domingo, 19 de octubre de 2014

CRÍTICA LA MECÁNICA DEL CORAZÓN, “JACK ET LA MÉCANIQUE DU COEUR” (2014)


LA MECÁNICA DEL CORAZÓN, “JACK ET LA MÉCANIQUE DU COEUR” (2014) STÉPHANE BERLA Y MATHIAS MALZIEU

Animación (Adaptación de la novela de
Mathias Malzieu)

Valoración: 6 / 10


TIC-TAC...LA ILUSIÓN SE AUTODESTRUIRÁ EN...

Por Lucía Pérez García



No estoy segura si he tenido una pesadilla antes de Navidad, si algún cadáver animado ha venido a visitarme o si, subida en un melocotón gigante, me he trasladado a los mundos de Coraline. Solo se que hacía frío, mucho frío. Podría decirse que era el día más frío del mundo. Estaba nevando y el hielo amenazaba con cubrirlo todo. Hasta el más cálido corazón.



Podía escuchar el pasar del tiempo: tic-tac, tic-tac; y  todo alrededor estaba como oblicuo. Arquitecturas góticas disfrazadas de expresionismo alemán que vomitaban canciones de ritmos relojeros, raps malignos y canciones mexicanas que pretendían ser españolas y terminaban convertidas en amalgamas insoportables de rock folklórico: ni malagueño, ni saleroso ni, por su puesto, quijotesco. 




Había también un mago. Se llamaba George Melies. Al escuchar su nombre quise seguir soñando y no despertar. Cuando me lo presentaron, estuve a punto de abrir los ojos. Solo era una tapadera. Creí que iba a soñar cine dentro del cine, y lo único que soñé fue a un mago aficionado que daba consejos sentimentales. 





El sueño prometía. Visiones coloridas y sombrías al mismo tiempo, entre lo gótico, lo barroco y lo romántico: visiones burtonianas a lo Henry Selick. Historias de niños con relojes de cuco por corazón que tienen prohibido enamorarse. Canciones. Viaje a Andalucía…pero resultó que las visiones no sabían moverse con soltura. Resultó que las canciones eran feuchas, pesadas, demasiado recurrentes y  nada pegadizas (y no digamos ya en la versión en inglés). Resultó que Andalucía no era más que un mito romántico y un parque de atracciones, que de Andalucía no tenían nada. Resultó que el chico enamoradizo no era tan carismático como parecía ser. Resultó que la chica era bastante sosa y no sabía bailar flamenco. Resultó que lo más bonito eran algunos pequeños detalles de fondo (el gato, sus lágrimas, el reloj, las espinas, el giño a Chagall) y el cartel de bienvenida.

 
El Paseo, Chagall

Tan vistosa y llamativa como difícil de escuchar y un poco decepcionante: Horror vaqui animado.



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