viernes, 28 de junio de 2013

CRÍTICA EL HOMBRE DE ACERO, "MAN OF STEEL (2013)

EL HOMBRE DE ACERO “MAN OF STEEL” (2013), ZACK SNYDER
Reparto: Henry Cavill, Amy Adams, Russell Crowe, Michael Shannon, Kevin Costner, Laurence Fishburne, Diane Lane, Ayelet Zurer, Christopher Meloni, Richard Schiff, Antje Traue, Jadin Gould, Tahmoh Penikett, Michael Kelly, Dylan Sprayberry, Harry Lennix

Valoración: 6.5 / 10

SERIOMAN
Por Lucía Pérez García

Si señores, Superman lo tiene todo, todo y todo. Porque para eso es Superman. Pero igual que el dinero no hace la felicidad y los ricos también lloran,  los superpoderes pueden hacer de un superhéroe  alguien extremadamente serio. Aunque yo pienso que Superman debería estar por encima de esas cosas. Porque como ya he dicho, para eso es Superman. Y eso Christopher Reeve lo sabía muy bien. Él sí que era un verdadero Superman. Hasta fuera del cine. Pero Henry Cavill (Tristan e Isolda, Inmortals), y que conste que no estoy diciendo que lo haga mal, parece haberse tomado eso del acero demasiado en serio. Menos mal que la aleación no incluía también titanio porque si no, en lugar de una película fantástica, de acción y ciencia ficción, nos hubiéramos topado con  un melodrama apocalíptico en toda regla. 
Lo peor es que el problema no es solo de Superman, que al fin y al cabo tiene muchas razones para estar preocupado (aunque si yo tuviera un padre Russel Crowe y otro padre Kevin Costner sería la más feliz del mundo), sino que todos los personajes parecen salidos de una convención de serios empedernidos. Amy Adams (The master, On the road) es cualquier cosa menos Lois Lane.  Del personaje solo le queda el nombre y la profesión, porque lo que es el carácter está lleno de faltas de ortografía. Espero que para la próxima aparezca una fe de erratas, porque si no terminarán suprimiendo su artículo por falta de lectores. En fin, que la cosa es seria, pero que muy seria. 
Y ahora viene cuando el que se pone serio es el espectador, que lleva dos horas y media preguntándose si realmente alguno de los que están detrás de la pantalla ha leído alguna vez un cómic, o al menos le ha echado un vistazo. Y esto es así hasta que de repente en la última escena se te aclaran las ideas. Pero ya es tarde, y muchas de las cuestiones que uno se ha hecho siguen estando borrosas. No sé si eso es bueno o malo, espero que lo primero.
No me puedo olvidar de la música,  porque ya me han hecho algún comentario al respecto. Creo que de un compositor como Hans Zimmer (Gladiador, El rey león) cabría esperar algo más. Y con algo más quiero decir alguna nota que resalte sobre otra. Aunque teniendo en cuenta la atmósfera de toda la cinta, tampoco podemos pedirle un leit motiv como el de John Williams (Star Wars, Indiana Jones,Tiburón,Jurasic Park...ufff) ¿Quién no lo recuerda? John Williams, BSO Superman
Pero al fin y al cabo no todo van a ser trapos sucios, porque realmente la película tiene su mérito. En primer lugar, el reparto, que ya he comentado antes. Si Richard Donner tenía  Marlon Brando y Glenn Ford y Genne Hackman; Snyder tiene a Russel Crowe y Kevin Costner. El primero, aunque bastante discretito, impone solo con su presencia. Y el segundo, aunque ya no está para bailar ni siquiera con los caniches, sigue siendo Kevin Costner, y sino que se lo pregunten a la cientos de madres con hijos kevines del mundo.
En segundo lugar, la manera de contar la historia a base de elipsis en lugar de seguir un hilo cronológico. Quizás a algunos les parezca algo complicada o  prtenciosa, pero a mí me ha parecido interesante la forma de relacionar las acciones presentes con los recuerdos.
En tercer lugar los efectos especiales. Como está la cosa hoy en día lo normal hubiera sido encontrarnos con un mega mundo en tres dimensiones de esos que parecen recién saliditos del ordenador y donde los actores, por mucho que se esfuercen los directores de fotografía, parecen un trasunto humanoide de Homer 3D.  Pero en este caso no se ha abusado en absoluto de la tecnología. Tan solo lo justo y necesario. Y eso es de agradecer, además de ser todo un acierto.

Y para terminar, lanzo una pregunta al aire por si alguien puede contestarme: ¿Es que a Krypton también le ha afecta el calentamiento global?

miércoles, 26 de junio de 2013

CRÍTICA MONSTRUOS UNIVERSITY (2013)

MONSTRUOS UNIVERSITY (2013), DAN SCANLON

Valoración: 9 / 10

BUUUUUUUUUUUUUUUUUUUH-ENÍSIMA!
Por Lucía Pérez García

Es la segunda vez que me pasaba. A la misma hora. Sobre las tres de la madrugada. De repente escucho un crujido. Seguidamente, un pequeño resplandor. Luego unos golpecitos. Como gotitas de agua cayendo en la alfombra desde una gotera. Entonces cierro los ojos muy fuerte. Me tapo los oídos e intento quedarme dormida de nuevo. Pero ya no puedo. Cuando por fin amanece tengo unas ojeras enormes. Reviso cada rincón de mi habitación, pero no encuentro nada extraño. Solamente uno de mis peluches parece haber querido meterse en el armario y haber caído en el intento. Será el viento…
Genial José Mota
De esto hace ya un tiempo. No me había vuelto a ocurrir desde entonces. Pero la otra noche de nuevo escuché el crujido. Ya sabía lo que venía después así que en lugar de quedarme pasmada debajo de las sábanas me metí debajo de la cama y observé. Ahí estaba otra vez ese resplandor. Los pasitos como gotas de agua. A punto estaba de volver a cerrar los ojos de miedo cuando veo unas pezuñas azules, peludas y gigantescas a los pies de mi cama. Me acurruco al otro lado y espero a que se vaya. Pero parece que la criatura tiene una paciencia tan grande como sus apéndices. Se sienta en la cama y el colchón de hunde, Yo me quedo aplastada contra el suelo. Se me escapa un quejido pequeñín. El bicho se levanta de un salto, y en menos de un segundo…un grito y  todo se acaba.  Sale corriendo hacia el armario. Allí está el peluche de nuevo. Lo esquiva y con las prisas se deja la puerta abierta. Le persigo con mi peluche en brazos…pensé que mi armario era más pequeño. No entiendo porque siempre está repleto y desordenado.
Mini Mike Wazoswky. Me vais a perdonar la cursilería, pero es tan mono...
Ahora ya no tengo miedo de nada. Es más. Estoy deseando que llegue otra vez la hora de dormir. He estado ensayando mis gritos para que suenen más aterradores. Sé que ellos los necesitan. Lo he visto. Los almacenan en una especie de latas de refresco. Todos los días les reglo un aullido diferente para que se vayan contentos y vuelvan a la noche siguiente. Me encanta seguirles hasta su mundo. Tiene tanto colores…pero lo que más me gusta es lo felices que son todos los monstruitos que habitan en él ¡Quiero espachurrarlos a todos! No lo puedo evitar. Cada vez que vuelvo a mi cama después de haber visitado su mundo, soy un poquito más feliz. A veces, incluso, me da la impresión de que aquello es como mi propia casa. Es tan real que llega a confundirme. Aunque ojalá la realidad fuera tan naranja, tan azul, tan morada, tan verde, tan amarilla…ojalá todos los sustos provocasen la misma felicidad.

Definitivamente. He decidido que me encanta pasar miedo…que diga: ¡pasarlo de miedo! Yo también quiero estudiar en Monstruos University. Aunque el listón está muy, pero que muy alto.
Una puerta a la felicidad   Trailer en español

jueves, 13 de junio de 2013

CRÍTICA EL MENSAJERO, "SNITCH" (2013)

EL MENSAJERO (2013) RIC ROMAN WAUGH
Reparto: Dwayne "The Rock" Johnson, Jon Bernthal, Susan Sarandon, Nadine Velazquez, Harold Perrineau, Michael Kenneth Williams, JD Pardo, Barry Pepper, Benjamin Bratt, Kym Jackson

Valoración: 5 / 10

UNO NUNCA PUEDE FIARSE DEL SERVICIO DE CORREOS…
Por Lucía Pérez García

Definitivamente, he llegado a la conclusión de que el incremento de la masa muscular es directamente proporcional a la incapacidad de interpretar escenas dramáticas, bonitas o tiernas. La teoría quedó más que demostrada con Arnold Schwarzenegger dando de comer a un cervatillo en CommandoEscena del cervatillo de Commando (minuto 6), y ahora se reafirma con Dwayne "The Rock" Johnson en el papel de megapadrazo. Es imposible que alguien con una movilidad de brazos tan limitada y que casi ni parpadea pueda convencernos de que además de proteínas, tiene sangre corriendo por sus venas Apenas le vemos una minúscula y tímida lagrimita intentando resbalar por su cara inexpresiva y la situación se merecía algo más. Y con algo más no me refiero que un “te quiero”, que es el equivalente rockeño del cervatillo de Schwarchenegger, sino a un poco más de sentimiento. Un poco más de lo que viene siento actuar y no salir en pantalla.
Vale, la película tiene buena intención: sacar a la luz los fallos legales en lo referente al asunto de las drogas, mostrar el amor de un padre hacia su hijo, la unidad familiar ante los problemas, etc, etc…todo muy conmovedor, pero el fondo pierde sentido cuando al forma no es acertada y, en este caso, el número de aciertos es bastante limitado.

Quedense, pues, con el mensaje y guárdenlo muy bien en la memoria por si no les llega, ya que el servicio de mensajería no es, digamos, el más competente. Quizás al final de la película suene el timbre y aparezca algo parecido a un mensajero con un pequeño paquetito en forma de final feliz, pero ya será tarde, porque en el cine no se aceptan devoluciones y el pago siempre es por adelantado…

domingo, 9 de junio de 2013

CRÍTICA BEHIND THE CANDELABRA (2013)

BEHIND THE CANDELABRA (2013), STEVEN SODERBERGH
Reparto: Matt Damon, Michael Douglas, Dan Aykroyd, Debbie Reynolds, Scott Bakula, Rob Lowe, Cheyenne Jackson, Boyd Holbrook, Nicky Katt, Tom Papa

Valoración:7.5 / 10

UN HORROR VAQUI QUE DE HORROR NO TIENE NADA
Por Lucía Pérez García

Vuelve a ponerse el sol en Sunset Boulevard, valga la redundancia, aunque esta noche el crepúsculo es más brillante, porque desde el otro lado del firmamento recibe la luz fluorescente y kitsch de un candelabro. Y allí, justo detrás de éste artefacto barroquizante, una estrella empanada en brillantina, a modo de Pigmalión egocéntrico, modela a su imagen y semejanza a un dulce pájaro de juventud. Pero esta vez, en lugar de desplumarlo, tiñe sus plumas de un color luminiscente.
Quién iba a imaginar que esa estrella no era otro que Michael Douglas y que su pequeña mascotita, a la que él llama baby boy, era el mismísimo Matt Damon, a quien de nuevo le ofrecen una “tierra prometida”, pero esta vez a cambio de un amor homosexual que brota como quien no quiere la cosa de una semilla a medio hacer. Pues sí, imagínenlo. Pero no el pongan mucho artefacto, porque ambos están sencillamente, aunque la palabra sencillo sea algo contradictoria en este caso, espectaculares. Espectaculares en todos los sentidos, porque la vida del pianista Liberance era todo un espectáculo, como un espectáculo es ver a Matt Damon en calzoncillos y con abrigo de piel, y a Michael Douglas semidesnudo y con una expresión tan gay que por sí sola es otro espectáculo aparte.
No hay que echarse a tras solo porque la película esté destinada a la televisión. En ningún momento da sensación de telefilme basado en hechos reales. Es una de esas películas que, aunque al principio no te atraigan, te terminan dejando la sensación de haber visto algo más grande de lo que es en realidad. Y si a esas casi dos horas, nada largas, de metraje, le añades un poco de buena música, grandes actuaciones y algún que otro toque de humor, pues ya está todo dicho. Quizás hay algún que otro detalle que desentona, pero no es este el lugar de decirlo, que no quiero estropearle la película a nadie.


PD: me pareció impresionante la primera escena de Liberance tocando el piano a 16bits. Todavía me duelen los dedos. Y por si fuera poco, Micahel Douglas es rimpresionantemente parecido al Liberance original.

viernes, 7 de junio de 2013

CRÍTICA UN AMIGO PARA FRANK, "ROBOT AND FRANK" (2012)

UN AMIGO PARA FRANK, “ROBOT AND FRANK” (2012), JAKE SCHREIER

Reparto: Frank Langella, Jmaes Marsden, Liv Tyler, Susan Sanarandon, Peter Sarsgaard, Jeremy Strong, Darío Barosso, Bonnie Bentley, Jmaes D. Compton

Valoración: 7 / 10

EN UN LUGAR DE LA MANCHA DE CUYO NOMBRE NO “PUEDO” ACORDARME…
Por Lucía Pérez García con la ayuda de Miguel de Cervantes Saavedra

…vivía un hidalgo de manos largas, astuta, aunque olvidadiza mente y robot hablador. Un tazón de cereales y una botella de leche caducada hacían las veces de desayuno diario, mientras la casa esperaba en su eterno alboroto a que alguien la limpiara. Tenía un hijo muy serio y una hija medio hippie con los que se comunicaba a través de pantallas transparentes manejadas por la voz. Andaba la edad de nuestro hidalgo por los setenta años. Era de complexión recia y grande, poco madrugador y amigo del desorden. Su nombre era Frank, ladrón jubilado, y tenía por amigo a un robot.
Es, pues, de saber, que este sobredicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso (que eran los más del año), se daba a leer libros que sacaba de la biblioteca. Allí había una moza bibliotecaria de muy buen parecer, llamábase Jennifer, y era su Dulcinea del Toboso.
La vida le era más o menos grata hasta que los mozos futuribles decidieron pasar el mundo por un escáner. Así, rematado ya su juicio y con su amigo robot perfectamente integrado, le pareció conveniente y necesario, así para el aumento de su honra como para el servicio de su república, recordar su pasado de ladrón de guante blanco y acabar con los maléficos planes de sus modernísimos vecinos. Lo primero que hizo fue recuperar sus herramientas, puestas y olvidadas en un rincón. Entrenó luego a su robot, cual dócil rocín, al que llegó a convertir en un experto hurtador.
Hechas pues estas prevenciones no quiso aguardar más tiempo a poner en efecto su pensamiento, apretándole a ello la falta que él pensaba que hacía en el mundo su tardanza, según eran los agravios que pensaba deshacer, sinrazones que enmendar, abusos que mejorar y deudas que satisfacer. Y así, sin dar parte a persona alguna de su intención y sin que nadie le viese, se armó de todas sus herramientas, cogió a su robot y salió al campo con tan grandísimo contento y alborozo de ver con cuanta facilidad había dado principio a su buen deseo.
Pero no todo iban a ser alegrías en el caminar de nuestro hidalgo y su robot. Pues el campo está lleno de baches que la mente humana, cuan natural que es, a veces también imita.

Tuvo a todo el mundo en poco;
Fue el espantajo y el coco
Del mundo en tal coyuntura,
Que acreditó su ventura
Morir cuerdo y vivir loco.


PD: No ha sido otro mi deseo que poner en alza las pequeñas historias que, quijotescamente contadas y con un ligero toque de ciencia ficción de la pequeñita, llegan al corazón. Quizás por eso, por lo pequeñito, pueden colarse más profundo que las grandes producciones, cuyas tres dimensiones superan el galibo del sentimiento.

domingo, 2 de junio de 2013

CRÍTICA 360. JUEGO DE DESTINOS (2011)

360. JUEGO DE DESTINOS (2011), FERNANDO MEIRELLES
Reparto: Anthony Hopkins, Jude Law, Rachel Weisz, Ben Foster, Moritz Bleibtreu, Jamel Debbouze, Marianne Jean-Baptiste

Valoración: 4.5 / 10

MEIRELLES NOS INVITA A UNA RONDA EN LA TORRE DE BABEL
Por Lucía Pérez García

El mundo es un pañuelo…un pañuelo sucio y lleno de mocos. Y así, según Meirelles (Ciudad de ángeles, El jardinero fiel), es el amor en el siglo XXI, verde y pegajoso. Un trozo de papel donde dejamos nuestras excreciones para luego tirarlo a la basura. Y lo peor de todo es que los síntomas son tan contagiosos como los de un resfriado…
Un resfriado que se extiende por todo el mundo, arrasando con todo aquel que se encuentra en su camino. Todos padecen la misma enfermedad. Se la trasmiten unos a otros sin preocuparse del mal que pueda causar. Y cuando el mal está hecho, hay que atenerse a las consecuencias y arreglar el estropicio…
Estropicios mentales y eróticos es lo que recrea Arthur Schnitzler en sus obras. Unas obras un tanto freudianas que causaron grandes polémicas en la sociedad alemana de principios del siglo XX. Por entonces no existían los cleenex y todo el mundo tenía pañuelos de tela bordados que, una vez usados, se lavaban y quedaban como nuevos. Y dentro de esa discreción no cabían obras como La ronda (1900), donde el virus del amor, inmune a los lavados, corría de un pañuelo a otro…
El otro, the other, l´autre…nadie tiene nombre porque nadie quiere ser el culpable de la cepa. Y mientras, los pañuelos cuelgan empapados en las ventanas de una torre de Babel (véanse las similitudes con la película de Alejandro González) disfrazada de rascacielos. Es fácil subir. Para eso se inventaron los ascensores. Pero una vez en la cima nadie se atreve a mirar hacia abajo. Siente vértigo. Entonces se arrepiente y desea no haber ascendido nunca…
Nunca digas nunca. La ronda se prohibió en sus inicios y hoy ya van dos las adaptaciones al cine. La historia da tanto juego que la cámara se desboca. Quiere mirar a tantos sitios que tiene que partirse en dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve…

Nueve historias que son solo una, porque el mundo es un pañuelo…un pañuelo sucio y lleno de mocos…