jueves, 21 de enero de 2016

CRÍTICA LA GRAN APUESTA, “THE BIG SHORT” (2015)

Director: Adam McKay  
Reparto: Christian Bale, Steve Carell, Ryan Gosling, John Magaro, Finn Wittrock, Brad Pitt, Hamish Linklater, Rafe Spall, Jeremy Strong, Marisa Tomei, Melissa Leo, Stanley Wong, Byron Mann, Tracy Letts, Karen Gillan, Max Greenfield, Margot Robbie, Selena Gomez, Richard Thaler, Anthony Bourdain.
Género: comedia dramática, crisis económica. 
Duración: 123 min.  

Valoración: 6.5 / 10
Por Lucía Pérez García  



En una gran apuesta, ciertamente, hacer una película sobre un tema tan complicado. El reparto ayuda. Es bastante agradecido ver a Ryan Gosling sin ojos de hombre congelado. Sorprendentemente increíble comprobar la habilidad de Christian Bale para fingir un ojo de cristal en los primeros planos. Curiosa la pequeña participación de Brad Pitt. Y por no olvidar al cuarto en discordia, simplemente correcta la postura de Steve Carrell ante otro papel dramático, aunque parezca el primo del John du Pont de ‘Foxcatcher’ (Bennett Miller, 2014). Pero todo es tan tremendamente difícil de seguir que llega un momento en el que directamente desconectas de los diálogos y te dedicas a observar, pues eso, al reparto. Pero el principal, porque algunos secundarios, como Jeremy Strong, fuerzan demasiado. 


Cuando un director se ve obligado a insertar breves explicaciones “para tontos” protagonizadas por personajes tan curiosos como Margot Robbie en la bañera, algo falla. Los conceptos económicos son tan enrevesados que ni las metáforas culinarias del chef Anthony Bourdain, en una época de invasión gastronómica, pueden ayudarnos a digerirlos. Quizás el contexto, ayudado por montajes alusivos a la cultura de masas, el consumismo y las consecuencias directas de esos movimientos monetarios que se resisten a nuestro entendimiento; aportan un poco de cercanía y nos insertan dentro de una trama que va ganando algo de emoción hacia el final. 





Buena idea y muy diferente de lo que nos tiene acostumbrados McKay, buen reparto,  excelente montaje -lo mejor- y buen guión, pero demasiado complicado, y un poco aburrido, para quienes, como yo, están tan familiarizados con los conceptos bancarios que se quedan atrapados entre las puertas de las oficinas y sus fastidiosos timbrecitos y cartelitos de “tire-empuje”.


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