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jueves, 18 de febrero de 2016

CRÍTICA DE EL RENACIDO, "THE REVENANT" (2015)

11:07:00 0 Comentarios
EL RENACIDO O EL ¿MERECIDO? TRIUNFO DE DICAPRIO E IÑÁRRITU 
Por Lucía Pérez García 

Atrás quedan Birdman y esa inesperada virtud de la ignorancia. En El Renacido no hay ignorancia que valga. Virtudes hay muchas (numerosos planos secuencia, tomas impresionantes, realismo extremo, tensión dramática...). Inesperadas ninguna. Quizás por acumulación y empeño dejan de ser virtudes espirituales para convertirse en virtudes cardinales, mucho menos virtuosas. Iñárritu se vuelve inmenso. Tan inmenso que asusta. Tan enorme que se le escapan las medidas hasta de los majestuosos paisajes del western. 

No, no es Robert Redford en La Aventuras de Jeremiah Johnson.
Echando la vista atrás nos topamos con Howard Hawks y su subestimado Río de Sangre (1952). Cazadores de pieles remontando el Missouri, Fort Leavenworth, combates e intercambios con los indios (en aquel caso los Blackfeet), disputas entre hombres blancos y sobre todo, los imponentes paisajes. Poquísimos westerns han explorado esta parte de la historia del Oeste Americano. Algo curioso teniendo en cuenta las numerosas leyendas que han llegado de los intrépidos hombres que se internaron en aquellas tierras aún desconocidas. Hawks lo hizo con su veracidad y humor carcaterísticos. Iñárritu, sesenta años después, propone una mirada más oscura. No hacia la historia, sino hacia el interior del ser humano. Una íntima oscuridad que emparenta El Renacido con la revisión temática del western contemporáneo, a la vez que con el cine más humano del director mexicano.  
 
Tú lo que quieres es que te coma...el oso.
El problema de El Renacido es precisamente la absoluta seriedad del enfoque. La venganza y la supervivencia llevadas al límite de la dureza y la locura. En casi total silencio. Con una frialdad y una dureza que asustan. Con una intensidad psicológica y una profundidad metafórica que inquietan hasta el punto de creer que estamos ante la versión western de Terrence Malick con un poco menos de música. Las más de dos horas y media se estiran en una venganza sin fin, con un fin que es en sí mismo una venganza a la inversa. 

Cuando el espíritu de Terrence Malick pulula por la sala de montaje.
La venganza, el tema que lo domina todo y que empuja a sobrevivir a un Leonardo DiCaprio más barbudo que nunca. Barbudo, magullado, congelado y casi de goma. DiCaprio nunca muere. ¿Quién recogería su Oscar sinó? Pues Michael Fassbender, claro. Di Caprio es el favorito en las quinielas. El más alabado por todos. El tipo de actor del que uno se alegraría de verlo subir al escenario a recoger su premio. Pero precisamente este año no creo que lo merezca. Demasiado relimpio para ser un superviviente mugriento y vengativo (esos movimientos de cabeza para apartarse el pelo de la cara). Demasiado intenso. Quizás Tom Hardy... Es posible que en unas semanas alguien se vengue de mí por haber dicho todo esto. 

Si no me dais el Oscar...me vengaré.
Tom Hardy: furia en las montañas nevadas.

Valoración: 7 / 10

EL RENACIDO, “THE REVENANT” (2015)

Director: Alejandro González Iñárritu.

Reparto: Leonardo DiCaprio, Tom Hardy, Domhnall Gleeson, Will Poulter, Forrest Goodluck, Paul Anderson, Kristoffer Joner, Joshua Burge, Duane Howard, Melaw Nakehk'o, Fabrice Adde, Arthur RedCloud, Christopher Rosamond, Robert Moloney, Lukas Haas, Brendan Fletcher, Tyson Wood, McCaleb Burnett.

Género: Supervivencia, drama, western.

Duración: 156 min.




lunes, 12 de enero de 2015

CRÍTICA BIRDMAN O (LA INESPERADA VIRTUD DE LA IGNORANCIA) (2014)

10:58:00 2 Comentarios
BIRDMAN O (LA INESPERADA VIRTUD DE LA IGNORANCIA) “BIRDMAN OR (THE UNEXPECTED VIRTUE OF THE IGNORANCE)” (2014) ALEJANDRO GONZÁLEZ IÑÁRRITU
Reparto:



Valorción: 9.5 / 10



IÑÁRRITU, O LA INESPERADA VIRTUD DEL CINE

Por Lucía Pérez García



Volarás, volarás, volarás. No lo dice Peter Pan, lo dice una especie de Pepito Grillo emplumado, enfundando en un ajustado traje de superhéroe. El espíritu ¿santo? que acompaña a la trinidad formada por Michael Keaton, su personaje y el personaje de su personaje. Un todo que es casi lo mismo. La Voz de la inconsciencia. La inesperada virtud de la ignorancia. Birdman. 




Una sátira (y una crítica, y una crítica de la crítica) de dimensiones superheroicas: desde Hollywood hasta la psicología humana, y deshumanizada. Una visión de un mundo, el del cine, el del arte, el mundo mismo; que es puro teatro. Un mundo que, si no se desmorona, es porque el show debe continuar. Y por eso Alejandro G. Iñárritu, en una manifestación de maestría formal y casi psiquiátrica, deja a la cámara volar libremente en busca de esa ignorancia que se esconde en el título. Como el Hitchcock de ‘La Soga (1948), el director oculta los cortes de plano tan sutilmente que parece regalarnos un plano secuencia de casi dos horas. Aquí no hay chaquetas negras que eclipsen el cambio de rollo. Aquí casi ni sabes lo que hay. Solo continuidad. La continuidad, el nerviosismo y la neurosis del ambiente teatral en el que se desarrolla la historia. La continuidad, el nerviosismo y la neurosis de este teatro que es el mundo, y del que ignoramos, ignorantemente, sus continuos e intrincados resortes.




 Y por si no bastaba con esto para dar un realismo lo suficientemente virtuoso e ignorante, Iñárritu sigue añadiendo matices. La música, Santaolallas aparte, también se contagia del ambiente teatral y satírico, con temas cercanos a los musicales de Broadway, temas más tradicionales y un absoluto dominio de la innovación en forma de percusión. La batería de Antonio Sánchez acompaña al protagonista en sus desvaríos mentales, en su no sentirse nadie, en su creencia de ser una broma (y aquí es donde suena un golpe de platillo). Violines melancólicos arrastran su tristeza. Y ciertos aires épicos y de libertad dejan volar su imaginación. Y mientras, nosotros, como ilusos espectadores, ignoramos que lo que estamos escuchando, en realidad, siempre ha estado ahí, presente en cuerpo y alma, con sus baquetas, sus tambores, sus voces y todos sus instrumentos. Porque en esta película nada es incidental, ni está hecho por accidente.




El único accidente es el que el ocurre a Reggan, el personaje con el que Michael Keaton se hace su propio y genial homenaje. Pero es un accidente tan maravilloso y fantasioso que te hace volar con capa y mallas de superhéroe, sin necesidad de aterrizar en el universo Marvel, ni de luchar contra más villanos que el propio mundo y su cultura de masas. Y es que: si acaso quieres volar, piensa en algo encantador o, simplemente, ignóralo.