lunes, 28 de abril de 2014

CRÍTICA DIVERGENTE, "DIVERGENT" (2014)

DIVERGENTE, “DIVERGENT” (2014), NEIL BURGER

Reparto: Shailene Woodley, Theo James, Kate Winslet, Tony Goldwyn, Ray Stevenson, Maggie Q, Mekhi Phifer, Jai Courtney, Miles Teller, Zoë Kravitz.


Valoración: 6.5 / 10

DIVERGENTE EN CINCO FACCIONES:
Por Lucía Pérez García

OSADÍA
La de adaptar otra trilogía juvenil con un tufillo tan a Los Juegos del Hambre: el futuro renegrido, desgastado y autoritario; la obligación, la chica valiente que parecía tonta cuando la compramos, el chico guapo para dar el toque de romanticismo, etc, etc…
La de intentar que Shailene Woodley sea Jennifer Lawrence. Le falta algo. Un poco más de energía y desparpajo, un poco más de acción. Pero aún tiene dos  novelas por delante para deshacerse de esa timidez y dejar atrás la apariencia insulsa. Dos novelas para “saltar del tren”.
Y la de hacer todo ello durante más de dos horas. Con poco más de hora y media hubiera bastado.




ERUDICIÓN
Se podría llamar erudición al fomento de la lectura. Después de ver la película, muchos correrán a leer los libros, sino se los han leído ya antes. Nunca está de más un poquito de lectura, aunque sea de este tipo. No puedo opinar aun sobe si está o no bien adaptada, pero prometo hacerlo para la segunda entrega.
Aunque…eso de poner a los inteligentes como los malos no es muy erudito que digamos…


ABNEGACIÓN
Poco desinterés hay en hacer una película como esta. Creo que Neil Burger no pertenece a esta facción.


CORDIALIDAD
No es que sea amable, ni sencilla, ni bondadosa. Más bien es oscura, aparatosa y algo presuntuosa, como corresponde a toda historia de este estilo que se precie.



VERDAD

Ciertamente, la película es entretenida, aunque quizás le sobren algunos minutos al final. Las pruebas, alguna que otra sorpresa y toda la trama de las facciones, la elección, etc, son ingredientes suficientes para darle un sabor especial a una historia tan estereotipada. Pero no por ello deja de ser demasiado predecible y demasiado negra (según el cine es el color del futuro, junto con el gris…). No gana a Los Juegos del Hambre, pero se alza hasta el segundo lugar del ranking de sagas juveniles. 


sábado, 19 de abril de 2014

CRÍTICA TREN DE NOCHE A LISBOA, "NIGHT TO LISBON" (2013)

TREN DE NOCHE A LISBOA, “NIGHT TRAIN TO LISBON”, (2013), BILLE AUGUST
Reparto: Jeremy Irons, Jack Huston, Christopher Lee, Mélanie Laurent, Charlotte Rampling, Lena Olin, Tom Courtenay, Bruno Ganz, August Diehl, Martina Gedeck, Beatriz Batarda, Burghart Klaußner, Nicolau Breyner, Filipe Vargas, Adriano Luz.

Valoración: 2 sobre 5

UN TREN A NINGUNA PARTE…


Por Lucía Pérez García

…que a ninguna parte me lleva. Un tren de noche a Lisboa. Bonito nombre. Pero no todos los nombres hacen justicia a quien los lleva. La primera parada promete, como el nombre. A partir de la segunda, cada cual más aburrida. Un viaje corto que se hace largo. De esos en los que no te queda más remedio que mirar el paisaje por la ventana -los poquitos que se dejan ver-. Al menos en el asiento de al lado viaja Jeremy Irons…aunque creo que no está muy animado. El viaje parece no acabar nunca. Y cuando al fin llego a mi destino –si es que buscaba alguno-, he olvidado porque quería ir allí. 

Creo recordar que fue la historia: un profesor de latín salva a una chica a punto de lanzarse desde un puente. Ésta desaparece, dejando un chaleco y un libro con dos billetes de tren para Lisboa. Y allá que va el profesor en busca de la chica y del misterioso autor del libro. Parece un viaje interesante…



Pero lo interesante en seguida se vuelve pesado. La vida del escritor, contada en flashbacks, es poco menos que soporífera. Los acentos son bastante extraños. Las citas del autor no tienen mucho sentido. Entre lo filosófico y lo cursi, intentan encajar como pueden. Y encima ahora hay que hacer transbordo en la época de la dictadura de Salazar. Me entran ganas de saltar del tren en marcha. Aunque “mejor otro día”. No merece la pena suicidarse por una película así. Ya son dos los salvados por Jeremy Irons: la chica del chaleco rojo y yo. 


                                                        Trailer en español

lunes, 14 de abril de 2014

CRÍTICA MEJOR OTRO DÍA, “A LONG WAY DOWN” (2014)

MEJOR OTRO DÍA, “A LONG WAY DOWN” (2014), PASCAL CHAUMEIL

Reparto: Aaron Paul, Imogen Poots, Pierce Brosnan, Toni Collette, Rosamund Pike, Sam Neill, Tuppence Middleton, Joe Cole, Diana Kent, Mohammed Ali, George Hewer.

Valoración: 3 sobre 5

3, 2, 1…
Por Lucía Pérez García

MARTIN
Pierce Brosnan está lejos de ser mi actor preferido.  Para mí, no hay más 007 que Sean Connery y el resto…en fin, que no.  Sin embargo, el papel de Martin parece escrito para él. Para él o para Hugh Grant, que además ya protagonizó otra adaptación de una novela de Nick Hornby.  En fin, un inglés por otro.
De los cuatro, es el personaje más fiel al libro. Un presentador de TV  venido a menos y con un pasado un tanto…pedófilo. Un rostro famoso que adora la fama y vive como tal. Quizás le falte un empujoncillo. No por la azotea, sino un empujón dramático que haga ver que es un suicida potencial. El más fiel en el pellejo perfecto, pero el menos creíble.


MAUREEN
Y derrepente llega Maureen, la madre solitaria con un hijo discapacitado. Toni Collete consigue llegar al corazón. Aunque cierto es que el hijo ayuda bastante. Los momentos más tristes son suyos. Quizás por eso es por la que más nos alegramos al final. Estamos deseando que le pase algo bueno, que su vida cambie de verdad. La forma de vestir, el peinado, los gestos. Todo delata su personalidad. Con algún que otro cambio en su historia, pero perfecta.


JEES
Es la parte cómica del grupo. La que saca las sonrisas, y las risas. Aunque aquí le dan un punto algo más sentimental. Una chica alocada, extrovertida, sin pelos en la lengua y con más ganas de vivir de las que cree. Imogen Pots es otro acierto de casting. Es como un bicho inquieto cuyos defectos son más por llamar la atención que por maldad. Su padre, Sam Neill, completa en cierta forma su personaje con un aire cómico e inocentón que borra todo lo que de malo pueda tener el personaje.


J.J.
Es imposible no asociar a Aaron Paul con una caravana, lo cual no sé si le hace más mal que bien. Hay un antes y un después de Breaking Bad para él. Lo malo es que el después ha quedado demasiado marcado. Aun así, es de los cuatro el que más interioriza el personaje. Si tuvieras que apostar por uno, sin duda apostarías a que es  J.J. el que se va a tirar primero. Nunca nos dice el porqué de su depresión, pero se ve a leguas que algo le pasa. Si no has leído el libro quizás puedas intuirlo por los detalles que van salpicando la trama, pero difícilmente sacarás en claro más que él mismo. Junto a Jees, son los que más varían respecto a la novela. No en esencia. El espíritu es el mismo. Lo que cambian son los acontecimientos. Cosas que pasan aquí y no allí, pero que son inevitables para darle el carácter cinéfilo que necesita toda película.



Viniendo de Pascal Chaumeil, es de esperar salir del cine con una sonrisa de oreja a oreja. Aquel que nos llevó a la luna y nos hizo recorrer la sabana africana hasta la misma Rusia, pasando por París; nos lleva ahora a un viaje por la psicología humana, de Noche Vieja  San Valentín. Dentro de lo peliagudo de un tema como el suicidio y la depresión, consigue tocar el drama y la comedia a partes iguales. La película tiene otros aciertos, como la división de la historia en cuatro partes, una narrada desde el punto de vista de cada personaje (siguiendo en cierta forma la organización del libro), o las canciones, cuya letra es parte de la trama (I Will Survive…). Dejando un poco de lado las libertades del guión a la hora de darle un sentido más cinematográfico, se echa en falta, quizás, un puntito más de locura.  No del tipo psiquiátrica, por su puesto. Creo que a partir de ahora nos lo pensaremos dos veces antes de tirarnos de lo alto de un edificio.  


martes, 8 de abril de 2014

CRÍTICA NOÉ, "NOAH" (2014)

NOÉ, “NOAH” (2014), DARREN ARONOFKY

Reparto: Russell Crowe, Jennifer Connelly, Emma Watson, Anthony Hopkins, Ray Winstone, Logan Lerman, Nick Nolte, Douglas Booth, Marton Csokas, Mark Margolis, Leo McHugh Carroll, Kevin Durand, Madison Davenport, Dakota Goyo, Gavin Casalegno, Nolan Gross, Skylar Burke.

Valoración: 4 sobre 5

YA EMPIEZA
Por  Lucía Pérez García

Dios miro la tierra y he aquí que estaba viciada, porque toda carne tenia una conducta viciosa sobre la tierra” (Gn 6, 12).

Mi mente cinéfila no podía concebir el nombre de Darren Aronofky junto al de Noé. Podía imaginarlo con una Biblia en sus manos, maquinando el espectáculo más místico, surrealista, rarito y psicodélico que las historia ha conocido. Pero no pensaba que se atrevería  a intentarlo. Y mucho menos que consiguera subirme al arca. Por mucho de Aronofky que tenga: personajes extremos, búsqueda de sentido, metamorfosis, la muerte como creación de vida, como redención…nunca deja de ser la historia que todos conocemos, o creemos conocer. Esa historia que se repite en todas las culturas del mundo y que, quizás, porqué no, fuera real.
Tampoco podía imaginar a Clint Mansell poniendo música al diluvio universal. Recordaba la grandiosidad del sinfonismo clásico. Las orquestas que elevaban  sus notas al cielo y hacían aún más enormes y desproporcionadas las acciones y milagros de Dios. Un relato de proporciones bíblicas no puede sonar nunca a música minimalista.  Qué contradicción…
Luego me senté delante de la pantalla. Se apagaron las luces y, entonces, dejé de pensar y de imaginar. Había ocurrido un milagro.



Voy a traer el diluvio, las aguas sobre la tierra, para exterminar toda carne que tiene hálito de vida bajo el cielo, todo cuanto existe en la tierra perecerá. Pero contigo estableceré mi alianza” (Gn 6, 17).

Todo es magestuoso en su desnudez apocalíptica. Kilómetros de desiertos pedregosos y sobrecogedores fundidos en negro como solo los hubiera descrito el Cormac McCarthy de The Road: “una negrura que dolían los oídos de escuchar”. Sin embargo, si por algo pueden doler los oídos, es por el estruendo impresionante de la música. La butacas tiemblan. El mundo, literalmente, se te viene encima. Clint Mansell se vuelve gigante para no ser arrastrado por las aguas. Y en esa metamorfosis hacia un minimalismo bíblico y post moderno a la vez, consigue atraparnos, sobrecogernos, envolvernos, mojarnos, ahogarnos, exterminarnos.



Encadena a Azazel de manos y pies y arrojalo a las tinieblas; hiende el desierto que hay en Dudéel y arrojalo allí. Echa sobre él piedras asperas y agudas y cúbrelo de tiniebla. Permanezca allí eternamente. Cubre su rostro, que no vea la luz, y en el día del juicio sea enviado al fuego” (Libro de los Vigilantes, Evangelios Apócrifos).

¿Quiénes son los Vigilantes? ¿Qué “demonios” hacen aquí? Nos preguntamos todos. No sé si estarían allí ayudando al hombre como Prometeos de piedra. Pero Aronofky leyó que había ángeles protectores de los hombres (incluso tenían nombres: Amerazak, Armaros, Kokabiel, Tamiel y Asradiel). Leyó que enseñaron oficios a los hombres, que fueron castigados por Dios. Luego pensó ¿Por qué no? Imaginó gigantes de piedra, porque de gigantes habla el Antiguo Testamento, y los puso a trabajar en el arca. Una medio licencia que desconcierta, pero que da al relato un toque de fantasia, de mito.


Saltaron todas las fuentes del gran abismo y las compuertas del cielo se abrieron” (Gn 7, 11).

Aronofky crea un mundo solo concebible por Tolkien. No importa. El cine histórico siempre ha sido desproporcionado. Si Cecil B. de Mille viviera, hubiera sido un maestro de los efectos digitales. La Historia más Grande Jamás Contada hubiera sido más grande aún. No tengo duda. Por eso no culpo a Aronofky. Ni siquiera sus desvaríos psicodélicos a contraluz, las visiones y sueños premonitorios o los planetas ardiendo en el universo me contrarían. El fuego de la guerra y los torrentes de agua queman, salpican  y matan de verdad. Los gritos de agonía de los desesperados moribundos ponen terminan de poner los pelos de punta.
Y en medio del caos, unos personajes que hielan la sangre. Una familia cuyo destino es desaparecer, cerrar el mundo. El terror, la impotencia. Un Russel Crowe en plena inspiración divina. Un reparto que no solo consigue sobrevivir a la catástrofe, sino que la supera.



Pongo mi arco en las nubes y servirá de la alianza entre yo y la tierra” (Gn 9, 13).

Llevamos a las espaldas tropecientas películas apocalípticas, pero ninguna como Noé. Un Apocalipsis en medio del Génesis. Una idea tan contradictoria como Aronofky y Clint Manssel como artífices. Y por ello, una idea tan genial; un resultado tan tremendo. Se te mete dentro. Es difícil de olvidar. 


                                                    Trailer en español

domingo, 6 de abril de 2014

CRÍTICA EL GRAN HOTEL BUDAPEST (THE GRAND BUDAPEST HOTEL" (2014)

EL GRAN HOTEL BUDAPEST, “THE GRAND BUDAPEST HOTEL” (2014), WES ANDERSON

Reparto: Ralph Fiennes, Tony Revolori, Saoirse Ronan, Edward Norton, Jeff Goldblum, Willem Dafoe, Jude Law, F. Murray Abraham, Adrien Brody, Tilda Swinton, Harvey Keitel, Mathieu Amalric, Jason Schwartzman, Tom Wilkinson, Larry Pine, Bill Murray, Owen Wilson, Léa Seydoux, Giselda Volodi, Bob Balaban, Florian Lukas, Karl Markovics, Volker Michalowski, Fisher Stevens, Wallace Wolodarsky, Waris Ahluwalia.



Valoración: 4.5 sobre 5

QUERRÍA RESERVAR UNA HABITACIÓN, POR FAVOR.
Por Lucía Pérez García

Hay quienes en lugar de hacerse la raya a un lado prefieren hacerse la raya del bigote. Wes Anderson es uno de ellos.  Quien cambia un Niño con Manzana por un Egon Schiele de los más atrevidos y lo expone a la mirada de tres señoras recatadas, tocadas al más puro estilo años treinta,  merece que lo tilden de bigotudo de lápiz, como mínimo. Y te preguntarás ¿Qué es un bigotudo de lápiz? Pues eso mismo te pregunto yo. Wes Anderson podría ser uno de ellos. Su personaje, Zero Moustafa, sin duda, lo es. Puede ser un adjetivo absurdo. Bigotudo de lápiz…¡Qué caraj…! Pero solo uno de ellos podría hacer una película como esta. Estoy deseando que llegue el verano para reservar habitación en el Gran Hotel Budapest.


No me importa lo hortera que sea la habitación, lo desproporcionado del comedor ni el aspecto mugriento de los baños. Por una vez en mi vida no me importaría pasar frío si a cambio puedo conocer a Ralph Fiennes, Jude Law, Adrien Brody o a Harvey Keytel. No tiene precio. Con M. Gustave (Ralph Fiennes) la seguridad de los huéspedes, valga la redundancia, es está asegurada. Ya puede venir el Apocalipsis. El fin del mundo tendría que esperar a que nuestro conserje terminase con los planes de su agenda. Hasta los ángeles trompeteros tocarían música de salón para ambientar el té de las cinco si algún cliente estuviera en medio de la merienda. Y el conserje, tan dispuesto él, le echaría dos azucarillos y se lo removería delicadamente al ritmo del viento metal. Porque él es así de…no se´. Él es así. Tan elegante,  impasible y servicial, como incoherente. El que en su día fue un paciente inglés, no puede más que conservar la paciencia y la tranquilidad ante el más universal de los diluvios. Que esa es otra que contaré otro día.


A nuestro leal, lealísimo conserje le acompaña su fiel amigo Zero (Tony Revolori). No es un perro, no, es el botones del hotel. Aunque bien podría ser un Milú acompañando a un TintÍn en su versión hotelera. Juntos pueden revolucionar el mundo sin despeinarse ni un pelo de la raya del bigote pintada con lápiz. Incluso pueden permitirse hacer una pausa para tomarse una copa de vino en la más absoluta de las parsimonias. Y en esas persecuciones por lugares impensables, como cruzando las viñetas de un cómic, las páginas del cuento más disparatado o el tablero del Cluedo; todo se pasa en un abrir y cerrar de ojos. Ni al niño con manzana, el pobre, le da tiempo a dar más de un bocado a esa fruta verde que resalta sobre el rojo desconcertante de las paredes del hotel. La risa y la pasmosidad le impiden masticar.


Y el resto, pues también. ¿También qué? También son tan surrealistas como los dos protagonistas. Nadie se salva en esta rematada película rematada y extrañamente feliz. Herencias, robos, fugas carcelarias, persecuciones, intrigas…y todo contado por alguien a quien un tercero le había contado su historia. Luego Wes Anderson nos la contó  a nosotros con su peculiar estilo. Un me contaron, que le contaron, que le contaron, que le pasó.


Y  luego vengo yo y te la cuento a mi manera. Si te ha parecido absurda, deberías probar a ver la película. Te aconsejo que lleves dinero de sobra y el equipaje preparado, porque terminarás pasando la noche fuera de casa, allá en las recónditas tierras de Zubrowka. Yo os escribo desde allí, porque ya no me quiero volver.


miércoles, 2 de abril de 2014

CRÍTICA ENEMY (2013)

ENEMY (2013), DENIS VILLENEUVE

Reparto: Jake Gyllenhaal, Mélanie Laurent, Sarah Gadon, Isabella Rossellini, Jane Moffat, Tim Post,Laurie Murdoch, Darryl Dinn.

Valoración: 3.5 sobre 5

SENTIDO ARÁCNIDO
Por Lucía Pérez García

En el libro de Saramago no encontré ninguna araña. Aun no estaba tan viejo como para convertirse en morada de bichos insaciables de polvo, papel y letras. Tampoco encontré esa soledad exasperante, ese tono entre lo ácido y la desesperación. La música que salía de sus páginas no era tan penetrante. Y el protagonista, en lugar de Adam, se llamaba Tertuliano. Intrigante de principio a fin, lo más extraño que encontré fue el estilo del escritor. No contaba con la astucia de Villaneuve…ni con su sentido arácnido.

Enemy es una de esas películas que te hacen pensar hasta retorcerte el cerebro. De las que habría que ver no dos, sino tres o cuatro veces e incluso entonces se nos escaparían detalles. La confusión entre los dos Jakes Gygenhaal es tan confusa como ella misma, aun siendo los dos personajes tan distintos: Adam Bell, profesor de historia, apocado, de expresión agobiada y andares cansinos y encorvados; y Anthony Claire, actor, sexualmente más que activo, descarado, atrevido y con gran confianza en sí mismo. En ocasiones es difícil saber quien tenemos delante. Una palabra los delata, un giño. He aquí uno de los logros del director y, por supuesto, del actor, un Gyllenhaal cercano al de Donnie Darko, Zodiac, Brokeback Mountain y Prisioneros. Quizás es un poco una mezcla de todos: desesperado, introspectivo, dramático, inteligente…

Esa confusión se incrementa con la atmósfera de tensión que domina el filme. Toronto parece una ciudad a punto de quebrarse. Sin llegar a lo apocalíptico, roza el límite de la soledad y el abandono. Las percusiones se alargan en el tiempo como un eco destructor y los violines chirriantes exaltan los nervios. Todo es como de un tono ácido y depresivo.Es una ciudad que supera al protagonista y lo envuelve más si cabe en un círculo del que es imposible salir.

Y es entonces cuando nos asaltan las arañas. ¿Por qué? La araña es una constante a lo largo de toda la película. Donde menos te lo esperas, aparecen esas ocho patas o esas fauces horripilantes. Donde menos te lo esperas…no coment. La araña es un animal de múltiples significados. Puede simbolizar lugares inhóspitos y solitarios, poco dados al desarrollo de la vida, como el Toronto que nos presenta Villaneuve. Lugares que te atrapan y de los que no puedes salir, como una tela de araña, como la situación que han creado Adam y su doble. A la vez puede ser símbolo de vida. La fertilidad asociada al sexo puede relacionarse con Antonhy y su mujer embarazada. Y de muerte. Pocos animales tan venosos y letales. La muerte también está muy presente en esta historia. En fin, múltiples lecturas que pueden aplicarse a múltiples situaciones, pero que nunca terminan de quedar claras.

Al final, como en Prisioneros, lo único que pasa por tu mente es un ¿En serio? No me puedes dejar así. Si quieres saber como acaba, no tienes más remedio que acudir a El Hombre Duplicado de Saramago.

PD: no me importaría encontrarme con un doble de Jake Gyllenhaal