martes, 8 de abril de 2014

CRÍTICA NOÉ, "NOAH" (2014)

NOÉ, “NOAH” (2014), DARREN ARONOFKY

Reparto: Russell Crowe, Jennifer Connelly, Emma Watson, Anthony Hopkins, Ray Winstone, Logan Lerman, Nick Nolte, Douglas Booth, Marton Csokas, Mark Margolis, Leo McHugh Carroll, Kevin Durand, Madison Davenport, Dakota Goyo, Gavin Casalegno, Nolan Gross, Skylar Burke.

Valoración: 4 sobre 5

YA EMPIEZA
Por  Lucía Pérez García

Dios miro la tierra y he aquí que estaba viciada, porque toda carne tenia una conducta viciosa sobre la tierra” (Gn 6, 12).

Mi mente cinéfila no podía concebir el nombre de Darren Aronofky junto al de Noé. Podía imaginarlo con una Biblia en sus manos, maquinando el espectáculo más místico, surrealista, rarito y psicodélico que las historia ha conocido. Pero no pensaba que se atrevería  a intentarlo. Y mucho menos que consiguera subirme al arca. Por mucho de Aronofky que tenga: personajes extremos, búsqueda de sentido, metamorfosis, la muerte como creación de vida, como redención…nunca deja de ser la historia que todos conocemos, o creemos conocer. Esa historia que se repite en todas las culturas del mundo y que, quizás, porqué no, fuera real.
Tampoco podía imaginar a Clint Mansell poniendo música al diluvio universal. Recordaba la grandiosidad del sinfonismo clásico. Las orquestas que elevaban  sus notas al cielo y hacían aún más enormes y desproporcionadas las acciones y milagros de Dios. Un relato de proporciones bíblicas no puede sonar nunca a música minimalista.  Qué contradicción…
Luego me senté delante de la pantalla. Se apagaron las luces y, entonces, dejé de pensar y de imaginar. Había ocurrido un milagro.



Voy a traer el diluvio, las aguas sobre la tierra, para exterminar toda carne que tiene hálito de vida bajo el cielo, todo cuanto existe en la tierra perecerá. Pero contigo estableceré mi alianza” (Gn 6, 17).

Todo es magestuoso en su desnudez apocalíptica. Kilómetros de desiertos pedregosos y sobrecogedores fundidos en negro como solo los hubiera descrito el Cormac McCarthy de The Road: “una negrura que dolían los oídos de escuchar”. Sin embargo, si por algo pueden doler los oídos, es por el estruendo impresionante de la música. La butacas tiemblan. El mundo, literalmente, se te viene encima. Clint Mansell se vuelve gigante para no ser arrastrado por las aguas. Y en esa metamorfosis hacia un minimalismo bíblico y post moderno a la vez, consigue atraparnos, sobrecogernos, envolvernos, mojarnos, ahogarnos, exterminarnos.



Encadena a Azazel de manos y pies y arrojalo a las tinieblas; hiende el desierto que hay en Dudéel y arrojalo allí. Echa sobre él piedras asperas y agudas y cúbrelo de tiniebla. Permanezca allí eternamente. Cubre su rostro, que no vea la luz, y en el día del juicio sea enviado al fuego” (Libro de los Vigilantes, Evangelios Apócrifos).

¿Quiénes son los Vigilantes? ¿Qué “demonios” hacen aquí? Nos preguntamos todos. No sé si estarían allí ayudando al hombre como Prometeos de piedra. Pero Aronofky leyó que había ángeles protectores de los hombres (incluso tenían nombres: Amerazak, Armaros, Kokabiel, Tamiel y Asradiel). Leyó que enseñaron oficios a los hombres, que fueron castigados por Dios. Luego pensó ¿Por qué no? Imaginó gigantes de piedra, porque de gigantes habla el Antiguo Testamento, y los puso a trabajar en el arca. Una medio licencia que desconcierta, pero que da al relato un toque de fantasia, de mito.


Saltaron todas las fuentes del gran abismo y las compuertas del cielo se abrieron” (Gn 7, 11).

Aronofky crea un mundo solo concebible por Tolkien. No importa. El cine histórico siempre ha sido desproporcionado. Si Cecil B. de Mille viviera, hubiera sido un maestro de los efectos digitales. La Historia más Grande Jamás Contada hubiera sido más grande aún. No tengo duda. Por eso no culpo a Aronofky. Ni siquiera sus desvaríos psicodélicos a contraluz, las visiones y sueños premonitorios o los planetas ardiendo en el universo me contrarían. El fuego de la guerra y los torrentes de agua queman, salpican  y matan de verdad. Los gritos de agonía de los desesperados moribundos ponen terminan de poner los pelos de punta.
Y en medio del caos, unos personajes que hielan la sangre. Una familia cuyo destino es desaparecer, cerrar el mundo. El terror, la impotencia. Un Russel Crowe en plena inspiración divina. Un reparto que no solo consigue sobrevivir a la catástrofe, sino que la supera.



Pongo mi arco en las nubes y servirá de la alianza entre yo y la tierra” (Gn 9, 13).

Llevamos a las espaldas tropecientas películas apocalípticas, pero ninguna como Noé. Un Apocalipsis en medio del Génesis. Una idea tan contradictoria como Aronofky y Clint Manssel como artífices. Y por ello, una idea tan genial; un resultado tan tremendo. Se te mete dentro. Es difícil de olvidar. 


                                                    Trailer en español

2 comentarios:

  1. Hombre pues la verdad es que aún no la he visto. Aunque espero que no se haga costumbre esto de las historias bíblicas, porque a mi personalmente me gustan las historias nuevas.

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  2. A mi mientras que sea buena la verdad es que no me importa. Además, me gusta mucho leer los libros en que se basan las películas y viceversa. Ahora que las historias originales me gustan mucho. No se con que me quedaría...me quedo con una buena película sea como sea =)

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