domingo, 25 de septiembre de 2016

CRÍTICA DE FLORENCE FOSTER JENKINS (2016)

CANTAD, CANTAD MALDITOS
Por Lucía Pérez García 




Tan difícil es cantar bien para quien no sabe cómo cantar mal para quien canta divinamente. ¡Mamma mía! Quién lo diría. Meryl Streep cantando fatal. Stephen Frears podía haber pensado en otra actriz. En una cuyas cuerdas vocales chirriaran como una puerta oxidada. ¿Qué gracia tendría? La de una tortura de decibelios descontrolados. Interesantes y cómicas disonancias en la persona de una actriz multigalardonada, requetereconocida, con carisma para repartir y, encima, con una voz envidiable. Pero no hay que desmerecer a sus compañeros. Hugh Grant, caballero britaniquísimo y afectadísimo, tas divertido, como adorable como sinvergüenza. Y Simon Helberg, su piano y sus disimulos. 


Comedia, drama y un amor como pocos entre dos actores que se igualan, no solo en edad (Hugh Grant es once años menor que la Streep), sino en la capacidad de hacernos quererlos a pesar de las limitaciones de sus personajes. Florence Foster Jenkins es una película a la que Madame Marguerite (Xavier Giannoli, 2015) -con cuatro premios Cesar, incluido el de mejor actriz para Catherine Frot- le ha quitado cierta chispa por aquello de lo novedoso, pero con la que Stephen Frears (un poco Wes Andersonianom, música de Desplat incluida) recupera su toque siempre simple y agradable tras The program, y su buen saber como director de actrices maduras. 


Valoración: 7 / 10 

FLORENCE FOSTER JENKINS (2016) 
Director: Stephen Frears 
Reparto: Meryl Streep, Hugh Grant, Simon Helberg, Nina Arianda, Rebecca Ferguson, Neve Gachev, Dilyana Bouklieva, John Kavanagh, Jorge Leon Martinez, Danny Mahoney, Paola Dionisotti, David Menkin, Tony Paul West, Philip Rosch, Sid Phoenix 
Género: biográfico, comedia dramática. 
Duración: 110 min. 


martes, 20 de septiembre de 2016

CRÍTICA DE LOS HOMBRES LIBRES DE JONES (2016)

EL GRAN MCCONAUGHEY Y LOS FLASHFOWARDS LIBRES DE GARY ROSS 
Por Lucía Pérez García 



Si Matthew McConaughey y su acento sureño no hubieran tenido una revelación divina allá por 2011-2012, la historia no sería la misma. O no lo sería cinematográficamente hablando. Los hombres libres de Jones habrían pasado las mismas penas y glorias –o quizás sin pena ni gloria-, pero el pasar habría sido más efímero si a la cabeza no hubiera estado un tal Newton Knight que dice ser Matthew McConaughey pero que a mí me cuesta créelo. Enorme parecido a parte, no hay rastro de un hombre concreto o un actor en particular. Si el que vemos en pantalla no es el propio desertor sureño, que venga Oscar montado en un Globo de roro y lo vea. Pocos son capaces de esfumarse detrás de un papel –últimamente solo recuerdo a Fassbender en Steve Jobs- y el señor McConaughey, al que ya no se le puede calificar de sorpresa, es uno de ellos. Acostumbrado a moverse en terrenos pantanosos (El chico del periódico, Mud, True detective), es el alma y centro de una película para los sentidos, con sentido, pero con algún que otro remiendo recosido sin mucho sentido. 


Lenta en su majestuoso y sucio paisaje de Mississippi (gran fotografía a cargo de Benoît Delhomme), y lenta en su contenido y narración. Los ojos se demoran en la contemplación y los oídos se hipnotizan con una música más propia de un western independiente que de una gran producción hollywoodiense. Y, sin embargo, no cansa (como si lo hacía la casi soporífera El renacido). No por ello queda de lado la acción y la buena intención. Bien, pues, McConaughey mediante. Bien, pues, para contar una historia tan curiosa como interesante, tan vista -12 años de esclavitud y decenas de clásicos, etc, etc…- como novedosa, tan elegante como mugrienta, y tan bien actuada que hasta el buen trabajo de los secundarios queda sepultado en el barro por el de su cabecilla. 

Gary Ross no olvida del todo Los juegos del hambre: hay hambre y lucha por la supervivencia en un entorno salvaje, amor en la guerra y acción. No olvida que la historia se repite. Pero olvida que jugar con el flashfoward es tan peligroso como ser elegido para formar parte de la leyenda. Y el peligro, en Los hombres libres de Jones, nos acecha en el más inesperado de los momentos, rompiendo lo que podía haber sido una elegante continuidad. 


Valoración: 7.5 / 10 

LOS HOMBRES LIBRES DE JONES, “FREE STATE OF JONES” (2016) 
Director: Gary Ross 
Reparto: Matthew McConaughey, Gugu Mbatha-Raw, Keri Russell, Mahershala Ali, Brad Carter, Sean Bridgers, Jacob Lofland, Christopher Berry, Joe Chrest, Kurt Krause, Brian Lee Franklin, Martin Bats Bradford, Carlton Caudle, Kirk Bovill, Lawrence Turner, Donald Watkins 
Género: Western, Guerra de Secesión, drama. 
Duración: 139 min. 

 

miércoles, 14 de septiembre de 2016

CRÍTICA DE EL PRINCIPITO (2015)

UN CUENTO DE MAYORES PARA NIÑOS 
Por Lucía Pérez García 




Nunca he sentido gran entusiasmo por El Principito. Lo leí en tres o cuatro viajes de metro camino de la universidad, por consejo de una amiga. Me gustó, pero no fue una revelación divina. ¿Por qué esa pasión? Lo dejé en su estantería y volví al País de Nunca Jamás, del que nunca jamás he salido, ni pienso salir. 

Solo los mayores necesitan un Principito que les recuerde que un día fueron niños. Es por eso precisamente que la película de Mark Osborne es tan especial. Rescata recuerdos del olvido a quienes sufren de amnesia infantil, y aclara a los niños una historia de simbolismo tan complicado como entender que alguien quiera ser mayor. Le ha recordado al cuento que él también puede ser para niños.  



Y es que a la yo qué sé cuántas tenía que ser la vencida. Lo que no consiguió Stanley Donen –quizás porque el director de Cantando bajo la lluvia y Siete novias para siete hermanos ya era demasiado feliz- lo ha conseguido el director de Kung Fu Panda (2008). El Principito no es un cuento para contar. Es un cuento para ser contado, y vivido. Así lo entendió Osborne, y así nos lo contó. Para que lo viviéramos. A través de un cuento salido de un cuento que se mete dentro del cuento. Dos cuentos solo diferenciados por la técnica de animación –enormes, ambas- y por una vuelta de hoja tan genial como el zorrito de trapo que protagoniza sus enseñanzas. Un zorrito que, para más inri, lleva las voces de James Franco y Vincent Cassel en sus respectivas versiones en inglés y francés. Desde ahora, no solo puedo decir que me gusta más El Principito, sino que he decidido buscar mi propio zorrito, por si algún día gris me da por olvidarme de que “lo esencial es invisible a los ojos”, pero que siempre puede enseñarse a través del cine. Saint-Exupéry estaría orgulloso. 



Valoración: 9 / 10 

EL PRINCIPITO “THE LITTLE PRINCE”, (2015) 
Director: Mark Osborne 
Reparto: Jeff Bridges (Aviador), Rachel McAdams (Madre), Paul Rudd (Mr. Prince), Marion Coptillard (Rosa), James Franco (Zorro), Benicio del Toro (Serpiente), Mackenzie Foy (Niña). Género: Animación, fantasia 
Duración: 106 min. 


martes, 6 de septiembre de 2016

CRÍTICA DE BEN HUR (2016)

BEN JU, JU, JU 
Por Lucía Pérez García 






Así se ríe Timur Bekmambetov de la novela de Lewis Wallace. De un ladrillo involuntario traspasado por una flecha revolucionaria. Del amor fraternal. “Muy progresista”. Dice Judá. Los guionistas, Keith R. Clarke y John Ridley (ganador de un Oscar por 12 años de esclavitud), también se ríen. Ju, Ju, Ju.  

El director de Abraham Lincoln: Cazador de vampiros (2012) se ríe del que nos dejó: La loba (1941), Los mejores años de nuestra vida (1946), La heredera (1949), Vacaciones en Roma (1953), Horizontes de grandeza (1957)... y el Ben Hur más grande la historia. Se siente elegido por alguna divinidad. Seguramente romana. Seguramente la más pagana de todas. Se siente capaz porque -¡Atención!- en su momento dirigió el remake de una tal The arena (Steve Carver y Joe D'Amato, 1974), llamado Gladiadoras (2001)... Cree que puede maravillar al mundo en dos horas, cambiando a Charlton Heston por el insípido e insulso John Huston y metiendo, así como quien no quiere la cosa, a Morgan Freeman. Ese que conoce tan bien a Dios. Cree que nos va a emocionar. Y no sabe que solo se salva el Mesala de Toby Kebbel. El malo tenía que ser.


Se ríe de Miklos Roksa. La música instrumental. Marco Beltrami. Un compositor capaz de algo tal como El tren de las 3.10 (James Mangold, 2007). Lleno su salón de premios, como llena su filmografía de películas malas, malísimas y olvidables. Contradictorio e irrisorio. Porque se ríe. Nos engaña con un buen tema principal para burlarse de nosotros con el resto. Y la canción final. Horrible remate a ¿el peor y más innecesario remake de la historia? Escuchar la canción “The Only Way Out” de Andra Day en la escena final es la peor de las pesadillas cinéfilas. La peor canción final desde el “Imagine” de Los gritos del silencio (Roland Joffé, 1984). 


Todo es risa en este Ben Hur del siglo XXI. Ni carrera ni nada. De usar y tirar. Y porque estamos en plena época de palomiteo veraniego. Pero… quien ríe el último ríe peor. Profecía o no. Se intuyen 11 Oscars convertidos en 11 Razzies como la copa de un pino. 


BEN HUR (2016) 
Director: Timur Bekmambetov 
Reparto: Jack Huston, Toby Kebbell, Morgan Freeman, Rodrigo Santoro, Nazanin Boniadi, Pedro Pascal, Olivia Cooke, Ayelet Zurer, Sofia Black-D'Elia, Alisha Heng, Marwan Kenzari, Nico Toffoli Género: Aventuras, drama, remake. 
Duración: 124 min.