lunes, 1 de agosto de 2016

CRÍTICA DE LA CORRESPONDENCIA (2016)

CORRESPONDENCIA INTRASCENDENTE DE UN TORNATORE VIRTUAL 
Por Lucía Pérez García



Érase una vez Cinema Paradiso. Érase una vez Giuseppe Tornatore. ¿Fin? Casi. El hombre de las estrellas (1995), la leyenda del pianista en el océano (1998), La mejor oferta (2013). El arte como arte, drama y argumento. Y el cine, el séptimo de todos, como centro de ese arte. Tan italiano. Cosa nostra, suya, de ellos. Cuando este arte deja de ser de todos y se expande con el simple fin de recrearse en él mismo. Cosa suya, suya, de él. Cuando sale del tejido dramático para formar su propio vestido, la película se viste de seda, pero queda echa un simio. Y lo que es peor, un simio con aspiraciones de homo sapiens, sapiens… vestido de etiqueta. Y esto, precisamente, es lo que ocurre con La correspondencia.

Lugares preciosos con preciosas historias. Borgo Ventoso y su leyenda de San Julio espantador de dragones. Planos autocomplacientes de sí mismos y en sí mismos que no dicen más que su propia presencia estética. Arte contemporáneo y sus explicaciones bohemias. Astrofísica, filosofía y mística con gran ambición de trascendencia y enorme sentimentalismo. La belleza de la lágrima y el gesto sufriente del echar de menos. La eternidad. Todo tan pretencioso y melodramático que termina puede más que vaciarse por propia inercia. Ciencia ficción que ya no es tanta porque la hemos convertido en cotidiana. La tecnología como una forma de seguir vivo en una esfera virtual –hoy casi más real que la realidad misma-, justificada a base de conceptos científicos y románticos que sobrepasan, en mucho, la paciencia de cualquiera. Y Jeremy Irons y Olga Kurylenko estando allí, y ya está. El primero tras una pantalla detrás de nuestra pantalla. En planos –nada complacientes en mi opinión- a los que no vamos a tener más remedio que acostumbrarnos -junto con los malditos WhatsApp- que tan flaco favor hacen al cine. Y la segunda, en un eterno llanto desesperado, cansino hasta la extenuación. 



Al menos, escondido en un segundo plano, contenido y sin mucha complicación ni variaciones, encontramos a Morricone en su doceava colaboración con el director. Un respiro simple entre tanta supuesta transcendencia. No es genial, pero al menos no intenta enredarnos y embelesarnos sin sentido. Ver el nombre de este señor en los créditos iniciales siempre es un alivio. 


Valoración: 5.5 / 10 

LA CORRISPONDENCIA, “LA CORRESPONDENZA” (2016) 
Director: Giuseppe Tornatore 
Reparto: Jeremy Irons, Olga Kurylenko, Shauna Macdonald, Darren Whitfield, Simon Meacock, Jerry Kwarteng, James Bloor, Rod Glenn, Stuart Adams, Anna Savva, Florian Schwienbacher, Colin MacDougall, Patricia Winker, Simon Johns, Jean-Luc Julien, James Warren 
Género: drama 
Duración: 116 min.


 

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