lunes, 1 de abril de 2013

CRÍTICA LOS CROODS (2013)


LOS CROODS (2013) KIRK DE MICCO Y CHRIS SANDERS

Valoración: 3.5 sobre 5

EN BUSCA DEL VALLE ENCANTADO DE LA EDAD DE FUEGO
Por Lucía Pérez García

Desde que Piecito se salvara de la extinción, todos los personajes animados, de una u otra manera, han seguido sus huellas para encontrar su propio “valle encantado”. Y es que las huellas de un diplodocus son demasiado grandes y profundas como para desaparecer en el tiempo.
En la época de los Croods, vecinos del Jurásico, se ve que el rastro aun estaba fresco. Y claro, cuando el mundo se viene abajo en una de sus tantas rachas apocalípticas, lo correcto, según el manual de supervivencia de los dibujos animados, es echarse a caminar “hasta el infinito y más allá” en busca de la tierra prometida. Qué más da que no se tenga el calzado adecuado, una caja de compeed para las ampollas o algo de comida y agua por si nos pica el gusanillo, a veces literalmente. Allá se aventuran los intrépidos personajillos, listos para vivir las más disparatadas locuras.
Y sí esto no es así que se me caiga el cielo encima, que yo ya tengo preparada mi mochila por si algún día tengo que salir pitando hacia mi propio mundo paralelo supercolorido y superestupendo. Porque en realidad nos encanta, hay que reconocerlo, y a mí la primera.
Pese a esto y algún que otro tópico (imposible prescindir de ellos), los Croods es una película realmente divertida; de lo más divertido que ha dado la animación últimamente. DreamWorks continúa, pues, en su línea (Hormigaz, Shrek, Madagascar, Kun Fu Panda…). Al igual que los directores Kirk de Micco y Chris Sanders. El segundo de ellos, procedente de la casa Disney (guionista de La Bella y la Bestia y El Rey león entre otras y director de Lilo & Stitch), se estrenó en su nueva productora con Cómo entrenar a tu dragón. No cabía esperar menos de tan magnífico currículum.
Es genial el diseño de los  personajes, sobre todo el numeroso elenco de criaturillas prehistóricas que pulula a sus anchas por la pantalla, y por la sala de cine si las vemos en versión 3D (lo cual no es mi caso porque no me favorecen las gafas). Desde el simpático perezoso Cintu, hasta los cabripollos, serpientigres e insectielefantes. Todos con sus cabezones y sus ojos gigantescos, que los hacen tan adorables, y con su propia personalidad lunática. Con tales bichejos, ¿Quién se resistiría a inventar las mascotas?
La historia está bien y felizmente contada. Grug y Chico, lo antiguo y lo nuevo, simbolizan la evolución. Y el resto de los personajes: Eep, la joven rebelde y soñadora; Tonk, el hijo miedica e inocente; Sandy, la pequeña niña salvaje (de la que cabía esperar algo más); Uga, la madre comprensiva y Abu, la superintrépida abuela; la voluntad de cambio de unos hombres que, al quedarse solos en el mundo (el resto de las familias ha desparecido por diversas causas, cada cual más extravagante), luchan por sobrevivir en un mundo hostil, el cual terminarán dominando gracias a la ayuda de la mente abierta y libre de Chico.
También hay que hacer mención a la música, de un Alan Silvestri (Regreso al futuro, Forrest Gump, Polar Express, Los vengadores…) que repite una estupenda partitura. Aunque lo cierto es que en algunos momentos me ha resultado un tanto familiar. O quizás solo ligeramente convencional. Pero solo puntualmente.
Sin más, no hay que dejar de ver esta película de cuando no existían las películas. Aunque con unos minutos más de duración lo mismo Chico terminaba adelantándose a los hermanos Lumiere… ¡chan, chan, chan…!


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