domingo, 9 de junio de 2013

CRÍTICA BEHIND THE CANDELABRA (2013)

BEHIND THE CANDELABRA (2013), STEVEN SODERBERGH
Reparto: Matt Damon, Michael Douglas, Dan Aykroyd, Debbie Reynolds, Scott Bakula, Rob Lowe, Cheyenne Jackson, Boyd Holbrook, Nicky Katt, Tom Papa

Valoración:7.5 / 10

UN HORROR VAQUI QUE DE HORROR NO TIENE NADA
Por Lucía Pérez García

Vuelve a ponerse el sol en Sunset Boulevard, valga la redundancia, aunque esta noche el crepúsculo es más brillante, porque desde el otro lado del firmamento recibe la luz fluorescente y kitsch de un candelabro. Y allí, justo detrás de éste artefacto barroquizante, una estrella empanada en brillantina, a modo de Pigmalión egocéntrico, modela a su imagen y semejanza a un dulce pájaro de juventud. Pero esta vez, en lugar de desplumarlo, tiñe sus plumas de un color luminiscente.
Quién iba a imaginar que esa estrella no era otro que Michael Douglas y que su pequeña mascotita, a la que él llama baby boy, era el mismísimo Matt Damon, a quien de nuevo le ofrecen una “tierra prometida”, pero esta vez a cambio de un amor homosexual que brota como quien no quiere la cosa de una semilla a medio hacer. Pues sí, imagínenlo. Pero no el pongan mucho artefacto, porque ambos están sencillamente, aunque la palabra sencillo sea algo contradictoria en este caso, espectaculares. Espectaculares en todos los sentidos, porque la vida del pianista Liberance era todo un espectáculo, como un espectáculo es ver a Matt Damon en calzoncillos y con abrigo de piel, y a Michael Douglas semidesnudo y con una expresión tan gay que por sí sola es otro espectáculo aparte.
No hay que echarse a tras solo porque la película esté destinada a la televisión. En ningún momento da sensación de telefilme basado en hechos reales. Es una de esas películas que, aunque al principio no te atraigan, te terminan dejando la sensación de haber visto algo más grande de lo que es en realidad. Y si a esas casi dos horas, nada largas, de metraje, le añades un poco de buena música, grandes actuaciones y algún que otro toque de humor, pues ya está todo dicho. Quizás hay algún que otro detalle que desentona, pero no es este el lugar de decirlo, que no quiero estropearle la película a nadie.


PD: me pareció impresionante la primera escena de Liberance tocando el piano a 16bits. Todavía me duelen los dedos. Y por si fuera poco, Micahel Douglas es rimpresionantemente parecido al Liberance original.

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