, ahora bueno, ahora malo, ahora regular, ahora…Veo, veo, ¿Qué ves? Alguien intentando descifrar la causa, el kit de la cuestión. Lo conozco. Mark Strong. Se dedica a navegar por los recuerdos de los protagonistas de las películas. No es la primera vez que lo hace. Será que no se le da tan mal….Intenté captar algún que otro elemento relevante. Lo intenté con todas mis fuerzas. Con tanta insistencia como intentaba descifrar un argumento ya conocido pero siempre efectivo. Fracasé. Y, aun así, no sentí sensación de fracaso al final del proceso, sino de intriga y ociosidad.




Hora y media después, abrí el ordenador y empecé a escribir. Volveré a leer ésto cuando todo haya desaparecido, si es que algún día lo creo necesario.




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