jueves, 6 de febrero de 2014

CRÍTICA MIENTRAS AGONIZO, “AS I LAY DYING” (2013)

MIENTRAS AGONIZO, “AS I LAY DYING” (2013), JAMES FRANCO

Reparto: James Franco, Logan Marshall-Green, Danny McBride, Richard Jenkins, Tim Blake Nelson, Ahna O'Reilly, Beth Grant, Jim Parrack, Jesse Heiman, Scott Haze.


Valoración: 7 / 10

AGONIZANTE PERO SORPRENDENTEMENTE BIEN ADAPTADA
Por Lucía Pérez García

Después de leer a Faulkner, mi visión literaria cambio por completo. Puntos por todas partes. Frases inconexas. Párrafos desconcertantes. Monólogos surrealistas. Lo más profundo del subconsciente. Confusión. Sensación amarga. No sé si me gusta. Algo tiene. Como un profeta esquizofrénico de Cormac McCarthy. Después de leerlos una vez, dejas uno y coges otro. No se pueden decir más cosas con menos.  
Adaptar a Cormac McCarthy es difícil. Con Faulkner desparece la palabra adaptación. Pero James Franco, con su supercalifragilística y megalómana personalidad de artista multidisciplinar y con insomnio, la ha hecho aparecer. Sorprendentemente. El problema es que al pasar a cine tamaña empresa es necesario decir más cosas de la cuenta. Entonces ya no sería un cine puramente faulkneriano. Aun así, el acierto es más que pleno.


La historia de por sí es difícil de digerir. Una familia de un pueblo del Mississippi. De esas de anciano en mecedora con sombrero de paja, pantalones de peto, banjo en mano y mordisqueando una pajita con el único diente sucio que le queda. Que podría perfectamente ser vecina de aquellas inquietantes familias de Deliverance. Pues eso. Una madre agonizante que se muere, Addie Budren (Beth Grant). Anse Budren (Tim Blake Nelson), el padre que no parece padre. Cinco hijos. Cada cual más extraño. Cash, el mayor (Jim Parrack), obsesionado con la carpintería. Fabrica el ataud delante de su madre moribunda. No le importa. Solo piensa en sus herramientas. Jewell (Logan Marshall-Green), el preferido de mama. El más normal de todos. Darl (James Franco). Todo lo sabe. No sabemos como. De tanto saber está medio loco. Un personaje bastante complejo y especialito. Como los que le gustan a James Franco. Dewey Dell (Ahna O’Reilly), la única mujer entre tanto hombre extraño. Extaraña ella. También. Es inebitable. Y Vardaman (Brady Permenter), el niño del que no sabe uno que pensar. Su madre es un pez. Repite. Su madre es un pez…


Todos juntos. En un carro. Dos días de camino por bosque y caminos pedregosos para llevar a su madre muerta al su pueblo. Como ella quería. La muerte es peor para los que quedan que para quien se va. Ella ya descansa en su ataúd. Más bien sigue agonizando aun muerta. El resto siente su muerte de distinta manera. Y la familia deja de ser familia por un momento. Se vuelve esperpento. Es un cuento amargo. Es un cuento agonizante.

James Franco es experto en este tipo de historias donde la alegría brilla por su ausencia. Historias de gente problemática o con problemas, gente enigmática: The Broken Tower, Howl, Sal, Palo Alto…algo que puede espantar al publico a las primeras de cambio. Hay que tener estómago, algo de sensibilidad artística contemporánea, de comprensión por el artista experimental y por el experimento artístico que es su propia persona y muchas ganas; para ver una película salida de la mente, las manos y la cámara de James Franco. O eso, o que te guste demasiado. Ésto ultimo es más fácil. No se le puede negar. El envoltorio es demasiado irresistible. Aunque ni siquiera esto funciona siempre, sino prueba a ver The letter…si aguantas, te habrás ganado el puesto de fan número uno. Yo aguanté…con todo el dolor de mi alma cinéfila.


Para reflejar en pantalla lo que en el libro son quince narradores diferentes, con sus correspondientes monólogos mentales que rozan la locura, recurre a ciertas florituras que pueden parecer excesivas, pero que realmente terminan funcionando. El abuso de la pantalla partida es interesante. Los diferentes puntos de vista  mostrados de una sola vez acercan al espectador al estado mental de los personajes. Desconcertante. Engaña al ojo. Por un lado vemos un primer plano. Por el otro un plano subjetivo. Sabemos lo que piensa y lo que exterioriza el personaje. Sabemos donde está. También sabemos como reaccionan los otros. Lo vemos todo. Lo sabemos todo. Como Dash…y como él, nos volvemos un poco locos.


El mayor acierto, sin duda, es la ambientación. Uno de los retos más difíciles es  recrear un mundo de una narración poco, o nada, descriptiva.  Hay que tirar de  imaginación. Y como imaginaciones hay una por cada lector, lo normal es que no coincida con lo que uno se montó en la cabeza en su momento. Sin embargo, James Franco ha hecho pleno. Desde el reparto hasta casi el olor. Porque llega un momento en el que podemos oler la putrefacción del cadáver.


El trabajo de los actores termina por redondear la obra. Tim Blake Nelson se mete tanto en el papel que ni siquiera se le entiende cuando habla. Incluso llega a dar un poco de grima. Es el perfecto cateto estadounidense. Ahna O’Reilly soporta casi todo el peso dramatico. Incluso Danny McBride, en un papel minúsculo, está estupendo. Todo en su justa medida. Sin exageraciones. Solo James Franco desentona en ciertos momentos. En primer lugar, porque ni sucio tiene pinta de pueblerino (le pasa como a Paul Newman). Y en Segundo lugar, por la subida de ceja estilo Carlos Sobera, demasiado forzada. Pero no se le puede criticar es su elección del personaje. De todos, el de Dash era el más adecuado para él.


 La sensación general es buena. Aunque no es una película para todo el mundo. Solo para los que se hayan leído el libro, para los que les guste el cine diferente, el cine especial de este hombre, y para l@s fanáticos de su persona. Si no te gusta James Franco, mejor ni lo intentes. Aunque si has leído a Faulkner, deberías intentarlo.









                                          

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