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lunes, 23 de octubre de 2017

CRÍTICA DE AMOR A LA SICILIANA (2016)

10:32:00 0 Comentarios
ITALIANÍSIMO PIF: BUEN CINE A LA SICILIANA
Por Lucía Pérez García 


Qué bonita puede ser la guerra vista en una gran pantalla. Qué bonita cuando hay una historia de amor. Qué bonita cuando se disparan más chistes que balas. Qué bonita cuando tiene ese algo del cine italiano más bellissimo y delizioso, y del cine americano más entrañable. Y lo que es lo mismo, qué bonita cuando es tan surrealista y a la vez tan real. Amor. A la tierra donde nació: Sicilia. A su historia, personajes, tradiciones. Amor al cine: Benigni, Tornatore, Zeffirelli... Forrest Gump. Al arte (por algo es descendiente del escultor Thorvaldsen). A la risa: de sí mismo, de su gente, del mundo entero. A la elegante forma de ver la vida con las comisuras de la boca siempre hacia arriba. 

A la siciliana. Pif nos dijo en que La mafia solo mata en verano. Ahora nos cuenta el camino hacia la calurosa estación de la muerte. Con humor de voz cascada. Con mensajes y símbolos de brillante ingenio. Y con amor. Mucho amor. Amor a la siciliana. 


En guerra. La segunda. La mundial. Bellissima estampa de guerra color desgarrado. Impresionante a su propia escala. Operaciones previas al desembarco del Normandía. Otro lugar. Otra misión. Otro día D. Totalmente a la siciliana. Burro incluido. Porque sí. Allí hubo un burro. Aunque mordedor, que no volador. 

Viendo las italianísimas películas de Pierfrancesco Diliberto (Pif) nosotros también volaremos. Y, seguramente, seremos menos burros.  

Valoración: 7.5 / 10 


AMOR A LA SICILIANA, “IN GUERRA PER AMORE (2016) 
Director: Pierfrancesco Diliberto (Pif) 
Reparto: Pierfrancesco Diliberto, Miriam Leone, Andrea Di Stefano, Stella Egitto 
Género: Comedia, romance, drama, bélico 
Duración: 109 min.

sábado, 16 de septiembre de 2017

CRÍTICA DE ALI & NINO (2016)

13:13:00 0 Comentarios
ROMEO Y JULIETA DE AZERBAIYÁN 
Por Lucía Pérez García 


Dos historias de independencia. La de Ali, musulmán nacido en Azerbaiyán, y Nino, cristiana de Georgia. La de Azerbaiyán, tomada por turcos y persas, en su intento por ser libre. Naturaleza, lugares exóticos, amor, identidad. El mejor lugar para que Asif Kapadia explorase el realismo y el ardor amargo de Omar (2013), la inteligencia dramática de Amy (2015) y la grandeza y pasión del cine épico. No hay lugar, sin embargo, para todo ello. La música, en manos de Dario Marianelli, advierte desde el inicio la elección del director: romance. 


Femenino, dulce y tranquilo. El conflicto no es tal. Ni la tragedia ni la pasión llegan a abrirse camino a los ojos y el alma del espectador. No hay contraste. El conflicto, esbozado en pocos planos, tampoco contagia emoción. Todo es llano como la estepa. Si bien no tan impresionante y expansivo como el paisaje. Todo se levanta en torno a cariño y el afecto de un joven amor, si bien no es amor a primera vista lo que sentimos. 

Todo fue épico en los pocos seis años que abarca la película (1914-1920): el comienzo de la Primera Guerra Mundial, la invasión turca, la independencia de Azerbaiyán, su reconocimiento por el gobierno inglés, la nueva aparición de los rusos. Todo es drama y romance en la historia de los protagonistas: unos jóvenes enamorados, distinta religión, diferentes costumbres, padres, un entorno hostil. No faltan crudeza, grandeza y pasión en el papel. No falta talento en el reparto, en la música, la fotografía, el director. ¿Qué ocurre entonces con Ali & Nino? Peca de amor: le sobra todo el que le falta. Se podría decir tan sosa y edulcorada como el monumento que se levanta en su honor en la ciudad de Batumi (Georgia), sin llegar a sus cotas de horterada turística. 

Valoración: 5.5 / 10 




ALI & NINO (2016) 
Director: Asif Kapadia 
Reparto: Adam Bakri, María Valverde, Mandy Patinkin, Connie Nielsen, Homayoun Ershadi, Halit Ergenç, Fakhraddin Manafov, Nigar Gulahmadova, Parviz Gurbanov, Numan Acar, Daniz Tacaddin, Khumar Salimova, Mekhriban Zeki, Parviz Mammadrzayev, Jovdat Shukurov, Ekin Koç  
Género: Drama, Bélico, romántico, histórico 
Duración: 100 min

lunes, 21 de agosto de 2017

CRÍTICA DE DUNRKERQUE (2017)

11:50:00 0 Comentarios
LA GUERRA SEGÚN NOLAN
Por Lucía Pérez García



¿Qué es la II Guerra Mundial para los directores contemporaneos? Según Spielberg, el horror y la búsqueda. Según Polanski, el terror y la belleza escondida. Según Tarantino, la comedia de la vida. Según Gibson, una cuestión moral. Según Nolan, supervivencia. El heroísmo es el factor común. El grupo, la unión, un objetivo moral, de búsqueda y por el que sobrevivir, la razón principal de la existencia del héroe de guerra.

Dunkerque podía ser contado de muchas maneras. Nolan prefiere vivirlo de todas las formas posibles, en un esquema temporal que tiende al infinito: de la espera, del agobio, de la claustrofobia. Con la vista puesta en un punto concreto: la salvación. Con unos medios tan simples como tremendamente efectivos.

El silencio. Como si el miedo de los soldados les dejara sin habla. La tensión. Parte inegrante del silencio. La música. Fuente constante de tensión. El tiempo. Más breve de lo que parece, contenido en agobio y suspense constantes. Y la realidad, en su sentido más material. 


Pero si rescatar a más de 300.000 soldados no es tarea fácil, menos lo es colarse en el podium del género bélico. Nolan ha hecho una obra diferente, enorme en su austeridad, pero demasiado enorme, casi interestelar, en espectativas... con todo lo que ello conlleva. Solo el angustioso paso del tiempo dirá si sobrevive o si acaba siendo uno más de los hombres abandonados en las playas francesas, entre los cuales, puedo asegurar, no estará Tom Hardy, cada vez volando -y esta vez literalmente- más alto.

Valoración: 8 / 10




DUNKERQUE, “DUNKIRK” (2017)
Director: Christopher Nolan
Reparto: Fionn Whitehead, Mark Rylance, Kenneth Branagh, Tom Hardy, Cillian Murphy, Barry Keoghan, Harry Styles, Jack Lowden, Aneurin Barnard, James D'Arcy, Tom Glynn-Carney, Bradley Hall, Damien Bonnard, Jochum ten Haaf, Michel Biel
Género: Bélico
Duración: 107 min

jueves, 2 de febrero de 2017

CRÍTICA DE BILLY LYNN (2016)

19:17:00 0 Comentarios
BILLY LYNN: UNA EXPLOSIÓN SIN SENTIMIENTOS 
Por Lucía Pérez García 





Será por el color. Será por el tipo de conflicto y la estrategia. Será por la cercanía. La guerra de Iraq no es una guerra cinematográfica. Ni la batalla, ni la política, ni los efectos. Ni en 120 fotogramas por segundo, ni en 4K, ni en 3D. La guerra de Iraq no está hecha, al menos por ahora, para el séptimo arte. Aburrida sería una palabra acertada. Quizás distante. Seca. Lenta. De poca acción, y reacción demasiado progre. 


Billy Lynn no es tal. No es aburrida, ni lenta. Pero tampoco es todo lo cercana y conmovedora que debiera ser. No te envuelve ni con la emoción ni con la tecnología, algo que tratándose de Ang Lee, maestro del sentido y de la sensibilidad (Brokeback Mountain, etc.); y grande, grandísimo, cuando las tecnologías lo requieren (La vida de Pi), no se puede perdonar. Aunque tampoco la novela de Ben Fountain es para tanto. 


 Hay mucha bandera, pero no es de nuestros padres. Un contraste tan grande entre la visión del soldado y la de las grandes masas, que pierde todo –y me repito- su sentido, y sensibilidad, para ser todo fuegos artificiales, en las dos acepciones del término. Con que pocos medios consiguió transmitirlo aquello Clint Eastwood… Único director, por cierto, que medianamente -y digo solo medianamente- ha sabido traernos la guerra de Iraq a las salas con El francotirador. 

¿Veredicto final? Una gran pena tratándose del director taiwanés, y un sospechoso saborcillo a Gustavo Santaolalla en la música de Jeff y Mychael Danna.  


Valoración: 5.5 / 10 


BILLY LYNN, “BILLY LYNN’S LONG HALFTIME WALK” (2016) 
Director: Ang Lee 
Reparto: Joe Alwyn, Steve Martin, Kristen Stewart, Garrett Hedlund, Vin Diesel, Chris Tucker, Beau Knapp, Ben Platt, Deirdre Lovejoy, Bo Mitchell, Bruce McKinnon, Randy Gonzalez, Christopher Matthew Cook, Ricky Muse, Ric Reitz 
Género: Drama, bélico 
Libro: El largo intermedio de Billy Lynn, de Ben Fountain 
Duración: 110 min.

martes, 20 de septiembre de 2016

CRÍTICA DE LOS HOMBRES LIBRES DE JONES (2016)

10:45:00 0 Comentarios
EL GRAN MCCONAUGHEY Y LOS FLASHFOWARDS LIBRES DE GARY ROSS 
Por Lucía Pérez García 



Si Matthew McConaughey y su acento sureño no hubieran tenido una revelación divina allá por 2011-2012, la historia no sería la misma. O no lo sería cinematográficamente hablando. Los hombres libres de Jones habrían pasado las mismas penas y glorias –o quizás sin pena ni gloria-, pero el pasar habría sido más efímero si a la cabeza no hubiera estado un tal Newton Knight que dice ser Matthew McConaughey pero que a mí me cuesta créelo. Enorme parecido a parte, no hay rastro de un hombre concreto o un actor en particular. Si el que vemos en pantalla no es el propio desertor sureño, que venga Oscar montado en un Globo de roro y lo vea. Pocos son capaces de esfumarse detrás de un papel –últimamente solo recuerdo a Fassbender en Steve Jobs- y el señor McConaughey, al que ya no se le puede calificar de sorpresa, es uno de ellos. Acostumbrado a moverse en terrenos pantanosos (El chico del periódico, Mud, True detective), es el alma y centro de una película para los sentidos, con sentido, pero con algún que otro remiendo recosido sin mucho sentido. 


Lenta en su majestuoso y sucio paisaje de Mississippi (gran fotografía a cargo de Benoît Delhomme), y lenta en su contenido y narración. Los ojos se demoran en la contemplación y los oídos se hipnotizan con una música más propia de un western independiente que de una gran producción hollywoodiense. Y, sin embargo, no cansa (como si lo hacía la casi soporífera El renacido). No por ello queda de lado la acción y la buena intención. Bien, pues, McConaughey mediante. Bien, pues, para contar una historia tan curiosa como interesante, tan vista -12 años de esclavitud y decenas de clásicos, etc, etc…- como novedosa, tan elegante como mugrienta, y tan bien actuada que hasta el buen trabajo de los secundarios queda sepultado en el barro por el de su cabecilla. 

Gary Ross no olvida del todo Los juegos del hambre: hay hambre y lucha por la supervivencia en un entorno salvaje, amor en la guerra y acción. No olvida que la historia se repite. Pero olvida que jugar con el flashfoward es tan peligroso como ser elegido para formar parte de la leyenda. Y el peligro, en Los hombres libres de Jones, nos acecha en el más inesperado de los momentos, rompiendo lo que podía haber sido una elegante continuidad. 


Valoración: 7.5 / 10 

LOS HOMBRES LIBRES DE JONES, “FREE STATE OF JONES” (2016) 
Director: Gary Ross 
Reparto: Matthew McConaughey, Gugu Mbatha-Raw, Keri Russell, Mahershala Ali, Brad Carter, Sean Bridgers, Jacob Lofland, Christopher Berry, Joe Chrest, Kurt Krause, Brian Lee Franklin, Martin Bats Bradford, Carlton Caudle, Kirk Bovill, Lawrence Turner, Donald Watkins 
Género: Western, Guerra de Secesión, drama. 
Duración: 139 min. 

 

viernes, 8 de julio de 2016

CRÍTICA DE 1944 (2015)

10:25:00 0 Comentarios
ELMO NUNAGEN Y LA HISTORIA DE ESTONIA 
Por Lucía Pérez García  




Elmo Nüganen se ha propuesto contarnos la historia de su país. Tan pequeñito y norteño él, Estonia, un país aparentemente tranquilo y apartado, con cara de inocente y de no molestar a nadie; pero que ha tenido una historia tan convulsa e inquieta como el baile del sambito. Un partido de tenis a muerte con cambio de campo y saque a cada juego. Una danza macabra de guerra. Debutó como director con Nombres de mármol (2002), donde contaba la Guerra de Liberación estonia (1918-1920). Lo vimos en el papel de Margus, el vecino recolector que se resistía a abandonar su cosecha en tiempos de guerra, en Mandarinas (Zaza Urushadze, 2013). Y ahora nos presenta 1944, una película un poquito más ambiciosa que sigue indagando en las dificultades por las que ha pasado un país en continua lucha por su identidad. 

1944 es difícil como película bélica basada en la realidad, simple y a la vez compleja como historia romántica, grande en el género de acción y regularcilla en lo que al apartado musical se refiere. Pero siempre dura y fría, como la propia guerra. Los diferentes bloques y lugares, especificados junto al paso del tiempo mediante cartelas, confunden tanto como lo pudieran estar los propios estonios. La claridad narrativa se pierde largas secuencias de combate, por otra parte maravillosamente filmadas, y cambios de lugar y pelotón algo confusos. Pero… ¿no es eso la guerra? Confusión. Aún más en este caso. Ahora con los rusos y ahora con los alemanes. ¿Quién soy? Se preguntaban los estonios. 



La trama romántica, simple en su presentación, e incluso algo artificial, es la clave para dar los giros que permiten dar interés al guión, y mostrar los aspectos psicológicos de la guerra a través de los dos personajes implicados. 

Y la música… desestructurada en su mayor parte, con cambios extraños y radicales de instrumentación y una alternancia complicada entre presencia y silencio. Pero con dos temas a los que vale la pena poner atención: el de la muerte de los dos soldados cuya historia queda entrelazada por la guerra, y la canción a dos voces durante uno de los desplazamientos. 


Pese a la confusión de una, la simpleza aparente de otra, y parte de la música; la acción (con una secuencia inicial espectacular), la ambientación, los giros, muchas de las frases y diálogos de los soldados estonios, y momentos tan impactantes como el de la niña durante el bombardeo (una escena que me recordó enormemente a uno de los mejores pasajes de la novela Suite Francesa, definición perfecta de la guerra) hacen de 1944 una película interesante, cuanto más aun necesaria e imprescindible al contarnos una parte de la historia casi desconocida para muchos de nosotros. 

Valoración: 7 / 10 

1944 (2015) 
Director: Elmo Nüganen 
Reparto: Märt Pius, Mait Malmsten, Ain Mäeots, Magnús Mariuson, Kristjan Sarv, Maiken Schmidt, Rain Simmul, Ivo Uukkivi, Henrik Kalmet, Marko Leht, Kristjan Üksküla, Tõnu Oja Género: Bélico, drama 
Duración: 100 min. 



jueves, 9 de junio de 2016

CRÍTICA LA VIDA ES BELLA (1999)

10:33:00 0 Comentarios
LA VIDA ES BELLA, EL CINE TAMBIÉN 
Por Lucía Pérez García 




“Este es un momento de alegría y quiero besarlos a todos […] me siento saltando a un mar de felicidad”. Así se sentía Roberto Benigni al recoger su Oscar a Mejor película extranjera. Alegría, besos y felicidad, palabras que poco tenían que ver con la guerra hasta que llegó el director italiano y su eterna misión de sacarnos una sonrisa. Desde entonces, la vida es un poco más bella. 

Ver esta película exige ser un niño. Jugar e imaginar. Ver solo lo positivo, la ilusión. Esconderse del horror. Apartar la mirada y negar la palabra a todo lo que hace sufrir. Solo así seremos capaces de conseguir los 1000 puntos necesarios para ganar nuestro tanque particular. Un instrumento de guerra que, contagiado de magia, se convierte en una victoria feliz. Llorar de pena en lugar de hacerlo felicidad, ver solo el lado terrorífico y no quitarse en disfraz de adulto es negar el título de la película, su propósito y el de la propia vida y su belleza.


Más allá de las siete nominaciones al Oscar (película, película de habla no inglesa, director, guión, actor, banda sonora y montaje), sus tres estatuillas (película de habla no inglesa, actor y banda sonora) y otros alegres reconocimientos (David di Donatello, Goya, BAFTA, Cesar, Premios del Cine Europeo, Cannes, Toronto…), está el rastro que deja y que deberíamos llevar eternamente con nosotros como una sombra, bien pegadito a nuestros pies, para que no lo olvidemos. Que deberíamos silbar cada día al levantarnos, como la música de Nicola Piovani, gran contribución a ese sueño infantil, sueño universal por derecho propio si se quiere ser feliz. Que deberíamos, sin duda, vivir cada día. 


Es lo que tiene el cine. En El día que el payaso lloró (1972) otro cómico, Jerry Lewis, intentó contarnos (no llegó a terminarse) que se puede reír hasta el final, aunque tras su puerta se huela el gas de las duchas. Benigni, años más tarde, pudo al fin demostrarlo. Y de qué manera. El niño del pijama de rayas (Mark Herman, 2008) volvió a probar el poder de la imaginación. De forma un poco diferente, pero igual de mágica, vimos la ilusión en Little boy (Alejandro Monteverde, 2014). Una ilusión cuyo rango se extiende más allá del terror de la guerra, como nos enseñó Will Smith en En busca de la felicidad (Gabriele Muccino. 2006). No hay excusas. Búscala porque está dentro. No es algo que solo pase en las películas. Aunque estas pueden ayudarnos a encontrarla: "!Buenos días princesa!"


Valoración: 9 / 10 

LA VIDA ES BELLA, “LA VITA É BELLA” (1999) 
Director: Roberto Benigni 
Reparto: Roberto Benigni, Nicoletta Braschi, Giorgio Cantarini, Marisa Paredes, Giustino Durano, Horst Buchholz, Sergio Bini Bustric 
Género: Drama, bélico. 
Duración: 117 min.

 

viernes, 26 de febrero de 2016

CINE Y ATLETISMO: GALLIPOLI (1981)

20:47:00 2 Comentarios
GALLIPOLI: EN EL ATLETISMO Y EN LA GUERRA
Por Lucía Pérez García 



Porque no solo de fondistas vive el cine. Los velocistas también tienen un hueco. La de 1980 fue la década en la que las piernas de los actores se movieron más rápido. En Carros de fuego, Eric Liddell (Ben Cross) demostró que Dios le había hecho con un propósito: correr más rápido que nadie. Un año antes, en Gallipoli, Archie Hamilton (Mark Lee) corría a la velocidad de un leopardo. Todos recordamos la escena de los atletas rodando por la playa acompañados de la música de Vangelis. Mítica y motivadora como la que más. Pero pocos recuerdan la arenga de un entrenador a su joven pupilo y sus 9.8 segundos en unos 100 metros en medio del total silencio del gran desierto australiano. ¿Por qué? Australia está tan lejos…  

¿Qué son tus piernas? 
 Muelles, muelles de acero. 
¿Y qué van a hacer? 
Llevarme a toda velocidad 
¿A qué velocidad puedes correr? 
A la de un leopardo 
¿Y a qué velocidad vas a correr? 
A la de un leopardo.  



El cine australiano empezó a conocerse internacionalmente a partir, precisamente, de los ochenta, cuando directores como George Miller o Bruce Beresford y actores como Mel Gibson o Sam Neill, encontraron un sitio en Norteamérica. Fue la época de Mad Max y Crocodilo Dundee. También la de Gallipoli. Pero la memoria, bastante ajena a lo marsupial, se decantó por la locura más universal de Max Rockatansky y Michael Dundee. No se dio cuenta de que los atletas también somos unos locos de primera, y de que la guerra, en cualquier parte del mundo, es una total locura.  


Uno de los hombres que pertenecieron a esta nueva ola del cine australiano fue Peter Weir, un director ante el cual hay que ponerse firmes y decir aquello de: “Oh capitán, mi capitán”. En su haber, maravillas tales como: El Año que Vivimos Peligrosamente (1983), Único Testigo (1985), La Costa de los Mosquitos (1986), El Club de los Poetas Muertos (1989), El Show de Truman (1998) y Master & Comander (2003). Gallipoli fue un punto de inflexión en su carrera. Su idilio con el cine americano estaba a en cámara de llamada, listo para salir a la pista. 


Y si extraordinario es el director, no lo es menos el compositor Brian May, considerado el mejor australiano de su profesión. Autor de la trilogía inicial de Mad Max y culpable de que los momentos más atleticos de Gallipoli nos lleguen al alma. A sus temas, con ese sabor tan ochentero del sintetizador, estilo Vangelis y Giorgio Moroder, se suman el tema “Oxigene” de Jean Michael Jarre para el momento de máxima tensión de la batalla final, y el Adagio en sol menor para cuerdas y órgano de Albioni, para dibujar los sentimientos hacia el horror de la guerra. Y a todo ello, el silencio, como uno de los elementos más importantes. 



Y es que como bien dice el propio protagonista (apunten bien): “Correr no es todo en la vida”. Por eso Gallipoli es, ante todo, una cinta bélica. Una fórmula que aprendería bien Angelina Jolie para hacer Invencible (2014). Y es que tanto en la guerra como en el atletismo el objetivo es siempre la victoria: personal, moral, física o material, pero victoria al fin y al cabo. Tan impresionante como la descripción de las emociones ante la inminente batalla y el miedo a la muerte, lo es la del significado del atletismo. Un modo de vida, de amor hacia los seres queridos, de amistad, de diversión, guardián de recuerdos y momentos, incluso un elemento de supervivencia y valor. Un símbolo del verdadero significado del deporte.  


Única e inolvidable. El plano final se te queda grabado para siempre como una doble imagen: victoria y muerte. La entrada en meta y en la otra vida tienen en Gallipoli un significado similar. 

Valoración: 
-Cinéfila: 7 / 10 
-Motivación: 6 / 10 
-Técnica: 6.5 / 10 

GALLIPOLI (1981) 
Director: Peter Weir 
Reparto: Mel Gibson, Mark Lee, Bill Hunter, Robert Grubb, Tim McKenzie, David Argue, Ron Graham, Bill Kerr. 
Género: Bélico, Primera Guerra Mundial, Atletismo. 
Duración: 110 minutos.

 

domingo, 22 de febrero de 2015

CRÍTICA EL FRANCOTIRADOR, "AMERICAN SNIPER" (2014)

1:14:00 0 Comentarios


EL FRANCOTIRADOR, “AMERICAN SNIPER” (2014) CLINT EASTWOOD

Reparto: Bradley Cooper, Sienna Miller, Luke Grimes, Jake McDorman, Kyle Gallner, Keir O'Donnell, Eric Close, Sam Jaeger, Owain Yeoman, Brian Hallisay, Marnette Patterson, Cory Hardrict, Joel Lambert, Eric Ladin, Madeleine McGraw.



Valoración: 6.5 / 10



EL DÍA QUE ME CONVERTÍ EN FRANCOTIRADOR

Por Lucía Pérez García



Hoy he decidido convertirme en francotirador y cumplir una misión. Desde la mirilla de mi fusil crítico todo se ve mucho más claro. La puntería es cuestión de gustos. O de pulso y convicción firme.  Muchos son los posibles objetivos, pero solo unos pocos son relevantes para mi cometido. A unos les dispararé donde más duele. A otros, los protegeré para que sigan viviendo muchos años.



Objetivo nº 1: Nombre: Bradley Cooper. Rol: actor protagonista. Antecedentes: dos nominaciones al Oscar y una tercera por la presente película. Fue Fenix en ‘El Equipo A’ (Joe Carnahan, 2010). Puntuación: 7. El cambio físico es evidente en su expresión y sus gestos. Siempre juega a favor a la hora de meterse en el personaje. La evolución psicológica es palpable. De la angustia de tener que disparar a un niño, a la frialdad de ver la operación a vida o muerte de un compañero sin inmutarse. Pero la introspección y la sensibilidad no llegan a ser tangibles. 






Objetivo nº 2: Nombre: Clint Easwood. Rol: director. Antecedentes: dos películas bélicas imprescindibles: ‘Banderas de Nuestros Padres’ (2006) y ‘Cartas Desde Iwo Jima’ (2006) Puntuación: 6. Con la fotografía habitual de Tom Stern, mucho más cercana esta vez a un realismo a lo Paul Greengrass, y su habitual forma de narrar los acontecimientos desde dentro, desde los sentimientos y recuerdos de los personajes no llega, sin embargo, al nivel que nos tenía acostumbrados hace unos años. Y qué decir de los efectos visuales y de las prótesis casi ortopédicas. Talón de Aquiles que los años no terminan de curar. A su favor, pequeños detalles de un atrezzo cambiante que parece evolucionar a la vez que los protagonistas y colores simbólicos que contrastan los dos escenarios en los que se desarrolla la acción.




Objetivo nº 3: Nombre: Clint Easwood. Rol: compositor y supervisor musical. Antecedentes: temas musicales propios en casi todas sus películas. Puntuación: 8. Muy en su línea de simplicidad melódica. Utiliza solo tres temas. Uno, el compuesto por él, para la relación de Kyle y Taya, consistente en unas pocas notas al piano. Recuerda bastante al Tema de Claudia de ‘Sin Perdón’ (1992). Otro, solo con percusión, para las escenas de más acción. Y un último, mucho más interesante, construido a base de los ruidos que rodean y machacan la mente y el pulso del francotirador: latidos de corazón, respiraciones, sonidos mecánicos y electrónicos de máquinas de guerra, y una especie de explosión que subraya las frases y momentos clave en relación a la muerte que nos van a acercando cada vez más al objetivo final, al francotirador enemigo, cuya muerte supone la explosión final, el fin de la maldad que simboliza. ¿Un momento curioso? La falsa diégesis hacia el final de la película con Bradley Cooper frente al televisor.



Objetivo nº 4: Nombre: Chris Kyle. Rol: personaje real en el que se basa la historia. Puntuación: 7. Si le quitamos los créditos finales, no está nada mal. Fuera polémicas. Es solo una historia que contar. 






Objetivo nº 5: Nombre: Oscar. Rol: amante perpetuo de Clint y Cooper. Antecedentes: cuatro Oscar a mejor director y película y siete nominaciones de Clint Easwood, incluida una de mejor actor; y tres de Bradley Cooper, dos como mejor actor de reparto y la actual como mejor actor protagonista. Puntuación: 9.5 y 7 respectivamente. Uno de los desastres más grandes de la humanidad es el presente declive del cine del maestro Clint… ¿Por qué? Y aun así, la Academia le sigue queriendo.  Y uno de los grandes misterios de la humanidad es las tres nominaciones consecutivas de Bradley Cooper en detrimento de, por ejemplo, Jake Gyllenhall, y nada menos que en dos ocasiones. No es que no se lo merezcan, pero en este momento otros se lo merecen más. Esto es amor, y lo demás son tonterías.



 
¡¡¡¡Bang!!!! ¿Habré tenido puntería?