miércoles, 6 de noviembre de 2013

CRÍTICA SOLO DIOS PERDONA "ONLY GOD FORGIVES" (2013)

SOLO DIOS PERDONA “ONLY GOD FORGIVES” (2013), NICOLAS WINDING REFN
Reparto: Ryan Gosling, Kristin Scott Thomas, Vithaya Pansringarm, Rhatha Phongam, Gordon Brown, Tom Burke, Sahajak Boonthanakit, Pitchawat Petchayahon, Charlie Ruedpokanon, Kovit Wattanakul, Wannisa Peungpa, Byron Gibson.

Valoración: 6.5 / 10

RYAN, EL IMPASIBLE, GOSLING
Por Lucía Pérez García

Si la mirada es el espejo del alma, Ryan Gosling es un ser desalmado.  Los ojos siempre abiertos, apuntando fijamente al infinito, escarbando en lo más hondo, apuñalando lenta y fríamente todo aquello que se refleja en sus pupilas. Sus frases se cuentan con los dedos de una mano. Pero no le hace falta hablar. Es su expresión, o mejor dicho, su inexpresión, la que lo dice todo y nada. Su rostro eternamente impasible es la mismísima encarnación del efecto Kuleshov.
Su personaje, Julian, es un ser enigmático del que poco sabemos más allá de los que cuenta su madre (Kristin Scott Thomas)  –una mezcla  malvada entre Donatella Versace y Marlen Dietrich- y de lo que nos dan a entender sus ya consabidas miradas, sus gestos y sus movimientos minuciosamente estudiados. Lleva el mal dentro, muy adentro. Pero entre tanta criatura diabólica, el más perverso pasa desapercibido.
Si en Drive Refn daba rienda suelta a la violencia descarnada, aquí la sublima. La atmósfera perennemente roja nos introduce en los lugares más bajos, aquellos que lindan con el infierno; la música nos pone los pelos de punta; los movimientos lentos, muy lentos, nos intimidan; las miradas fijas de los personajes -casi estatuas- nos inquietan y la frialdad con la que son todos son capaces de torturar y quitar la vida nos aterra. En Drive había algo de compasión. Los actos más bajos estaban justificados por buenas intenciones -si es que el fin justifica los medios-, pero aquí no hay nada de eso, esto es la violencia por la violencia. No hay una reflexión anterior ni hay remordimientos. El dolor ajeno no existe, no duele. El rojo de la sangre es un elemento más del decorado; los ríos de lava de un averno de neón.

Es dura. A veces inexplicable e incomprensible. Es difícil de digerir. Pero no te deja indiferente. No puedes decir que te encanta, pero tampoco puede decir que no te gusta. No sabes si la volverías a ver o si es mejor olvidarla, pero no has despegado los ojos de la pantalla ni siquiera en  los momentos más violentos. 






3 comentarios:

  1. La verdad es que tengo muchas ganas de verla, me encanto "Drive" ¿Me la recomiendas?
    Por cierto gran blog, yo también tengo uno, pásate si quieres: http://eldiariodeuncinefilo.blogspot.com.es/

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  2. Si tengo que elegir, me quedo con Drive. Teniendo cosas en común son distintas. Esta se disfruta de otra manera. Más que la historia en sí, es la forma en que está hecha. Es de esas películas que te hipnotizan y no sabes porqué. A lo mejor es un poco difícil de digerir, pero yo la recomiendo totalmente. Ya me contarás.

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  3. a mi no me hizo mucho chiste, no me creo al muchacho, menudo jeto de alerdao jaja

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