viernes, 30 de agosto de 2013

CRÍTICA GRIMM (serie TV) (2011-2013)

GRIMM (serie TV) (2011-13), DAVID GREENWALT, JIM KOUF Y MARC BUCKLAND

Reparto: Russell Hornsby, David Giuntoli, Bitsie Tulloch, Silas Weir Mitchell, Sasha Roiz, Reggie Lee, Mary Elizabeth Mastrantonio

Valoración: 8.5 / 10

ERASE UNA VEZ UNA SERIE QUE CONSIGUIÓ ENGANCHARME
Por Lucía Pérez García

Con el tiempo, los cuentos crecen y evolucionan en historias totalmente distintas. Sus personajes escapan de la prisión de las letras impresas y se convierten en espíritus de lo que un día fueron. Su mundo de fantasía sobrepasa los límites de la elasticidad  y se expande sin remedio por el tiempo y el espacio. La realidad se funde con la imaginación y la magia lo invade todo con su luz cegadora. Entonces, solo entonces, llegamos a confundirnos. Ya no sabemos lo que es verdad y lo que es sueño. Nosotros mismos somos parte de un cuento. Un cuento de nunca acabar.
Allá por el siglo XVII, dos hermanos alemanes, Wilhelm y Jacob Grimm, sabían esto mejor que nadie. Eran conscientes de las muchas realidades que esconde la vida y se sentían fascinados por ellas. Su personalidad tardoromántica les llevó amar a su pueblo, sus orígenes, su pasado. El ansia de curiosidad corroía sus entrañas de soñadores. Viajaban por las aldeas, hablaban con sus gentes, recogían sus leyendas, sus ritos, sus costumbres, sus canciones… todo era válido para construir el camino que les llevase hasta el principio, hasta el punto de inicio de la vida; donde la creación se erige como reina del universo y su vacío, y donde todo nace de la nada para hacerse cuento al toque de la varita mágica de la fantasía.
Poco a poco fueron juntando cientos de testimonios, que reunieron en forma de pequeñas historias en sus Cuentos infantiles y del hogar (1812). Una recopilación de cuentos tan simples pero tan llenos de significado, que han sobrevivido a los siglos como solo las cosas de la imaginación pueden hacerlo. Y ese espíritu romántico sigue vivo en nosotros porque, ¿Quién no ha leído un cuento de los hermanos Grimm?
Hoy, donde la realidad se tiñe cada día de un color más gris y donde los mastodontes de hormigón se alzan como gigantescas torres que nos imponen su sombra, los cuentos son más necesarios que nunca. Por eso, todo lo que suene a fantasía es bien recibido: Blancanieves mudas y en blanco y negro, Alicias de países salidos de una fábrica de chocolate, magos de Oz que nos relatan su pasado, señores que llevan anillos, hobbits de pies peludos, escuelas especiales para magos, vampiros y otros monstruos que se enamoran, dibujos que parecen casi reales…historias que nos transportan a un mundo soñado y nos hacen vivir aventuras; historias que nos emocionan y nos libran por un momento de la tremenda carga de la realidad, porque en esos mundos existe la ley de la gravedad y uno puede desplegar la alas y volar.
Y como los cuentos son libres, uno puede hacer con ellos lo que quiera. Por eso, David Greenwalt (Ángel) y Jim Kouf decidieron crear un mundo nuevo a partir del de los hermanos Grimm. Sacaron de los cuentos todas sus criaturas y las dejaron crecer a su libre albedrío. Nadie se percató de ello, y las criaturas se terminaron confundiendo con nosotros. Sabedores del caos que habían creado, introdujeron una nueva raza de humanos a la que llamaron Grimms. Hombres que podían ver más allá. Es decir, hombres con una fantasia superdotada, cuya misión era mantener el mundo en orden y evitar el descontrol provocado por las criaturas rebeldes que viven según su instinto.
Y así nació la serie Grimm, que nada tiene que ver con la película de Terry Gilliam El secreto de los hermanos Grimm (2005), donde un flojo Matt Damon y un Heath Ledger algo amanerado se dedicaban a estafar a los inocentes pueblerinos; ni con otras series de género fantástico como Erase una vez o Juego de tronos. No. En Grimm no hay estafas ni timos, ni líos argumentales, ni tierras imaginarias. En Grimm hay misterio, intriga, crímenes, magia, humor, romanticismo…y todo bien mezcladito en forma de una especie de analogía cuentólogica actual. No nos están contando un cuento, sino que los mismos personajes viven en un cuento sin saberlo, con todos los ingredientes que ello conlleva: criaturas fantásticas, fórmulas mágicas, libros secretos, etc…mezclados con la realidad actual de una ciudad cualquiera como Portland. Todo lo que ocurre tiene relación con ese mundo tan conocido como desconocido que crearon los hermanos Grimm (de hecho, todos los capítulos empiezan con una cita de uno de sus cuentos), y solo el detective Nick Burkhardt (David Guintoli) puede verlo. Hay malos, hay buenos, buenos que parecían malos y malos que parecían buenos; pero todos están metidos en el ajo, ya sea consciente o inconscientemente. Y aquí voy a tener que terminar mi cuento, porque al final os cuento más cuento del que puedo contar.

Solo son necesarios cuarenta minutos. Aunque eso sí, durante dos temporadas de 20 y 22 capítulos. Os aseguro que no será un tiempo  malgastado, porque igual que a todos nos hace falta jugar en algún momento de nuestras vidas, también nos hace falta un cuento de vez en cuando, aunque el cuento nos venga de una manera distorsionada. Yo ya estoy deseando que estrenen la tercera temporada (25 de octubre en USA). Mientras tanto, viviré feliz y comeré regaliz, porque las perdices están muy caras. 

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