sábado, 18 de junio de 2016

CRÍTICA SAGA CREPÚSCULO

EL AMANECER Y EL CREPÚSCULO DE LAS SAGAS ADOLESCENTES 
Por Lucía Pérez García 


Hay tres cosas de las que estoy completamente segura. Primera, siento debilidad por los vampiros. Segunda, nunca digas nunca cuando se trata de un libro o una película. Y tercera, lo reconozco, pude pasarme hasta cuatro horas seguidas enganchada a un libro y he visto dos veces la saga entera de Crepúsculo. Todavía hoy me pregunto por qué. Por qué sigo escuchando la música de Cartel Burwell y tocando la nana de Bella al piano como Edward Cullen… 

Crepúsculo fue la primera (Harry Potters aparte). Con ella llegó la invasión de sagas adolescentes. De historias fantásticas y de ciencia ficción aderezadas con acción, aventura y alguna que otra dosis de algodón de azúcar del pegajoso. De protagonistas femeninas que cambian su mundo o el mundo en general. De amores prohibidos, no correspondidos y dudosos. Hollywood descubrió un filón. Una película por libro. Dos si hace falta. Millones de quinceañeras enamoradas pegando gritos. Millones de quinceañeras llorando al final de la última película. Y no solo quinceañeras… que se lo pregunten a la Julianne Moore de Cracy, stupid, love.


También fue la última. Ninguna de las sagas posteriores ha conseguido mantener el tipo como Crepúsculo. Los juegos del hambre parecía ser la elegida, pero la caída final fue inmensa, literaria y cinematográficamente hablando. Divergente empezó con fuerza y se hundió definitivamente a mitad del segundo libro y justo al inicio de la tercera película. El corredor del laberinto es un total despropósito que desaprovechó desde el inicio una curiosa historia. Otras como Cazadores de sombras o Hermosas criaturas ni siquiera superaron su bautismo. No sé qué será de La quinta ola, pero no pinta muy bien. Crepúsculo, por su parte, con un leve bache en Luna nueva (en las dos versiones), se mantuvo firme y en constante subida hasta el final. El tercer libro superó a los anteriores y Amanecer parte 2 consiguió colocarse como la mejor de las cinco entregas cinematográficas.  

Nos hizo creer en otro tipo de vampiros. Tirando a la basura la violencia y el sexo. Todo melancolía y romanticismo. Nada de oscuridad. Sino luz y purpurina. Sangre, siempre. Igual de apetecible. Igual de deseable. Un pecado, pero un pecado cometido por amor y por despecho antes que por pura lujuria, gula y ansias de muerte. Vampiros para adolescentes que acaban haciéndose querer y que han dado lugar a todo un culto nuevo en forma de novelas y series. Siendo su más fiel seguidora Crónicas vampíricas (de la que hablaré en otra ocasión) y su más fiel y querida parodia aquel inolvidable capítulo de Los Simpson en el que Lisa se enamora del misterioso Edmund (“La Casa-Árbol del Terror XXI” 22x04). 


Dio a conocer a Kristen Stewart y Robert Pattinson. La chica de expresión pasota que levanta pasiones y odios. El chico no muy agraciado físicamente que, gracias al maquillaje y a la alegre idea de enfocarlo siempre desde su perfil bueno, consiguió hacernos creer que era hasta guapo. Dos buenos actores, le pese a quien le pese, que han conseguido deshacerse de su condición vampírica y encontrar su sitio en el cine independiente y de autor. Ella: Welcome to the Rileys (Jake Scott, 2010), Camp X-Ray (Peter Sattler, 2011) y una lista impresionante de directores: Ang Lee, Olivier Assayas o Woody Allen. Él: Cosmópolis y Maps to the Stars (David Cronenberg, 2012 y 2014), The Childhood of a Leader (Brady Corbet, 2015) o su fotográfo de Life (Anton Corbijn, 2015). No ocurrió lo mismo con el pobre Taylor Lautner, pese a ser uno de los personajes que más se hacían querer.


Varios directores se vieron tentados por la sangre crepuscular, con más o menos éxito posterior: Catherine Hardwicke y Chris Weitz, que no han tenido una carrera mucho más allá. David Slade, que curiosamente venía de dirigir 30 días de oscuridad (2007), cuyos vampiros son totalmente opuestos y que después ha dirigido la genial serie de televisión Hannibal. Y Bill Condon, que lo mejor que ha hecho después ha sido la serie Mr. Holmes. 

Por ella pasaron grandes compositores ganadores de Oscar: Cartel Burwell (Crepúsculo y Amanecer), Alexander Deplat (Luna Nueva) y Howard Shore (Eclipse). Conocimos la faceta musical de Pattinson, y nos emocionamos con la canción final mientras los créditos repasaban todos los personajes de la saga: “A thousand years” de Christina Perri y Steve Kazee.  


Y aunque repleta de tonterías y empalagosidades varias, y de una calidad cinematográfica cuestionable en algunos aspectos, la saga está impecablemente adaptada, tiene un casting perfecto y nos dejó momentos para el recuerdo: las vistas desde lo alto del bosque acompañadas del tema principal de Burwell, Edward al piano, las leyendas de los hombres lobo, el esperado beso entre Bella y Jacob en la nieve, la no menos esperada boda con Edward, la extrema delgadez de Bella, sus ojos abriéndose al mundo vampírico en un plano final para cuyo desenlace habría que esperar un año, y sobre todo, la impresionante batalla final con ese impás soñado que incluso en las revisiones te vuelve a sorprender. 

Nunca digas nunca. La sangre engancha. 


Valoración: 
Crepúsculo: 6 / 10 
Luna nueva: 4.5 / 10 
Eclipse: 6.5 / 10 
Amanecer 1: 6 / 10 
Amanecer 2: 7 / 10 

SAGA CREPÚSCULO, “TWILIGHT SAGA” (2008-2012) 
Director: Catherine Hardwicke (Crepúsculo), Chris Weitz (Luna nueva), David Slade (Eclipse), Bill Condon (Amanecer, parte 1 y 2). 
Reparto: Kristen Stewart, Robert Pattinson, Taylor Lautner, Peter Facinelli, Dakota Fanning, Ashley Greene, Mackenzie Foy, Jackson Rathbone, Nikki Reed, Kellan Lutz, Elizabeth Reaser, Michael Sheen, Billy Burke, Booboo Stewart, Cameron Bright, Michael Welch, Julia Jones, Kiowa Gordon, Alex Meraz, Valorie Curry, Christopher Heyerdahl, Daniel Cudmore, Charlie Bewley, Jamie Campbell Bower, Rami Malek 
Género: Frantástico, romántico, vampiros, saga adolescente. 
Duración: 122, 130, 124, 117 y 115 min. 






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