domingo, 11 de mayo de 2014

CRÍTICA ROMPENIEVES "SNOWPIERCER" (2013)

ROMPENIEVES, “SNOWPIERCER”, (2014), BONG JOON-HO

Reparto: Chris Evans, Song Kang-ho, Tilda Swinton, Jamie Bell, Octavia Spencer, Ewen Bremmer, Ah-sung Ko, John Hurt, Ed Harris, Alison Pill, Luke Pasqualino, Steve Park, Adnan Haskovic, Steve Park, Clark Middleton, Adnan Haskovic, Paul Lazar.

Valoración: 7.5 / 10

UN TREN SIN FRENOS NI MARCHA ATRÁS
Por Lucía Pérez García

Vueltas y más vueltas al mundo en una circunferencia infinita sin frenos. Solo los más osados son capaces de sublevarse y saltar del tren. Ya lo decía Veronica Roth en Divergente. En aquel futuro distópico los trenes tampoco paraban. Quizás fueran los antepasados del motor eterno de este Rompenieves, cuya marcha hacia delante nos transporta a un futuro aún más futuro y, si cabe, más distópico aún.
Los intentos de acabar con el calentamiento global han terminado por congelar el mundo. A modo de arca de Noé, los supervivientes se hacinan en un tren con rumbo fijo pero sin destino, cuyos vagones separan a las distintas clases sociales-no se sabe cuál de todas más desgraciada-. En la cabeza, la alta sociedad, que tiene a Wildford, inventor del “sagrado motor eterno”, como un dios. En la cola, los desahuciados y miserables, cuya única forma de vida es la supervivencia, cueste lo que cueste.


El director de The Host nos trae, como si no tuviéramos suficientes otro mundo apocalíptico, esta vez tomado del Cómic de Jean-Marc Rochette y Jacques Loeb  Como todos esos futuros cinematográficos y literarios, el de Bong Joon-Ho es un mundo catastrófico donde todo ha quedado a merced de la naturaleza, cuya furia se ha revelado contra el hombre que, el fin y al cabo, fue su destructor. La humanidad ha quedado dividida en clases, algo a lo que la ficción se empeña en destinarnos. La clase baja, sucia y de color tierra y polvo. La clase alta, lujosa y, según el caso, barroca o minimalista. La clase baja, heroica. La alta, malvada y controladora. En este sentido, no hay mucha diferencia con el resto de las distopías. Pero aquí es donde entra el juego el tren. La claustrofobia de un espacio tan limitado y sin una ventana abierta por donde entre el aire. El siempre hacia delante, a toda velocidad, hacia un futuro incierto. Los mensajes ocultos. El comportamiento sectario de los considerados superiores. La frialdad, no solo del exterior, sino de los corazones. Las historias que la máquina y su constante caminar llevan asociadas. Los personajes…




Rompenieves es la primera película en inglés del director y la más cara de la historia de Korea del Sur, y eso se nota. El diseño de producción, la música de Marco Beltrami, los efectos especiales –que no llegan nunca a ser exagerados para lo que podría haber sido- y, sobre todo, el reparto –con Chris Evans haciendo de nuevo de héroe, Tilda Swinton más fea y malvada que nunca, Ed Harris, Jamie Bell, John Hurt, Song Kang-Ho…-la acercan irremediablemente al blockbuster. Sin embargo, no es con esta definición fácil con la que nos debemos quedar. Rompenieves –una traducción bastante equivocada de cara a difusión- siendo igual, es diferente. Quizás alguien debería haber colocado un semáforo en algún lugar de la vía infinita. O, al menos, un radar. O quizás no.



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