Mostrando entradas con la etiqueta Paolo Sorrentino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paolo Sorrentino. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de enero de 2016

CRÍTICA DE LA JUVENTUD (2015)

11:04:00 0 Comentarios

LA GRAN BELLEZA DE LA JUVENTUD


La cámara de Paolo Sorrentino tiene ese no sé qué, esa “gran belleza” que me hipnotiza hasta el punto de no saber por qué. Sus películas son pura estética del arte. Convierte la fealdad en belleza y la belleza en algo indescriptible, más allá del gusto o de cualquier convención. Convierte el espacio en algo por lo que poder deslizarse y el tiempo en algo fascinante. Convierte la vejez en la edad primigenia. Guardiana de la sabiduría y foco de meditaciones, desde la razón hasta el más absurdo de los absurdos. Es manierista y afectado. Incluso pretencioso. Entonces ¿Por qué me gusta tanto? Ya lo he dicho. No lo sé.



La juventud’ hay que verla desde dos perspectivas extremas: desde ella misma y desde la vejez, en ciertos aspectos una segunda juventud. Porque, como dice el personaje de Harvey Keitel, los jóvenes ven el futuro muy cercano y los ancianos ven el pasado muy lejano. En ambas visiones la melancolía siempre está presente. En la sensación de los años que pasan y en la de que todo lo que tenía que pasar ya ha pasado. Pero Sorrentino, como en ‘La gran belleza’, toma prestados los ojos de quien ha vivido demasiado y contempla el ahora con una mezcla de nostalgia, disfrute vano y desagrado. Los jóvenes son el adorno (contémplese todas las tipologías) que da magnificencia a la edad dorada.


Decir mucho es ser tan manierista como el mismo director. Es abrir los ojos a su mundo lo que lo explica todo. A un Michael Caine capaz de dirigir la orquesta de la naturaleza, vacas y cencerros incluidos. A los fantasmas del pasado de Harvey Keitel, convertidos en cine. A la mortal diva Jane Fonda. Al genialísimo Paul Dano, un actor que es el más claro ejemplo de fealdad llena de belleza. A la imaginación melancólica de un cine que lleva lo italiano en la sangre: la belleza, y me repito, de Visconti (y ¿por qué no? Algo de ‘Muerte en Venecia’); y el surrealismo, la decadencia y la nostalgia de Fellini. A un mundo donde el drama es comedia, la comedia es tan absurda como el drama, todo es increíblemente siniestro a la vez que atrayente y, sobre todo, a un mundo donde la arruga es bella.

Valoración: 8.5 / 10



Director: Paolo Sorrentino.
Reparto: Michael Caine, Harvey Keitel, Rachel Weisz, Paul Dano, Jane Fonda, Tom Lipinski, Poppy Corby-Tuech, Emilia Jones, Mark Kozelek, Rebecca Calder,
Anabel Kutay, Ian Keir Attard, Roly Serrano.
Género: drama, vejez.
Duración: 118 min.

jueves, 12 de diciembre de 2013

CRÍTICA LA GRAN BELLEZA, "LA GRANDE BELLEZA", (2013)

11:59:00 4 Comentarios
LA GRAN BELLEZA  “LA GRANDE BELLEZA” (2013), PAOLO SORRENTINO
Reparto: Toni Servillo, Carlo Verdone, Sabrina Ferilli, Serena Grandi, Isabella Ferrari, Giulia Di Quilio, Luca Marinelli, Giorgio Pasotti, Massimo Popolizio


Valoración: 9 / 10

EL TORMENTO Y EL ÉXTASIS
Por Lucía Pérez García

Quizás para encontrar la belleza no hay que irse muy lejos, porque la belleza puede estar en todas partes. Pero el que busca la gran belleza, ese, está destinado a vivir rodeado de fealdad. Sin embargo, ¿Quién dijo que en la fealdad no puede ser bella?
Sorrentino, grandilocuente, nostágico, encuentra la gran belleza en lo más bajo. Roma es enorme. Todo lo que sube, baja. Cuanto más se sube, más duele la caída. Roma ha sido el ombligo del mundo. Los ombligos son arrugados. La arruga es bella. La belleza es fugaz. Viene y se va en un instante. Un instante que es la raíz de que alimentará toda una vida. Una vida que, en su búsqueda de la belleza, irá ganando en fealdad.

Como en Roma, La gran belleza es, antes que nada, arte. Con sus más y sus menos, pero arte. Una historia que más que historia es una vanitas de sí misma. La del periodista Gep Gambardella (Toni Servino), escritor de una sola obra y testigo de primera mano de una humanidad en decadencia. El motor de su vida es un segundo de amor. El segundo más bello del mundo. Un segundo por el que ha vivido 65 años y que ya no volverá, porque ha pasado a aumentar la montaña del reloj de arena que nunca descansa. Polvo eres y en polvo te convertirás.


Y en ese pasar del tiempo; en ese marchitar de lo bello, es cuando se da cuenta de que hay que seguir avanzando si realmente se quiere encontrar esa gran belleza. En el camino habrá de todo: performances desfasadas, niñas poseídas por el espíritu de Jackson Pollock en su versión más terrible, fotografías de una vida, charlas pseudointelectuales, personajes consumidos, enajenados; personajes eternos, surrealismo felliniano, Fellini 8 ½… y ese todo, filmado con una cámara que parece deslizarse por un manto de seda; que se mueve con una suavidad y una soltura magistrales; está destinado a perderse en los laberintos de la gran belleza, aunque quizás esos laberintos sean demasiado inextricables como para encontrar rápidamente la salida.



Es el tormento de saber que se ha perdido la belleza, y el éxtasis de recuperarla. Es, sobre todo, CINE, lo que es igual a decir BELLEZA.