viernes, 11 de octubre de 2013

# drama # Jake Gyllenhaal

CRÍTICA PRISIONEROS "PRISIONERS" (2013)



PRISIONEROS “PRISIONERS” (2013), DENIS VILLENEUVE

Reparto: Hugh Jackman, Jake Gyllenhaal, Viola Davis, Terrence Howard, Melissa Leo, Paul Dano, Mike Gassaway, Dylan Minnette, Len Cariou, Wayne Duvall, Jane McNeill, Sandra Ellis Lafferty, Tiffany Morgan, Todd Truley.

Valoración: 10 / 10


PRISIONEROS EN UNA SALA DE CINE

Por Lucía Pérez García



Prisioneros se podría definir en una sola frase: “Alguien tiene que hacerle hablar o morirán”. Prepárense, pues, para morir.

Angustia, desesperación, agobio, odio, violencia, frialdad y…detrás de todo, la fe; una fe que, contradiciéndose a sí misma, pierde todo su significado y se aleja cada vez más de Dios. Y, aún así, Dios siempre está presente porque, igual que aquel ángel que liberó a Pedro, Él siempre vendrá a sacarnos de nuestra prisión, por muy oscura que ésta sea. Y es que, al fin y al cabo, todos somos prisioneros de nuestros miedos, creencias y emociones. Cuando Keller Dover (Hug Jackman), en su desesperación, cruza el límite de lo moral, intenta sostenerse con su fe.  Cuando el detective Loki (Jake Gyllenhaal) contempla cada nuevo y estremecedor acontecimiento, acude a su fe para no salirse del camino. Cuando Grace Dover (María Bello) se derrumba, intenta levantarse a base de fe…y Dios siempre termina acudiendo en su auxilio. Sin embargo, siempre nos queda la duda de hasta qué punto están justificados nuestros actos y hasta qué punto son perdonables. Lo que sí es seguro es que Dios es más compasivo que nosotros, porque Él no vive encerrado en prisión alguna.

Todas estas dudas, todas estas emociones, se enlazan en un laberinto que parece interminable y en el que el minotauro siempre está al acecho. Un camino lleva a otro, pero no sabemos si ese otro es el camino correcto. Otras veces esos caminos se cortan en seco y no nos dejan pasar. Entonces es cuando vuelve a entrar en juego la fe. Porque la fe mueve montañas, aunque para mover las montañas sean necesarias maquinarias destructoras.

Pero Prisioneros no es solo una película para reflexionar, es una película para disfrutarla, porque es puro arte cinematográfico. Todo está pensado para “aprisionarnos” desde el primer momento: la fotografía fría, húmeda, invernal y nebulosa de Roger Deakins; la lluvia persistente; los planos inquietantes en los momentos clave; la música de Jóhann Jóhannsson, escueta y seca, pero aterradoramente abrumante; los ojos de un Hugh Jackman rozando la muerte en vida; la valentía de un Jake Gyllenhaal (por favor, no dejes de ver Brokeback Mountain) enorme; pistas y más pistas que llevan a todas y a ninguna parte; intriga medida con un cuentagotas muy, muy pausado…todo contribuye a formar una atmósfera opresiva que te mantiene inquieto y alerta hasta el último momento…y qué último momento... ¿Por qué? ¡No me lo puedo creer!

Se me vienen a la mente muchos thrillers similares, aunque quizás no tan densos ni tan cuidados: Seven, Mystic River, Adiós pequeña, adiós… e incluso, aunque arriesgando demasiado e hilando muy fino, me recordó en algunos aspectos a Matar a un ruiseñor, aunque aquí hubiera hecho falta más de un Atikus Finch para tener controlado el asunto.

En fin, como dijo Jean Valjean (o Hugh Jackman si lo prefieren) en Los miserables: “el presidio hace al presidiario”. ¿De qué eres tú prisionero?

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