sábado, 30 de abril de 2016

CRÍTICA TRUMBO: LA LISTA NEGRA DE HOLLYWOOD (2015)

UN GUIONISTA QUE VALE MÁS QUE EL GUIÓN 
Por Lucía Pérez García  




Hay mucho cine dentro del cine en el cine actual. En poco tiempo hemos visto: Eisenstein en Guanajuato (Peter Greenaway), El tiempo de los monstruos (Féliz Sabroso), Mia madre (Nanni Moretti), ¡Ave, César! (Joel y Ethan Coen), Cantinflas (Sebastián del Amo) y ahora, Trumbo:La lista negra de Hollywood. Cada una a su estilo, pero todas con el denominador común de la pasión por el séptimo arte, con predominio de la etapa clásica. Y es que el cine dentro del cine es un género para nostálgicos. 

Trumbo, como hiciera la de los hermanos Coen en versión cómica y reducida, busca una de las etapas más conflictivas, pero más interesantes a la vez de la historia del cine, los años cincuenta. Una década de cambio absoluto, empezando por el principio del fin del sistema de estudios y siguiendo por la caza de brujas. Leyes antimonopolio, directores y actores que deciden crear sus propias productoras independientes para obtener mayor control sobre sus películas, películas acusadas de apoyar al comunismo (véanse La ley del silencio o Solo ante el peligro), guionistas obligados a escribir bajo pseudónimo, mucha, mucha gente obligada a declarar contra amigos y conocidos… y aun así, sorprendentemente, esta década nos dejó un sinfín de obras maestras, se miren por dónde se miren, o miren en la dirección que lo hagan.  


Dalton Trumbo fue uno de esos guionistas que tuvo que prestar su trabajo a otros nombres, exiliarse y pasar días y noches tras las rejas. También fue un comunista obcecado, miembro del grupo disidente conocido como Los diez de Hollywood (junto con hombres tan importantes como Edward Dmytryk), y un tipo muy, muy suyo. Así son a veces los artistas. Y es que, además de todo eso, fue un guionista excepcional. Ganador de dos Oscar por Vacaciones en Roma (William Wyler, 1953) y El bravo (Irving Rapper, 1956), y autor de maravillas como Espartaco (Stanley Kubrik, 1960) o Johnny cogió su fusil (1971), de la que fue, además de guionista, director, y autor de la novela en la que se basa. Un individuo a todas luces curioso, fruto de su época y de la locura que es en ocasiones la vida del artista. 


¿Y la película? ¿Es igual de curiosa e interesante? Pues, curiosamente, no tanto como podría haber sido. Una película sobre uno de los mejores guionistas de la historia no podía más que tener un buen guión, y el de John McNamara, guionista y productor de televisión, no le hace justicia al personaje. Como tampoco se la hace a su protagonista, Bryan Cranston, nominado a mejor actor en la última edición de los premios de la Academia. Un actor al que es complicado sacar de sus papeles televisivos si has sido de la generación Malcon, y, por consiguiente, de la de Breaking Bad (los hay que hemos tenido la edad perfecta para disfrutar de cada una de ellas), pero que esta ocasión se mete tanto en el papel que te entra tortícolis solo de mirarlo. Del director, Jay Roach, acostumbrado a la comedia absurda (los padres de él, de ella y así sucesivamente), no hay mucho que decir. Simplemente correcto en su cambio de registro. 

Con todo, Trumbo: la lista negra de Hollywood, es una película útil para conocer un poco más sobre historia del cine (o recordar, o ampliar conocimientos), sana, en el sentido de no situarse a ninguno de los dos lados, y digna de ver por su actor protagonista, aquel que consiguió que todo quisiéramos al malo malísimo más malo del mundo, y que ahora consigue que nos entren ganas de ver todas las películas que escribió el señor Dalton Trumbo. 



Valoración: 7.5 / 10 

TRUMBO: LA LISTA NEGRA DE HOLLYWOOD (2015) 
Director: Jay Roach 
Reparto: Bryan Cranston, Diane Lane, Helen Mirren, John Goodman, Elle Fanning, Louis C.K., Michael Stuhlbarg, David James Elliott, Roger Bart, J.D. Evermore, Mark Harelik, Peter Mackenzie, Toby Nichols, Becca Nicole Preston, Elijah Miskowski 
Género: Drama, biopic, cine dentro del cine 
Duración: 124 min.

 

miércoles, 27 de abril de 2016

CRÍTICA DE CEGADOS POR EL SOL (2015)

CEGADOS POR CUATRO GRANDES ACTORES
Por Lucía Pérez García 


Ya lo avisaba Luca Guadagnino, Cegados por el sol no es un remake de La piscina (Jacques Deray, 1969). Hay una piscina y cuatro protagonistas con relaciones y devenires similares a aquella. A partir de ahí, el director se tira a la piscina y bucea por las aguas extrañas de la isla italiana de Pantellaria. 

La primera imagen lo dice todo: un gran concierto con una Tilda Swinton plateada dándose un baño de masas sobre el escenario. Cualquier parecido con el cine francés de los sesenta se ha esfumado en tan solo unos segundos. Y cualquier nuevo intento de hacer un flashback, además de confirmar la teoría, irá a parar al cubo de las ideas inútiles del director junto con unos quince o treinta minutos más de metraje que incluyen: la totalmente innecesaria mini-subtrama de los inmigrantes, la visita de las dos amigas, el pasado del personaje de Matthias Schoenaerts y la sombra del avión pasando por encima de la playa. 


Una vez convencidos de que aquello de La piscina no es más que una excusa para calzarle a Matthias Schoenaerts las mismas gafas de sol que a Alain Delon, e ignorando ciertos detalles, podemos permitirnos quedar cegados por el resto de una película que ni aun creyendo que sabes el final, terminas de saberlo. Y aun pasando lo que debe pasar, o lo que debería haber pasado, la historia queda abierta a otros finales.


Entre los cambios más inesperados está la distribución jerárquica de los personajes. Ralph Fiennes se lleva el protagonismo total y aplástate. Desesperante, agobiante, destinatario indudable de más de una paliza, y a la vez increíblemente increíble. Parlanchín desquiciado, bailarín insoportable, petardo y maniaco. Su personaje se come al actor de mirada triste y cara de buena persona en general, y saca al sinvergüenza que lleva dentro. Fantástico. Tras él, es Tilda Swinton la que lleva el mando. Mujer de belleza y fealdad según la perspectiva y el juego de luces y sombras, consigue hacernos creer, solo con gestos, que es objeto de deseo de todo lo que le rodea, incluido el espectador. Schoenaerts, que no es un galán como Delon, pero es un hombre como Dios manda, aguanta la caída de su personaje a un segundo plano (y el mal planteamiento que le ha dado el guionista) como lo hace siempre, despojándose de Matthias y vistiéndose de lo que le pongan. Y Dakota Johnson tiene el síndrome Cincuenta sombras de Grey.  


La lentitud de la acción, ese no pasar nada durante mucho tiempo para de repente pasar todo, y con la misma parsimonia que si no pasara nada, sigue el ritmo de Deray. Pero el que le daba a aquella la música de Michel Legrand no se lo dan los Rolling Stones ni las tantas historias musicales que gobiernan una piscina totalmente diferente, pero parecida a la vez. 


 Valoración: 6.5 / 10 

CEGADOS POR EL SOL, “A BIGGER SPLASH” (2015) 
Director: Luca Guadagnino 
Reparto: Ralph Fiennes, Dakota Johnson, Tilda Swinton, Matthias Schoenaerts, Aurore Clément, Corrado Guzzanti 
Género: Drama, remake 
Duración: 124 min.



 

viernes, 22 de abril de 2016

CRÍTICA EL LIBRO DE LA SELVA (2016)

¿QUÉ DIRÍAN LOS BUITRES SI LA VIERAN? 
Por Lucía Pérez García 








Un árbol de aspecto fúnebre. Cuatro buitres en un árbol: un andaluz, un argentino, un cubano y un mexicano. De fondo, un contrabajo y algún que otro redoble. ¿Tema de conversación? La nueva película de El libro de la selva. ¿Qué crees que harán? 


-¿Qué vamos a hacer? 
-Yo no sé ¿Qué vamos a hacer?
-¿Vamos al cine? 
-¿A qué? ¿A ver esa película en la que no salimos? 
-Ya, que chistoso ¿Cómo que no salimos? ¿No es El libro de la selva? 
-Sí, pero no sabían qué hacer con nosotros. 
-¿No sabían qué hacer? ¡Pues hubieran preguntado! 
-¿Tú habrías sabido que hacer? 
-Claro, yo siempre sé qué hacer. 
-Entonces, dime ¿Qué vamos a hacer?
-No sé ¿Tu qué quieres hacer? 
 -Yo quiero ir al cine. 
-¿Otra vez? ¡Pero si no salimos! 
-Da igual. Salen todos los demás. 
 -¡Pero si es como si estuvieran muertos! ¡Son de mentira! 
-¡Que chistoso! Qué más quisiéramos tú y yo que estuvieran muertos. Están bien vivitos, que yo ya la he visto. Y Mougly.. yo creo, si sé lo me hago, que el mismo mismito.
-!Y tú que sabrás! ¿Cuándo la viste? 
-Un día que no sabía qué hacer. 
-¿Y estaban vivos? 
-Vivitos y coleando. Decían que era cosa de unos ordenadores, pero yo no me lo creo. Estaban todos allí. Como te lo cuento. Y yo sé lo que me hago.
 -¿Y cantaban? -Un poco. Pero daban en el clavo. 
-¿Du bi du? 
¡Sí! ¡Y lo mejor es que la canta el Marlon Brando de Apocalipsis Now! 
-¿Tú estás loco o es que no sabes qué hacer? 
-Qué si, qué sí. Hazme caso. 
-¡Si ese está muerto! A mi me vas a hablar de muertos… 
-Pues allá tú… 
-¿Y los elefantes? 
 -También salen. Y esos sí que siempre saben qué hacer. Yo casi me caigo de espaldas cuando los vi salir de entre los árboles. ¡No sabía que hacer! 
-¿Pero no van en fila, y son del ejército, y…? 
-No. Pero a mí me gustaron mucho. 
-¿Y Baloo? 
-Ese sí que siempre sabe qué hacer. 
-Claro, no hacer nada. 
-Pues eso, como siempre. Y tan pancho. Aunque es un poco menos chistoso. En verdad, todo en general es un poco menos chistoso. Pero lo de la miel es lo mejor. Porque el pobre no sabe qué hacer para cogerla. Y todos allí expectantes. Y los ratones… jajaja 
-Me han dicho que lo peor es cuando se muere el padre… 
-Sí, creo que ese día no sabía que hacer… 
-Entonces ¿Qué hacemos? 
-No sé. ¿Tú que dices? 
-No sé ¿Tú qué quieres hacer? Yo ya la he visto. 
-Yo ya he dicho que quiero verla. Él ya la ha visto. Estoy envidioso. 
-Yo repetiría seguro, y en versión orginal. Pero no sé qué queréis hacer. 
-Oye, espera, te pregunto que quieres hacer, y tú contestas que qué quieres hacer tú. ¡Pues vamos a hacerlo ya de una vez so pelmazo!
 -¿Qué quieres hacer entonces?
-¡Ya sé! ¡Esta vez sí sé que sé qué! 
-¿Qué? 
-Yo repito, y vosotros dos me acompañáis.
-¡Pero si no salimos! 
-¡Y qué! Pues en vez de darle un 10 le damos un 8.5. 
-¿Vamos? Y no me vengas con no sé… 




Valoración: 8.5 / 10 

EL LIBRO DE LA SELVA, “THE JUNGLE BOOK” (2016) 
Director: John Favreau 
Reparto: Neel Sethi (voces VO): Bill Murray (Baloo), Ben Kingsley (Bagheeera), Idris Elba (Shere Khan), Lupita Nyong'o (Raksha), Scarlett Johansson (Kaa), Giancarlo (Akela), Christopher Walken (King Louie). 
Género: Animación, remake. 
Duración: 105 min. 

 

martes, 19 de abril de 2016

CRÍTICA CANTINFLAS (2014)

LA VUELTA A CANTINFLAS EN 106 MINUTOS
Por Lucía Pérez García 




Sebastián del Amo está empeñado en homenajear a los actores que más han hecho por el cine mexicano. El fantástico mundo de Juan Orol (2011) lo hizo con el Gran Surrealista Involuntario. Cantinflas lo hace con Mario Moreno, y “ahí está el detalle”, Cantinflas. Al director le gusta contar películas dentro de otras películas. Cine dentro del cine para esos que, como yo, caen rendidos ante la simple mención de United Artist, RKO y, en este caso, Churubusco.  


Si los primeros minutos de presentación, con la incertidumbre de las producciones de 1955, no eran suficientes para ganarse al espectador más nostálgico, la banda sonora de Roque Baños, con eternas citas a Victor Young (como ésta, su banda sonora también fue adaptada), termina de despertar nuestros más cinéfilos sentimientos. Los acordes de La vuelta al mundo en 80 días nos llevan al otro lado del mundo, unos cuantos días más de 80 atrás. A los tiempos donde las canciones marcaban acciones y sentimientos con subrayadores fluorescentes. Solo en ellos, un “Quizás, Quizás, Quizás” estaba justificado en momentos de celos y desamores. Una suerte que el globo nos haya llevado hasta allí para escucharlo en su contexto. 


Luego, o antes que todo, está Óscar Jaenada. Desde ahora, cantinfleador profesional. Si fuera comestible, se comería la película. Como no lo es, se la apropia de arriba abajo. El globo de oro que culmina la historia podría ser un premio simbólico a su trabajo. Tan poco reconocido que a España ha llegado con dos años de retraso. 


Puede que en México, siempre tan revolucionario, no haya convencido lo suficiente. Les pueden las luchas por los derechos y la identidad más que los triunfos cinematográficos (para más señas, el detalle del mural de Diego Rivera). Pero el resto del mundo, donde Cantinflas es el Padrecito, el Patrullero, el Barrendero, el Profe, el Extra, el Analfabeto… y donde existe el más bonito recuerdo del Hollywood clásico, Cantinflas -está vez, la película- podrá cantinflear de emoción.  


Valoración: 7 / 10 

CANTINFLAS (2016) 
Director: Sebastián del Amo 
Reparto: Óscar Jaenada, Michael Imperioli, Ilse Salas, Luis Gerardo Méndez, Ximena González Rubio, Javier Gurruchaga, Ana Layevska, Gabriela de la Garza, Teresa Ruiz, Rodrigo Murray, Bárbara Mori, Diana Lein, Joaquín Cosío, Julian Sedgwick, Mario Zaragoza, Carlos Aragón, Roberto Sosa, Eduardo España, Adal Ramones, Julio Bracho, Mario Iván Martínez, Juan Carlos Colombo, Alejandro Calva, Dagoberto Gama, Luis Arrieta, Jorge Zárate, Moisés Arizmendi, Humberto Busto, Hector Kotsifakis, Carlos Corona, Flor Payán, Otto Sirgo, Roger Cudney. 
Género: Biopic, drama, cine dentro el cine. 
Duración: 106 min. 



domingo, 17 de abril de 2016

CRÍTICA LAS CRONICAS DE BLANCANIEVES: EL CAZADOR Y LA REINA DE HIELO

UNA PRE-SECUELA CONGELADA 
Por Lucía Pérez García 




Cuéntame un cuento… un cuento que sale de un cuento y que se independiza para contar otro cuento junto con un cuento mitológico que algo tiene de parecido con otro cuento de Disney. Al final, Ravenna ha conseguido deshacerse de Blancanieves, cobrar el mismo sueldo que el Cazador y, lo más importante: resucitar. Sí señor, como el mismísimo Jesucristo. Lo único que no ha conseguido es ser la protagonista. Tener una hermana con el nombre de la diosa más importante de la mitología escandinava es un problema. 


Secuela y precuela de un spin off. La película no puede llevar más atributos. Todo con tal de no tocar a Blancanieves. Quien, sin embargo, está en boca de todos. El antes se desarrolla al modo de “en el capítulo anterior….”. Salto en el tiempo mediante, ya están todos creciditos y el director puede contar con total libertad (porque para eso es un cuento inventado) lo que quería. Es entonces cuando todos ganamos. Cuando de verdad la película empieza a tener un poco de coherencia e interés dentro de su propio y peculiar mundo. 


Por mucho que la nombren continuamente, se echa de menos a Blancanieves. El carisma de Jessica Chastain, mayor que el de la desganada Blancanieves de Stewart, no remedia ese mini vacío. Tampoco el cazador, que parecía más cómodo cuando pensaba que su antigua amiga estaba muerta. La reina de hielo no deja de ser una excusa argumental para dejarlo todo bien cimentadito. El caso es que todo ese popurrí, gracias a la magia de la fantasía y los cuentos –y de los efectos visuales-, termina funcionando como una historia más a la que no hay que buscarle más lógica que el disfrute. Aunque este sea menor que el que nos regalaba su antecesora.  


Valoración: 5.5 / 10 

LAS CRONICAS DE BLANCANIEVES: EL CAZADOR Y LA REINA DE HIELO, “THE HUTSMAN: WINTER’S WAR” (2016) 
Director: Cedric Nicolas-Troyan 
Reparto: Chris Hemsworth, Emily Blunt, Jessica Chastain, Charlize Theron, Sam Claflin, Nick Frost, Alexandra Roach, Sheridan Smith, Rob Brydon, Sam Hazeldine, Jadey Duffield, Mark Haldor, Madeleine Worrall, Lynne Wilmot, Conrad Khan. 
Género: Fantasía, aventuras, cuentos, secuela
Duración: 113 minutos. 




sábado, 16 de abril de 2016

CRÍTICA EL SECRETO DE UNA OBSESIÓN, “SECRET IN THEIR EYES” (2015)

UN SECRETO A VOCES, QUE NO TENDRÁ TANTOS OJOS 
Por Lucía Pérez García  




El secreto de Hollywood no están secreto: coger una historia ya contada y cambiar un personaje masculino por uno femenino, y otro blanco por uno de color. Después de unos cuantos ejemplos, en los ojos de los espectadores no está descubrirlo, sino acostumbrarse a mirarlo sin preguntarse porqué. 

El Secreto de sus Ojos (Juan José Campanella, 2009) es una película que puede considerarse de culto, y además tener un éxito enorme. Dos elementos que suelen repelerse como un imán y que han encontrado en Argentina un lugar donde poder al fin atraerse. Cuando una película lleva asociadas estas dos palabras, es peligroso lanzarse a las oscuras lagunas del remake. Unos parajes cuyas aguas suelen despedir esas nubes de humo pestilente que suenan a acordes descendentes de trompeta con sordina. Y aun así, Billy Ray, director al que le van las intrigas e investigaciones (El Precio de la Verdad, 2006; y Espía, 2007), ha decidido hacerlo sin taparse la nariz. Quizás el hecho de que Campanella le diera el empujón (económico), fuera la clave. Y seguramente, el que éste estuviera detrás de los billetes sea también la razón por la que El Secreto de una Obsesión no es un auténtico despropósito. 


Los cambios en un remake son asunto obligado, y Ray los ha llevado con sumo cuidado. El principal, el del personaje de Pablo Rago por el de Julia Roberts, además de insertar la película en la categoría de padres traumatizados por la pérdida, no emborrona prácticamente el sentido original. Es más, la actuación de la Roberts (cuya madre murió durante el rodaje) es en ciertos momentos aplastante. El dolor, más que el maquillaje, es lo que suma años a su personaje. El resto, como el futbol por el béisbol, o las cartas por los cómics, están justificados por la época (lo que tenía lugar en los 70-90, ahora lo hace en pleno siglo XXI). 


La acostumbrada frialdad de Nicole Kidman, el menor carisma de Chiwetel Ejiofor en comparación con Ricardo Darín, y la confusión que suponen los continuos vaivenes temporales señalados con leves (a veces casi imperceptibles) cambios en los personajes y el contexto, le restará bastantes ojos. El hecho de saber el final, le resta secreto. Una pena.  

Valoración: 6 / 10 
EL SECRETO DE UNA OBSESIÓN, “SECRET IN THEIR EYES” (2015) 
Director: Billy Ray 
Reparto: Chiwetel Ejiofor, Julia Roberts, Nicole Kidman, Dean Norris, Michael Kelly, Lyndon Smith, Zoe Graham, Don Harvey, Frankie Sims, Patrick Davis, Jahmilla Jackson, Amir Malaklou, John Pirruccello, Alessandro Cuomo. 
Género: Thriller, drama, remake 
Duración: 111 min 


miércoles, 13 de abril de 2016

CRÍTICA VICTOR FRANKENSTEIN (2016)

Y LA CREACIÓN NO ERA ÉL 
Por Lucía Pérez García 






Todos le llamamos Frankenstein. Lo asumimos así, sin más. Un monstruo gigantesco y estropajoso, lleno de remates, costuras y con dos tornillos. A imagen y semejanza del señor Boris Karloff. Cortesía de Jack P. Pierce, director de maquillaje de la Universal. Sin embargo, él no es más que la criatura. Efecto del ego supremo del Doctor, esta vez sí, Frankenstein. La película de Paul McGigan lo deja bien claro. El monstruo es un protagonista por efecto carismático (no como nos quiso hacer creer Aaron Eckhart en Yo, Frankenstein). El protagonista real es aquel que, en su locura, se creía Dios. El Victor delante del apellido es el elemento definitivo que lo afirma. 


Después tampoco viene el monstruo. Hay algo detrás -o delante- que esconde un significado mucho más profundo. La maravilla sigue estando en crear vida de la nada, pero la nada en este caso es mucho peor, porque es una nada creada, a su vez por el hombre: la exclusión, la repudia, el aislamiento y la negación de la existencia. El Victor del doctor encuentra entonces su contrapunto en un ser sin nombre al que bautiza como Igor, dándole así la vida. 


Y todavía no viene el monstruo. Creación en segunda instancia del doctor majareta ingeniosamente interpretado por McAvoy. Los dos corazones son la pista. La relación entre los personajes de McAvoy y Radcliffe no es solo el centro del cartel. El resto lleva la seña de sus antecesoras clásicas, pero son ellos los que mueven y cambian los hilos al antojo del guionista Max Landis (Chronicle, 2012; American Ultra, 2015). A él debemos también las escenas de acción y los pequeños toques de comedia. Las primeras piden dos cosas: o un poco más de pasión, o un poco menos de espectáculo. Los segundos están en su justa medida. 

Ahora es cuando entra el monstruo (mucho más feo y agresivo que el de Karloff). Pero no como creación, sino como recuperación. La creación es otra. 


Valoración: 6 / 10 

VICTOR FRANKSTEINS (2016) 
Director: Paul McGuigan 
Reparto: Daniel Radcliffe, James McAvoy, Jessica Brown Findlay, Mark Gatiss, Andrew Scott, Louise Brealey, Alistair Petrie, Daniel Mays, Freddie Fox, Adrian Palmer, Adrian Schiller, Spencer Wilding. 
Género: Drama, ciencia ficción, monstruos. 
Duración: 109 min. 


No te pierdas próximamente el análisis de la BSO en De Fan a Fan.

domingo, 10 de abril de 2016

CRÍTICA EL PACIENTE INGLÉS, "THE ENGLISH PATIENT" (1996)

UNA PELÍCULA DE LA QUE SER ETERNO PACIENTE
Por Lucía Pérez García  




1942. El desierto visto desde el aire. Un océano de dunas. El sol de la tarde hace que la arena tome todos los colores del carmesí al negro, haciendo que las dunas parezcan cuerpos oprimidos unos junto a otros. Un avión vuela sobre el Sahara. Su sombra nada sobre los contornos de la arena. Una voz de mujer canta Szerelem, Szerelem, y Gabriel Yared llena de emoción todo el aire que pueda caber en un momento sublime. Minghella lo consiguió: “Que suene tan interesante como se ve”. 


Un momento para vivirlo. Para quedarse. Un momento para quedarse a vivir por siempre. Cientos de momentos. Una película entera. Las pinturas de Piero della Francesca, la Cueva de los Nadadores. Iluminadas ambas con la luz del descubrimiento. Todo del mismo color. Del color del Bósforo de Almásy. “Promete que volverás por mí”. 


Michael Ondaatje tiene nombre de duna. Solo un escritor de nombre ondulante podría escribir una novela cuyo tamaño supera en un millón al del número de páginas. Aunque no prometas volver, siempre vuelves. A la página anterior. Al anterior capítulo. Una palabra clave que te haga entender eso que parece que has perdido y que se esconde en el hueco que hay en la base del cuello de una mujer. O quizás un poco más abajo y más profundo. 

Parece imposible adaptar al cine una pieza tan abstracta y llena de símbolos. Minghella acabó tan desorientado como cualquiera tras leer el libro. Precisó de un cartógrafo que levantará su inspiración. Ese cartógrafo fue Almásy. La película fue su Bósforo. Nueve Oscar del mismo color que la arena del desierto. La batalla del guión no llegó a ganar el suyo, pero el solo reconocimiento de una hazaña que solo podrán valorar los intrépidos lectores, es premio suficiente para quien valora por encima de todo la belleza.  


Una belleza que lo llena todo. Ralph Fiennes, Kristin Scott Thomas, Juliette Binoche, Willem Dafoe, Naveen Andrews, Colin Firth. Todos contenidos en una misma guerra. Nunca encontrarán un mejor espacio. Subirán y serán más grandes. Pero nunca más bellos como personajes. La Hanna de Binoche pasa del azul de Tres Colores, al anaranjado como un puente complementario con una sola dirección ascendente. La que le eleva hacia los frescos de la iglesia de San Francisco de Arezzo. Katherine y Kristin se funden en una misma letras: K. Con Ralph Fiennes nunca se llega al fin del romance. Naveen Andrews mucho más allá de estar perdido. Y nosotros frente a la pantalla. No somos dignos de compartir el mismo Bósforo que ellos.  

Tan imposible como creer que esta historia allá sido cine es no volver a ella una y otra vez. La última vez que la veas será siempre la primera. “Promete que volverás por mí”. 


 Valoración: 9.5 / 10 

EL PACIENTE INGLÉS, “THE ENGLISH PATIENT” (1996) 
Director: Anthony Minghella 
Reparto: Ralph Fiennes, Kristin Scott Thomas, Juliette Binoche, Willem Dafoe, Naveen Andrews, Colin Firth, Julian Wadham, Kevin Whately, Clive Merrison, Nino Castelnuovo, Hichem Rostom, Peter Ruhring, Geordie Johnson, Torri Higginson, Jürgen Prochnow. 
Género: Drama, romántico, aventuras. 
Duración: 162 min.

 

sábado, 9 de abril de 2016

CRÍTICA LA INVITACIÓN, "INVITATION" (2015)

TIENES UNA INVITACIÓN PENDIENTE 
Por Lucía Pérez García 





Antes de aceptar la invitación de la directora Karyn Kusama debes saber varias cosas de ella que no parecen en su pequeña e irregular filmografía (Girlfight, 2000; Æon Flux, 2005; y Jennifer's Body, 2009). Primero, ve al menos una vez al año La semilla del diablo (Roman Polanski, 1968). Y segundo, considera La Matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974) una de las grandes películas de todos los tiempos. No tomes estos datos a la ligera si piensas pasar hora y media inmerso en su cine. 

¿Estás decidido? Bien. Ármate de paciencia. Porque te esperan unos ochenta minutos de incertidumbre a dosis muy, muy lentas. Suspense del que hay que pillar con cazamariposas. Música experimental. Manipulación de cerebro por solidaridad con el resto de invitados. Sospechas fundadas e infundadas. Pero nada, nada, de terror. Solo inquietud, desasosiego, un poco de claustrofobia y muchas ganas de que algo explote ¿Para qué ------ nos han invitado? 

Es inútil que te hagas está pregunta demasiado pronto. Te están poniendo a prueba. Están jugando contigo como con cada uno de los invitados. Si algo aprendimos con Tú eres el siguiente (Adam Wingard, 2011) o Coherence (James Ward Byrkit, 2013), es que las casas corrientes de los bonitos vecindarios americanos durante las reuniones familiares y de amigos no son trigo limpio. Si algo aprendimos con el cine de terror independiente es que la tranquilidad es parte aparente de lo que sabes pero no sabes que está pasando. Si algo sabemos de las películas premiadas en Sitges es que son increíblemente mejores que cualquier gran producción anunciada como terror definitivo. El terror no está ahí afuera. Está dentro de cada uno de los que hemos aceptado la invitación. 

No olvides vigilar cada detalle. Lo más mínimo puede ser tu peor pesadilla ¿O es que te estás volviendo loco? Ahora la que te invita soy yo.  



Valoración: 8 / 10 

LA INVITACIÓN, “INVITATION” (2015) 
Director: Karyn Kusama 
Reparto: Logan Marshall-Green, Michiel Huisman, Tammy Blanchard, John Carroll Lynch, Mike Doyle, Emayatzy Corinealdi, Karl Yune, Toby Huss, Marieh Delfino, Michelle Krusiec, Lindsay Burdge, Aiden Lovekamp, Jordi Vilasuso, Jay Larson, Danielle Camastra 
Género: Terror, thriller, independiente 
Duración: 90 min. 

 

jueves, 7 de abril de 2016

CRÍTICA DRÁCULA DE BRAM STOKER, “BRAM STOKER´S DRÁCULA” (1992)

DRÁCULA, DE BRAM… FRANCIS FORD COPPOLA 
Por Lucía Pérez García 



Amigo mío: 
Bienvenido a los Cárpatos. Le espero impacientemente. Deseo que esta noche duerma bien. La dfiligencia sale para Bukovina por la tarde, a las tres. Le he reservado una plaza. En el collado de Borgo le esperará mi coche para traerle casa. Deseo que haya tenido un buen viaje desde Londres y que pueda felicitarse por su estancia en mi hermoso país. 

Amistosamente: 
DRÁCULA 


Drácula nos invitaba así a su casa en el libro de Bram Stoker. Algunos decidieron dar la vuelta obedeciendo los consejos de los lugareños: “¡Noche de Walpurgis!”. Otros, los más valientes y arriesgados, decidimos hacer un visita a este monstruos de vida eterna y colmillos ensangrentados, cuyos buenos modales y presencia enigmática hacen imposible volver atrás. 

Una vez que eres mordido por una criatura de la noche te entran unas ganas tremendas de más. Empiezas a buscar en el “ataúd de los recuerdos”. Invocas a Méliès y su Le manoir du diable (1896), a Les Vampires (1915) de Louis Feuilalde, al Nosferatu (1922) de Murnau, a Vampyr, la Bruja Vampiro (1931) de Dreyer, a Béla Lugosi y Christopher Lee, a las sombras draculianas de Hammer y Universal… y cuando el ataúd se ha quedado demasiado pequeño y sigues teniendo sed, el cementerio, sus tumbas y monumentos funerarios. Bailas con los seres nocturnos de Polanski, te entrevistas con Brad Pitt, y llegas a los terrenos de Coppola. 

Vino dos años después de El Padrino III. Vino para mordernos con más placer que nunca. Vino para enseñarnos las artes más ocultas y reprimidas. Húmedas. De sangre. Roja. Pasión. Drácula no era tan de Stoker como esclavo de su amor. Era un monstruo sediento de romance… a lo bestia. Miedo más que terror. Miedo a ser seducido. Terror a no soportar los besos sangrientos y las caricias barrocas. A no aguantar la increíble y a la vez dolorosa intensidad de la música minimalista de Wojciech Kilar (¿Existe compositor de apariencia más vampírica?). Música como la mordida de un vampiro. Winona Rider sacó lo más explosivo del nombre de su personaje: Mina. Gary Oldman nos enseñó un gran pelucón rococó. Y Keanu Reeves se arrepintió tarde de lo que todos, incluido el director, nos dimos cuenta en el minuto uno. Aun así nos dio igual. Como todo lo relacionado con vampiros, le seguimos rindiendo culto. 


Pensabas que tras la intensa experiencia quedarías saciado. Craso error. La sangre llama a la sangre. ¿Qué te queda? “¡Déjame entrar!”, suplicas. Necesitas más y más. Las páginas de Anne Rice solo sirven para dejarte más seco. “!Déjame entrar¡”, suplicas de nuevo, está vez en inglés. Se te acaban las opciones. Buffy está acabando con tu especie. Rezas por Ángel. Los hospitales siguen organizando campañas de donación. Ya no sabes dónde buscar. Es entontes cuando, en un arrebato de mono vampírico, decides, con todo el dolor de tu alma, abrir un libro de Crepúsculo. Y es entonces cuando, con todo el dolor de tu alma, descubres que te gusta. A partir de aquí, todo lo que queda es pura adicción: True Blood, Crónicas Vampíricas, Drácula, Being Human… lo tuyo es un problema que no se resuelve con 30 días de oscuridad… ¡Sálvame Blade! 

Tengo sed. 



Valoración: 8 / 10 
DRÁCULA DE BRAM STOKER, “BRAM STOKER´S DRÁCULA” (1992) 
Director: Francis Ford Coppola Reparto: Gary Oldman, Winona Ryder, Anthony Hopkins, Keanu Reeves, Richard E. Grant, Cary Elwes, Sadie Frost, Tom Waits, Bill Campbell, Monica Bellucci, Jay Robinson 
Género: Terror, vampiros 
Duración: 130 min.

miércoles, 6 de abril de 2016

CRÍTICA LA PISCINA, "LE PISCINE" (1969)

UN BAÑO LENTO Y HÚMEDO 
Por Lucía Pérez García 






Jacques Deray frecuentaba la misma playa que Truffaut y compañía, pero cuando llegó la nueva ola él no quiso saber nada. Salió a tomar el sol y vio las consecuencias del tsunami desde la arena. Era un hombre de aguas tranquilas. Más de piscina que de mar. Aun así, algunas gotas le salpicaron. Y es que en esto de la Nouvelle Vague hay tantas personalidades como personas. Tantos estilos como directores dispuestos a dejar su sello personal. El suyo llevaba el color del thriller policiaco y el pegamento de Alain Delon. El mismo sello que le unía a la tradición francesa de Clouzot y le entregaba a la comercialidad. 

La Piscina podría ser una de sus películas más autorales y más comerciales y exitosas a la vez. Mucho que ver en el ello tuvo Alain Delon. Sus gafas de sol Vuarnet 006, el morbo de trabajar junto a la Schneider, esa imagen (nadie entonces podía saberlo) entre Jaret Leto, Zac Efron y James Dean. Y es que si el Delon de A Pleno Sol (René Clément, 1960) ya era un capricho gourmet, el Delon tumbado a todo lo largo del bordillo, el que pasa la ramita por la espalda de Schneider y el que se moja el jersey blanco para… es digno de diez estrellas Michelin, cambiando Michelin por abdominales. Un tanto de lo mismo dirán ellos de Schneider y Jane Birkin ¿Comercial? Sí. No de otra forma podría haber sido la cuarta más vista en Francia en 1969. ¿Autoral? También. La regular acogida en Estados Unidos es una señal. ¿De culto? Juzguen ustedes mismos con ojos actuales. 


Lenta. Pero sin decir basta. Erótica. Pero con un basta muy bien puesto y una Lolita de por medio. Romántica. Cuando el amor no sabe si empieza o acaba, ni por donde tiene que tirar. ¿O es por eso de la música de Michel Legrad? Dramática. En el amor y en la guerra, hasta que la muerte haga con nosotros lo que a nosotros nos dé la gana. Psicológica. Intenciones secretas y no tan secretas. Criminal. Aunque no lo parezca… y ahí está el quit de la cuestión. 


Vista ahora, uno puede entender en qué estuvo ocupada Angelina Jolie mientras escribía el guión de Frente al Mar. También entenderá que el director a cargo del remake, Cegados por el Sol, sea un italiano (Luca Guadagnino) y que los protagonistas sean Matthias Schoenaerts, Ralph Fiennes y Dakota Johnson (lo de Tilda Swinton quizás sea más complicado de encajar). Entenderá el éxito que tuvo en su momento en Francia. Y entenderá que, no surfeando en aquella nueva ola del cine francés, tragó bastante agua. 


Valoración: 7 / 10 

E PISCINE” (1969) 
Director: Jacques Deray 
Reparto: Alain Delon, Romy Schneider, Maurice Ronet, Jane Birkin, Paul Crauchet, Steve Eckardt, Maddly Bamy, Stéphanie Fugain 
Género: Drama, intriga, crimen
Duración: 120 min.