sábado, 19 de mayo de 2018

# Biopic # drama

CRÍTICA DE REBELDE ENTRE EL CENTENO (2018)

Holden Caufield se reconcilia con la pantalla

Por Lucía Pérez García


Solo dos personajes me han leído en directo su propia historia. Terrorífico y sádico, Patrick Bateman me miraba con ojos psicópatas mientras escupía su frenético discurso. En la mano derecha, un cuchillo ensangrentado disparaba luces como misiles. Irreverente y curiosamente simpático, Holden Caufield me habló como si me conociera de toda la vida. Su relato fue genial y simbólico, a la par que anodino. No quiso prestarme su gorra roja. Leer sin leer, restando a la lectura el esfuerzo de ser leída. Leer siendo leída por el mismo libro, utilizando la energía en controlar la emoción. A eso le llamo yo ser guardián entre el centeno.

Al principio era el caos. Entonces F. Scott Fitzgerald creó a Amory Blaine y lo puso A este lado del paraíso. Surgió un género de la literatura norteamericana: el del joven rebelde. Salinger cogió el libro entre sus manos. Modeló a Holden a imagen y semejanza del personaje de su ilustre antecesor. El eslabón final llegó con Marcus Messner, al que Philip Roth trajó al mundo lleno de Indignation. Entonces, siguió siendo el caos. El cine se llenó de chicos malos. Salinger se refugió entre el centeno.
 

Un lugar sin pantallas. Salinger no lo habría permitido. Lejos del mundanal ruido, se retiró a escribir para sí mismo. Nada de masas. Nada de éxito. Pero miles de Holden Caufields acechaban a cada paso exigiendo su personalidad. La novela pedía imagen. Ver sus vidas fusionadas: Holden y Salinger, Salinger y el mundo. La creación de un yo literario convertido en mito indiscutible: por genialidad e impacto. Por violencia. La muerte del escritor lo fue también de su negativa. Se hizo el cine. Y yo volví a ver los campos de centeno.

Desde las raíces. Una historia tan convencional como la vida de un rebelde, pero de una capacidad de evocación increíblemente inspiradora. Correcta y sin riesgos -¿Es eso un defecto?-. Se diría meditada por la capacidad literaria de Holden, dejando de lado su vivacidad y su ironía. Un Salinger desconocido que se intenta dar a conocer tras el misterio de su existencia. Una película a la que no le hace falta cartel. Habla por sí misma: no tanto del escritor como de literatura. La música de Bear McCreary nos acerca el resto. Nos susurra al oído: no te caigas, te estaré vigilando: entre el centeno.


Salinger me empujó por la espalda. ¡Escribe! ¡Busca tu estilo! ¡Insiste! Y así, sucesivamente, vi pasar la vida de un gran autor en el formato prohibido. Rebelde como artista en lucha con su arte. Rebelde contra la locura del mundo. Poseedor de esa rebeldía carismática que, como la de Holden, nos inclina –con placer- a ver su mundo como el más cierto. A nosotros que estamos fuera, y a todos aquellos que estuvieron dentro: editores, profesores, lectores de todas las épocas. Él nos vigila entre el centeno, para no dejarnos caer

Valoración: 7.5 / 10 

 
REBELDE ENTRE EL CENTENO, “REBEL IN THE RYE”
Director: Danny Strong
Reparto: Nicholas Hoult, Kevin Spacey, Zoey Deutch, Sarah Paulson, Hope Davis, Victor Garber, Brian d'Arcy James, Lucy Boynton, Evan Hall, James Urbaniak, Amy Rutberg, Eric Bogosian, Adam Busch, Bernard White, David Berman
Libro: Una vida oculta, de Kenneth Slawenski
Género: Biográfico, drama, literatura
Duración: 106 min.

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