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miércoles, 6 de diciembre de 2017

CRÍTICA DE MY LITTLE PONY: LA PELÍCULA (2017)

11:19:00 0 Comentarios

¿ALGÚN PONY POR AQUÍ?


Mi colección de ponies relinchaba de felicidad. Treinta años después, ¡los ponies volvían al cine! Tuve que abrir la caja y dejarlos galopar hasta que sus energías de juguete se gastaron. Marqué el día en el calendario. Los ponies volvieron al paso para dormir su sueño de plástico. Esa noche soñé que Raimbow Dash arrastraba las nubes para que siempre saliera el sol.

Llegado el día, las palomitas de colores inundaron la sala. Crines y colas cepilladas. Cutty Marks relucientes. Ojillos brillantes. Sombrero a lo Applejack bien encajado. Peli a punto de empezar. Último repaso mental a las siete temporadas de la serie. Entran los pegasos. Las palomitas vuelan por los aires.

Todas las princesas reunidas y una difícil tarea para Twilight: otra celebración. Y es que Equestria tiene un calendario festivo singular y ligeramente extenso, seguramente diseñado por Pinky Pie. No hay temporada que no contemple un feliz acontecimiento social. Siempre el mejor de la historia, por supuesto. Mis ponies y yo seguimos los preparativos con la atención de quien se los sabe de memoria.


Se abren los cielos. El malo llegó. Llegó, como no, el enemigo de la amistad. El pony sin amigos. El pony sin Cutty Mark. El pony incomprendido que se convierte en el más malo malísimo de los equinos. Otro más para la larga lista de ponies renegados que acaban siendo derrotados por la amistad multicolor: Sunset Shimmer, Starlight Glimmer, Trixie Lulamoon… y ahora Tempest Shadow.
A partir de aquí, todo normal. Nuevo pedido de palomitas. Esta vez de las normales.

Empieza entonces el desmadre pony, donde los ponies brillan por su ausencia: águilas, seaponies, un gato, un topo, extrañas criaturas de todos los tamaños, ponis mezclados con grifos. Discordia, el mejor villano de todos los tiempos, entra en la sala. Dejarlo fuera del argumento ha sido un error. Todos estamos de acuerdo y le acogemos amablemente.

Los fans de Applejack abandonan sus asientos. No hay derecho. No le dejan actuar, y encima le ponen el peinado más feo. Los de Fluttershy le siguen de cerca. Proliferan pancartas pidiendo la “igualdad pony: papeles equitativos para todos los ponies”. Alguien levanta una pancarta exigiendo la aparición, no solo el cameo, de las Cuttie Mark Crusaders. “¡Queremos a Scootaloo!”. Aunque no haya sido invitado a la película, Discordia sigue haciendo de las suyas dentro y fuera de la pantalla. Esto es un caos.


Menos mal que al final siempre gana la amistad. Pero así, sin más. Atrás quedaron los capítulos sorprendentes de las primeras temporadas. Lejos quedaron las segundas lecturas de unos ponies que iban más allá de su apariencia cursilona de juguete para niñas. Qué daño han hecho las dos últimas temporadas. Ojalá Twilight siguiera siendo aprendiz de princesa.

Cierro el establo. La última canción -porque la música es una de las especialidades de la casa- ha amansado a las fieras y la animación de los créditos ha calmado el ambiente. Es difícil resistirse a los ojillos gigantescos, el diseño individualizado y los colorines de estos caballitos miniaturas. Pero a veces se puede prescindir de ellos… una pena, penita, pena.


Valoración: 5 / 10


MY LITTLE PONY: LA PELÍCULA, "MY LITTLE PONY: THE MOVIE (2017)
Director: Jayson Thiessen
Género: Animación, aventuras.
Duración: 99 min.

domingo, 3 de diciembre de 2017

CRÍTICA DE COCO (2017)

10:47:00 0 Comentarios
RECUERDA
Por Lucía Pérez García


Lo que empieza siendo un repetitivo “Tu puedes” “Sigue tu camino (que, por supuesto, es la música)”, acaba siendo un bonito: “No te olvides”. Tú puedes, continua el camino y no olvides mirar atrás de vez en cuando, para recordar de dónde vienes. Los nombres se esfuman, e incluso se intercambian. Las piedras se erosionan y sustituyen. Las fotos se borran. Y los muertos…son muertos y nada más. Pero Coco, Miguel y Héctor tienen un secreto que te hará llorar, de recuerdo.

Ni de risa, ni de tristeza, ni de felicidad. De recuerdo. No son los ojos, sobresaturados de colores mexicanos y algunas criaturas ligeramente horteras –aunque sobrecogidos por una animación inmensa-. Tampoco la nariz, si no te gusta el olor espeso del maíz, ni el gusto de los tamales. El oído… espera al final, y recuerda esto.


Haz memoria. Cuando las aspiradoras barrían las bolas de los recuerdos inútiles ante la indignación de nuestro amigo imaginario en Del Revés. Cuando él mismo, al crecer, caía en el olvido, pero más allá de la pantalla el tuyo volvía a renacer. Cuando todos pensábamos que Dory no tenía padres y apareció una concha. Cuando pensábamos que el balleno era un idioma inventado y volvimos a hablar con nuestra amiga de cañería. Cuando Andy creció y todos quisimos jugar con sus juguetes para vivir nuestra propia Toy Story. Cuando recordaste y el placer de recordar trajo algo a la vida. Y lloraste, de recuerdo. Porque si de algo sabe Disney Pixar es de hacernos recordar, llorar y vivir.


No importa el doblaje en latino: 1. Porque estamos en México; 2. Porque es Gael García Bernal; y 3. Porque nos hace recordar el primer Disney -cuando la Sirenita se peinaba con un cachivache en vez de con un artilugio-. No importa que no seas aficionado a la ranchera: 1. Porque estamos en México; 2. Porque detrás está Michael Giachino; y 3. Porque la canción “Recuerdamé” seguramente gane el Oscar. Importa, un poquito, que no seamos mexicanos: 1. Porque estamos en México; 2. Porque no entendemos algunos chistes ni cameos; y 3. Frida Kalho es la excepción. Ella misma. Porque ella lo vale. Y porque solo ella puede hacer llorar a un cactus en llamas del que brotan miles de criaturillas cejijuntas –y aquí recordamos el gag abstracto de Del Revés, otro grato recuerdo marca Pixar-.

Nada importa demasiado cuando lo importante es recordar. Y Coco, más que ser recordada por ella misma, lo será por recordarnos tantos recuerdos que teníamos olvidados y que ya nunca más caerán en el olvido. Ahora, puedes llorar.

Valoración: 8 / 10


COCO (2017)
Director: Lee Unkrich y Adrián Molina
Género: Animación, aventuras, comedia, familia.
Duración: 109 min.

jueves, 12 de enero de 2017

CRÍTICA DE KUBO Y LAS DOS CUERDAS MÁGICAS (2016)

10:19:00 0 Comentarios
KUBO Y LAS MANOS MÁGICAS DE LAIKA ANIMATION 
Por Lucía Pérez García 




 ¿Dónde está verdaderamente la magia? ¿En la leyenda y la tradición? ¿En el recuerdo? ¿En unos personajes fantásticos? ¿En una historia de aventuras, lazos familiares y espíritus del pasado? ¿En la historia dentro de la historia, dentro de la historia? ¿En la propia magia de contarlas todas juntas sin perder un ápice de imaginación? Kubo pulsa las cuerdas mágicas de la emoción desde que te preguntas si lo que estás viendo es realmente stop-motion o animación digital. Desde que te frotas los ojos, vuelves a mirar, y sigues con la boca abierta. 


Laika tiene su propio mundo. Diversos, como el de Coraline. Alucinantes, como el de Norman. De queso, como el de los boxtrolls. Mundos increíbles que dan al escultor un status privilegiado en la animación. Que te descolocan la mandíbula ante la imposibilidad de cerrar la boca de asombro. Mundos tan impensables e inconcebibles que la mente solo puede procesarlos con la fascinación del olor a plastilina. Tanto es así, que parecía que más allá de aquellos mundos maravillosos no había nada nuevo. Hasta que llegó Kubo con su guitarra mágica, y un poquito de CGI, a contarnos su historia. 



Y así, música mediante, con la falsa diégesis de Dario Marinelli en compañía del mismo Kubo, un mono, un guerrero escarabajo y un sinfín de aventuras por el Japón feudal, no podemos más que quitarnos el casco ante Travis Knight, noble caballero del stop-motion.


Valoración: 9 / 10 

KUBO Y LAS DOS CUERDAS MÁGICAS “KUBO AND THE TWO STRINGS” (2016) 
Director: Travis Knight 
Género: Animación, aventuras 
Duración: 101 min.

jueves, 5 de enero de 2017

CRÍTICA DE ¡CANTA! (2016)

11:00:00 0 Comentarios
Banana, banana: buscando a Dory desesperadamente. 
Reflexiones de una amante del cine de animación en el siglo XXI. 
Por Lucía Pérez García

Decepción tras decepción. Momentos que se quedan en los trailers. Espectativas moribundas antes de tiempo. Monísimos personajes espachurrables a primera vista. Más espachurrables aún después de conocerlos. Hasta sacarles los ojos de aburrimiento. Entradas de cine que se difuminan previa compra. Ilusión zombi. Cuando Disney conoció a Pixar. Cuando Ilumination conoció a los minions.

Canta. Grandes voces. Reese Witherspoon en cabeza. Animales de aspecto gracioso haciendo cosas levemente graciosas con canciones mal elegidas que no tienen tanta gracia. La misma que la historia. Si pero no. Buenas intenciones. Como siempre. Demasiada lata con los cantantes. Series, programas y operaciones triunfo en variados formatos. Aburre. Con o sin animales. De o no de compañía. No son mascotas. 


Canta. Da el cante. Ideas geniales que se esfuman. Buena animación desaprovechada. Una pena. Es triste ser una amante de la animación en pleno siglo XXI. Crucemos los dedos. Hakuna Matata. A ver si hay suerte y la próxima es mejor. 


Valoración: 5.5 / 10 

¡CANTA! “SING!” (2016) 
Director: Garth Jennings 
Género: Animación, comedia, musical. 
Duración: 108 min.

jueves, 22 de diciembre de 2016

CRÍTICA DE VAIANA (2016)

9:12:00 0 Comentarios
¿QUIEN SABRÁ QUE HAY MÁS ALLÁ?
Por Lucía Pérez García


Más allá de la línea entre el cielo y el mar Disney siempre encuentra una forma de que volvamos a creer en él. Una abuela loca, unos tatuajes con vida propia y una canción. Poco más. Al otro lado del arrecife quedó la genialidad. A este lado, donde nos encontramos nosotros, quedaron las buenas intenciones.


Allí, en frente, quizás, habiten un villano terrorífico, un secundario robaescenas, un compañero mejor aprovechado, y un libreto con más de una buena canción. Aquí, nos consolamos con un cangrejo que da vergüenza ajena, unos cocos sin sentido, un gallo cuya gracia desaparece en su segunda escena, un compañero que se desvanece sin pena ni gloria después de enseñarnos lo más importante, y una sola canción en condiciones. Allí,detrás del sol, donde Vaiana sueña con navegar algún día, quizás haya una historia que emocione de principio a fin. Aquí, la emoción amenaza en varios momentos con convertirse en pesadez. Allí, donde el infinito se confunde con el más allá, Vaiana sería una película extraordinaria, digna del mejor Disney del siglo XXI. Aquí, se queda a las puertas, e incluso un poquito más acá.

El color y la luminosidad, las olas que salpican las butacas, el cerdito mascota, el simpático y vanidoso semidiós, el espíritu de los antepasados, la leyenda, y esa canción perincipal tan Disney como la que más –y mucho mejor que la de Frozen-, no son suficientes para entrar en el olimpo de los clásicos. Me gustaría navegar más allá del horizonte y poder decir que fue emocionante. Me encantarí que el viento de cola soplara bien fuerte, porque me es imposible dejar de cantar.

                         

                         

Valoración: 6 / 10 

VAIANA "MOANA" (2016) 
Director: John Musker, Ron Clements y Don Hall, Chris Williams 
Género: Animación, aventuras. 
Duración: 113 min.