martes, 31 de diciembre de 2013

CRÍTICA EL MÉDICO, “DER MEDICUS” (2013)

EL MÉDICO, “DER MEDICUS” (2013), PHILLIP STöLZL
Reparto: Tom Payne, Olivier Martinez, Stellan Skarsgård, Ben Kingsley, Emma Rigby, Michael Jibson, Elyas M'Barek, Makram Khoury, Dominique Moore, Fahri Yardim

Valoración: 3 sobre 5


DUDOSA PERO ENTRETENIDA  ADAPTACIÓN 
Por Lucía Pérez García

“Cuando Rob le cogió la mano, algo se transmitió del cuerpo de la mujer a la mente del chico. Fue una relación: supo con absoluta certeza lo que a su madre le ocurría. No pudo llorar ni gritar. Se le erizaron los pelos de la nuca. Sintió un terror absoluto. No podía haberle hecho frente si fuera adulto, y solo era un niño…”



Así describe Noah Gordon el don de Rob Cole, el chico que soñaba con vencer a la muerte, porque era capaz de sentirla con sus manos. Y así enlaza la película de Phillip Stölzl con el libro. El resto, es otra historia…
Hay adaptaciones y adaptaciones. Las hay geniales y casi al pie de la letra como: Matar a un ruiseñor, Bailando con lobos o Brokeback Mountain, por decir algunas de las mejores. Las hay que, cambiando algunos aspectos, no sabrías decir cuál es mejor, si el libro o la película, como por ejemplo ocurre con Jurassic Park. Las hay malísimas, como Timeline. Y las hay que incluso mejoran lo escrito, como De aquí a la eternidad y, en mi opinión, esta que nos ocupa hoy, El médico.



En el fondo, es la misma historia: la de un chico del siglo XI con un extraño don por el que es capaz de intuir la muerte, Rob Cole (Tom Payne), al que el fallecimiento de su madre le lleva a buscar su futuro en la medicina, para lo cual decide ir a Ispahán (Persia) a estudiar con el sabio Ibn Siná (Ben Kingley). Pero si entramos en el detalle nos encontramos ante una historia totalmente diferente. Las relaciones entre los personajes, los sucesos, acciones y circunstancias que los mueven, incluso algunos sentimientos y rasgos de personalidad, se distancian bastante de la novela de Noah Gordon. Sin embargo, al contrario de lo que cabría esperar, el resultado es curiosamente satisfactorio.


La novela se hace a ratos entretenida y a ratos pesada. Se detiene demasiado en descripciones de rutas y en detalles que no aportan nada a la historia, como las decenas de páginas que dedica a la iniciación de Rob en las artes malabares, y a veces te entran ganas de saltarte algún que otro capítulo. Mientras que la película no aburre en ningún momento. El hecho de tener que adaptar un relato de casi 900, le hace un favor al mismo ya que, por razones de metraje, se ven obligados a obviar todos aquellos detalles superfluos y a introducir algunos cambios que, más que empeorar la cosa, la hacen más interesante y, claro está, más cinematográfica.


La ambientación, sin meterse en derroteros históricos, está bastante conseguida, sobre todo en lo referido a la suciedad; y los paisajes son grandiosos. Lo cual, junto a la fotografía, le aporta un aire a película épica tradicional. Se te vienen a la mente títulos como El reino de los cielos o Ágora, con las que tiene en común la subtrama religiosa y esa atmósfera color tierra tan característica, entre otras cosas. A parte, tiene un poco de todo: historia, aventuras, romanticismo, comedia...

En general, una película entretenida, en mi opinión, bastante más que el libro; veremos a ver qué ocurre con las otras dos novelas de la trilogía. 

domingo, 29 de diciembre de 2013

CRÍTICA LA VIDA SECRETA DE WALTER MITY, “THE SECRET LIFE OF WALTER MITTY” (2013)

LA VIDA SECRETA DE WALTER MITY, “THE SECRET LIFE OF WALTER MITTY” (2013), BEN STILLER

Reparto: Ben Stiller, Kristen Wiig, Adam Scott, Patton Oswalt, Shirley MacLaine, Kathryn Hahn, Sean Penn, Finise Avery, Joey Slotnick, Toshiko Onizawa, Adrian Martinez

Valoración: 4.5 sobre 5


FELICES SUEÑOS
Por Lucía Pérez García

Compadezco a todos aquellos que no sueñan despiertos, a esos que nunca han estado a punto de morir atropellados por estar en su mundo mientras cruzan la carretera, a esos, en definitiva, que se autoproclaman “realistas”. A todas esas personas, les acompaño en el sentimiento, porque nunca sabrán lo que es ser feliz.
Al resto, a los que cada día viven sus propia aventura, ya sea aquí al lado o en el Kilimanjaro; a los que tenemos el orgullo de considerarnos surrealistas, tengo el gran placer de presentarles a Walter Mitty.


Me da igual que tenga poco o nada que ver con la película de Norman Z. McLeod y con el relato de James Thurber. Me da igual que Ben Stiller no sea Danny Kaye. Me da igual todo, absolutamente todo, si a cambio me regalan uno de los ratos más felices y emocionantes de mi vida cinéfila y, porqué no, de mi vida en general, y aquí entran la real y la imaginaria.


Aquí no vamos a encontrar poketa, poketa; ni canciones alocadas interpretadas a base de muecas y honomatopeyas; ni ese toque de screwball comedy tan a lo Danny Kaye. Pero no por eso la película resulta decepcionante. Al contrario. Sustituye esos elementos por otros no menos sugerentes: maravillosos planos de no menos maravillosos paisajes, maravillosamente fotografiados por Stuar Dryburgh; la música de Theodore Shapiro que, combinada con tales maravillas, te pone los pelos de punta; un Ben Stiller aventurero y enamorado que corre tanto como sueña y sueña tanto que al final consigue hacer realidad sus sueños; un Sean Penn efímero y omnipresente que nos descubre la verdadera belleza y un final de esos que te hacen sacar el pañuelito, por si acaso. Si nunca has llorado de felicidad, realmente no sabes lo que es llorar. Esta es una buena oportunidad para averiguarlo.


El cambio en la trama, transportandola a la actualidad, no chirría tanto como cabía esperar. En lugar de una empresa de historias gráficas, tenemos la revista Live; en lugar de un cuaderno negro y las joyas correspondientes, tenemos un misterioso negativo perdido; y en lugar de Virginia Mayo, tenemos a Kristen Wiig. Walter Mitty es un poco más serio y su madre, una mayor pero exactamente igual de genial Shirley McLaine, un poco más dulce. Muchas cosas son diferentes, pero lo diferente a veces termina siendo especial. Tan solo el jefe barbudo conseguira irritarte, pero no hay nada que Walter Mitty no pueda solucionar.


Ben Stiller hace las veces de Frank Capra y de James Stewart al mismo tiempo. Y cuando aquellos dos se juntaban, no podía más que salir un canto a todo lo bueno que hay en este mundo y que la mayoría de la gente no es capaz de ver. Recordando cualquiera de sus películas, uno se vuelve un poco más bueno y, por consiguiente, un poco más feliz. Y eso es lo que pasa cuando vemos a Ben Stiller volar por los aires, nadar entre tiburones o patinar por carreteras perdidas del más recóndito lugar del planeta. No será ésta una película de Oscar como lo eran las de Capra, pero no hay premio más grande que esta invitación a soñar.



Ya lo decía Peter Pan: “si a caso quieres volar, piensa en algo encantador

viernes, 27 de diciembre de 2013

CRÍTICA LLUVIA DE ALBÓNDIGAS 2, "CLOUDY WITH CHANCE OF MEATBALLS 2” (2013)

LLUVIA DE ALBÓNDIGAS 2, “CLOUDY WITH CHANCE OF MEATBALLS 2” (2013), CODY CAMERON Y KRIS PEARN

Animación

Valoración: 7 / 10



LA ALEGRÍA DE LA HUERTA
Por Lucía Pérez García

      A Dios pongo por testigo que jamás volveré a probar una fresa. Me sería imposible arrancarle el rabito sin sentirme culpable por asesinar a una criaturilla tan adorable. Pasaría noches y noches soñando con esos ojitos a lo Gato con botas y esas mini patitas de feliz vegetal; y escuchando esa vocecilla indescifrable diciéndome: “nu me coma po favo”.


        A Dios pongo por testigo, pues, que desde ahora no tendré más remedio que pasar hambre. Porque lo mismo que digo fresa, digo: pepino, sandía, hamburguesa, tacos, gambas, rábanos, etc, etc…a partir de ahora, no me queda más remedio: los alimentos son amigos, no comida.


Si siempre soñaste, como yo, con visitar la isla Nublar y caminar entre dinosaurios, este puede ser un buen entrenamiento. Aquí no hay ADN  de anfibio, sino una FLDSMDFR que consigue convertir el agua en comida  y que seria el sueño de un alquimista hambriento. Tampoco hay tiranosaurios, velociraptores ni gallimimus, sino burguerañas, tracodrilos y platanotruces; por lo que el peligro de ser devorado es a la inversa. Lo que sí tenemos son dos científicos a lo Alan Grant y Ellie Sattler, y un malo que en lugar de un gordo informático devora chocolatinas, es una especie de Steve Jobs malvado y ondulante fabrica barritas energéticas; cuya compañera orangutan es, por cierto, la criatura más fea y horrorosa de la película y a la cual, por si fuera poco, le endosan el chiste más malísimo de todos: “relaxing cup of café con leche”…pobre criatura simiesca.


El guión, por sí solo, no es gran cosa, pero todo es tan surrealista y tan absurdamente feliz que da igual que la historia no tenga chicha, porque ahí están las salchicas, arropaditas con sus respectivos panes de perrito caliente, para salvarla. Si Alicia, en lugar de estar leyendo en el momento en el que se cruzó con el conejo blanco, hubiera estado en plena merienda, seguro que hubiera ido a parar a esta isla la cual, en vez de estar gobernada por la reina de corazones, tendría como presidente al sombrerero loco. Es algo así como si John Francis Daley y Jonathan M. Goldstein hubieran escrito el guión poseidos por el espíritu de Lewis Carrol. O como si Cody Cameron y Kris Pearn hubieran tomado la personalidad de Dali y Magrite a la hora de sentarse en sus respectivas sillas de directores.  



Tanto desvarío de colorines puede terminar provocando una sobredosis de azucar, pero a  nadie le amarga un dulce, y mucho menos cuando esos dulces son nubecillas flotantes con caritas juguetonas.



martes, 24 de diciembre de 2013

CRÍTICA ISMAEL (2013)

ISMAEL (2103), MARCELO PINEYRO

Reparto: Belén Rueda, Mario Casas, Sergi López, Juan Diego Botto, Ella Kweku, Larsson do Amaral, Mikel Iglesias, Gemma Brió, Òscar Foronda

Valoración: 5 / 10

BONITA, SIN MÁS
Por Lucía Pérez García

En Ismael hay dos películas: por un lado, un pequeño drama familiar, romántico, y por otro, una comedia. El primero tiene como protagonistas a Ismael  (Larsson Do Amaral) y Félix (Mario Casas), un hijo y un padre que no se conocen y que, por la sorprendente iniciativa del pequeño de ocho años, que vayan ustedes a saber cómo compra el billete de AVE y se planta en Barcelona sin que su madre, Alika (Ella Kweku) y su padrastro, Luis (Juan Diego Botto), se enteren, terminan cruzando sus vidas. Y la segunda es la que viene de manos de Nora (Belén Rueda), madre de Félix y del amigo de éste (Sergi López), que dejando de lado sus problemas se abren emocionalmente el uno al otro, provocando una serie de situaciones cercanas a la comedia clásica americana.

Suena bien, pero que muy bien (calderas a parte, ya verán porqué). El problema es que es más lo que suena que lo que luego se ve. La historia es, lo que se dice, bonita, sin más. No tiene giros sorprendentes ni la profundidad necesaria para llegar a emocionar del todo. Si bien te cuestiona varios dilemas, como el del racismo, con una escena en una cafetería que bien podían haberse ahorrado y el hecho de que el niño protagonista sea fruto de la relación entre un hombre  blanco y una mujer negra; y el de la paternidad ¿Qué es realmente un padre? ¿Aquel que lleva tú sangre o el que te ha cuidado toda tu vida? Fuera de ello, es la parte cómica la que termina salvando un guión que de otra forma llegaría a ser bastante monótono. Es la que te saca una sonrisa cuando tu mueca empieza a hacerse triste o cuando la boca empieza a abrirse para bostezar. Y aquí no solo entran la abuela y el amigo pertinentes, a ellos se suman los alumnos problemáticos de Félix, cuya apariencia no tiene nada que ver con su fondo; he aquí una nueva cuestión.

En mi opinión, lo que más chirría las actuaciones. Algunas son perdonables, como la de Ella Kweku, modelo internacional que paga un poco la novatada. Pero otras son algo más que un delito. Mario Casas no me termina de convencer. Va creciendo desde el principio de la película, pero no acaba de alcanzar la calidad que a estas alturas se debería esperar de lo que se supone una promesa del cine español. Dicho de otra manera, no es el Mario de La mula, ganador del premio en el pasado Festival de Málaga. Sin embargo, nada hay que objetar al pequeño Larsson, cuyos pequeños fallitos son los normales en un niño de su edad. Y mucho menos a la bis cómica de Belén Rueda y a un Sergi López fantástico en su papel de conquistador. Juan Diego Botto tiene un papel secundario, pero lo defiende con maestría.


En general, Ismael  es poco más que una película con encanto. Algo así como el hotel rural de personaje de Sergi López; agradable, íntimo, bonito, pero con las incomodidades y ruidos propios de lo que se aparta de lo común.  Y es que después de películas tan negras como Plata quemada o Cenizas del paraíso, Marcelo Piñeyro necesita aun recorrer un pequeño trozo del camino que le lleve hacia la luz. Ismael tiene luz, pero es una luz intermitente como la llama de una vela. Pero estoy segura que cuando el director argentino pulse el interruptor y se encienda la bombilla, desaparecerán todas las sombras.


lunes, 23 de diciembre de 2013

CRÍTICA CELDA 211 (2009)

CELDA 211 (2009), DANIEL MONZÓN

Reparto: Luis Tosar, Alberto Ammann, Antonio Resines, Carlos Bardem, Marta Etura, Vicente Romero, Manuel Morón, Manolo Solo, Fernando Soto, Luis Zahera, Patxi Bisquert, Félix Cubero, Josean Bengoetxea, Juan Carlos Mangas, Jesús Carroza


RETO BLOGUERO Nº1: VICTOR URBANEJA http://eldiariodeuncinefilo.blogspot.com.es/ VS YO MISMA. ESPERAMOS QUE OS GUSTEN Y QUE NOS HAGÁIS CASO Y DISFRUTÉIS TANTO COMO NOSOTROS. 

Valoración: 9 / 10

PARA QUITARSE EL SOMBRERO Y COLOCARSE EL PIJAMA DE RAYAS
Por Lucía Pérez García

Aunque no lo crean, he visto más cosas que barrotes y muros. He escuchado más cosas que malas palabras y ecos en el silencio. Todo en blanco y negro. Pero ¿Qué diferencia hay? ¿Es qué existe color en una cárcel? Yo solo vigilo. Son otros los que actúan. Yo solo grabo para que otros vean. No siento, no opino. Soy un simple objetivo. Una cámara de seguridad. Pero he visto tantas cosas…
En esta cárcel todo está cerrado. Mires donde mires los barrotes te cortan la vista. Y si no hay barrotes, es porque éstos han crecido tanto que se han convertido en paredes opresoras. Las puertas han dejado de serlo. Las bisagras están oxidadas. Tan solo una celda permanece abierta, la 211, pero no ha sido la libertad la que ha girado la llave, sino la muerte. Se ha abierto la caja de Pandora: venganza, violencia, mentira, traición. Ha comenzado el motín. Y yo he sido testigo.


Ahí viene Malamadre (Luis Tosar). Es el jefe. El que manda sobre todos estos pobres desgraciados. Él no mira, intimida con la mirada. Él no habla, truena. Sus ojos han visto casi tanto como los míos, y se han vuelto grises. Y su voz se ha roto de tanto gritar por dentro. El solo sentirlo impresiona. A su alrededor todos parecen pequeños. Hasta el asesino más sangriento. No hay cicatriz, tara o acción que lo eclipse. Su presencia llena la pantalla, literalmente.


Ha encontrado a Juan (Alberto Ammann). Le ha llamado Calzones. Yo no sé por qué. El porqué está en el recuerdo. Son otros los objetivos que lo captan. Yo soy una cámara fija, pero hay otras que son capaces de desplazarse en el tiempo y traer al presente recuerdos pasados. Otras que cabalgan en manos temblorosas y agitadas. Otras que parece que nunca se apagan, que insisten e insisten hasta que otro plano las corta. Cámaras de televisión. Incluso cámaras pequeñitas que se mezclan con la multitud y reproducen los detalles más crudos en la pantalla de un móvil. Son tantas las miradas que la cárcel se vuelve eterna. Pero no sobra ninguna.


Y allí siguen Malamadre y Calzones. Calzones ha conseguido engañarlo, pero yo se que está mintiendo. No es un preso. Es funcionario de prisiones. Y es igual de inteligente que ellos. Aunque en sus momentos más íntimos no sea capaz de convencernos. Se han juntado dos almas que parecen opuestas. Pero yo que las observo desde las alturas intuyo que no lo son tanto. Veo la venganza en ambos. Pero también veo que tienen algo bueno. Juntos son capaces de cualquier cosa. Aquí no hay síndrome de Estocolmo. Aquí hay lucha por los derechos. Aquí hay v de vendetta.


Son muchos más los que acompañan a estos dos personajes. Muchos más que no tienen desperdicio. Yo llevo observándolos desde que entraron. Conozco todos sus secretos. Hay policías corruptos, presos que se dejan corromper, otros que se subordinan al jefe, otros que han perdido la personalidad en el camino, unos que luchan y otros que quieren morir, unos que matan y otros que matan, pero por razones bien distintas.


De repente me he quedado ciega. Alguien ha tapado mi objetivo. Se veía venir ¿No? Pero sigo escuchando. Hay crítica al sistema carcelario. Hay crítica a la situación política. Hay crítica a la injusticia. Y hay críticos de cine que se emocionan al ver esta obra maestra. Deberían encerrarme por no haberla visto antes…


8 Goyas merecidos


PD: QUIERO DAR LAS GRACIAS A MI COMPI BLOGGERO POR INTRUDIRME EN EL MARAVILLOSO MUNDO DEL CINE ESPAÑOL, QUE RESULTA QUE TAMBIÉN EXISTE =)
PROXIMAMENTE NUEVOS RETOS...

sábado, 21 de diciembre de 2013

CRÍTICA 12 AÑOS DE ESCLAVITUD “12 YEARS A SLAVE” (2013)

12 AÑOS DE ESCLAVITUD “12 YEARS A SLAVE” (2013), STEVE MCQUEEN

Reparto: Chiwetel Ejiofor, Michael Fassbender, Benedict Cumberbatch, Paul Dano, Paul Giamatti, Lupita Nyong’o, Sarah Paulson, Brad Pitt, Alfre Woodard, Michael K. Williams, Garret Dillahunt, Quvenzhané Wallis, Scoot McNairy, Taran Killam, Bryan Batt, Dwight Henry

Valoración: 7 / 10

CAZADOR BLANCO VS CORAZÓN NEGRO
Por Lucía Pérez García

Doce años de esclavitud. Toda una vida. Todo un infierno. O, simplemente, nada. “Yo no quiero sobrevivir”, dice Solomon Northup (Chiwetel Ejiofor), “Yo quiero vivir”. La esperanza es lo último que se pierde, incluso cuando es invisible.
¿Cuántas veces la pantalla se ha teñido de negro para contar los abusos de los que ha sido víctima este color incomprendido? ¿Cuántos esclavos  han roto las blancas cadenas que asfixiaban su libertad? ¿Cuántas veces hemos oído eso de “Señorita Scarlatta” y hemos sentido compasión? Muchas. Y aun así, siempre queda algo por enseñar.
Steve McQueen (Hunger, Shame) no nos cuenta una historia diferente. Es la misma, pero con otro nombre. Sin embargo, lo hace con tanta destreza, enfatizando delicadamente el detalle crucial, ese que por sí solo vale todo el metraje, que la repetición se torna nueva. Es en los momentos clave cuando el director nos nubla el sentido. Pero es un nublado que no deja lugar a la lluvia. Se siente. Frío y horrible. Pero se aguanta. Como un esclavo.
El reparto asusta. De nuevo una larga lista de nombres conocidos y reconocidos. Pero esta vez no están ahí de adorno, como en El mayordomo, sino que están, y con mayúsculas. Sean protagonistas o secundarios, buenos o malos, todos dan la nota. Y entre todas las notas, la más aguda, la que rompe cristales y hace sangrar el oído, no es, en mi opinión, Ejiofor, ni si quiera Fassbender, sino Lupita Nyong´o. Debutante en el cine como Patsy, una esclava horrorizada, cuya actuación no es menos terrible. Los únicos momentos en los que los que el nublado amenaza lluvia, son suyos. Ella es el dolor, el sufrimiento y la falta de esperanza. No puede caber más en un cuerpo tan débil, o tan fuerte.
Muchos son los reconocimientos y las nominaciones que viene cosechando esta película (tanto como libras de algodón cosecha Patsy al día) y que espera cosechar (con la ayuda extra de Mandela desde el cielo). Y son merecidos, si, pero puede que algo exagerados. No solo existe el drama en el cine. Dicen que es la película del año, la película definitiva sobre la esclavitud.  Lo será, pero dejen que lo ponga en duda, aunque sea por un segundo. 





domingo, 15 de diciembre de 2013

CRÍTICA EL HOBBIT: LA DESOLACIÓN DE SMAUG, “EL HOBBIT: THE DESOLATION OF SMAUG” (2013)

EL HOBBIT: LA DESOLACIÓN DE SMAUG, “EL HOBBIT: THE DESOLATION OF SMAUG” (2013), PETER JACKSON
Reparto: Martin Freeman, Ian McKellen, Richard Armitage, James Nesbitt, Aidan Turner, Graham McTavish, Jed Brophy, Stephen Hunter, Ken Stott, John Callen, Adam Brown, Dean O'Gorman, William Kircher, Peter Hambleton, Mark Hadlow, Cate Blanchett, Mikael Persbrandt, Sylvester McCoy, Billy Connelly, Orlando Bloom, Evangeline Lilly, Benedict Cumberbatch, Luke Evans, Stephen Fry, Lee Pace, Barry Humphries, Bret McKenzie, Conan Stevens, Manu Bennett

Valoración: 7 /10

PARA DISFRUTAR COMO UN ENANO
Por Lucía Pérez García

“El viento soplaba en el brezal agostado,
Pero no se movía una hoja en el bosque;
Criaturas oscuras reptaban en silencio,
Y allí estaban las sombras día y noche”.



Allí están de nuevo, en el mismo sitio donde los dejamos hace un año: Bilbo, Thorin. Dwalin, Balin, Fili, Kili, Bifur, Bofur, Bombur, Dori, Nori, Ori y Oin. No han crecido ni un centímetro desde entonces. Siguen teniendo las mismas barbas y las mismas narices grandotas. Pero el viaje los ha curtido. Ya no piensan tanto en cantar y comer. Lo de enanos se les ha quedado corto. Es hora de enfrentarse a la verdadera oscuridad.

“Aquí estoy yo, mosca traviesa;
Y ahí vosotras, gordas y hurañas.
Jamás podréis atraparme
En vuestras telarañas”.

Si yo tuviera una escoba…¡cuántas cosas barrería! Empezando por el Bosque Negro, al que le han salido unas cuantas telarañas ¡Y vaya telarañas! Solo hay que escuchar el sonido de sus vibraciones para sentir la pegajosidad. ¿Y las arañas? Tan rápidas que casi no podemos apreciarlas. En un abrir de ojos, sin tiempo para cerrarlos, te convierten en un gurruño. Confusión, nebulosidad y una humedad que traspasa la pantalla. Quien tuviera un anillo…

“En una gran cueva, algunas millas dentro del Bosque Negro, en el lado este, vivía en este tiempo el más grande rey de los elfos (…) Esta gran cueva, en la que se abrían a un lado y a otro otras cuevas más reducidas, se hundía mucho bajo tierra y tenía numerosos pasadizos y amplios salones; pero era más luminosa y saludable que cualquier otra morada de trasgos, y no tan peligrosa”.


Y Legolás volvió o, más bien, estaba allí mucho antes de que lo conociéramos. Pero este Légolas es más frío, más serio, más calculador. Sus ojos azules, entre lo transparente y lo nuclear, hacen olvidar que es Orlando Bloom el que se esconde tras el arco. Sin embargo, su puntería sigue siendo la misma. Si te alcanza una flecha, estás perdido para siempre.
Y quien no volvió, y ni si quiera estaba, es Tauriel, una elfa tan valiente como el mismo Légolas, pero menos oscura, o clara, según se mire. No sabemos si alguna vez anduvo por la mente de Tolkien, pero seguramente, si no lo hizo, no andaría muy lejos.

“¡Rueda, rueda, rueda, rueda,
Rueda, rueda, rueda, bajando a la cueva!
¡Levantad, arriba, que caigan a plomo!
Allá abajo van, chocando con el fondo”.

Cada enano con su barril, y todos los barriles al agua. Este simple chapuzón vale todo el viaje. Si no acabas empapado y con olor a pescado es porque no aun no se ha inventado la cuarta dimensión cinéfila. Pocas escenas tan directas, con una fotografía tan enorme y una acción tan conseguida y tan apasionante ¡Qué rueden, qué rueden, qué rueden!

“<<El viejo Smaug está cansado y dormido>>, pensó. <<No puede verme y no me oirá, ¡Ánimo Bilbo!>>”.

¿Estás seguro? Alguien que posee tanta riqueza no puede ser de fiar. Ni el tío Gilito en sus mejores tiempos. Smaug es el rey bajo la montaña…bajo una montaña de oro. Como si realmente nos cayeran encima, suena el tintineo de las monedas, las piedras y los anillos de oro ¿El dragón está despertando o es solo que duerme con un ojo entornado? Todos esperan con expectación. Todos aguantan la respiración. Se acerca la desolación. Ha llegado Smaug.

“¡El Rey bajo la montaña,
El Rey de piedra tallada,
El señor de fuentes de plata,
Regresará a sus tierras!”


Pero para verlo, nos queda un largo año por delante…ojalá fuéramos elfos, pues un año sería una miseria para nosotros. 

jueves, 12 de diciembre de 2013

CRÍTICA LA GRAN BELLEZA, "LA GRANDE BELLEZA", (2013)

LA GRAN BELLEZA  “LA GRANDE BELLEZA” (2013), PAOLO SORRENTINO
Reparto: Toni Servillo, Carlo Verdone, Sabrina Ferilli, Serena Grandi, Isabella Ferrari, Giulia Di Quilio, Luca Marinelli, Giorgio Pasotti, Massimo Popolizio


Valoración: 9 / 10

EL TORMENTO Y EL ÉXTASIS
Por Lucía Pérez García

Quizás para encontrar la belleza no hay que irse muy lejos, porque la belleza puede estar en todas partes. Pero el que busca la gran belleza, ese, está destinado a vivir rodeado de fealdad. Sin embargo, ¿Quién dijo que en la fealdad no puede ser bella?
Sorrentino, grandilocuente, nostágico, encuentra la gran belleza en lo más bajo. Roma es enorme. Todo lo que sube, baja. Cuanto más se sube, más duele la caída. Roma ha sido el ombligo del mundo. Los ombligos son arrugados. La arruga es bella. La belleza es fugaz. Viene y se va en un instante. Un instante que es la raíz de que alimentará toda una vida. Una vida que, en su búsqueda de la belleza, irá ganando en fealdad.

Como en Roma, La gran belleza es, antes que nada, arte. Con sus más y sus menos, pero arte. Una historia que más que historia es una vanitas de sí misma. La del periodista Gep Gambardella (Toni Servino), escritor de una sola obra y testigo de primera mano de una humanidad en decadencia. El motor de su vida es un segundo de amor. El segundo más bello del mundo. Un segundo por el que ha vivido 65 años y que ya no volverá, porque ha pasado a aumentar la montaña del reloj de arena que nunca descansa. Polvo eres y en polvo te convertirás.


Y en ese pasar del tiempo; en ese marchitar de lo bello, es cuando se da cuenta de que hay que seguir avanzando si realmente se quiere encontrar esa gran belleza. En el camino habrá de todo: performances desfasadas, niñas poseídas por el espíritu de Jackson Pollock en su versión más terrible, fotografías de una vida, charlas pseudointelectuales, personajes consumidos, enajenados; personajes eternos, surrealismo felliniano, Fellini 8 ½… y ese todo, filmado con una cámara que parece deslizarse por un manto de seda; que se mueve con una suavidad y una soltura magistrales; está destinado a perderse en los laberintos de la gran belleza, aunque quizás esos laberintos sean demasiado inextricables como para encontrar rápidamente la salida.



Es el tormento de saber que se ha perdido la belleza, y el éxtasis de recuperarla. Es, sobre todo, CINE, lo que es igual a decir BELLEZA.


lunes, 9 de diciembre de 2013

CRÍTICA TRES BODAS DE MÁS (2013)

TRES BODAS DE MÁS (2013), JAVIER RUIZ CALDERA

Reparto: Inma Cuesta, Quim Gutiérrez, Martín Rivas, Paco León, Berto Romero, María Botto, Laura Sánchez, Sílvia Abril, Joaquín Reyes, Rossy de Palma

Valoración: 9 / 10

DE BODA EN BODA Y TIRO PORQUE ME TOCA
Por Lucía Pérez García

Ni más, ni menos. Solo tres bodas han hecho falta para confrimar que el cine español está de enhorabuena. Se nos casa. Sí. Y por triplicado. Porque al fin ha encontrado el camino. Y cuando uno encuentra el camino es mejor seguirlo, a poder ser con el acompañamiento musical de un siempre emotivo imno nupcial. Felicitemos a Javier Ruiz Caldera por presidir tan feliz enlace. Ha sido una de las ceremonias más bonitas a las que he asistido. Incluso he estado a punto de llorar…¡de risa!
¡Qué viva la novia! O mejor dicho ¡Qué viva la ex novia! Ruth (Inma Cuesta) no puede ser más perfecta en sus imperfeccciones. Inocente, insegura y patosa, pero adorable. Es de esas personas que se dejan querer por su simpleza, pero que por eso mismo se ven relegadas a un segundo plano. Pero los últimos serán los primeros. Y esta mujer que nunca acierta y que canta en el coche a todo volumen se merece un primer puesto en las listas de éxitos.
Los novios, cada uno a su estilo, increibles, en el sentido literal de la palabra. Un surfista vasco (Paco León) cuya boda está pasada por agua y por varias sustancias más; un transexual (Laura Sánchez) pionero en un pueblo de esos en los que el más normal se llama Raimundo; y un tipo con patillas (Berto Romero) al que no sabes si pegarle una paliza o reirte en su cara. Reconozco que si tuviera que elegir no sabría con cual de ellos quedarme. Quizás con Paco León, por aquello de que se da un aire al James Franco de Spring Breakers y porque simplemente es genial, como siempre.


Y qué decir de los invitados. Tan perfectos y tan increibles que entran ganas de tirarles el ramo para que sean ellos los siguientes; un becario adorable y monísimo (Martiño Rivas) que te llega al corazón, aunque le cuesta un ratillo entrar en faena pero, una vez que coge carrerilla, estás deseando que llegue el primero a la meta; un cirujano plástico (Quim Gutiérrez) que no sabes si sí o si no; una madre (Rossy de Palma) demoledora; una jefa (Maria Botto) insoportable; así sucesivamente…y lo mejor de todo es que las mesas están tan bien repartidas que en ningún momento se ve alterado el banquete.


Inolvidable "screwball wedding" a la que no le falta ni un detalle para ser la boda del año. Una comedia romántica que no engaña: es comedia y es romántica. Desde los gags más ocurrentes e ilarantes, pasando por situaciones verdaderamente escatológicas, hasta los momentos más tiernos e inolvidables (saldrás del cine cantando Carrie sí o sí); todo es una sinfonía desternillante y encantadora que te recarga las pilas y te hace pensar ¿Por qué no?

Yo los declaro marido y mujer ¿A quién? Al nuevo cine español y a la comedia. Esta vez sí ¡Viva los novios! Y que el matrimonio dure muchos, muchísimos años. Y si alguien tiene algo que objetar, que hable ahora o que calle para siempre.