lunes, 25 de marzo de 2013

CRÍTICA OZ, UN MUNDO DE FANTASÍA (2012)


OZ, UN MUNDO DE FANTASÍA (2012), SAM REIMI

Reparto: James Franco, Mila Kunis, Michelle Williams, Rachel Weisz, Joey King, Zach Braff, Abigail Spencer, Bruce Campbell

Valoración: 4 sobre 5

ERASE UNA VEZ…
…un mundo mágico, muy, pero que muy mágico. Tan mágico, que llegaba a parecer de mentira. Todo en él era grandioso, brillante y chillón. La naturaleza era abrumadora y frondosa. Los animales y las criaturas más extravagantes pululaban a su libre albedrío, pues eran tan brillantes y chillonas como la misma naturaleza en la que habitaban. Parecía un lugar tremendamente divertido, y hasta cierto punto agradable, dentro de los límites de la tridimensionalidad, hasta que fui descubierto por una suerte de Gato con Botas femenino.
Al principio, sus grandes y expresivos ojos me conmovieron, así que me dejé llevar por sus encantos, o quizás ella se dejó seducir por los míos, que no son pocos…llegamos a un camino pavimentado con baldosas amarillas que parecía no tener fin, ni tramo llano. Un sube y baja continuo, lleno de baches, que no debía haberse arreglado en décadas, desde 1939 por lo menos. Tras varios kilómetros de caminata, durante los cuales se nos unió un  simpático mono con alas, atisbamos a lo lejos nuestro destino, el palacio de Ciudad Esmeralda. Y cuál fue mi sorpresa al comprobar que el supuesto palacio parecía más una fortaleza futurista a lo Blade Runner, que un majestuoso castillo de cuento de hadas. Eché un vistazo a mis compañeros y me resigné. ¿Qué podía esperar de un mundo en el que todo parecía salirse de sus órbitas y que estaba habitado por tan peculiares personajes? Sí, es cierto, podía esperar algo más. De hecho, lo esperaba…pero como el extraño allí era yo, no tenía más remedio que conformarme con lo que me ofrecían. Porque, por si no os lo he dicho, resulta que yo era el heredero de todo aquel reino fantasticuloso y espectaculiento. Yo, un simple mago de feria, cuyo único mérito en la vida era ser el hombre más guapo del universo (porque no solo era el hombre más apuesto del mundo, sino también de este universo paralelo). Pensándolo bien, creo que me lo merecía. Por si acaso, guarde silencio y me limité a seguir las instrucciones de mis nuevos paisanos y a disimular como pude mi pequeño secreto. Para ello recurrí a mis dotes actorales, recordando la época en la que fui poseído por James Dean, y parece que conseguí engañarlos a todos.
En el palacio me esperaba la hermana del “Gato con Botas”, la cual también pertenecía a la raza felina, aunque no en el mismo sentido. Mientras que una era, en apariencia, adorable, la otra era sibilina y astuta. Ella me enseñó todas las cosas que solo serían mías si conseguía deshacerme de la Bruja Mala, que estaba aterrorizando a todo el reino. Aquello me aterrorizó bastante, pero las riquezas que me prometía me hicieron sentirme como el Tío Gilito, y no pude más que aceptar su propuesta.
Salí, pues, dispuesto a acabar con el mal que acechaba a mi futuro pueblo. El mono con alas me acompañaba. Por el camino se nos unió otra extraña criatura, una entrañable muñequita de porcelana, cuyo poblado había sido arrasado por los esbirros de la malvada bruja. Aquello era lo más parecido a una escena apocalíptica que había visto nunca. De modo que, tras la insistencia de la, valga la redundancia, insistente niñita, decidí dejar que nos acompañara, porque aquel lugar no era apto para menores de 12 años.
De pronto, el camino se dividió en dos. Ya había visto otras veces esta escena en las películas, por lo que no dude un momento en cuanto al camino a seguir. Directamente tomé la senda que continuaba iluminada. Pero como no, allí estaba el mono, creyéndose protagonista de mi propia conciencia y recordándome mis responsabilidades. Así que no tuve más  remedio que tomar el sendero oscuro.
Allí encontré una tercera bruja, la cual, también era una linda gatita. Pero ésta, para mi sorpresa, era una de esas gatitas mimosas y abrazables que se pasan el día ronroneando (no sé si las brujas y los gatos tienen algún parentesco, pero en este mundo los términos se confunden). En cualquier caso, no me disgustaba, aunque ninguna de las tres parecía tener un talento especial más allá de sus capacidades brujeriles y su encanto. Yo, al menos, era listo. Sí, podía ser un mentiroso, un cobarde, un farsante y un mal mago, pero era listo y ambicioso y, por supuesto, por si no os lo había dicho ya, muy guapo, realmente guapo.
A partir de aquí, mi historia tomó otro cariz. Y como no me gusta fastidiar los finales a nadie, os voy a  dejar con la intriga hasta que vayáis al cine. Quizás os decepcione, o quizás no. Todo depende de vuestra imaginación y de vuestra capacidad para sacar el niño que lleváis dentro. Yo, como mago que soy, os prometo devolveros el dinero si no quedáis satisfechos. Sé que no perderé mucho, porque estoy seguro de que aunque solo sea por pasar dos horas con una galán de cine como yo, en el caso femenino, o con las tres brujigatas, en mi caso y en el de otros muchos, quedareis más que servidos.
Estos son los momentos en los que recuerdo mi antigua vida; una vida itinerante y en blanco y negro, pero no por ello menos divertida. Aun recuerdo mis peripecias para escapar de los fortachones del circo, o para esquivar los tomates del público. Y, por supuesto, a las bellas damiselas que invaden el mundo del espectáculo. Pero ese mundo gris cambió cuando me di cuenta de que dentro de mí había algo más que un mister universo. Dicen que como en casa en ningún sitio, pero creo que valió la pena el movido y mareante viaje que me trajo a mi nuevo mundo, donde el color se adueño de mi alma y cambió mi vida.
Y colorín, colorado, este cuento aún no se ha acabado, porque os espero en el cine.  Os prometo que, como yo, seréis felices y comeréis perdices cibernéticas.

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