viernes, 4 de septiembre de 2015

CRÍTICA ANACLETO, AGENTE SECRETO (2015)



Director: Javier Ruiz Caldera

Reparto: Quim Gutiérrez, Imanol Arias, Berto Romero, Alexandra Jiménez, Carlos Areces, Rossy de Palma.

Género: Cómic, comedia, acción, espionaje.

Duración: 87 minutos.



Valoración. 7.5 / 10



ANACLETO NUNCA FALLA, RUIZ CALDERA, TAMPOCO.

Por Lucía Pérez García



Se está produciendo una invasión. Los personajes de los comics se han cansado de ser seres bidimensionales. Ningún lugar del mundo se salva. Estados Unidos es uno de los focos principales. Cada día, un nuevo personaje salta de las páginas ilustradas. Las calles están infectadas de hombres y mujeres en trajes ajustados, con antifaz, y poderes extraordinarios. Tal es la saturación, que parece acercarse una guerra civil. La población está expectante. Nadie sabe que puede ocurrir.



A España también han llegado. Pero de forma diferente. El único poder de nuestros nuevos huéspedes es el de meter la pata. En lugar de salvar nuestras ciudades, las convierten en un caos. Se habla de unos tales Mortadelo y Filemón. Unos chiquillos que nada tienen que envidiar a Daniel el Travieso. Zipi y Zape se hacen llamar…por si no teníamos suficiente, desde el mismísimo desierto del Gobi, nos llega Anacleto. Sí, el agente secreto. Y si alzamos la vista un poco más allá, casi podemos ver como se acerca una capa voladora ¿Superman? No señores, no, Super López ¿Quién da más? Que tiemble el país, porque nuestros superhéroes han llegado para quedarse.



Este tipo de invasiones es un fenómeno curioso. Allá por las Américas es un fenómeno mundial que acapara millones y millones de fans. Acá por las Iberias es un cachondeo. A veces en el peor sentido de la palabra. Otras, en el mejor sentido…del humor. Cuando los personajes de la Editorial Bruguera –nuestro Marvel-DC particular- mantienen la forma ilustrada, consiguen mantener elevado su caché. Véase Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo (Javier Fesser, 2014).  Pero cuando se reencarnan, la cosa cambia. Zipi y Zape lo intentaron montando un club, pero las canicas están algo desfasadas. Todo parecía perdido. La tercera dimensión era una utopia. Nuestros antiheroes necesitaban un héroe que los rescatase. Entonces, llegó Javier Ruiz Caldera.




Con el antecedente claro de Tres Bodas de Más (2013), en tono, reparto y casi se podría decir que resultado, el cómic de Vázquez da un salto –triple mortal- más que digno a la pantalla. Quizás no es aquel que recordamos, pero es el futuro que desearíamos para él. Y, sobre todo, la sucesión ideal que se merece. Cuesta un ratillo asimilar a Imanol Arias a lo James Bond. Pero no cuesta nada en absoluto ver a Quim Gutiérrez como el hijo del agente secreto más sediento del desierto del Gobi. Por eso, cuando la pareja se une, la película se “dispara” hacia delante. 





Parodia, al fin y al cabo (como el mismo cómic), llena de acción de la que no satura, porque se confunde con la comedia. Y unos secundarios, como siempre en la filmografía del director, tan grandes como los protagonistas, entre los que Berto y Rossy se llevan el “Romero” y la “Palma”.

Se pasa tan rápido como aquellas pequeñas historietas del Gente Menuda de los 90.




Próximamente en De Fan A Fan: BSO de Anacleto.
 



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