sábado, 31 de diciembre de 2016

CRÍTICA DE ASSASIN'S CREED (2016)

ASSASIN’S CREED: NO HAY LUGAR PARA LOS VIDEOJUEGOS EN EL CINE 
Por Lucía Pérez García



Desde mi giralda particular. Desde el interior de la verdadera catedral de Sevilla. Pienso (en voz muy alta): ¡Malditos efectos digitales! ¡Maldito el día en el que al director Justin Kurcel se le ocurrió que la capital hispalense se vería igual de bonita sobre una pantalla verde, azul o de un color que dista de ser especial! ¡Maldito el día! Porque gracias (o desgracias) a los avances tecnológicos, Sevilla perdió la oportunidad de albergar otro monumento digno de ser nombrado patrimonio de la humanidad: el señor Michael Fassbender. Sin despreciar a talentos tales como Marion Cotillard y Jeremy Irons, por su puesto. 

Grandilocuencia y superespectacularidad. Suministradores potenciales de transcendencia. Justin Kurcel juega con la imagen como si fuera lugar de reunión de toda la importancia del mundo –y realmente Sevilla lo fue en su momento-. Donde reside el secreto más valioso de la humanidad. Pienso de nuevo: Esto no es Macbeth. Y su hermano, Jed Kurcel, le secunda con una música que todo lo llena, sin llegar a llenar nada. Y sigo pensando: ¿Dónde quedó la curiosa partitura de Slow West? 



No me gustan los videojuegos. Prefiero codearme con el Giraldillo. Pero soy una eterna viajera del tiempo. Me gustan la fantasía y el olor a viejo de volver al pasado. Si entre medio hay un poco de acción, un poco más de ciencia ficción de la no muy buena, y un mucho de posturitas importantes, no es problema. El problema viene cuando nunca has jugado al susodicho jueguito, cuando el ojo no capta la velocidad y cuando los personajes -actores desaprovechados- parecen abonados a la seriedad, entre una nebulosa de mundos digitales donde la música, con sus momentos videojuego, no descansa un minuto. Pienso una vez más: me quedo con El ministerio del tiempo. 

 
No es una película para pensar –en absoluto-. Pero da para pensar muchas cosas. Como por ejemplo: ¿Merece la pena? Solo por ver a Fassbender –y no me olvido de la Corillard-, aunque sea en uno de sus peores papeles. 


Valoración: 5.5 / 10 

ASSASIN’S CREED (2016) 
Director: Justin Kurcel 
Reparto: Michael Fassbender, Marion Cotillard, Jeremy Irons, Charlotte Rampling, Brendan Gleeson, Michael Kenneth Williams, Ariane Labed, Brian Gleeson, Carlos Bardem, Hovik Keuchkerian, Javier Gutiérrez, Matías Varela, Denis Ménochet, Mohammed Ali, Dino Fazzani, Gabriel Andreu, Megan Affonso 
Género: Acción, ciencia-ficción, aventuras, videojuegos Duración: 108 min.

lunes, 26 de diciembre de 2016

CRÍTICA LA LLEGADA (2016)

VILLENEUVE SIEMPRE SABE COMO LLEGAR 
Por Lucía Pérez García 




¿Kubrick? Yo pensé en Brancusi. La forma ovoide como el origen y la esencia de la vida. ¿Ciencia? No todo son números. La aceptación del destino y la pureza del amor. A través de esa conformidad –nacida de la no conformidad-, y a través de una especial capacidad de comunicarse. De una historia como la historia y como la vida ya han sido y seguirán siendo. El medio podía ser cualquiera. Más o menos espectacular. El fin sería el mismo. Literalmente. Palíndromo.  




Los personajes de Villeneuve siempre se mueven entre la duda y la total seguridad de sus principios. Caminan en el límite mientras ponen al límite su mismo yo. Un proceso lento y lleno de tensión física y moral, especialidad del director canadiense, que música (Jóhann Jóhannsson) y fotografía (Bradford Young) transmiten hasta las terminaciones nerviosas. La mano temblorosa de la protagonista es la nuestra. Hay miedo: a lo desconocido. Hay tensión: continua. Hay reflexión: antes, durante y, sobre todo, después. Hay una niebla que cubre los ojos como en un sueño que se escapa al segundo de despertar, pero deja marca en algo así como el alma. 

Palabras que no lo son. No se entienden. Se comprenden. A través de las cuerdas -¿vocales?- de la humanidad, los sintetizadores -¿Tienen boca?- extraterrestres, de las onomatopeyas ininteligibles –¿comunicación?- que se esfuerzan en una impotencia que todos entendemos. A través de una conjunción que habla por sí sola si la quieres escuchar. Una humanidad en estado de melancolía perpetua vocalizada por el violonchelo y la atmósfera gris, fría, húmeda, casi inhabitable, de la ciencia ficción sucia de la que habla el director. 




Sucia. Una historia que, aunque siempre vuelve, no le tenemos cogida la medida. Un sueño del que no queremos despertar, pero que aceptamos superponiendo acción a mediación. Un cine, el de Villeneuve, que sabemos de memoria en el fondo, pero que no acabamos nunca de comprender. Se está comunicando con nosotros y nosotros no hacemos más que sudar, apretar los puños y acabar con la boca abierta. Quizás algún día consigamos comunicar lo que hemos sentido, y entendido. A no ser que nos hablen en chino mandarín, sin subtítulos. He ahí la torre de Babel. He ahí, como reza el título de la novela de Ted Chiang en la que se basa –con cambios la película: La historia de tu vida. 


Valoración: 9 / 10 

LA LEGADA “THE ARRIVAL” (2016) 
Director: Denis Villeneuve 
Reparto: Amy Adams, Jeremy Renner, Forest Whitaker, Michael Stuhlbarg, Mark O'Brien, Tzi Ma, Nathaly Thibault, Pat Kiely, Joe Cobden, Julian Casey, Larry Day, Russell Yuen, Abigail Pniowsky, Philippe Hartmann, Andrew Shaver 
Género: Ciencia ficción, drama Duración: 116 min.

sábado, 24 de diciembre de 2016

CRÍTICA DE SULLY (2016)

SULLY Y LA HUMANIDAD DE ATERRIZAR COMO PUEDAS
Por Lucía Pérez García






Es tan incomprensible el caso de Chesley “Sully” Sullenberger, como comprensible es que Clint Eastwood –aferrado patriótico y defensor de la justicia- lo haya llevado al cine, con Tom Hanks - hombre normal. Héroe de de andar por casa- como protagonista. Casi tan inevitable como un aterrizaje de emergencia en el río. No importa si es el Hudson o el Guadalquivir, porque la hazaña de este piloto se siente como de todos. No solo de los americanos y de los pasajeros a los que salvó la vida, sino de todos los espectadores que verán la película a lo largo del mundo. 


La linealidad escasea como lo hacen la acción, el dramatismo y la tragedia. Se mezclan el tiempo y el lugar. El sueño, el flashback y la realidad presente. Se mezcla el valor físico con el moral. La hazaña con el proceso judicial y el estado de confusión, impotencia, y a la vez seguridad, del piloto. Pero lejos de ser un batiburrillo a mayor gloria de la falsa transcendencia, el melodrama y la espectacularidad, Sully es una película a la que se le podría poner los mismos adjetivos que al personaje principal: normal, y heroica en el sentido más cotidiano de la palabra. Simple y agradable como el tema principal compuesto –junto con Christian Jacob- por el mismo Clint. De duración justa y perfecta, con una pareja protagonista impecable y donde el espectáculo habita, precisamente, en su misma falta. 


No es necesario enumerar las ya conocidas virtudes de Clint Eastwood como director. Tampoco sus defectos. Es momento de alabar el rigor y la seriedad de su trabajo. De disfrutar con una película que llama a reflexionar sobre la parte humana de un ser humano –valga la redundancia- que aspira cada vez más a ser una inteligencia artificial.  



Valoración: 8 / 10 

SULLY (2016) 
Director: Clint Eastwood 
Reparto: Tom Hanks, Aaron Eckhart, Laura Linney, Anna Gunn, Autumn Reeser, Sam Huntington, Jerry Ferrara, Jeff Kober, Chris Bauer, Holt McCallany, Carla Shinall, Lynn Marocola, Max Adler, Valerie Mahaffey, Ashley Austin Morris, Michael Rapaport 
Género: Drama, basada en hechos reales 
Duración: 96 min.

jueves, 22 de diciembre de 2016

CRÍTICA DE VAIANA (2016)

¿QUIEN SABRÁ QUE HAY MÁS ALLÁ?
Por Lucía Pérez García


Más allá de la línea entre el cielo y el mar Disney siempre encuentra una forma de que volvamos a creer en él. Una abuela loca, unos tatuajes con vida propia y una canción. Poco más. Al otro lado del arrecife quedó la genialidad. A este lado, donde nos encontramos nosotros, quedaron las buenas intenciones.


Allí, en frente, quizás, habiten un villano terrorífico, un secundario robaescenas, un compañero mejor aprovechado, y un libreto con más de una buena canción. Aquí, nos consolamos con un cangrejo que da vergüenza ajena, unos cocos sin sentido, un gallo cuya gracia desaparece en su segunda escena, un compañero que se desvanece sin pena ni gloria después de enseñarnos lo más importante, y una sola canción en condiciones. Allí,detrás del sol, donde Vaiana sueña con navegar algún día, quizás haya una historia que emocione de principio a fin. Aquí, la emoción amenaza en varios momentos con convertirse en pesadez. Allí, donde el infinito se confunde con el más allá, Vaiana sería una película extraordinaria, digna del mejor Disney del siglo XXI. Aquí, se queda a las puertas, e incluso un poquito más acá.

El color y la luminosidad, las olas que salpican las butacas, el cerdito mascota, el simpático y vanidoso semidiós, el espíritu de los antepasados, la leyenda, y esa canción perincipal tan Disney como la que más –y mucho mejor que la de Frozen-, no son suficientes para entrar en el olimpo de los clásicos. Me gustaría navegar más allá del horizonte y poder decir que fue emocionante. Me encantarí que el viento de cola soplara bien fuerte, porque me es imposible dejar de cantar.

                         

                         

Valoración: 6 / 10 

VAIANA "MOANA" (2016) 
Director: John Musker, Ron Clements y Don Hall, Chris Williams 
Género: Animación, aventuras. 
Duración: 113 min.