martes, 21 de abril de 2015

CRÍTICA EL ÚLTIMO LOBO, " WOLF TOTEM" (2015)



EL ÚLTIMO LOBO, “WOLF TOTEM” (2015) JEAN-JACQUES ANNAUD
Reparto: Feng Shaofeng, Shawn Dou, Ankhnyam Ragchaa, Yin Zhusheng, Basen Zhabu, Baoyingexige.



Valoración: 8.5 / 10



ANNUD BAILA CON EL ÚLTIMO LOBO

Por Lucía Pérez García



Existe el Spaghetti western, el chili western, el chorizo western, el space wester…Lo mires por donde lo mires, el punto cardinal de referencia es siempre el oeste. La brújula utilizada por Jean-Jacques Annaud para rodar ‘El Último Lobo’ tampoco miraba al norte.



Con un aullido de sonido crepuscular, el lobo, como el último mohicano de la estepa, lanza su lamento al cielo. La civilización avanza. La naturaleza, los ancestros, se ven obligados a retroceder. No hay piedad. Rifles y cazadores de pieles. Ellos tampoco la tendrán. No tienen flechas, pero tienen colmillos.





Tampoco los pastores mongoles, nómadas y hábiles jinetes como los indios, pueden quedarse. Enemigos supervivientes de los lobos, pero hermanos de tierra. El gobierno del este, como aquellos colonos americanos ansiosos de riquezas y concesiones, invaden y explotan sin compasión un paisaje virgen cuya muerte ya no es tan futura. Una vez más, el progreso y la civilización vencen ante el impotente indígena.





En medio, en esa frontera que tanto da que hablar a los libros de historia se encuentre donde se encuentre, hombre y animal, animal y hombre, son una misma cosa. Un lobito, hermano pequeño de aquel Calcetines que bailaba con Kevin Costner; un estudiante chino, tan ajeno a aquella realidad como el teniente  John Dunbar a la de las praderas pawnees, y una mistad más allá del instinto.




Paisajes de horizontes infinitos. Cabalgadas, caza e impactantes persecuciones. Casi nos parece escuchar al ruso Dimitri Tiomkin, quien no hubiera dudado en cambiar por un momento el desierto de Arizona y las praderas de la Gran Llanura por sus más familiares estepas para componer una de sus enormes partituras. James Horner, que también conoció el Oeste, y que tan bien suena a oídos del director francés, no defrauda en su homenaje a la naturaleza y a su espíritu salvaje. Notas grandes para grandes momentos de extraordinaria belleza. 




Un western con w de wolf y con la marca inconfundible de un director con las dotes del Doctor Dolittle para comunicarse con los animales. Ante estos lobos de ojos profundos, Andrew Serkis no tendría nada que hacer.




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