domingo, 15 de junio de 2014

CRÍTICA LAS DOS CARAS DE ENERO, "THE TWO FACES OF JANUARY" (2014)

LAS DOS CARAS DE ENERO, “THE TWO FACES OF JANUARY” (2014) HOSSEIN AMINI

Reparto: Viggo Mortensen, Kirsten Dunst, Oscar Isaac, David Warshofsky, Daisy Bevan, Aleifer Prometheus, Yigit Özsener, Nikos Mavrakis, Socrates Alafouzos, Ozan Tas.                                                                                             

Valoración: 3 sobre 5



CINE CLÁSICO EN EL SIGLO XXI

Por Lucía Pérez García



Vestidos color mármol, como dos columnas de un templo, Chester (Viggo Mortensen) y Colette (Kirsten Dunst) pasean por la Acrópolis de Atenas. Camuflados con el paisaje y camuflados de sí mismos. Las ruinas de una cultura que fue el culmen y la ruina que trae consigo una vida de lujo conseguida a base de estafas y negocios sucios. Restos de un pasado que no deja de derrumbarse. 



Observando de cerca, Rydal (Oscar Isaac) intuye una presencia. En su vida también hay ruinas. El recuerdo de un padre fallecido con el que no supo lidiar y al que no despidió en la tumba. Un pasado que se derrumba y que pretende restaurar piedra a piedra a través de Chester y Colette: la sombra exacta de su padre y la sombra de un amor que amenaza con la ruina. 



Todo transcurre “a pleno sol”. La luz amarilla iguala los colores, fundiendo a los personajes con el entorno. Al fin y al cabo, son lo mismo: vestigios, desolación, decadencia. El calor y la tensión se reflejan en los cuerpos sudorosos: secretos, mentiras, culpabilidad. Hay dinero, países extranjeros, falsas identidades, muertes…pero Patricia Highsmith no quiso regalarle a estos personajes el talento de Mr. Ripley. Su talento es otro. Menos visible, más profundo y, por ello, menos llamativo. La clave está en el arrepentimiento y la redención. Cerrar un círculo que se había roto. 




Hossein Amini mira al pasado y se saca de la manga una película al más puro estilo del Hollywood clásico: la perfecta ambientación en los años sesenta, el enfoque de la historia, la profundidad de campo casi inexistente, los primeros planos (quizás algo abusivos), el contraste de luces, cierto aire Hitchcock y una música con recuerdos herrmannianos  y sabor a sirtaki. Cine clásico de suspense con actores (que dan la talla) y  recursos del siglo XXI.





Ni es el mejor libro de Patricia Higsmith ni es una película para pasar a la historia. Con competidoras de la talla de Extraños en un Tren, A Pleno Sol o El Talento de Mr. Ripley, es difícil destacar. Aun así, y obviando el exceso de influencias, es una adaptación digna y un meritorio debut en la dirección para el que fuera guionista de la excelente e inquietante Drive.
 



 










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