lunes, 21 de julio de 2014

CRÍTICA UN LARGO VIAJE, "THE RAILWAY MAN" (2013)



UN LARGO VIAJE, “THE RAILWAY MAN” (2013), JONATHAN TEPLITZKY

Reparto: Colin Firth, Nicole Kidman, Jeremy Irvine, Stellan Skarsgård, Hiroyuki Sanada, Sam Reid, James Fraser, Marta Dusseldorp.



Valoración:7 / 10



UN TREN AL INFIERNO, LA VENGANZA Y EL PERDÓN

Por Lucía Pérez García



Eric Lomax (Colin Firth) vive un largo viaje que nunca se acaba. Un viaje infinito que le hace volver una y otra vez al mismo destino, haciendo las mismas paradas. Horribles recuerdos que atormentan la mente de un hombre atormentado.

Prisionero de los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial. Cruelmente torturado en un campo de trabajo de Birmania. Donde William Holden y Alec Ginness silbaban mientras levantaban un puente sobre el río Kwai, Lomax es conducido al suplicio. Obligado a trabajar en la construcción de una vía férrea en miserables condiciones. Martirizado por mantener la boca cerrada y defender a sus compañeros. Los trenes, precisamente aquello que más le apasiona (y le seguirán apasionando a pesar de todo), llevan consigo el olor a ceniza de la muerte, tan difícil de olvidar una vez que se ha respirado.


Lomax nunca ha olvidado. Ha encontrado el amor -en un tren-, pero los recuerdos vuelven insistentemente. Ella no sabe nada. Nosotros lo averiguamos poco a poco. Cada flashback nos abre un poco más los ojos. Vemos al joven Lomax (Jeremy Irvine) vivir un infierno: palizas, torturas, eternos interrogatorios sin compasión. Y vemos al Lomax maduro revivir aquello y quemarse en sus llamas. Cuanto más vemos, más de cerca sentimos el dolor. Gritos de agonía y desesperación: ¡Madre! ¡Madre! –No hay cosa que más me ponga los pelos de punta-. Sangre, sudor y lágrimas.

Aquel japonés torturador es ahora guía del campo de trabajo que, convertido en museo, es un lugar mucho más inquietante aún. ¿Venganza, redención, perdón?



Las escenas de Jeremy Irvine, digno Lomax veinteañero que conmueve en su calvario y que parece haber interiorizado cada gesto de su veterano compañero de rodaje para convertirse en su yo del pasado; y el tormento de Colin Firth, llenan una película con alguna que otra debilidad, empezando por Nicole Kidman y terminando por el flojito reencuentro con el japonés. 


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