sábado, 31 de diciembre de 2016

CRÍTICA DE ASSASIN'S CREED (2016)

ASSASIN’S CREED: NO HAY LUGAR PARA LOS VIDEOJUEGOS EN EL CINE 
Por Lucía Pérez García



Desde mi giralda particular. Desde el interior de la verdadera catedral de Sevilla. Pienso (en voz muy alta): ¡Malditos efectos digitales! ¡Maldito el día en el que al director Justin Kurcel se le ocurrió que la capital hispalense se vería igual de bonita sobre una pantalla verde, azul o de un color que dista de ser especial! ¡Maldito el día! Porque gracias (o desgracias) a los avances tecnológicos, Sevilla perdió la oportunidad de albergar otro monumento digno de ser nombrado patrimonio de la humanidad: el señor Michael Fassbender. Sin despreciar a talentos tales como Marion Cotillard y Jeremy Irons, por su puesto. 

Grandilocuencia y superespectacularidad. Suministradores potenciales de transcendencia. Justin Kurcel juega con la imagen como si fuera lugar de reunión de toda la importancia del mundo –y realmente Sevilla lo fue en su momento-. Donde reside el secreto más valioso de la humanidad. Pienso de nuevo: Esto no es Macbeth. Y su hermano, Jed Kurcel, le secunda con una música que todo lo llena, sin llegar a llenar nada. Y sigo pensando: ¿Dónde quedó la curiosa partitura de Slow West? 



No me gustan los videojuegos. Prefiero codearme con el Giraldillo. Pero soy una eterna viajera del tiempo. Me gustan la fantasía y el olor a viejo de volver al pasado. Si entre medio hay un poco de acción, un poco más de ciencia ficción de la no muy buena, y un mucho de posturitas importantes, no es problema. El problema viene cuando nunca has jugado al susodicho jueguito, cuando el ojo no capta la velocidad y cuando los personajes -actores desaprovechados- parecen abonados a la seriedad, entre una nebulosa de mundos digitales donde la música, con sus momentos videojuego, no descansa un minuto. Pienso una vez más: me quedo con El ministerio del tiempo. 

 
No es una película para pensar –en absoluto-. Pero da para pensar muchas cosas. Como por ejemplo: ¿Merece la pena? Solo por ver a Fassbender –y no me olvido de la Corillard-, aunque sea en uno de sus peores papeles. 


Valoración: 5.5 / 10 

ASSASIN’S CREED (2016) 
Director: Justin Kurcel 
Reparto: Michael Fassbender, Marion Cotillard, Jeremy Irons, Charlotte Rampling, Brendan Gleeson, Michael Kenneth Williams, Ariane Labed, Brian Gleeson, Carlos Bardem, Hovik Keuchkerian, Javier Gutiérrez, Matías Varela, Denis Ménochet, Mohammed Ali, Dino Fazzani, Gabriel Andreu, Megan Affonso 
Género: Acción, ciencia-ficción, aventuras, videojuegos Duración: 108 min.

lunes, 26 de diciembre de 2016

CRÍTICA LA LLEGADA (2016)

VILLENEUVE SIEMPRE SABE COMO LLEGAR 
Por Lucía Pérez García 




¿Kubrick? Yo pensé en Brancusi. La forma ovoide como el origen y la esencia de la vida. ¿Ciencia? No todo son números. La aceptación del destino y la pureza del amor. A través de esa conformidad –nacida de la no conformidad-, y a través de una especial capacidad de comunicarse. De una historia como la historia y como la vida ya han sido y seguirán siendo. El medio podía ser cualquiera. Más o menos espectacular. El fin sería el mismo. Literalmente. Palíndromo.  




Los personajes de Villeneuve siempre se mueven entre la duda y la total seguridad de sus principios. Caminan en el límite mientras ponen al límite su mismo yo. Un proceso lento y lleno de tensión física y moral, especialidad del director canadiense, que música (Jóhann Jóhannsson) y fotografía (Bradford Young) transmiten hasta las terminaciones nerviosas. La mano temblorosa de la protagonista es la nuestra. Hay miedo: a lo desconocido. Hay tensión: continua. Hay reflexión: antes, durante y, sobre todo, después. Hay una niebla que cubre los ojos como en un sueño que se escapa al segundo de despertar, pero deja marca en algo así como el alma. 

Palabras que no lo son. No se entienden. Se comprenden. A través de las cuerdas -¿vocales?- de la humanidad, los sintetizadores -¿Tienen boca?- extraterrestres, de las onomatopeyas ininteligibles –¿comunicación?- que se esfuerzan en una impotencia que todos entendemos. A través de una conjunción que habla por sí sola si la quieres escuchar. Una humanidad en estado de melancolía perpetua vocalizada por el violonchelo y la atmósfera gris, fría, húmeda, casi inhabitable, de la ciencia ficción sucia de la que habla el director. 




Sucia. Una historia que, aunque siempre vuelve, no le tenemos cogida la medida. Un sueño del que no queremos despertar, pero que aceptamos superponiendo acción a mediación. Un cine, el de Villeneuve, que sabemos de memoria en el fondo, pero que no acabamos nunca de comprender. Se está comunicando con nosotros y nosotros no hacemos más que sudar, apretar los puños y acabar con la boca abierta. Quizás algún día consigamos comunicar lo que hemos sentido, y entendido. A no ser que nos hablen en chino mandarín, sin subtítulos. He ahí la torre de Babel. He ahí, como reza el título de la novela de Ted Chiang en la que se basa –con cambios la película: La historia de tu vida. 


Valoración: 9 / 10 

LA LEGADA “THE ARRIVAL” (2016) 
Director: Denis Villeneuve 
Reparto: Amy Adams, Jeremy Renner, Forest Whitaker, Michael Stuhlbarg, Mark O'Brien, Tzi Ma, Nathaly Thibault, Pat Kiely, Joe Cobden, Julian Casey, Larry Day, Russell Yuen, Abigail Pniowsky, Philippe Hartmann, Andrew Shaver 
Género: Ciencia ficción, drama Duración: 116 min.

sábado, 24 de diciembre de 2016

CRÍTICA DE SULLY (2016)

SULLY Y LA HUMANIDAD DE ATERRIZAR COMO PUEDAS
Por Lucía Pérez García






Es tan incomprensible el caso de Chesley “Sully” Sullenberger, como comprensible es que Clint Eastwood –aferrado patriótico y defensor de la justicia- lo haya llevado al cine, con Tom Hanks - hombre normal. Héroe de de andar por casa- como protagonista. Casi tan inevitable como un aterrizaje de emergencia en el río. No importa si es el Hudson o el Guadalquivir, porque la hazaña de este piloto se siente como de todos. No solo de los americanos y de los pasajeros a los que salvó la vida, sino de todos los espectadores que verán la película a lo largo del mundo. 


La linealidad escasea como lo hacen la acción, el dramatismo y la tragedia. Se mezclan el tiempo y el lugar. El sueño, el flashback y la realidad presente. Se mezcla el valor físico con el moral. La hazaña con el proceso judicial y el estado de confusión, impotencia, y a la vez seguridad, del piloto. Pero lejos de ser un batiburrillo a mayor gloria de la falsa transcendencia, el melodrama y la espectacularidad, Sully es una película a la que se le podría poner los mismos adjetivos que al personaje principal: normal, y heroica en el sentido más cotidiano de la palabra. Simple y agradable como el tema principal compuesto –junto con Christian Jacob- por el mismo Clint. De duración justa y perfecta, con una pareja protagonista impecable y donde el espectáculo habita, precisamente, en su misma falta. 


No es necesario enumerar las ya conocidas virtudes de Clint Eastwood como director. Tampoco sus defectos. Es momento de alabar el rigor y la seriedad de su trabajo. De disfrutar con una película que llama a reflexionar sobre la parte humana de un ser humano –valga la redundancia- que aspira cada vez más a ser una inteligencia artificial.  



Valoración: 8 / 10 

SULLY (2016) 
Director: Clint Eastwood 
Reparto: Tom Hanks, Aaron Eckhart, Laura Linney, Anna Gunn, Autumn Reeser, Sam Huntington, Jerry Ferrara, Jeff Kober, Chris Bauer, Holt McCallany, Carla Shinall, Lynn Marocola, Max Adler, Valerie Mahaffey, Ashley Austin Morris, Michael Rapaport 
Género: Drama, basada en hechos reales 
Duración: 96 min.

jueves, 22 de diciembre de 2016

CRÍTICA DE VAIANA (2016)

¿QUIEN SABRÁ QUE HAY MÁS ALLÁ?
Por Lucía Pérez García


Más allá de la línea entre el cielo y el mar Disney siempre encuentra una forma de que volvamos a creer en él. Una abuela loca, unos tatuajes con vida propia y una canción. Poco más. Al otro lado del arrecife quedó la genialidad. A este lado, donde nos encontramos nosotros, quedaron las buenas intenciones.


Allí, en frente, quizás, habiten un villano terrorífico, un secundario robaescenas, un compañero mejor aprovechado, y un libreto con más de una buena canción. Aquí, nos consolamos con un cangrejo que da vergüenza ajena, unos cocos sin sentido, un gallo cuya gracia desaparece en su segunda escena, un compañero que se desvanece sin pena ni gloria después de enseñarnos lo más importante, y una sola canción en condiciones. Allí,detrás del sol, donde Vaiana sueña con navegar algún día, quizás haya una historia que emocione de principio a fin. Aquí, la emoción amenaza en varios momentos con convertirse en pesadez. Allí, donde el infinito se confunde con el más allá, Vaiana sería una película extraordinaria, digna del mejor Disney del siglo XXI. Aquí, se queda a las puertas, e incluso un poquito más acá.

El color y la luminosidad, las olas que salpican las butacas, el cerdito mascota, el simpático y vanidoso semidiós, el espíritu de los antepasados, la leyenda, y esa canción perincipal tan Disney como la que más –y mucho mejor que la de Frozen-, no son suficientes para entrar en el olimpo de los clásicos. Me gustaría navegar más allá del horizonte y poder decir que fue emocionante. Me encantarí que el viento de cola soplara bien fuerte, porque me es imposible dejar de cantar.

                         

                         

Valoración: 6 / 10 

VAIANA "MOANA" (2016) 
Director: John Musker, Ron Clements y Don Hall, Chris Williams 
Género: Animación, aventuras. 
Duración: 113 min.

domingo, 9 de octubre de 2016

CRÍTICA DE LA FIESTA DE LAS SALCHICHAS (2016)

AGARRAME ESAS SALCHICHAS 
Por Lucía Pérez García 






Los supermercados, esos misteriosos lugares en los que las papillas y los pañales habitan a unos pocos pasillos del alcohol y la sección de chocolate puede rematarse con cualquier producto promocionado, llámese papel higiénico o lejía para el baño. Aquellos extraños parajes con su propio microclima en los que conviven las cuatro estaciones y llegas a correr peligro de amputación en pleno verano mientras decides el sabor de los yogures. Los supermercados, donde a pesar de entrar siempre con prisa pasamos horas entre cestas y carritos, y donde a pesar de haber diez mil trabajadores solo hay una caja abierta. Una caja que se pierde en el infinito de una gran cola amenazada por temibles señoras mayores, por la que abundan, en este caso, las mujeres con pantalones ajustados hasta la violación. Los supermercados... No hay sitio más cotidiano y enigmático a la vez. Más propicio, en todas sus proporciones, a desvaríos paranoicos. 


Después de ver La fiesta de las salchichas se comprenden muchas cosas: porque las salchichas deben estar siempre en lugares fríos, porque los tacos se llaman tacos, porque los productos tienden siempre a caerse del carro, porque dan tanta pena los paquetes abiertos a medio comer abandonados en una sección que no es la suya, porque la salsa de tomate es roja, porque los dibujitos de las cajas y paquetes de comida son tan felices y, lo más importante, porque los perritos son calientes. Preguntas que solo serían capaces de responder Homer Simpson o, en versión algo más sucia pero igual de tontorrona, la tropa Rogen, a saber: Evan Goldverg, Jonah Hill, y sus inseparables James Franco, Michael Cera, Danny McBride…(véanse This is the end, The interview y cualquier comedia en la que articipen estos hombres).


Animación de guante blanco para un humor sin guantes en las manos ni pelos en la legua. Y por si fuera poco, con música de Alan Menken (canción incluida). Para aquellos que llevan años buscando en Disney aquello que solo podrán encontrar aquí, y de forma explícita. Porque a esta comida está sobrada de afrodisiacos. Imprescindible la versión original. 


Valoración: 7 / 10

LA FIESTA DE LAS SALCHICHAS, “SAUSAGE PARTY” (2016) Director: Seth Rogen y Conrad Vernon 
Reparto: Seth Rogen (Frank), Kristen Wigg (Brenda), (James Franco (Druggie), Salma Hayek (Teresa), Michael Cera (Barry), Jonah Hill (Carl) 
Género: animación, comedia 
Duración: 89 min. 


sábado, 1 de octubre de 2016

CRÍTICA DE LOS SIETE MAGNÍFICOS (2016)

LA HISTORIA MÁS CONTADA DE LA HISTORIA 
Por Lucía Pérez García 




Cuenta la leyenda que existe una historia infalible. Una historia mil veces contada que se transmite de generación en generación cambiando el atuendo en cada viaje. Nació en Japón y en solo cuatro años echó raíces en Estados Unidos. No conformándose con tan poca cosa, fue lanzada al espacio. Desde allí, todos parecíamos hormiguitas. Acabada su misión estelar, echa la vista atrás con nostalgia. Dicen que la historia siempre se repite.

Cuentan que se repite para aprender. ¿Todo? Al menos una parte. ¿Cuál? El sentido de aventura, el humor en la tragedia, la valentía y, sobre todo, el heroísmo. Pero también dicen que algo de ello se pierde en el camino. ¿Qué? la esencia de la tradición. ¿Qué ha pasado con ella? Se la ha fumado enterita el hombre Malboro


Cuentan que hay que adaptarse a los tiempos. Que ahora la que más fuma es la mujer. Que la marca Malboro es un símbolo absorbido por la cultura de masas. Que las masas son cada vez más variopintas. Que en lo variopinto está la globalización. Y que así sucesivamente hasta que volvemos a tropezarnos con la misma historia. Porque el hombre es el único animal que tropieza tres veces con la misma piedra. Pero solo dos de ellas serán de oro. Y esas dos piedras ya tienen dueño: Kurosawa y Sturges. El resto solo contiene betas, en mayor o menor proporción ¿Verdad: Burt Kennedy, Paul Wendkos, Jimmy T. Murakami, John Lasseter, Christopher Cain y… Antoine Fuqua? 


La historia que cuenta Antoine Fuqua tiene sus betas: transmitirá la leyenda original -que no en V.O., por desgracia- a toda una generación de desconocedores de mitos, cuenta con un reparto igualmente estelar, y en lugar de escribirse a mano, estará escrita con tipografía informática, pero disimulará sus faltas más llamativas haciéndolas pequeñas virtudes entretenidas: la manía actual de meter sea como sea una mujer y un negro, amén de toda una exposición universal de razas, los planos a cámara lenta y la música. ¿Cómo? Con salidas tan ingeniosas como válidas: buenos gags y comentarios por parte, sobre todo, de Chris Pratt y Ethan Hawke, en compañía de Vincent D'Onofrio y Manuel García-Rulfo, una buena actuación femenina, grandes escenas de acción marca de la casa y algo que la convertirá, finalmente, en leyenda por sí misma: tener el honor de llevar la última composición –aunque regulera-del señor James Horner.  


Cuentan que cuando una historia es la historia mil veces contada es porque, al final, siempre acaba gustando. 


Valoración: 6.5 / 10 

LOS SIETE MAGNÍFICOS, “THE MAGNIFICENT SEVEN” (2016) 
Director: Antoine Fuqua 
Reparto: Denzel Washington, Chris Pratt, Ethan Hawke, Vincent D'Onofrio, Byung-hun Lee, Manuel García-Rulfo, Martin Sensmeier, Haley Bennett, Peter Sarsgaard, Matt Bomer, Luke Grimes, Cam Gigandet, Kevin Wayne, Thomas Blake Jr., Miles Doleac, Jonathan Joss 
Género: western, remake 
Duración: 133 min. 


domingo, 25 de septiembre de 2016

CRÍTICA DE FLORENCE FOSTER JENKINS (2016)

CANTAD, CANTAD MALDITOS
Por Lucía Pérez García 




Tan difícil es cantar bien para quien no sabe cómo cantar mal para quien canta divinamente. ¡Mamma mía! Quién lo diría. Meryl Streep cantando fatal. Stephen Frears podía haber pensado en otra actriz. En una cuyas cuerdas vocales chirriaran como una puerta oxidada. ¿Qué gracia tendría? La de una tortura de decibelios descontrolados. Interesantes y cómicas disonancias en la persona de una actriz multigalardonada, requetereconocida, con carisma para repartir y, encima, con una voz envidiable. Pero no hay que desmerecer a sus compañeros. Hugh Grant, caballero britaniquísimo y afectadísimo, tas divertido, como adorable como sinvergüenza. Y Simon Helberg, su piano y sus disimulos. 


Comedia, drama y un amor como pocos entre dos actores que se igualan, no solo en edad (Hugh Grant es once años menor que la Streep), sino en la capacidad de hacernos quererlos a pesar de las limitaciones de sus personajes. Florence Foster Jenkins es una película a la que Madame Marguerite (Xavier Giannoli, 2015) -con cuatro premios Cesar, incluido el de mejor actriz para Catherine Frot- le ha quitado cierta chispa por aquello de lo novedoso, pero con la que Stephen Frears (un poco Wes Andersonianom, música de Desplat incluida) recupera su toque siempre simple y agradable tras The program, y su buen saber como director de actrices maduras. 


Valoración: 7 / 10 

FLORENCE FOSTER JENKINS (2016) 
Director: Stephen Frears 
Reparto: Meryl Streep, Hugh Grant, Simon Helberg, Nina Arianda, Rebecca Ferguson, Neve Gachev, Dilyana Bouklieva, John Kavanagh, Jorge Leon Martinez, Danny Mahoney, Paola Dionisotti, David Menkin, Tony Paul West, Philip Rosch, Sid Phoenix 
Género: biográfico, comedia dramática. 
Duración: 110 min. 


martes, 20 de septiembre de 2016

CRÍTICA DE LOS HOMBRES LIBRES DE JONES (2016)

EL GRAN MCCONAUGHEY Y LOS FLASHFOWARDS LIBRES DE GARY ROSS 
Por Lucía Pérez García 



Si Matthew McConaughey y su acento sureño no hubieran tenido una revelación divina allá por 2011-2012, la historia no sería la misma. O no lo sería cinematográficamente hablando. Los hombres libres de Jones habrían pasado las mismas penas y glorias –o quizás sin pena ni gloria-, pero el pasar habría sido más efímero si a la cabeza no hubiera estado un tal Newton Knight que dice ser Matthew McConaughey pero que a mí me cuesta créelo. Enorme parecido a parte, no hay rastro de un hombre concreto o un actor en particular. Si el que vemos en pantalla no es el propio desertor sureño, que venga Oscar montado en un Globo de roro y lo vea. Pocos son capaces de esfumarse detrás de un papel –últimamente solo recuerdo a Fassbender en Steve Jobs- y el señor McConaughey, al que ya no se le puede calificar de sorpresa, es uno de ellos. Acostumbrado a moverse en terrenos pantanosos (El chico del periódico, Mud, True detective), es el alma y centro de una película para los sentidos, con sentido, pero con algún que otro remiendo recosido sin mucho sentido. 


Lenta en su majestuoso y sucio paisaje de Mississippi (gran fotografía a cargo de Benoît Delhomme), y lenta en su contenido y narración. Los ojos se demoran en la contemplación y los oídos se hipnotizan con una música más propia de un western independiente que de una gran producción hollywoodiense. Y, sin embargo, no cansa (como si lo hacía la casi soporífera El renacido). No por ello queda de lado la acción y la buena intención. Bien, pues, McConaughey mediante. Bien, pues, para contar una historia tan curiosa como interesante, tan vista -12 años de esclavitud y decenas de clásicos, etc, etc…- como novedosa, tan elegante como mugrienta, y tan bien actuada que hasta el buen trabajo de los secundarios queda sepultado en el barro por el de su cabecilla. 

Gary Ross no olvida del todo Los juegos del hambre: hay hambre y lucha por la supervivencia en un entorno salvaje, amor en la guerra y acción. No olvida que la historia se repite. Pero olvida que jugar con el flashfoward es tan peligroso como ser elegido para formar parte de la leyenda. Y el peligro, en Los hombres libres de Jones, nos acecha en el más inesperado de los momentos, rompiendo lo que podía haber sido una elegante continuidad. 


Valoración: 7.5 / 10 

LOS HOMBRES LIBRES DE JONES, “FREE STATE OF JONES” (2016) 
Director: Gary Ross 
Reparto: Matthew McConaughey, Gugu Mbatha-Raw, Keri Russell, Mahershala Ali, Brad Carter, Sean Bridgers, Jacob Lofland, Christopher Berry, Joe Chrest, Kurt Krause, Brian Lee Franklin, Martin Bats Bradford, Carlton Caudle, Kirk Bovill, Lawrence Turner, Donald Watkins 
Género: Western, Guerra de Secesión, drama. 
Duración: 139 min. 

 

miércoles, 14 de septiembre de 2016

CRÍTICA DE EL PRINCIPITO (2015)

UN CUENTO DE MAYORES PARA NIÑOS 
Por Lucía Pérez García 




Nunca he sentido gran entusiasmo por El Principito. Lo leí en tres o cuatro viajes de metro camino de la universidad, por consejo de una amiga. Me gustó, pero no fue una revelación divina. ¿Por qué esa pasión? Lo dejé en su estantería y volví al País de Nunca Jamás, del que nunca jamás he salido, ni pienso salir. 

Solo los mayores necesitan un Principito que les recuerde que un día fueron niños. Es por eso precisamente que la película de Mark Osborne es tan especial. Rescata recuerdos del olvido a quienes sufren de amnesia infantil, y aclara a los niños una historia de simbolismo tan complicado como entender que alguien quiera ser mayor. Le ha recordado al cuento que él también puede ser para niños.  



Y es que a la yo qué sé cuántas tenía que ser la vencida. Lo que no consiguió Stanley Donen –quizás porque el director de Cantando bajo la lluvia y Siete novias para siete hermanos ya era demasiado feliz- lo ha conseguido el director de Kung Fu Panda (2008). El Principito no es un cuento para contar. Es un cuento para ser contado, y vivido. Así lo entendió Osborne, y así nos lo contó. Para que lo viviéramos. A través de un cuento salido de un cuento que se mete dentro del cuento. Dos cuentos solo diferenciados por la técnica de animación –enormes, ambas- y por una vuelta de hoja tan genial como el zorrito de trapo que protagoniza sus enseñanzas. Un zorrito que, para más inri, lleva las voces de James Franco y Vincent Cassel en sus respectivas versiones en inglés y francés. Desde ahora, no solo puedo decir que me gusta más El Principito, sino que he decidido buscar mi propio zorrito, por si algún día gris me da por olvidarme de que “lo esencial es invisible a los ojos”, pero que siempre puede enseñarse a través del cine. Saint-Exupéry estaría orgulloso. 



Valoración: 9 / 10 

EL PRINCIPITO “THE LITTLE PRINCE”, (2015) 
Director: Mark Osborne 
Reparto: Jeff Bridges (Aviador), Rachel McAdams (Madre), Paul Rudd (Mr. Prince), Marion Coptillard (Rosa), James Franco (Zorro), Benicio del Toro (Serpiente), Mackenzie Foy (Niña). Género: Animación, fantasia 
Duración: 106 min. 


martes, 6 de septiembre de 2016

CRÍTICA DE BEN HUR (2016)

BEN JU, JU, JU 
Por Lucía Pérez García 






Así se ríe Timur Bekmambetov de la novela de Lewis Wallace. De un ladrillo involuntario traspasado por una flecha revolucionaria. Del amor fraternal. “Muy progresista”. Dice Judá. Los guionistas, Keith R. Clarke y John Ridley (ganador de un Oscar por 12 años de esclavitud), también se ríen. Ju, Ju, Ju.  

El director de Abraham Lincoln: Cazador de vampiros (2012) se ríe del que nos dejó: La loba (1941), Los mejores años de nuestra vida (1946), La heredera (1949), Vacaciones en Roma (1953), Horizontes de grandeza (1957)... y el Ben Hur más grande la historia. Se siente elegido por alguna divinidad. Seguramente romana. Seguramente la más pagana de todas. Se siente capaz porque -¡Atención!- en su momento dirigió el remake de una tal The arena (Steve Carver y Joe D'Amato, 1974), llamado Gladiadoras (2001)... Cree que puede maravillar al mundo en dos horas, cambiando a Charlton Heston por el insípido e insulso John Huston y metiendo, así como quien no quiere la cosa, a Morgan Freeman. Ese que conoce tan bien a Dios. Cree que nos va a emocionar. Y no sabe que solo se salva el Mesala de Toby Kebbel. El malo tenía que ser.


Se ríe de Miklos Roksa. La música instrumental. Marco Beltrami. Un compositor capaz de algo tal como El tren de las 3.10 (James Mangold, 2007). Lleno su salón de premios, como llena su filmografía de películas malas, malísimas y olvidables. Contradictorio e irrisorio. Porque se ríe. Nos engaña con un buen tema principal para burlarse de nosotros con el resto. Y la canción final. Horrible remate a ¿el peor y más innecesario remake de la historia? Escuchar la canción “The Only Way Out” de Andra Day en la escena final es la peor de las pesadillas cinéfilas. La peor canción final desde el “Imagine” de Los gritos del silencio (Roland Joffé, 1984). 


Todo es risa en este Ben Hur del siglo XXI. Ni carrera ni nada. De usar y tirar. Y porque estamos en plena época de palomiteo veraniego. Pero… quien ríe el último ríe peor. Profecía o no. Se intuyen 11 Oscars convertidos en 11 Razzies como la copa de un pino. 


BEN HUR (2016) 
Director: Timur Bekmambetov 
Reparto: Jack Huston, Toby Kebbell, Morgan Freeman, Rodrigo Santoro, Nazanin Boniadi, Pedro Pascal, Olivia Cooke, Ayelet Zurer, Sofia Black-D'Elia, Alisha Heng, Marwan Kenzari, Nico Toffoli Género: Aventuras, drama, remake. 
Duración: 124 min. 


sábado, 27 de agosto de 2016

CRÍTICA DE PETER Y EL DRAGÓN (2016)

CORAZÓN DE DRAGÓN, DRAGÓN CON CORAZÓN 
Por Lucía Pérez García 





No hace falta que la brújula señale el norte para encontrar dragones. Están en cualquier parte. Reales o no. Grandes y fuertes. Más cuanto mayor sea la imaginación. Más, normalmente, cuanto menor la edad del fantasioso, o cuanto más feliz sea, sin importar los años. Nacidos de leyendas y mitos. Han conocido princesas, caballeros, reyes, enanos, elfos, santos medievales… incluso a Dennis Quaid y, ahora también, a Robert Redford. Creerlo y verlo es sueño. Sueño es igual a plenitud, alegría y paz. 


No es necesario que la brújula señale la dirección del cine. Un dragón puede guiarte. Llevarte en volandas hasta la misma butaca y recogerte a la salida. Educado, espera fuera para no dejar a nadie sin sitio. Invisible, se camufla y espera paciente sabiendo que su amigo cinéfilo ha hecho un buen trabajo. Hoy, todos los valientes que han osado internarse en el bosque para buscarlo obtendrán su recompensa. Ese tesoro que guardan todos los dragones del mundo y que Elliot trae en forma de felicidad.  

David Lowery (Un lugar sin ley, 2013) recogió la brújula que dejó olvidada en un cajón aquel dragón que en 1977 bailaba al son de las canciones de su amigo Pedro, y en lugar de utilizarla para ir en su busca, decidió limpiarla y pulirla. La nueva brújula le señaló una dirección diferente. Por el camino, pensaba en Mogli y Baloo de El libro de la selva (Wolfgang Reitherman, 1967), en los dinosaurios de Parque Jurásico (Steven Spielberg, 1993). Pensaba, según él, en la amistad de Mi vecino Totoro (Hayao Miyazaki, 1988), El viaje de Chihiro (Hayao Miyazaki, 2001) o El corcel Negro (Carrol Ballard, 1979), y en el bosque misterioso de La bruja (Robert Eggers, 2015). Y pensando, pensando llegó a su destino. Un lugar reinventado donde todo era diferentemente lo mismo, e incluso mejor. 



Tan solo la música se perdió en esta larga travesía y siguió una senda totalmente distinta. No por distinta equivocada, pues al final acabó reuniéndose con la expedición y metiéndose en cada una de sus mochilas. Misterio, aventura, diversión, magía, algo de miedo, y mucha, mucha, mucha amistad, alzando el vuelo como un dragón en plena Edad Media. Así son las notas de Daniel Hart.

Una nueva dirección, un nuevo sentido, pero el mismo lugar. Un dragón que no baila pero que es tan feliz y abrazable como su hermano mayor, y mucho más impresionante –técnica y avances mediante- que aquel, sin perder su encanto. Tan clásico y tan nuevo. Tan divertido, espectacular, lleno de aventuras y buenas intenciones que podía ser de Disney y de Spielberg (Estornudo incluido) a la vez. Y, por si fuera poco, con Robert Redford (muy atento, y acertado, a no correr en esta ocasión) y Bryce Dallas Howard (no hay película de esta mujer que no me guste). 

Niños volando durante la película. Madres llorando de bonito. Yo explorando las calles en busca de dragones a la vuelta del cine. Aplausos. ¿Ya? ¿Qué corta, no? 



Valoración: 8.5 / 10 

PETER Y EL DRAGÓN, “PETE’S DRAGON” (2016) 
Director: David Lowery 
Reparto: Oakes Fegley, Bryce Dallas Howard, Oona Laurence, Robert Redford, Michael C. Hall, Wes Bentley, Craig Hall, Karl Urban 
Género: Fantasía, remake 
Duración: 102 min. 


lunes, 22 de agosto de 2016

CRÍTICA EL CASO FISCHER (2015)

DEJÉMOSLO EN TABLAS 
Por Lucía Pérez García 






Cada año. Cuando septiembre amarillea y se acerca el otoño: Leyendas de Pasión (1994). La misma pasión con la que Tom Cruise blandía la katana en El último samurái (2000). La que puso Leonardo DiCaprio en una de sus mejores actuaciones: Diamante de sangre (2006). La de los soldados negros de Tiempos de gloria (1989). Esa pasión con la que uno ve ciertas películas hechas con pasión. Una emoción que Edward Zwick conoce y maneja a la perfección. La emoción previa e intrínseca al heroísmo que definen sus protagonistas. 

El nombre de Ziwck en los créditos hace crecer la película en dimensiones épicas. Bobby Fischer, campeón del mundo de ajedrez entre 1972 y 1975, tan famoso por la velocidad de su juego como por su conducta excéntrica, quizás no sea épico, pero sí legendario. Y como leyenda, su historia tiene cabida en el imaginario más dramático del director de Illinois.  



El caso Fischer no es una película “más grande que la vida”. Es una película como un tablero de ajedrez. No como una partida. Cuadrada. No redonda. Donde hasta la música del James Newton Howard (colaborador de Zwick desde Diamante de sangre) más minimalista parece compuesta a base de cuadraditos que se van agrandando conforme crece la presión -en un recurso similar al usado por Daniel Pemberton en Steve Jobs (Danny Boyle, 2015)-. Y donde la paleta de colores, a base de grises y marrones, se funde con la cometición. Como un tablero de juego es también la mente de Fishcher. 


Un personaje lleno de números y combinaciones. Enemigos como fichas. Fuera y dentro del ajedrez. Y, por supuesto, en pleno apogeo de esa locura de genio que tanto gusta a la historia. Un genio cuyo especial carácter eclipsa su verdadero talento a ojos de la multitud. De esos que el cine sabe retratar tan bien. Teniendo en este caso un antecedente claro en el John Nash de Una mente maravillosa (Ron Howard, 2001), sin lado romántico, pero con los mismos delirios conspiratorios.  



Tras diez años detrás del proyecto, Tobey Maguire (productor y protagonista) ha conseguido una película interesante que cuenta en pocos -y suficientes- minutos una de las épocas más importantes de la historia del ajedrez: la hegemonía soviética (encarnada por Liev Schreiber como Boris Spaski. Personaje no menos excéntrico que su rival), la absoluta concentración del juego (esas interferencias tan ajenas al resto de mortales) y la locura de toda una personalidad como Bobby Fischer (Maguire, correcto sin más) que consiguió que un deporte tan poco vistoso para los legos, se convirtiera en un fenómeno mediático. La película no surtirá el mismo efecto, pero al menos despertará la curiosidad del algunos.  



Valoración: 7 / 10 

EL CASO FISCHER, “PAWN SACRIFICE” (2014) 
Director: Edward Zwick 
Reparto: Tobey Maguire, Michael Stuhlbarg, Peter Sarsgaard, Liev Schreiber, Lily Rabe, Conrad Pla, Seamus Davey-Fitzpatrick, Sophie Nélisse, Robin Weigert, Evelyne Brochu, John Maclaren, Andreas Apergis, Ilia Volok, Alexandre Gorchkov, Aiden Lovekamp 
Género: Drama, biopic, ajedrez 
Duración: 114 min.

 

lunes, 15 de agosto de 2016

CRÍTICA DE CAZAFANTASMAS (2016)

LOS FANTASMAS DE PAUL FEIG
Por Lucía Pérez García 




Si encontrara un fantasma en mi casa tengo claro a quien llamaría. Y no sería precisamente a estas cuatro señoras. Puestos a contemplar un espectáculo de ectoplasma, mejor que sea con gracia, con la música de Elmer Bernstein y al ritmo de la canción original de Ray Parker Jr. Y el remake-secuela-reinicio-versión-oloquequieraquesea de Paul Feig, no tiene nada de eso, o solo un poco, a su muy especial manera. 

La boda de mi mejor amiga (2011), Cuerpos especiales (2013), Espías (2015)… No me extraña que Feig quisiera deshacerse de sus fantasmas. Pero uno no puede desprenderse de ellos con los mismos recursos que los fabricó: comedias medianillas protagonizadas por Melisa McCarthy y otras tantas mujeres. Eh aquí el problema. El disparador de protones no es la solución. Ni siquiera en la época del feminismo. 



No es por aquello del cambio de sexo, es simplemente que el único que tiene gracia –y tampoco mucha- es Chris Hemsworth. Algo que saben hasta los créditos finales. 

Parece que las criaturas del Más allá no van más allá de los ochenta. No hay nada que inventar, ni nada que se invente que haga efecto. La nostalgia no ayuda a digerir las nuevas propuestas. Y las nuevas versiones de las canciones originales son para encerrarlas en una trampa y mandarlas directamente a la unidad contendora. Al menos es entretenida, se respetan ciertos elementos y, lo más importante –sobre todo para los que hemos crecido con la serie de animación Los verdaderos cazafantasmas-, no se olvidan de Moquete.  



Valoración: 5 / 10 

CAZAFANTASMAS, “GHOSTBUSTERS” (2016) 
Director: Paul Feig 
Reparto: Melissa McCarthy, Kristen Wiig, Leslie Jones, Kate McKinnon, Cecily Strong, Chris Hemsworth, Andy Garcia, Michael Kenneth Williams, Neil Casey, Matt Walsh, Nate Corddry, Mark Burzenski, Pat Kiernan, Nick Austin, Bill Murray, Ernie Hudson, Sigourney Weaver Género: Comedia, ciencia ficción, remake 
Duración: 117 min.

 

domingo, 14 de agosto de 2016

CRÍTICA DE REGRESO A CASA (2014)

ZANGH YIMOU REGRESA A CASA 
Por Lucía Pérez García  




Durante los años que duró la Revolución Cultural China (1966-1976), todo individuo contrario a las ideas de Mao era acusado de deslealtad política y visto como una amenaza para el régimen. Como un virus que extendía por la sociedad la enfermedad de la insurrección y la desobediencia. El destino de estos hombres era la violencia, la tortura e incluso la muerte. Con especial ensañamiento en intelectuales y artistas. Toda una generación de chinos, pues, quedó desprovista de una buena educación, contemplado de forma pasiva como desaparecían miles de libros, obras de arte, edificios y todo lo relacionado con la tradición (popular y religiosa) y el pensamiento reaccionario. La repetición de lemas y la visión continua de la imagen de Mao eran el pan de cada día (el interés por el maoísmo no se limito solo a China. En España se publicó durante esos años el libro Los comics de Mao, lleno de ilustraciones y textos de adoctrinamiento. Y qué decir del Libro rojo de Mao, lectura obligada para los comunistas del mundo).  


El cine, como arte y medio de comunicación idóneo para la transmisión de ideales, se vio completamente afectado. La gran mayoría de las películas anteriores al régimen fueron prohibidas, y la producción se redujo de forma considerable, recordándose por encima de todas El ejército rojo de las mujeres (Jin Xie, 1960), que tuvo un remake por parte de Hóngsè Niángzǐjūn en 1971 –y cuya versión en ballet podemos ver en la película de Yimou-. Sería la quinta generación del cine chino, la primera en graduarse en la Academia de Cine de Pekín tras la revolución, la que rompiera con todo esto. Entre sus componentes se encontraban Zhang Yimou. Tras Amor bajo el espino blanco (2010) Yimou vuelve retoma el tema de la Revolución Cultural –que tratará en otros trabajos como Vivir (1994)- en Regreso a casa.  


Una película en la línea del cine del director de Las flores de la guerra (2011): triste y bella en la misma medida, conmovedoramente feliz como resultado de esa tristeza, y siempre lección de vida, como historia y documento, y como comportamiento moral. Algo también común al cine chino de su generación y, en general, al cine oriental y su condición estética y dramática. 



No solo se expone de forma explícita la situación del país, algo necesario desde el punto de vista de la historia China, sino que se adentra en las emociones de aquellos que lo vivieron, y lo hace de una forma tan sutil, cautelosa y artística, musical y silenciosa; que esa doble lección de la que hablaba causa un impacto mayor. Más aun cuando el olvido de la protagonista –Gong Li, en su séptima colaboración con el director, segunda tras su divorcio- es causa y efecto del olvido general de una sociedad de recuerdos adquiridos a la fuerza.  

Valoración: 8.5 / 10 

REGRESO A CASA, “GUY LAI” (2014) 
Director: Zhang Yimou 
Reparto: Gong Li, Chen Daoming, Zhang Huiwen, Guo Tao, Yan Ni, Li Chun, Zhang Jiayi, Liu Peiqi, Ding Jiali, Xin Baiqing, Zu Feng, Chen Xiaoyi 
Género: Drama 
Duración: 111 min.