sábado, 24 de enero de 2015

CRÍTICA VIVIR SIN PARAR "SEIN LETZTES RENNEN" (2013)



EL ABUELO QUE SE CALZÓ UNAS ZAPATILLAS Y CORRIÓ UN MARATÓN
Por Lucía Pérez García






Paul Averhoff fue campeón olímpico de maratón en los Juegos Olímpicos de Melbourne, en 1953. Ahora, con 80 años y en una residencia, está aburrido. Ha rescatado sus viejas, reviejas, súper viejas zapatillas y su vieja, revieja, súper vieja equipación, y ha salido a rodar y recordar viejas, reviejas, súper viejas hazañas. Después de unos primeros kilómetros en compañía del tío del mazo, ha decidido que correr no es de cobardes y ha  mandado la porra a las viruelas de la vejez. Ha decidido vivir sin parar, y punto. El quiere, marcha, marcha, él quiere...¡¡MARCHA!!




Desde que Paul tomó la decisión, “alguien voló sobre el nido del cuco” en la residencia de ancianos. Aunque los abuelos del cine hace tiempo que están revolucionados sin necesidad de zambullirse en la piscina de ‘Cocoon’ (Ron Howard, 1985). Si no recorren medio país montados en cortacésped (‘Una Historia Verdadera’, David Lynch, 1999) o colocando un manojo de globos en el tejado de su casa (‘Up’, Pete Docter y Bob Peterson, 2009), lo hacen en coche para recoger un premio en la remota Nebraska (‘Nebraska’, Alexander Payne, 2013) o, simplemente, saltan por la ventana hacia un infinito y más allá de intrépidas incoherencias (‘El Abuelo que Saltó por la Ventana y se Largó, Felix Herngren, 2013). Los viajes del imserso están en peligro de extinción, y el cine se ha empeñado en demostrarlo.




Pero, como en todas estas historias, no todo es absolutamente feliz y de color de rosa. Porque el cine no sería cine sin sus dramas, redramas, súper dramas. Y en la vida de un atleta veterano, resignado a vivir en una residencia con una mujer con cáncer, hay mucho de eso y mucha lágrima fácil y compasiva de la que tirar: empezando por el “amor”, y acabando por los achaques. Podría ser más comedia y con menos tintes de telefilme melodramático, pero no sería tan fácil. No escaparemos de este maratón sin antes estamparnos con el muro.



Sin embargo, Paul ha decidido regalarnos otros momentos más agradables. Su camino hacia la gran carrera, esa carrera de locos como dice el comentarista, está lleno de anécdotas reconocibles, rereconocibles, súper reconocibles que todos los atletas hemos vivido y que, por eso mismo, nos sacan una sonrisa. Una sonrisa y una lágrima. Y ésta vez no de las facilonas, sino de las de emoción de verdad. Quien no sea atleta no lo comprenderá.




Toda la vida es un maratón. Los primeros pasos son fáciles. Crees que nada te puede parar. Pero luego viene el dolor. Las fuerzas se desvanecen metro a metro. Pero sigues adelante. Siempre adelante. Hasta el total agotamiento. Y, al final, la victoria. Seguro. LA VICTORIA”.  Paul Averhoff.

Valoración: 
-Cinéfila: 6 / 1
-Motivación: 10 / 10
-Técnica: 6 / 10 


CRÍTICA VIVIR SIN PARAR "SEIN LETZTES RENNEN" (2013)   
Director: Kilian Riedhof

Reparto: Dieter Hallervorden, Tatja Seibt, Heike Makatsch, Heinz W. Krückeberg, Frederick Lau, Otto Mellies, Mehdi Nebbou, Katrin Saß.
Género: Atletismo, drama, tercera edad.
Duración:  114min.









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