sábado, 28 de septiembre de 2013

CRÍTICA RUSH (2013)

RUSH (2013), RON HOWARD

Reparto: Chris Hemsworth, Daniel Brühl, Olivia Wilde, Natalie Dormer, Lee Asquith-Coe, Alexandra Maria Lara, Joséphine de La Baume, Jamie Sives, Jay Simpson, Pierfrancesco Favino

Valoración: 8.5 / 10

A RUSHHHHHHHHHHH
Por Lucía Pérez García

Una vez leí en un periódico, acerca de una noticia deportiva: “Hay quienes aborrecen la famosa frase del Barón de Coubertin de <<lo importante es participar>>. Son aquellos que participan para ganar y, de poder, se ponen auténticamente ciegos de victorias, dando un saludable ejemplo de egoísmo que, en el deporte, más que ser un defecto es la gran virtud que adorna a los campeones”. Aun conservo el pequeño recorte y hoy, al disponerme a escribir esta crítica, me he acordado de él.
Rush, literalmente: ímpetu, lucha violenta; es eso, la competición llevada a su grado máximo. Dos hombres jugándose la vida por una victoria. Dos pilotos que alimentan su competitividad fuera de los circuitos para recargar sus mentes ganadoras.  Dos hombres que se odian pero que, al fin y al cabo, no pueden vivir el uno sin el otro. Un campeón no lo es tanto sin un rival a su medida. Cuando no hay nadie capaz si quiera de acercársele, el campeón se relaja. No sabe igual una victoria ante un superdotado que ante una panda de mediocres (con perdón). Para que la victoria sea plena tiene que haber competitividad, y de eso Niki Lauda y James Hunt sabían un poco.
    No debe de ser muy fácil hacer una película sobre fórmula 1. Se corre el peligro de rozar la retransmisión deportiva o el programa de catástrofes. Son tantos los adelantos que se han llevado a cabo en poco tiempo en el mundo del deporte televisivo que uno ya puede  ver exactamente donde ha caído una bola de tenis con el ojo de halcón, subir el Montblanc en una bici de carretera sin pasar frío, saltar más de dos metros de altura e, incluso, conducir un coche a más de 300 kilómetros por hora desde el sofá. Después de esto, parecía que poca cosa más podía hacer el cine para introducirnos aun más en el mundo de automovilismo. Sin embargo Ron Howard (Una mente maravillosa, El Desafío - Frost contra Nixon) consigue un efecto impresionante. En lugar de la vista subjetiva que tan familiar no es a estas alturas y que no aportaría nada a la película, nos sienta directamente en el asiento del conductor, pero no de una forma física, sino emocional. Quizás no sintamos el calor y la incomodidad de la cabina del piloto, pero si podemos sentir la tensión, la inseguridad, la presión, los nervios y el miedo del que se dirige hacia la meta y hacia la muerte al mismo tiempo. Más impactante aun que la escena del accidente es, en mi opinión, la de la carrera final del Campeonato del Mundo de 1976 cuando, una vez retirado Lauda por las malas condiciones meteorológicas, Hunt lo arriesga todo por ganar los tres puntos que le separan del primer puesto, aun en manos de su máximo rival. No ves nada, solo la muerte cercana, pero sabes que si no te enfrentas  a ella no puedes vencer. Entonces pisas el acelerador y te embarcas en un viaje a ninguna parte a una velocidad endiablada.
Pero no todo son coches en Rush. Fuera de los circuitos también hay película, una película igual de intensa si cabe. Las diferentes y opuestas personalidades de ambos pilotos dan lugar a enfrentamientos y situaciones de tensión que están bastante bien narradas. No se para en sentimentalismos ni compasiones. De vez en cuando un detalle divertido y de vez en cuando alguno desagradable (son desgarradoras algunas de las escenas del hospital, aunque no lo es menos la de la rueda de prensa tras el accidente) pero todos dispuestos de forma que dan coherencia a la historia sin distorsionarla ni llevarla al mero programa de cotilleos.
Toda tensión emocional se consigue gracias a unas enormes interpretaciones y una ambientación muy acorde con la época (quién pondría de moda esos bigotitos y los pantalones de campana masculinos…). Tanto Daniel Bhrul (Malditos bastardos, Goodbye Lenin) como Chris Hemsworth (Los vengadores, Thor), además de guardar un gran parecido con los originales, se  exprimen para dar el máximo en sus actuaciones. Tan creíble es el disciplinado e introvertido Lauda, como el extrovertido y juerguista de Hunt. Y juntos forman una combinación que les lleva a explotar en la pista.



Rush no es solo para aficionados a la fórmula 1 o al deporte en general. Es una película que puede atrapar a toda clase de público y que, tras su fachada de conflictividad, esconde el conjunto de valores que hacen del deporte uno de los grandes maestros de la vida.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

CRÍTRICA EL MAYORDOMO "THE BUTLER" (2013) LEE DANIELS

EL MAYORDOMO “THE BUTLER” (2013), LEE DANIELS
Reparto: Forest Whitaker, Oprah Winfrey, John Cusack, Jane Fonda, Cuba Gooding Jr., Terrence Howard, Lenny Kravitz, James Marsden, David Oyelowo, Vanessa Redgrave, Alan Rickman, Liev Schreiber, Robin Williams, Clarence Williams III, David Banner, Michael Rainey Jr., Alex Pettyfer, Mariah Carey, Nelsan Ellis

Valoración: 7.5 / 10

BLACK AND WHITE
Por Lucía Pérez García

Mi vida es como una película en blanco y negro, sin sonido, cuya estrella invitada es Sidney Poitier y en la que yo no aparezco ni en los créditos, porque soy algo así como el hombre invisible. Mi trabajo es hacer el trabajo que el resto del reparto no quiere hacer. Es lo que llaman trabajo sucio, cuando realmente es el trabajo más limpio que conozco. Quizás lo llamen sucio porque lo hacemos los negros. Ser negro es algo sucio, y es que no hay nada más limpio que la pulcritud del blanco…aun así, me gusta lo que hago. Siento que estoy contribuyendo a algo bueno. 
Mi nombre es Cecil Ganes (Forest Whitaker). Soy mayordomo. He servido a ocho presidentes en la casa blanca, desde Eisenhower (Robin Williams, recién salido del museo con permiso de Adam Sandler) a Reagan (Alan Reckman), entre 1952 y 1986. A unos les tengo más cariño que a otros. Me acuerdo mucho de Kenedy (James Marsden). Me puse muy triste cuando lo asesinaron. Y no guardo muy buenos recuerdos del presidente Johnson (Liev Schreiber). Pero todos y cada uno me han enseñado algo. Y a todos ellos creo que yo también les influí, aun con mi silencio e invisibilidad. Ellos fueron la parte blanca de mi vida. 
La parte negra la tenía en casa y en la calle. Mi mujer Gloria (Oprah Winfrey) y mis hijos Louis (David Oyelowo) y Charlie (Elijah Kelly), la sufrían conmigo. Creíamos y luchábamos por un mundo en color, pero el blanco solo pensaba que el negro era la nada, sin saber que él era la mezcla de todos los colores. A  veces el blanco se presentaba ante nosotros encapuchado, con una cruz como emblema que justificase sus acciones, pero la cruz solo sirve de guía a los verdaderos nazarenos. Otras, nos intentaba converncer de que nos necesitaba para luchar por nuestro país. Nuestro decían, no suyo. Porque en tiempos de Guerra todo vale. No escupía, nos apaleaba y nos insultaba. Pero nosotros hablábamos el idioma del silencio. Y el total silencio inquieta mucho más que ruido atronador.
Sin embargo, la película de mi vida tiene un final feliz. Un final inesperado que nadie en su mayor delirio podia haber soñado. Hoy la Casa Blanca no es tan blanca. Yo he vivido para ser testigo de ello y, en el fondo, siento que hay algo de mi en esta historia. 

Eugene Allen, que así se llamaba el personaje que inspiró esta historia, murió en 2008, habiendo visto como Obama se convertía en el primer presidente negro de los Estados Unidos. A través de sus ojos Lee Daniels vió la oportunidad de contar la historia de la América del siglo XX, una América que, como ya hemos dicho, era en blanco y negro.
Dejando un poco de lado la tendencia perversa y la vulgaridad de El leñador, Precious o El chico del periodico, se adentra de una forma más ligera en los conflictos sociales provocados por el racismo hacia los afroamericanos. Un tema que parece tocarle el corazón a juzgar por los anuncios de servicio público que realizó en 2004, dirigidos a inspirar a los jóvenes de color a votar. Sí que hay algo de violencia y de maltrato, pero está ahí para mostrar la realidad. Aun así, el conflicto está visto desde la perspectiva del silencio, y por eso nos conmueve. 
Se ha comparado esta película con Forrest Gum, y la comparación no es del todo errónea, pues en ambas vemos pasar la historia a través del alma de un hombre especial. Y cuando un hombre es especial, hace que todo a su alrededor también lo sea, por eso creo que El mayordomo es una de esas películas que llegan al corazón, sea éste blanco, o negro. 







viernes, 20 de septiembre de 2013

CRÍTICA R.I.P.D DEPARTAMENTO DE POLICÍA MORTAL "R.I.P.D. REST IN PEACE DEPARTAMENT" (2013)

R.I.P.D DEPARTAMENTO DE POLICÍA

MORTAL “R.I.P.D. REST IN PEACE DEPARTAMENT” (2013), ROBERT SCHWENTKE
Reparto: Jeff Bridges, Ryan Reynolds, Kevin Bacon, Mary-Louise Parker, James Hong, Robert Knepper, Stephanie Szostak, Devin Ratray, Mike O'Malley, Marisa Miller
Valoración: 2 sobre 5

COWBOYS, POLIS Y NO MUERTOS
Por Lucía Pérez García

Después de todas las críticas negativas no sé si Jeff Bridges (El gran Lebowsky, Valor de ley) y Ryan Reynols (Linterna Verde)  podrán descansar en paz, pero lo que si estoy segura es que, al menos, descansarán, ya sea porque no vaya a nadie a verlos y tengan mucho tiempo libre, o porque la gente se divierta y eche algunas risas con sus gracias. En ninguno de los dos casos el descanso no estaría del todo merecido.
R.I.P.D es una de esas películas malas que sirven para pasar el rato cuando no tienes ganas de pensar. Una de esas películas con la que te ríes y que si la ponen en la TV no te importa repetir, pero que te da vergüenza reconocerlo. Es algo así como, en mi caso, George de la jungla, más mala imposible, pero la he visto más de tres veces y las que me quedan…pues eso.
Tenemos dos policías, pero no dos policías normales, sino dos polis muertos a lo que el Departamento de Policía Mortal (mejor el nombre en inglés: Rest in Peace Departament) encarga capturar a los no muertos (me suena de algo) que han escapado al Juicio Final y andan pululando por la tierra, para devolverlos al infierno. Uno de ellos es un cowboy fallecido hace unos cuantos cientos de años, mientras que el otro es un policía al que acaban de han asesinar. Una pareja pintoresca, más aun cuando nos revelan sus apariencias humanas, porque una vez que regresan a la tierra tienen que tomar una forma diferente a la que tenían. Y las formas, realmente, son bien diferentes.
Visto así, el argumento no está mal, el caso es que han introducido tal cantidad de efectos 3D y de detalles un tanto absurdos que termina perdiendo un poco el sentido. Con detalles absurdos me refiero a, por ejemplo: la comida india, las pistolas, el “Jericó” o (aunque esto solo nos afecte a unos pocos) Stephanie Szostak corriendo por una pista de atletismo solitaria, de noche y ¡por la calle 3!...no lo entiendo. No es plan de desvelar el papel de estos geniales detalles del guión, es mejor que comprueben su eficacia ustedes mismos. Entonces podrán decir si están o no de acuerdo conmigo. Sin embargo, son estas cosas precisamente las que le dan esa gracia extraña a la película, porque lo absurdo, queramos o no, nos divierte.
Esta semana toca, pues, otra pareja masculina. Porque el mes de setiembre va de tíos con pistolas y demás cachivaches explosivos: Channing Tatum y Jamie Foxx en Asalto al poder, Mark Wahlberg y Dwayne Johnson en Dolor y dinero y Denzel Washintong y de nuevo Mark Wahlberg en 2Guns. Hay donde elegir. Un mes perfecto para los amantes de las buddy movies. Y, porque no, para reírse un rato con las chorradas y peripecias de estos tíos más o menos dentro de la ley.



jueves, 19 de septiembre de 2013

CRÍTICA JOBS (2013

JOBS (2013), JOSHUE MICHAEL STERN
Reparto: Ashton Kutcher, Dermot Mulroney, Josh Gad, Matthew Modine, James Woods, Amanda Crew, J.K. Simmons, Lesley Ann Warren, Jeremy Shada, Lukas Haas, Ron Eldard, Ronnie Gene Blevins, Ahna O'Reilly

Valoración: 3 sobre 5 

POR LA GRACIA DE JOBS
Por Lucía Pérez García

En la era del wash-up, de las tablets y de los ipods, los habitantes del planeta tierra vivían cada vez más solos y adoraban a un dios de nombre Jobs, el cual les proporcionaba toda la tecnología que les era necesaria para sobrevivir en la sociedad moderna.
El mito, como aquella desfasada historia de Adán y Eva, comenzó, en 1977, con una manzana. Una manzana que tiene el poder de hipnotizar a todo aquel que la muerde y que se vende a miles de millones de dólares el kilo. Y, aun así, el mundo entero ha caído en la tentación.  El mundo entero se ha rendido al genio de Steve Jobs.
Si Jesucristo resucitó al tercer día, Jobs lo ha hecho dieciocho meses después de su muerte. Y como no podía ser de otra forma, lo ha hecho por medio de la tecnología, en forma de cine. Ni rompimientos de gloria ni coros de querubines, a Jobs no le van las cosas complicadas. Solo hace falta sentarse delante de la pantalla para reconocerlo, no al partir el pan, sino al crujir de las palomitas. 
Millones de seguidores esperaban un biopic de su salvador (y digo salvador porque, aunque suene triste, poca gente puede sobrevivir hoy sin estos cacharros), y no se ha hecho esperar demasiado. En un momento donde las películas biográficas parecen estar a la orden del día (El quito poder, Rush, Diana, Grace of Monaco, Saving Mr. Banks…), Jobs toma la delantera y se coloca, al menos en España, como la primera en salir a la palestra. Los más expertos, porque la religión de Jobs también tiene su teólogos, quizás la encuentren algo sosa, pero para el público no iniciado puede resultar una película entretenida, incluso para aquellos que, como yo, sean del bando tradicional. Yo no entiendo de Apple, ni de Macintosh, ni de softwares, ni hardwares ni nada de eso, pero pasé un buen rato viendo la película, y escuchando las canciones, que parece ser que son de los grupos que le gustaban a Jobs.
No nos bombardean con términos informáticos, ni con charlas técnicas ni teóricas. La historia transcurre entre 1971 y 1991, y nos cuenta los inicios de Jobs, desde la creación de Apple hasta el lanzamiento del ipod, vista en flash back y de una forma bastante familiar, con anécdotas de su juventud, sus problemas con las mujeres, la relación con sus amigos y con los distintos personajes que se van cruzando en su vida y en sus proyectos, etc…aunque enfatizan demasiado la personalidad del protagonista.
Una de las cosas más impactantes es la caracterización, al menos física, de los actores. En los créditos finales podemos compararlos con los protagonistas reales y la verdad es que guardan un enorme parecido. Se ha hablado mucho de Aston Kusher, pero el resto del reparto también debe haber trabajado bastante para captar la personalidad de sus personajes. Quizás haya algún que otro detalle un tanto caricaturesco, como los andares de Jobs, pero después de haber visto como se cargaban a Hitchcock este invierno, estos pequeños fallos son perdonables.
Ahora se algo más de este hombre emprendedor que quería traspasar las fronteras del arte y la tecnología o, mejor dicho, superar los límites de la tecnología y acercarla un poco más al arte. 
Solamente, y para terminar, me gustaría decir una cosa: GRACIAS STEVE JOBS POR REGALARNOS DISNEY PIXAR. ¡HASTA EL INFINITO Y MÁS ALLÁ!


miércoles, 18 de septiembre de 2013

CRÍTICA ATRAPADA EN LA OSCURIDAD "PENTHOUSE NORTH" (2013)

ATRAPADA EN LA OSCURIDAD “PENTHOUSE NORTH” (2013), JOSEPH RUBEN
Reparto: Michelle Monaghan, Michael Keaton, Barry Sloane, Andrew W. Walker, Kaniehtiio Horn, Olivier Surprenant, Namukasa Basudde, Trevor Hayes, Timothy Paul Coderre, Jasmine Chan, Zhaida Uddin

Valoración: 2 / 10

ATRAPADA EN LA MEDIOCRIDAD
Por Lucía Pérez García

Hay guionistas a los que la originalidad les rebosa. Guionistas que están perennemente iluminados por un rayo de luz divina. Guionistas casados con las musas. Guionistas, en fin, que son pura inspiración, como David Loughery. Pero eso no es lo peor de todo, porque guiones originales los vemos todos los días. Lo peor es que haya directores y actores que vean en ellos una oportunidad. Me parecería bien si fueran novatos o si lo que se pretendiese fuera hacer un remake con todas las de la ley. Pero ésto…ésto es un telefilme con todas sus letras, al que solo el falta la famosa frase de basado en hechos reales para ser todo un éxito de la televisión vespertina. ¿Qué pintan aquí el director de El buen hijo y Solo ante la ley, y actores como Michael Keaton (Batman, De repente un extraño) o Michelle Monaghan (Adiós pequeña, adiós, Misión: Imposible III? Pues, en mi opinión, pintan bastante poco o, mejor dicho, bastante mal, porque el cuadro les ha quedado de todo menos bonito. 
Nada más leer el título uno piensa en Sola en la oscuridad de Terence Young. Pero ni Monaghan es Audrey Hepburn, ni Keaton es Alan Arkin. Y, por su puesto, Atrapada en la oscuridad no es Sola en la oscuridad. Supuestamente ni si quiera lo pretende, puesto que la cinta de 1967 está basada en una obra de teatro de Frederick Knott y está es un guión ¿original? del ya aludido David Loughery. Sin embargo, dicen que todo el mundo tiene un doble…el problema es que cuando uno se encuentra cara a cara con su doble, éste  siempre nos resulta, como mínimo, más feo.
La historia, por si no la conocen ya, es la siguiente: una reportera gráfica se queda ciega en un accidente durante la Guerra de Irak y una vez adaptada a su nueva vida en Nueva York, esa asaltada por dos hombres que entran en su casa buscando una fortuna en forma de diamantes que, se supone, tienen escondida ella y su marido. 
Empezamos. Sabemos que estamos en Nueva York, no hace falta que nos machaquen con planos y más planos generales de la ciudad, rematados con un plano cenital giratorio alrededor del Empire State que parece que no va a terminar nunca y además es un mareo.
El accidente que provoca la ceguera de la protagonista es bastante inverosímil. Es normal que en tal situación uno se quede ciego, pero lo que no es normal es que no le ocurra absolutamente nada más. No me gusta desvelar nada, pero cuando a alguien le explota una bomba en la cara lo mínimo, si no se queda en el sitio, es una cirugía estética y una sordera. Pero al guionista debió parecerle demasiado guapa la protagonista como para deformarle la cara.
Monaghan como invidente, a ratos. No entiendo mucho de ésto, pero en ocasiones se le ve demasiado confiada y otras veces parece que no se da cuenta de nada ¿Cómo es posible que no escuche los pasos o al respiración de un hombre que está a dos metros de ella? De todas formas, casi es la mejor de la película, porque lo que es Michael Keaton…solo digo que mientras que Alan Arkin consiguió que tuviera pesadillas, Keaton lo más que pudo conseguir de mi fue una cara de poker. Quizás a películas como Batman le vayan bien esas posturitas y esas caras, pero aquí estaban de más. En cuanto a Barry Sloane, que se puede decir de alguien que es capaz de asesinar a sangre fría a una persona y luego se enfada porque tiren a un gato por la terraza. Otro de los tantos sin sentidos.
  En fin, una película totalmente prescindible. Si tienen tiempo y están buscando suspense mejor revisen la filmografía de Hitchcock o vean la de Terence Young.

jueves, 12 de septiembre de 2013

MUESTRA DE CORTOS SIN CORTES GAS NATRURAL FENOSA


Os dejo el enlace la Muestra de cortos sin cortes que ha organizado Gas Natural Fenosa. Los cortos serán proyectados durante el Festival de  de San Sebastián. Yo he enviado el mío, si no funciona el enlace, podéis buscarlo poniendo mi nombre: Lucía Pérez García en el cuadrito correspondiente. No es nada del otro mundo, teniendo en cuenta los medios con los que cuento, pero podéis criticarme si queréis. Os animo a que echéis un vistazo al resto de cortos porque hay algunos muy interesantes.

Una buena manera de promocionar el cine.

Mi corto

Muestra de cortos sin cortes

miércoles, 11 de septiembre de 2013

CRÍTICA CRUCE DE CAMINOS "THE PLACE BEYOND THE PINES" (2012)

CRUCE DE CAMINOS “THE PLACE BEYOND THE PINES” (2012), DEREK CIANFRANCE

Reparto: Ryan Gosling, Bradley Cooper, Eva Mendes, Dane DeHaan, Emory Cohen, Ray Liotta, Rose Byrne, Ben Mendelsohn, Bruce Greenwood, Mahershala Ali, Olga Merediz, Craig Van Hook, Gabe Fazio, Robert Clohessy, Luca Pierucci, Anthony Pizza, Kayla Smalls

Valoración: 6.5 / 10

MÁS ALLÁ DE LOS PINOS...RYAN GOSLING
Por Lucía Pérez García

Un lugar más allá de los pinos. Un lugar de hermosos paisajes y eternos atardeceres. Un lugar melancólico y gris que te deja la marca indeleble de la tristeza reflexiva. Un lugar, Schenectady, donde corres el peligro de perderte y cruzar por el camino equivocado.
Cianfrance mantiene, en cierta medida, el ambiente de Blue Valentine, pero cambia el azul por el verde. Un verde que tanto se podría referir a la putrefacción como a la esperanza, pues los personajes de Cruce de caminos, que a primera vista son miserables, corruptos, egoístas y vengativos; se mueven en el fondo por valores tan opuestos como el amor, la empatía, la compasión y el arrepentimiento Esto hace de los protagonistas hombres complejos y contradictorios consigo mismos, pero hombres al fin y al cabo, con sus cualidades y sus defectos. Sus actos pueden resultar incomprensibles e impulsivos, pero sus motivos son nobles: la familia. Sin embargo, el fin no justifica los medios y todos ellos terminan perdidos en un cruce de caminos, allá, en un lugar más allá de los pinos.
Como en otras tantas películas: La ronda, Balbel o 360º; se cuentan varias historias conectadas entre sí por algún suceso. Sin embargo, mientras que en aquellas se daba una unidad de tiempo, aquí se apuesta por la unidad de lugar. Las tres historias de Cruce de caminos transcurren en un mismo sitio (la ciudad de Schenectady) pero se desarrollan a lo largo de quince años, mientras que en las anteriores se narraban historias ocurridas en diferentes lugares del mundo, en un mismo momento. Aun así, en todas se termina cerrando el círculo, con mayor o menor acierto, y dejando una puerta abierta a un futuro más positivo (Ryan Gosling, en una de sus entrevistas,  comparaba esta película con  The red and the White (yo no la he visto, pero si él lo dice me lo creo), la cual empezaba siguiendo al vida de un soldado, para luego seguir la del hombre que lo mata y así sucesivamente. Pues eso).
De las tres historias, la primera es, en mi opinión, la más interesante y la mejor construida (cierto es que es la desencadenante de todo el argumento). Ryan Gosling en un registro parecido al de Drive, vuelve a mostrar esa mirada fría y esa expresión impertérrita, mezclada con su sonrisa tímida y algunos momentos dulces, que hacen de su personaje (Luke Glanton) alguien tan intimidante como atrayente. El plano secuencia inicial es impresionante, como lo es la presencia de un Ryan Gosling en su faceta más arrebatadora: sin bigote, con unas cuantas horas de entrenamiento, lleno de tatuajes y con un leve toque macarrilla. Quizás se echen en falta algunos minutos más en pantalla de este actor que yo considero el mejor del momento.
La segunda historia (cuyo enlace con la primera no voy a contar para noarruinar la película), con Bradley Cooper como protagonista, es algo más floja, aunque no deja de profundizar en la naturaleza humana. Si Gosling se metía en el fango para mantener a su hijo, Cooper, reconcomido por los remordimientos y acuciado por un instinto paternal que estrangula su conciencia, tendrá que recurrir a estratagemas cuestionables para salir de su agonía mental y reestructurar de alguna forma el daño que ha hecho.
En cuanto a la tercera, conectada con las anteriores por un hilo diferente, es la más previsible, aunque sirve perfectamente para cerrar el círculo argumental, con un plano final bastante acertado. La actuación de Dane DeHaan (Lincoln, Chronicle), cuyo papel tampoco voy a desvelar, es bastante buena, sobresaliendo por encima de la de su compañero Emory Cohen.
En general, es una buena película con atmósfera de cine independiente y con un reparto de lujo en el que no desentonan nadie (quizás Eva Mendes es la más flojita). La cámara en mano y los primeros planos absorbentes de los protagonistas consiguen transmitir de manera impactante las emociones y motivaciones de los protagonistas. Los paisajes y al fotografía aumentan el tono melancólico que ya de por sí tiene toda la cinta. Y la música, sin ser lo más destacado, termina por perfilar una película, literalmente, redonda. Eso sí, te deja una regusto triste que aun conservas al día siguiente de verla.



viernes, 6 de septiembre de 2013

CRÍTICA BARRO "MUD" (2012)

BARRO “MUD” (2012), JEFF NICHOLS

Reparto: Matthew McConaughey, Tye Sheridan, Jacob Lofland, Reese Witherspoon, Sam Shepard, Ray McKinnon, Paul Sparks, Bonnie Sturdivant, Sarah Paulson, Michael Shannon, Joe Don Baker, Stuart Greer

Valoración: 9 / 10

CUANDO LAS BARCAS SE SUBEN A LOS ÁRBOLES
Por Lucía Pérez García

Aventura es una palabra que lo abarca todo. No hace falta ser un Indiana Jones o  un personaje mitológico para vivir momentos emocionantes. La vida cotidiana nos proporciona ingredientes suficientes para  montar nuestra propia aventura personal de cada día. Unos tendrán más espíritu aventurero que otros y otros lo irán perdiendo con el tiempo, pero todos, absolutamente todos, nos movemos impulsados por lo imprevisible, lo inexplicable, lo misterioso y lo fantástico. Es maravilloso sentirse fascinado por el movimiento de la luna en el cielo o por escuchar las palabras de una salamanquesa (es cierto, hablan, y mucho), emocionarse con una película o un libro y apenarse cuando termina porque tienes que volver a la realidad, tener curiosidad por todo lo que te rodea y querer saber más y más, correr por el barro en un día de lluvia, visitar lugares con historia, conocer a alguien nuevo, robar una manzana de ese árbol que se escapa de la casa del vecino o, simplemente, crecer (aunque no hay que pasarse, porque corremos el riesgo de hacernos mayores) ¿Quién no ha vivido nunca una aventura?.
Pues esto exactamente es lo que nos cuenta Jeff Nichols en Mud, la historia de dos niños que encuentran a un hombre misterioso, llamado Mud, en una isla del Mississippi. Así, sin más. No hables con extraños, diría cualquier padre. Pero para un niño todo es nuevo y extraño y siente la necesidad de hablar. Un por qué es la pregunta clave. Un porqué que a veces no se sabe, pero da igual, lo verdaderamente interesante es preguntárselo, porque eso significa que hemos descubierto algo. Y si hemos descubierto algo, es que hemos vivido una aventura.
Mud (Matthew McConaughey) les cuenta su historia (podemos creerle o no): está esperando al amor de su vida, la también misteriosa Juniper (Resse Witherspoon), y se esconde en una isla porque ha matado a un hombre y le están buscando.  Los niños, en su inocencia, deciden ayudarle (ellos si le creen), y en el transcurso de sus vaivenes irán descubriendo la vida; una vida que no siempre es de color de rosa, que tiene sus pros y sus contras y de la que no tienen más remedio que aprender (ahora ya no saben si creerle, no saben a quién creer), aunque a veces no estén de acuerdo.
Muchos se verán identificados en las vivencias de estos dos niños (sobre todo los del género masculino): la amistad, el amor (sobretodo el amor en todas sus variantes), la familia, los problemas típicos de la edad, el rechazo y la incomprensión hacia el mundo de los adultos, los descubrimientos…aunque aquí todo viene aderezado con una pizca de intriga, a modo de thriller ligero, que anima el ritmo pausado, nunca aburrido, de la película. Festina lente o, para entendernos mejor, vísteme despacio que tengo prisa.
Una película tan misteriosa como su propio protagonista (aunque los verdaderos protagonistas terminan siendo los niños, con un Tye Sheridan (El árbol de la vida) más grande que él mismo) que tan pronto te sorprende como te resulta familiar, tan pronto crees que se va a venir abajo como de repente se acelera inesperadamente.

 Estrenada en  la sección oficial de Cannes en 2012, llega a España con unos pocos siglos de retraso y no a todos los cines (en Sevilla solo se proyecta en uno, lo cual es inexplicable), pero al menos llega, que ya es mucho. Necesitamos a más gente que sea capaz de entender porqué las barcas se suben a los árboles.



miércoles, 4 de septiembre de 2013

CRÍTICA EPIC, EL MUNDO SECRETO (2013)

EPIC, EL MUNDO SECRETO (2013), CHRIS WEDGE


Valoración: 6 / 10


ANIMACIÓN ECOLÓGICA
Por Lucía Pérez García

Como en Los diminutos, en Epic hay pequeños seres bondadosos que están viviendo con nosotros y que seguro que no vemos; y no los vemos porque van camuflados con hojas y pétalos de flores y porque de tanto verde (ecológico 100% por supuesto) están supervitaminados y son siete veces más fuertes que nosotros y veloces, por no decir inteligentes y respetuosos con el medio ambiente, algo así como David el Gnomo en su versión estilizada y 3D.
La historia en sí no tiene más chicha. Los buenos, pequeñas criaturas que viven en el bosque, ayudadas por un científico chalado y su hija en miniatura, intentan conservar la naturaleza y la vida, mientras que los malos, los boggans, intentan chafarles los planes. Lo único, pues, que hace que la película nos sea un bio-tostón son los secundarios, algo que suele ocurrir muy a menudo en la animación (por eso nunca entenderé porque se les llama secundarios a personajes como Timón y Pumba, los Minions, Scrach, etc, ect…cuando al final terminan siendo los verdaderos protagonistas). En este caso tenemos una pareja caracol-babosa que, no siendo un dúo desternillante, tiene sus momentos cumbre. Y es que ahora parece que en el mundo animado están de moda los bichos pringosos, desde la babosa de Monstruos University que llegaba tarde a su primer día de clase, hasta la próxima creación de Disney, Turbo, un caracol que sueña con ser un coche de carreras. Dentro de los secundarios con cierta gracia yo añadiría al perrito, cuyos defectos físicos son sustituidos por graciosos movimientos y caritas.
El resto de personajes no tiene más interés que el de sus voces, unas voces tan conocidas como las de  Amnada Seyfried (MK),  Colin Farrel (Ronin), Beyonce Knowles (Tara), Josh Hutcherson (Nod) o Christoph Waltz (Boggan shogun Mandrake. El profesor Bomba, o está muy mal conservado para su edad, o se casó con una mujer veinte años más joven. MK es a momentos repelente. Tara es la reina de las cursis y Nod debería ser más guapo y con esa nariz que le han endosado no tiene perfil bueno. El único que se va a salvar, y por los pelos, de mi crítica es Ronin, porque el pobre es demasiado autoexigente y tiene demasiadas responsabilidades.
Lo mejor, sin duda alguna, es la animación. No hay más que ver la piel de los insectos para comprobarlo. El brillo húmedo del caracol y la babosa es realmente genial, como geniales son también el agua y la vegetación. En este aspecto, en mi opinión, la nota sube hasta casi rozar el diez.

Así pues, estamos ante otra película de animación que apuesta por el respeto a la naturaleza, un valor muy acorde con nuestros tiempos de reciclaje, agujeros en la capa de ozono, contaminación y calentamiento global; pero que ya defendieran películas como El rey león con su ciclo de la vida, Pocahontas con los colores del viento, Colegas en el bosque…y otras tantas, aunque todo hay que decirlo, no hay color. Debe ser que acabada la Edad de hielo y atrapada la bellota, a Chris Wedge se le acabo la imaginación.