lunes, 28 de diciembre de 2015

CRÍTICA MACBETH (2015)

Director: Justin Kurcel. 
Reparto: Michael Fassbender, Marion Cotillard, David Thewlis, Elizabeth Debicki, Jack Reynor, Sean Harris, Paddy Considine, Julian Seager, David Hayman, James Michael Rankin, Barrie Martin, Ross Anderson.  
Género: Drama.  
Duración: 113 minutos. 
Valoración: 8.5 / 10 

Por Lucía Pérez García  

MACBETH.-En mi vida he visto un día más feo y hermoso a la par. 

Yo tampoco. Aquí me hallo entre la duda y la confusión. Entre lo que vi y lo que recuerdo. Entre el sí y el no. Las ganas podían conmigo. Amante ocasional de Shakespeare en mis sueños de las tardes de verano. Platónicamente entusiasmada por un tal Fassbender. Seguidora incuestionable de aquella que pugna por el trono de Francia con Juliette Binoche. Pocas veces tuve tan pocas dudas, ni tantas.  

MACBETH.- ¡Deteneos imperfectos oráculos: decidme más! 

Mis oidos no se distrajeron un momento. Un texto tan fiel y que no parece teatro. Fueron contados mis pestañeos. Los ojos se me llenaron de niebla y humo. De sombras y tinieblas. El paisaje inconmensurable, romántico hasta la muerte, amenazante, sublime. Él más oscuro e impenente de los que ha visto Macbeth. La naturaleza en todo su poder maligno, en toda su fortaleza justiciera. Casi invocando al Kurosawa de Trono de Sangre (1957), Kagemusha (1980) y Ran (1985). El trágico destino de Macbeth se dibujaba en cada partícula de aire. Y yo, con los ojos secos por no perder un segundo, no podía dejar de mirar.  


BRUJA 3ª.- ¡Salve, Macbeth, que en el futuro serás rey! 

Como Macbeth, Fassbender estaba destinado por los oráculos: Hunger (Steve McQueen, 2008), Fish Tank (Andrea Arnold, 2009), Shame (Steve Mcqueen, 2011), Jane Eyre (Cary Joji Fukunaga, 2011), 12 Años de Esclavitud (Steve McQueen, 2013), Frank (Lenny Abrahamson, 2014). Valentía, decisión, frialdad, violencia, vergüenza, arrepentimiento…lo ha sentido todo y nos lo ha hecho sentir. La locura de este rey escocés no sería la misma sin su cuerpo. Aunque podría haber sido más si la naturaleza y la oscuridad no le hubieran robado el protagonismo.  




LADY MACBETH.- ¡No más que la mirada franca! La alteración de las facciones es siempre de temer. ¡Lo restante dejadlo a mi cuidado! 

Podría haber sido más sin ese primer plano de Marion Corillard. Tan horrible por dentro como bella por fuera. Más fiera ella que el tiempo, ni los fenómenos osan restarle importancia. No solo es capaz de llevar al mismo rey a la locura.  


MACBETH.- ¡Veo iluminarse vuestro ardor! 

Un bosque en marcha. Un bosque que no esperas pero podrías esperar. Un final tan ingenioso como el propio Shakespeare. Tan visual y efectivo que si hubiera sido escrito hace siglos nadie le pondría pegas. Ahora tampoco. 


Solo la música que le acompaña podría haberle dado mayor intensidad. Potentísima al inicio. Obsesionada con la locura. Cercana a los sonidos de Toshiro Mifune. Merecía más en el punto culminante. Merecíamos que nos reventara el corazón de tensión, nervios y furia. Pero el hermano músico de los Kurcel, Jed, optó por lo escaso. Como en Slow West (John Maclean, 2015), pocos instrumentos. Los necesarios. Diferente. 



BANQUO.- ¿Va muy adelantada la noche?
FLEANCE.- Se ha ocultado la luna y no he oído el reloj. 

Los minutos pasaron sin avisar. Minutos densos y pacientes. Solemnes. Ni rápidos ni pausados. Minutos que exigen de una reflexión más larga de lo que su propia duración permite. Hoy no, mañana tampoco. Mejor el otro. Unos días para saborear un cine que precisa ser meditado. Tanto o más que el texto de Shakespeare. Aquel lo lees y no puedes dudar que es maravilla. La película la ves y solo te entran dudas. Será la ambición y la locura que son contagiosas. Me gusta hoy más que ayer pero menos que mañana.  


BRUJA 1ª.- ¿Cuándo volveremos a encontrarnos los tres en el trueno, los relámpagos y la lluvia? BRUJA 2ª.-Cuando finalice el estruendo, cuando la batalla esté ganada y perdida. 
BRUJA 3ª.-Eso será antes de ponerse el sol.  

Así empieza la obra de Shakespeare. Palabras que podríamos transponer a nuestros tres protagonistas: Kurcel, Fassbender y Cotillard. ¿Cuándo? Dentro de un año en ‘Assassin´s Creed’.  

LADY MACBETH.- ¡Nosotros fracasar!...Apretad solamente los tornillos de vuestro valor hasta su punto firme, y no fracasaremos. 

Ésto sí que no lo dudo. 


viernes, 25 de diciembre de 2015

CRÍTICA CARLITOS Y SNOOPY: LA PELÍCULA DE PEANUTS (2015)

Director: Steve Martino 
Género: Animación.  
Duración: 93min. 

Valoración: 8.5 / 10 



Por Lucía Pérez García 

La palabra felicidad puede definirse de muchas maneras. Una de ellas, está claro, es evocando a Gene Kelly en Cantando Bajo la Lluvia. Otra, es bailar como Snoopy. Morrito al cielo, brazos abiertos y patitas modo baile del sambito. Con eso y unas cuantas lucecitas de colores callejeras, la Navidad está servida.


Charlie Brown no ha renovado el armario en estos 65 años. Las creaciones de Charles M. Schulz parecen no haber cambiado desde entonces. Siguen teniendo esa especie de extraña melancolía, esa ración de realidad y ese mucho de ingenuo. Todos siguen siendo los mismos. Nada de adaptarlos a los nuevos tiempos. Porque en el mundo de los niños los mayores siguen sonando como trompas desafinadas. La animación digital no tiene nada que envidiar a sus antecesoras tradicionales. El volumen extraplano es la perfecta plasmación tridimensional de unos personajillos de perfil continuo. Y la melodía simplona de piano no se despega de la cabeza, en una adaptación de Christopher Beck que toca cada uno de los capítulos de la historia de forma diferente, desde los pequeños conjuntos hasta las grandes sinfonías: romántico, épico, cómico. Porque si en el día de un niño pasan millones de cosas, en el de un perro y una pandilla de pajaritos amarillos no hay tiempo suficiente para abarcar todas las aventuras.

Las pequeñas-grandes hazañas de Charlie Brown, muchas veces vistas pero igualmente disfrutables una vez más, se alternan con las legendarias aventuras de Snoopy. Al fin y al cabo, ambos persiguen lo mismo: a la chica del pelo rojo y a la perrita Fifi, a su heroica manera. Como si uno escribiera-literalmente- la historia del otro y el otro, a su vez, escribiera la del anterior. 

No hay excusa para no verla. Incluso si no eres del club ‘Peanuts’. Es época de pelis de animación. Es época de Snoopy. Porque Snoopy ha tenido siempre algo de navideño. Feliz Navidad Charlie Brown.


 

domingo, 20 de diciembre de 2015

CRITICA THE SALVATION (2014)

Director: Kristian Levring. 
Reparto: Mads Mikkelsen, Eva Green, Jeffrey Dean Morgan, Michael Raymond-James, Sivan Raphaely, Douglas Henshall, Mikael Persbrandt, Jonathan Pryce, Eric Cantona, Alexander Arnold, Nanna Øland Fabricius, Toke Lars Bjarke.  
Género: western.  
Duración: 92 min.  

Valoración: 6.5 / 10 
Por Lucía Pérez García 

El eurowestern es un género que suele presentarse ante el espectador en la forma de una carta de restaurante: Spaghetti Western, Chorizo Western, Marmitako Western, Western de Cantimpalo o el que ahora nos ocupa, el western “made in” Dinamarca o Potato Western. 

Dinamarca empezó a hacer westerns en los años del silente. Pero no fue hasta 1970, con Tough Guys of the Prairie, cuando el género se asentó con denominación culinaria propia. Con América, Italia y Alemania como principales referencias, estas películas mezclaban las convenciones del western clásico con la tradición cinematográfica danesa, que no era otra que la de la comedia: cowboys montados en pony, mezcla de música tradicional americana con canciones y melodías tontunas y alegres, curiosos vestuarios, decorados y localizaciones… Nada de eso tiene cabida en The Salvation, un western crepuscular de pies a cabeza (o de espuelas a sombrero) que podría haber salido de la pluma de Cormac McCarthy y la cámara de Sam Peckinpah. 

Oh bury me no in the lone prairie...
Solo faltan los indios para tener el paquete completo: diligencias, caballos, paisajes inhóspitos, vaqueros, colonos, venganzas, amenazas, tiroteos, muertes…Kristian Levring no se ha dejado nada en el bolsillo. La sensación de Salvaje Oeste en decadencia es continúa. Reflejada no solo en la oscura fotografía, sino en una arquitectura moribunda que se cae a pedazos y unos personajes perdidos en el ocaso de la moralidad. Consecuencia que lleva asociada la caída de una civilización y el comienzo de otra, simbolizada ésta última en el pozo de petróleo que pone fin a la historia. 

Con un reparto internacional encabezado por Mads Mikkelsen, cuyo personaje tiene algo del sufrimiento extremo de de professor de La Caza (Thomas Vinterberg, 2012) y el aura espectral de aquel soldado –éste también lo fue-, padre de un hijo asesinado, esposo de una mujer asesinada, pero cambiando a los gladiadores por pistoleros. Y rematado con Eva Green. Mujer de los ojos egipcios que suple las palabras con su mirada penetrante, enorme y perversa. 

Padre de un hijo asesinado, esposo de una mujer asesinada. Buscará venganza en esta vida...
Y es que en The Salvation las palabras son lo de menos. El silencio, tan solo roto por pequeños secciones de música y alguna que otra amenaza o maldición (en todos los idiomas posibles), conforman un western extremadamente serio al estilo de The Proposition (John Hillcoat, 2005). Demasiado. Tanto que puede llegar a cansar al más fanatico del Oeste, entre los que me incluyo. 

Eva Green, rápida y mortal.


 

lunes, 14 de diciembre de 2015

CRÍTICA EL VIAJE DE ARLO, “THE GOOD DINOSAUR” (2015)

Director: Peter Sohn. 
Género: Animación.  
Duración: 100min.  



Valoración: 7 / 10 
Por Lucía Pérez García 

Últimamente, escribir una crítica sobre una película de animación, con distinguidas excepciones como Frozen o Del Revés, se ha convertido en una tarea tan repetitiva como sus propios argumentos. La receta es la misma: un pequeño personaje, normalmente de tamaño menor al resto y huérfano de padre, madre o ambos; se convierte en el héroe que nadie el mundo, ni remotamente (menos los espectadores, claro) pensaba que podía ser. Lo único que cambia es el paisaje, la época y la especie o procedencia del protagonista. En este caso: un mundo donde los dinosaurios no se extinguieron –con una primera escena que vale por toda la película- y dominan la tierra de forma civilizada. Cultivan maíz, conducen ganado…algo así como un Jurasic World del Lejano Oeste, con reminiscencias de Elmer Bernstein incluidas. Y un apatosaurio miniatura de pies grandes que se queda sin padre y cuyo objetivo es conseguir vencer sus miedos. 


Sin más. Sin momentos brillantes ni secundarios geniales. Tres velocirraptores que son la versión jurásica calcada de las hienas de El Rey León (espíritus de padres fallecidos y regresos a casa a parte), tres tiranosaurios cowboys desaprovechados, pterodáctilos-tiburones y un troglodita sin más gracia que su carita adorable y su actitud abrazable. Lo mejor, como suele ocurrir en estos casos, se queda en el tráiler. En el tráiler y en la impresionante grandeza visual. ¿Y la música? 


Michael Danna, ganador del Oscar por La Vida de Pi, y su hermano Jeff, componen una banda sonora diferente, muy cercana al western (Michael también trabajó con Ang Lee en Cabalga con el Diablo). No solo en el dibujo del paisaje, con las ya nombradas referencias, sino en la combinación de temas sinfónicos con otros para instrumentos tradicionales americanos. 

Los disneyfilos y dinoaurofilos, entre los que me incluyo, se llevarán alguno que otro mordisco de decepción. Disney y los dinosaurios no parecen llevarse bien. Si Dinosaurio (Eric Leighton, Ralph Zondag, 2000) no pasó al recuerdo. Arlo no irá mucho más allá, por mucho que consiga dejar su huella en el granero familiar. ¿Buenos dinosaurios animados? En Busca del Valle Encantado con James Horner a la batuta y Spielberg tras los mandos de producción. 




viernes, 11 de diciembre de 2015

CRÍTICA PAPÁ O MAMÁ (2015)

Director: Martin Bourboulon  
Reparto: Laurent Lafitte, Marina Foïs, Anne Le Ny, Judith El Zein, Michel Vuillermoz, Michaël Abiteboul, Jonathan Louis, Anna Lemarchand, Alexandre Desrousseaux.  
Género: Familia, ¿comedia? 
Duración: 85 min.  

Valoración: 3 / 10. 
Por Lucía Pérez García. 

Minuto uno y ya me apetece dar una buena paliza a los dos protagonistas. Ni los curiosos planos secuencia ni la buena edición y montaje. Nada me impide sentir un odio tremendo por esos dos individuos que ni papá ni mamá ni nada. Por cada palabra, gesto y pensamiento. No hay gracia alguna en ver como compiten por ver quién maltrata de forma más tremenda a sus hijos. Es imposible encontrar el más mínimo rastro de comedia a una historia que más parece de terror. Donde el exceso y la exageración hasta límites intolerables borran toda opción de crítica a una sociedad donde la familia está cada vez más desestructurada. Donde cada escena es más enervante que la anterior y la siguiente te hierve la sangre de rabia. Donde, y perdón por la expresión, te cagarías en la madre que parió a esos pobres niños, y en el padre que intervino en el proceso. 

A la hora de tratar estos temas de familia se puede, y se debe, ser más sutil. Recomiendo al señor director (y a todo el mundo en general) que vea ‘¿Qué hacemos con Maisie?’ (Scott McGehee, David Siegel, 2012) y reflexione. Qué dos formas tan diferentes de tratar el mismo asunto: el tremendismo zafio y desagradable del francés Bourboulon, y el tacto y el cuidado de los americanos Siegel y McGehee. No hay color, como no hay lugar en mi cabeza para guardar el recuerdo antipático y detestable de esta película. 



miércoles, 9 de diciembre de 2015

CRÍTICA EL PUENTE DE LOS ESPÍAS “BRIDGE OF SPIES” (2015)

Director: Steven Spielberg  
Reparto: Tom Hanks, Mark Rylance, Amy Ryan, Scott Shepherd, Sebastian Koch, Billy Magnussen, Alan Alda, Eve Hewson, Peter McRobbie, Austin Stowell, Domenick Lombardozzi, Michael Gaston. Género: Thriller, espionaje, Guerra Fría. 
Duración: 135 min.  

Valoración: 7 / 10  
Por Lucía Pérez García 


Cuando los señores Spielberg y Hanks se juntan aparecen cosas tan curiosas como Salvar al Soldado Ryan (1998), Atrápame si Puedes (2002), La Terminal (2004) o el corto A Timeless Call (2008). Unos años después de su último encuentro, El Puente de los Espías se convierte en una digna continuadora de la lista. Guerra, conspiraciones, persecución y, ante todo, el carácter siempre amable del buenazo del tío Spielberg, que ni la oscuridad ni la violencia pueden eclipsar, vuelven a verse las caras. 


Podría haber sido obra del Frank Capra de los documentales propagandísticos y las películas protagonizadas por James Stewart. Podría haber salido de la mente de un Carol Reed jugando en el mismo equipo que Orson Welles. Podría haber sido todas esas cosas, pero la marca Spielberg es inconfundible allí donde miremos: el tema alrededor de la guerra, los niños (él también fue testigo de ese miedo y ese tipo de educación sobre americanos-buenos y soviéticos-malos), la justicia y la moral, los tipos normales capaces de hacer grandes cosas, esas escenas en la oscuridad (que tanto recuerdan aquí a El Tercer Hombre, pero que también son especialidad de la casa)…todo menos la música. 


Una operación de John Williams casi deja la película en total silencio. Entonces llegó Tomas Newman, más acostumbrado a otro tipo de dramas tipo American Beauty, Erin Brokovich o la más reciente El Juez; y a películas familiares como Buscando a Nemo, WALL-E o Al Encuentro de Mr. Banks. Debió convencer al director americano por sus trabajos en Camino a la Perdición –también con Hanks- y Skyfall. Pero el resultado está lejos de las mejores bandas sonoras Spilbergianas. La prudencia y el poco riesgo son palpables en la cantidad justa de música. Solo en las escenas necesarias. La mano de Newman y la ausencia de Williams también. No hay espectacularidad ni una melodía reconocible. Un halo de serenidad –relativa- dramática sustituye a la tensión. Un acompañamiento que sin desentonar, no entona del todo con el espíritu de sus antecesoras. 

Con una primera parte para no apartar los sentidos de la pantalla, un tercer cuarto un escalón por debajo y un final en ligero ascenso, pero sin llegar al nivel inicial, es el protagonista el que lo da todo. Hanks, como viene acostumbrando, es el mejor para estos roles de hombres corrientes con algo especial. Mark Rylance es el perfecto acompañante. Spielberg el director por excelencia (con todos mis respetos a Hitchcock). Pocas veces decepciona (esa Guerra de los Mundos y esa Calavera de Cristal…). Cada día nos hace soñar. Llevándonos a su mundo y obligándonos a querer ser como él. Porque ¿Quién no ha querido ser Spielberg cuando fuera mayor? Mejor dicho ¿Quién no ha querido ser un niño como Spielberg?