martes, 28 de mayo de 2013

CRÍTICA DEAD MAN DOWN. LA VENGANZA DEL HOMBRE MUERTO (2013)

DEAD MAN DOWN.  LA VENGANZA DEL HOMBRE MUERTO (2013), NIELS ARDEN OPLEY
Reparto: Colin Farrell, Noomi Rapace, Dominic Cooper, Terrence Howard, Armand Assante, Isabelle Huppert, Raymond Mamrak, Raw Leiba, Jennifer Butler

Valoración: 4 / 10

UN PELÍN DOWN
Por Lucía Pérez García

 Si a un hombre tan serio como un muerto le sumas una mujer con cara de cicatriz, no menos seria que, el resultado no puede más que ser bastante negro. Pero negro en todos los sentidos: por la atmósfera de noir que respira toda la cinta, por el oscuro plan que intentan llevar a cabo los protagonistas, por las horas de la noche en las que se desarrolla mayormente la trama y por lo negro que le pone a uno ver este tipo de películas que aun teniendo un argumento medio interesante no terminan de cuajar.
Para tratarse el debut hollywoodiense del director de The Girl with the Dragon Tattoo, no acaba de decepcionar del todo. Pero el reparto, quizás, daba para algo más, y la historia más de lo mismo.
Colin Farrel (Minority Report, Daredevil) está bastante convincente en el papel de Victor, un hombre que busca vengar la muerte de su mujer y su hija (Vale, con tal curriculum necrológico es normal que el hombre sonría poco, pero hay momentos en los que apetece darle un tortazo para que espabile. En todo caso, es cosa del personaje no del actor).  Ni destaca ni decepciona. Por su parte, Noomi Rapace, quien ya trabajara a las órdenes de Arden en la adaptación de la novela de Stieg Larsson, es Beattrice, la vecina que se cree un poco James Stewart en La ventana indiscreta y que busca conocer a su vecino para que le ayude a llevar a cabo su propia venganza. Por momentos extraña y por momentos casi adorable, pero igualmente aceptable. Quizás lo mejor sea el personaje de Isabelle Huppert (Amor) como madre de la protagonista. Un pequeño toque de humor dentro de la seriedad. Una pequeña luz en la oscuridad. Eso sí, si no le devuelven los tapper se puede poner tan negra como el resto del decorado…
En general, deja algo indiferente. Cuando le empiezas a coger la gracia ya está casi terminando. Aunque siempre es mejor la progresión que la regresión.  Sin embargo, después de coger la velocidad punta es importante saber hacer una buena frenada, y en este caso Arden derrapa un poco. Al menos, en mi opinión  la escena final es demasiado mmmm…mejor omito el spoiler, aunque en parte es bastante previsible.
En fin, que nadie ni nada sale del todo bien parado. Cosas de la vendetta


domingo, 26 de mayo de 2013

CRÍTICA MAREA LETAL, "DARK TILE" (2012)

MAREA LETAL, “DARK TILE” (2012), JOHN STOCKWELL

Reparto: Halle Berry, Olivier Martinez, Ralph Brown, Luke Tyler, Mark Elderkin, Thoko Ntshinga

Valoración: 0.5 / 10

TOSTÓN LETAL
Por Lucía Pérez García

Hay ciertas cosas en el cine que deberían estar prohibida como: los remakes de Hitchcock, Terrence Malick en plan El árbol de la vida y To The Wonder, la hiperactividad de Baz Luhrmann o las películas de tiburones asesinos post-Tiburón.
Todos los tiburones cinéfilos quieren ser Bruce (nombre que le pusieron al tiburón mecánico de Spielberg), pero Bruce solo hay uno (bueno, y su primo el tiburón de Buscando a Nemo, que ese sí que vale). Ningún otro escualo será capaz de provocar tanto miedo como para hacer que no nos metamos más allá de la orilla en la playa. Y ningún otro sonido será capaz de producir un terror comparable al de las notas que anunciaban la presencia de Bruce, un tema que podría ser perfectamente la versión oceánica del de la ducha de Psicosis. Entre los asesinos impertinentes que se meten en los cuartos de baño y los tiburones asesinos, mucha gente le terminaría cogiendo fobia al agua. Y si algo no consigue Mareal Letal es exactamente eso, la implicación total del público. Por mucha fobia que tenga la protagonista, que más que fobia parece histeria, lo único que se consigue transmitir al espectador es aversión a la misma película.
Aun así, John Stockwell insiste con el tema: playas “letales”, tiburones asesinos y niñas en bikini. Primero fue Inmersión letal con Jessica Alba y ahora Marea letal con Halle Berry. Un poquito de imaginación señores…porque esto está empezando a ser letal de verdad.
Mucho tiburón paseándose por las profundidades silenciosas y azules del océano. Muy bonito. Pero tan pretendido realismo contrasta demasiado con las sensaciones que se deberían transmitir al espectador: agobio, miedo, cierto asco…al contrario, cuando uno se sienta a ver la película de Stockwell, más que  stress lo que siente es aburrimiento y somnolencia. Un síntoma similar al de algunos documentales de la 2 en los que la vocecilla del narrador actúa como la nana más afectiva.
En cuanto a las tramas secundarias más de lo mismo. Aunque estas de reales no tienen nada. Ni los problemas matrimoniales de los protagonistas ni las malas relaciones padre-hijo del resto son creíbles. No hacen nada por mejorar una historia ya de por sí agotada y perdida desde el principio. El único interés que encontrarán algunos es el ver a Halle Berry y Olivier Martínez trabajando juntos en la película en la que se conocieron. Pero como a mí eso ni me va ni me viene, pues nada.

En fin, que no es por criticar. Si ya lo dice el mismo tráiler: NO TE SUMERJAS. Yo me sumergí y por poco me ahogo en el intento.

sábado, 25 de mayo de 2013

CRÍTICA STOKER (2013)

STOKER (2013), PARK CHAN-WOOK

Reparto: Mia Wasikowska, Matthew Goode, Nicole Kidma, Jacki Weaver, Dermot Mulroney, Lucas Till, Ralph Brown, Alden Ehrenreich, Phyllis Somerville, Wendy Keeling, Lauren E. Roman, Tyler von Tagen, Judith Godrèche 

Valoración: 9 / 10


TÓCALA OTRA VEZ…CHARLIE
Por Lucía Pérez García

<<Igual que una flor no elige su color, nosotros no somos culpables de lo que terminamos siendo…>>

Una historia de iniciación, de despertar. Descubrir el mundo. El mal que se esconde detrás de lo que nos rodea. Abandonar la inocencia. Dejar que se seque a la luz de las tinieblas. Lo que eras, lo que eres, lo que terminarás siendo…puedes elegir tu guía o guiarte en solitario. El acertar es cosa del destino, escrito con tinta en el principio.


<<Puedo ver el interior de las cosas>>

Lo más mínimo. Un sonido imperceptible y atronador al mismo tiempo. Los pasos, el diapasón. El tiempo que pasa. El tiempo que se agota y que descubre las sendas de la vida…y de la muerte; que cierra las puertas a la espalda para que nadie pueda abrirlas jamás.
Mira en todas direcciones. No pierdas detalle. Cada objeto, cada palabra, cada imagen. Todo. Lo que hay dentro y lo que hay fuera. Ni una mirada perdida, porque lo que se pierde corre el peligro de no encontrarse.
Hacia detrás y hacia delante. Relaciones y encadenados. Recuerdos que enlazan con el presente. Presentes que vuelven al pasado. Un círculo de infinitos puntos que vuelve a encontrarse a mitad de camino, cuando la opción está tomada y la marcha atrás tan solo conseguirá devolvernos de nuevo al presente.


<< No hace falta que seamos amigos. Somos familia>>

Eso no importa. Quiero conocerte. No te he visto nunca, pero te he sentido siempre. Y tú también a mi ¿No es cierto? El día ha llegado. Estaba señalado como se señalan las horas. Tic tac. Llevamos la misma sangre. La misma sangre nos salpica.


<<A veces hay que hacer algo malo para evitar hacer algo peor>>

Instinto. Animal o humano. Corre por las venas. Líquido. Se espesa con los años. Se hace más intenso en su propia intensidad. Brota en los ojos. El tinte encarnado lo tiñe todo de color sangriento. Salpicaduras hematocríticas. Pensamientos críticos hemodiluidos. Acciones que se diluyen como plasma transparente. Situaciones críticas normalizadas bajo la apariencia de la demencia y la locura. 


<< ¿Sabes por qué estás en desventaja? Porque estás ahí abajo… >>

Tócala otra vez…Charlie. Abre el piano. Pulsa las teclas. Con delicadeza. Con pasión. Con esa pasión que roza el éxtasis macabro. Tócala otra vez…Charlie.



Atento a:
-Todos y cada uno de los detalles ¡Todos! Como en una película de Hitchcock.
-El dúo de piano compuesto por Phillip Glass: Dúo piano Stoker (India y Charlie)
-Mia Wasikowska (Alicia en el país de las maravillas). Extrañamente inquietante, fría y lejana.

-Mathew Goode (Al sur de Granada, Match Point). No tan misterioso como el Joseph Cotten de la Sombra de una duda, pero una buena elección, aunque no me hubiera importado un James Franco… ¡casi! Pero se quedó en el camino. 

miércoles, 22 de mayo de 2013

CRÍTICA LA MULA (2013)


LA MULA (2009-2013), MICHAEL RADFORD

Reparto: Mario Casas, María Valverde, Secun de la Rosa, Luis Callejo, Daniel Grao, Antonio Gil, Jorge Suquet, Alfonso Begara, Pepa Rus, Eduardo Velasco, Alfonso Delgado, Selu Nieto, Jesús Carroza.

Valoración: 3 sobre 5

LA MULA QUE HABLABA ANDALUZ
Por Lucía Pérez García

Esto era un director extranjero que quería rodar una película española. Como no sabía sobre qué hacerla cogió un tema tipical spanish, la guerra civil (1936-1939), y para hacerla más tipical todavía decidió que tenía que ser en Andalucía, y hablar andalú.
Resulta que un hombre de esos que a veces escriben libros, Juan Eslava Galán, había escrito uno sobre un bicho de esos que no son ni burro ni caballo y un soldado del bando nacional que le tiene más cariño al animalejo que a sí mismo. Y encima de todo estaba basado en hechos reales ¡Cómo las películas de antena 3! He aquí otro elemento tipical, tipical de nuestras sobremesas. Perfecto, ya había director, guionista y tema. Ahora faltaban los actores.
Se presentaron entonces un gallego, una madrileña y un catalán. Entra primero el catalán y dice sus frases. Uff, esto no es una película de Almodovar, aquí no hay afeminamientos que valgan. Pero bueno, como no hay otro mejor, contratado. Ya lo iremos desplumando durante el rodaje. Luego entra la madrileña. Abre la boca y… ¡Oh Dios mío! ¡Una mordaza para esta mujer! ¡Rápido! ¡Qué alguien el tape la boca! ¿No hay ninguna andaluza por ahí? ¿No? ¡Joé! Pues tendremos que conformarnos con la chulapa esta, al menos tiene tirón. Por último entra el gallego. En la sala de casting ya estaban todos preparados con los tapones en los oídos cuando de pronto…¡Milagro! ¡Po no que resurta y to que er chavalillo tiene asento andalú! ¡Ea! Pues ya tenemos a los protagonistas.
Cuando ya estaba casi todo montado coge el director y se va. Que el resto se coma el marrón. Yo no quiero saber nada…pero como habían currao mucho y la cosa tenía su aquel, no se podían quedar a medias. Entonces contrataron a un hacedor de puzles profesional que en cuatro años les dejo el trabajo niquelao. Bueno, no del todo. Dejémoslo en que pasaría con solvencia la prueba del algodón.
Si señores, aunque no reluciente, el algodón ha quedado blanquito, blanquito. Y todo a pesar de lo sucios que están todos en la película (atención al plano detalle de las uñas de Mario Casas). Me quedo con la historia, que al final es hasta bonita; y sobre todo con Mario Casas, que de tan bien que le sale no parece ni él. El premio del Festival de Málaga lo tiene más que merecido. Y menos mal, porque sin algo que nos mantenga entusiasmados todo el rato sería una tortura aguantar el acento forzado de María Valverde, que ni en las series de Canal Sur…
Puede que las mulas no sean productivas (o más bien reproductivas), pero la película, aun con sus problemas de producción, quizás termine siéndolo. Yo, que no soy muy de cine español, no me arrepiento de haberla visto. Aunque bien es verdad que soy andaluza. Quizás de Sierra Morena para arriba no opinen lo mismo, por aquello del humor del sur. Pero una buena actuación no entiende de acentos ni regionalismos. Y ahí Mario Casas tiene mucho que decir ¡Olé! (no podía terminar de otra manera).

domingo, 19 de mayo de 2013

CRÍTICA EL GRAN GATSBY, "THE GREAT GATSBY" (2013)


EL GRAN GATSBY, “THE GREAT GASTBY” (2013), BAZ LUHRMANN
Reparto: Leonardo DiCaprio, Tobey Maguire, Carey Mulligan, Joel Edgerton, Isla Fisher, Elizabeth Debicki, Amitabh Bachchan, Jason Clarke, Adelaide Clemens, Max Cullen, Steve Bisley, Richard Carter, Vince Colosimo, Brendan Maclean, Kate Mulvany

Valoración: 6.5 / 10

DJ GATSBY EN LA TERCERA DIMENSIÓN
Por Lucía Pérez García

Me imagino a Baz Luhrmann sentado en una rama leyendo el libro de Scott Fitzgerald. De repente aparece un conejo con un reloj. Luhrman se baja del árbol para perseguirlo y aparece en un mundo paralelo, como aquel que encontró Homer detrás de la estantería del salón, donde a las fiestas del sombrerero loco se ha unido un grupo de discotequeros desfasados…entonces se despierta y cree que ha tenido una revelación. Desde entonces, se siente en la obligación de cumplir con la tarea divina que le ha sido encomendada en sueños. Lo que no sabe es que en el mundo de los sueños también entran las pesadillas…
¿Gatsby? ¿Qué Gatsby? Al igual que Daisy Buchanan, esa fue la pregunta que yo me hice a mitad de la película.  ¿Alguien puede darle unas lecciones de historia y de música a Baz Luhrman? O mejor, ¿Alguien puede prestarle un libro de Scott Fitzgerald y un DVD de la película de Jack Clayton?  No entiendo la manía de este hombre por distorsionarlo todo. Él piensa que así el espectador puede participar más del espectáculo, pero lo cierto es que los únicos que realmente disfrutan son aquellos a los que rara vez vemos pasear de día por la calle. Ratas de discoteca que no han leído un libro ni han visto una buena película en su vida.
¿De verdad es necesario tanto barroquismo y tanta parafernalia psicodélica? ¿De verdad es necesario el 3D? ¿De verdad es necesaria esta música horrorosa? ¿Es necesario marearnos con tantos planos cortos e hiperactivos? ¿Es necesario que las letras estén pululando continuamente por la pantalla a modo de subtítulos errantes? Yo, y creo que gran parte del mundo cinéfilo creemos que no. Ya tuvimos bastante con la versión “reMASTERizada” de Moulin Rouge ¿Por qué torturarnos una vez más con esperpento semejante, camarada?
Al menos se puede decir que ha respetado la historia, quitando algunos detalles como el haber hecho de Nick Carraway un alter ego borracho de Fitzgerald que le va con el royo a un psiquiatra, algo que por otra parte no desentona del todo; y el error, me imagino que solo del doblaje en español, de cambiar la palabra camarada por la de compañero.
Habrá que resignarse y buscarle el lado positivo. Por mucho que la critique, he de reconocer que no ha sido una decepción tan tremenda como esperaba. Aunque quizás mi visión esté condicionada por mi cariño y respeto hacia la obra de Scott Fitzgerald.
Es cierto que nunca se abandona la estética grandilocuente, pero también lo es, y se agradece, que la segunda parte de la película es mucho más tranquila y, casi, casi llega a parecer “normal” en algunos momentos. A partir del encuentro de Gatsby y Daisy el tempo se aminora y las notas corren al ritmo del amor ciego del protagonista. Es entonces cuando realmente uno puede disfrutar a gusto de la historia.
Pero lo mejor, sin duda, es Leonardo Di Caprio. Aunque es imposible no ponerse del lado de Robert Reford, hay que reconocer que no podía haber un mejor Jay Gatsby moderno. Él solo se merienda toda la película de principio a fin. Desde ese primer plano copa en mano, hasta la escena final de la piscina, pasando por el momento lanzamiento de camisas, que es, quizás, el más emotivo de todos. Después de Di Capio, el caos marca Luhrmann.
Pese a la megalomanía y el horror vaqui típicos del imaginario del director australiano,El gran Gatsby es una película visible y en ciertos momentos bastante agradable; donde lo agradable siempre viene acompañado de la presencia de Di Caprio-Gatsby.

Y es ahora cuando se me viene a la mente el segundo párrafo de la novela:

<<Cada vez que te sientas inclinado a criticar a alguien, ten presente que no todo el mundo ha tenido tus ventajas…>>

Trailer en español

PD 3 setiembre 2013: después de los comentarios y de repasar un poco la filmografía de Leonardo DiCaprio, tengo que decir que sí, que quitando alguna que otra película, ha sido siempre un buen actor, aunque sigo diciendo que va mejorando bastante con el tiempo, y aquí lo demuestra con creces.

viernes, 17 de mayo de 2013

CRÍTICA 42 (2013)


42 (2013), BRIAN HELGELAND

Reparto: Harrison Ford, Alan Tudyk, Chadwick Boseman, Christopher Meloni, Lucas Black, John C. McGinley, Ryan Merriman, Jud Tylor, T.R. Knight, Nicole Beharie, Brett Cullen, Hamish Linklater, Toby Huss, Brad Beyer, Rhoda Griffis, Mark Harelik

Valoración: 8 / 10

HOME RUN
Por Lucía Pérez García

El deporte tiene un algo especial capaz de paralizar el mundo. El deporte es unión, amor, alegría, paz. Muchos de los más grandes problemas de la historia se han solucionado gracias él. Y aun hoy, cuando tristemente ha quedado convertido en un mero espectáculo de masas, sigue contribuyendo a mejorar nuestra existencia.
42 cuenta la historia de Jackie Robinson, el primer jugador negro que participó en la liga profesional de beisbol norteamericana, acabando así con sesenta años de segregación racial. Su nombre se convirtió en leyenda y su figura en la de un héroe. Tanto es así, que en 1997, cincuenta años después de su gesta, el número 42 se retiró de las camisetas de todos los equipos de la liga, siendo utilizado tan solo un día al año por todos los jugadores, el 15 de abril, día de Jackie Robinson.
Quizás sea bastante convencional. Una más de las tantas historias sobre el racismo en Estados Unidos que han sido llevadas al cine: La esclava libre, El árbol de la vida, Adivina quién viene a cenar esta noche, Criadas y señoras... pero tiene algo: la forma de contarla, la ambientación, la elección de los protagonistas…no sé, algo que  hace que parezca diferente y que nos mantiene pegados a la pantalla a pesar de que desde el principio sabemos todo lo que va a pasar.
Tanto el guión como la dirección corren a cargo de Brian Helgeland, ganador de un Oscar por el guión de L.A. Confidential y nominado por el de Mistic River. Y eso se nota, pues un buen guionista es capaz de sacar oro de donde solo hay plástico. Y aunque como director no ha tenido una carrera, digamos, exitosa (Payback, A knight tale), sabe salvar sus carencias con gran maestría y dignidad.
Uno de los aspectos más destacados es el reparto, con un Chadwick Boseman (The express) que guarda un parecido sorprendente con el personaje real y, sobre todo, con un excelente Harrison Ford (y aquí no puedo ser muy objetiva porque me encanta), que a sus setenta años y pese a una voz algo temblorosa y agravada, sigue conservando su eterna expresión de ironía y su simpática sonrisa. El personaje de Branch Rickey, dueño de los Dodgers de Brooklyn, difiere bastante de los roles a los que no tiene acostumbrados,  lo cual dice aun más a su favor. Después de verlo metido en la piel de hombres aventureros y de acción como Han Solo, Indiana Jones, Rick Deckard y otros tantos policías, abogados, científicos, etc…casi no lo imaginábamos en un papel que roza lo paternal y que termina conmoviéndonos como el que más. Pero es que Harry puede con todo.
Muy interesante es la forma de tratar las escenas de campo ya que, en lugar de  planos generales, Helgeland utiliza medios y primeros planos para mostrarnos el juego desde la perspectiva de sus protagonistas. Además, no se queda en los tópicos del home run, strike uno, dos, tres, etc, etc…sino que trata de desentrañar todos los aspectos del reglamento del beisbol, muchos de ellos desconocidos por la gran mayoría, sobre todo cuando se trata del público español. Pero no se preocupen, porque de aquí a que se estrene en los cines españoles tienen tiempo para informarse de todo.
En definitiva, 42 no se queda tan solo en una anécdota deportiva. Se podría decir que es un home run en un partido aburrido. Traducido al español, un triple en el último segundo o un adelantamiento en plena línea de meta. Si tienen curiosidad por saber el resultado final, siempre pueden recurrir a la versión original. Yo lo recomiendo.

domingo, 12 de mayo de 2013

CRÍTICA OBJETIVO: LACASA BLANCA, "OLYMPUS HAS FALLEN" (2013)


OBJETIVO: LA CASA BLANCA, “OLYMPUS HAS FALLEN”  (2013), ANTOINE FUQUA
Reparto: Gerard Butler, Aaron Eckhart, Morgan Freeman, Dylan McDermott, Ashley Judd, Radha Mitchell, Melissa Leo, Cole Hauser, Angela Bassett, Han Soto, Robert Forster, Rick Yune, Arden Cho, Sean O'Bryan, Tory Kittles, Jason Yee, Amber Dawn Landrum

Valoración: 2 / 10

DIARIO DE UN EDIFICIO MALTRATADO
Por Lucía Pérez García


Querido diario:
Hoy, después de un tiempo de tranquilidad relativa, me han vuelto a destruir. Ya he perdido la cuenta, pero  debo tener más vidas que un gato. Entre las catástrofes (Deep Impac) los marcianos (Mars attacks, Independence day), las criaturas maléficas y extravagantes (Salt, X-Men 2, Residen evi 5l: Venganza), los terroristas (Asesinato en la casa blanca, Red dawn) y los malos malísimos (G.I JOE, La venganza), llevo ya chorrocuientasmil reconstrucciones. No gano para cemento. Pobre papa James Hoban. Al pobre no lo dejan descansar en paz. A mí tampoco, pero al menos yo soy de piedra y no me duele.
Esta vez ha sido un coreano. Qué propio. Por si no tuviera  bastante con las amenazas de Kim Jong un. Creo que voy a coger coreanofobia. El tal Gerard Butler (300, Un buen partido) ese creo que quería ayudarme, pero me equivoqué. Lo que quería era salvar al presidente. Pues vaya. Qué decepción.
Lo único que me salva es el patriotismo. Pero a veces pienso que es un patriotismo de broma ¿Por qué sino se empeñan en sacarme con estas pintas en todas las películas? Los actores se llevan cinco horas en maquillaje y yo tengo que aparecer siempre desestructurada y con los muros caídos. Cierto es que ponen mucho empeño en salvarme, pero si no me echaran abajo no tendrían esa necesidad. Cómo si no hubiera más edificios en Estados Unidos. Siempre me toca a mí y ya estoy harta. Un edificio de 223 años se merece un poco más de respeto.
Estoy organizando un sindicato de símbolos y emblemas americanos indignados. Por ahora somos cinco miembros: la bandera de barras y estrellas, la estatua de la libertad, el pentágono, yo y las torres gemelas a título póstumo. Espero que consigamos algo, aunque el enemigo es fuerte. Tendremos que hacer frente a la industria cinematográfica, a los miles de seguidores de las típicas películas de acción que tan repetitivas me parecen y los Silvestres Stalones, Arnoles Schwarzeneggeres y Bruces Willis de turno. Pero nosotros somos más fuertes ¡PODEMOS!

miércoles, 8 de mayo de 2013

CRÍTICA EL CHICO DEL PERIÓDICO, "THE PAPERBOY" (2012)



CRÍTICA EL CHICO DEL PERIÓDICO, "THE PAPERBOY" (2012), LEE DANIELS
Reparto: Zac Efron, Matthew McConaughey, Nicole Kidman, John Cusack, David Oyelowo, Scott Glenn, Ned Bellamy, Nealla Gordon, Macy Gray

Valoración: 4 / 10




lunes, 6 de mayo de 2013

CRÍTICA BUSCANDO A NEMO, "FINDING NEMO" (2003-2013)


BUSCANDO A NEMO, “FINDING NEMO” (2003), ANDREW STANTON Y LEE UNKRICH


Valoración: 10 / 10


AÚN SIGO NADANDO, NADANDO, NADANDO...
Por P. Sherman, C/ Walaby 42, Sidney...perdón: por Lucía Pérez García

¿Puede haber algo más feliz? Creo que junto a La sirenita y El rey león es la película que más veces he visto, y que seguiré viendo sin cansarme una y otra, y otra, y otra vez…y así hasta el infinito y más allá. En mi vida hay un antes y un después de Buscando  Nemo, ambos unidos por un Hakuna Matata omnipresente.
Mi historia empieza mucho antes de Hércules, muchos eones atrás…desde el día en el que al mundo llegué y me cegó el brillo del sol, miré donde otros solo veían y alcancé mis sueños. Cuando quería volar, solo tenía que pensar en algo encantador, subir en mi alfombra mágica y recitar las palabras ¡Salacadula chachicomula bibidy babidy bu! Solo entonces podía  cabalgar por las nubes hacia mi mundo ideal, hacía el país de Nunca Jamás. No importaba la distancia, lo que realmente importaba era descubrir colores en el viento. Todo era viscoso pero sabroso. Se escuchaban canciones que hacían suspirar. No había nadie como yo, tan fuerte y tan veloz.  Era libre para hacer mi ley, libre para ser el rey…perdón, la reina. Quería ser un gato jazz, el más mono rey del swin, practicar escalas y arpegios y…¡arriki tiki tiki! Era como un oso dichoso y feliz para el que las abejas zumbantes fabricaban miel en exclusiva. Mi mundo era perfecto en su quietud, todo estaba en su lugar.
Pero un día me di cuenta de que la vida bajo el mar era mejor que el mundo de aquí arriba. Descubrí que en otros lados las algas eran más verdes y me sumergí bajo el mar. Nadé, nadé y seguí nadando, nadando, nadando. Buscaba lo más vital, lo que era necesidad, no más, y me olvidé de las preocupaciones.
Mío, mío, mío. El gran océano era todo mío. Me enganché a la corriente australiana del este, no sin antes comprobar si había una medusa en mi bota, y me dejé llevar. Conocí al gran tiburón Bruce, que me enseñó que los peces eran amigos, no comida, y me invitó a un festín, gran festín, a un banquete de postín a base de algas, corales y esponjas. Conocí a un grupo de tortugas hippies surferas. Conocí a Dori, que me enseñó a haaaaaaaaaaaaaaaaaauuublaaaaaaaaaaaaaaaaaouaaaaa balleeeenooooooouuuu y a apreciar los pequeños detalles. Y conocí a Marlin, un asustadizo pez payaso que había recorrido los siete mares buscando a su hijo Nemo. Era un don nadie, pero se convirtió en un héroe verdadero. De cero a héroe en un pis pas. Había nacido una estrella más, una estrella del mar. Los últimos en incorporarse al grupo fueron Nemo y un grupo de pececillos acuariófilos que navegaban en sus respectivas bolsitas de plástico impermeables.
Desde entonces, cuando estaba con mis amigas y alguna preguntaba: quilla ¿qué vamos a hacer hoy? La respuesta no era: no sé che, ¿Tú qué quieres hacer? Sino que directamente alguien decía: ¡ver Buscando a Nemo! Y allá que íbamos a respanchingarnos en el sillón para disfrutar por enésima vez de la película. Ya nos sabíamos de memoria los diálogos, pero daba igual. La felicidad, como Dori, parecía no tener memoria, y volvía con cada sesión peliculera como si fuera la primera.
Ahora Nemo regresa al cine, esta vez en 3D. Volver a verla es una oferta que no sé si podré rechazar, porqué la tentación vive arriba y me llama continuamente. Pero yo me quedo con la versión original. No me hace falta el 3D para pegarme un chapuzón de lo más refrescante y sobre todo, infinitamente FELIZ, FELIZ, REQUETEFELIZ.

PD: si no entiendes mi crítica, es que te hace falta una buena dosis de cine Disney. Ya estás tardando demasiado: La Cenicienta, Los aristogatos, El libro de la selva, La sirenita, La Bella y la Bestia, Pocahontas, El rey león, Hércules, Toy Story…y por supuesto, Buscando a Nemo

PD2: Proximamente también buscaremos a Dori

sábado, 4 de mayo de 2013

CRÍTICA LA CAZA, "THE HUNT" (2012)


LA CAZA, “THE HUNT” (2012),  THOMAS VINTERBERG

Reparto: Mads Mikkelsen, Alexandra Rapaport, Thomas Bo Larsen, Annika Wedderkopp, Anne Louise Hassing, Lars Ranthe, Lasse Fogelstrøm, Susse Wold, Ole Dupont, Sebastian Bull Sarning

Valoración: 8 / 10

SÉPTIMO MANDAMIENTO: NO MENTIRÁS
Por Lucía Pérez García

Dicen que los niños nunca mienten, pero también que Las mentiras tienen las patitas cortas…tan cortas como las de un niño.
Thomas Vintenberg vuelve a abordar el tema de los abusos sexuales en la  infancia después de  La celebración (1998), donde por cierto también trabajó Mads Mikkelsen, pero desde una perspectiva diferente. En una especie de fusión entre La calumnia y La jauría humana, cuenta la historia de un profesor de infantil que es acusado por una de sus alumnas, la hija de su mejor amigo, de haber hecho “cosas de mayores” con ella. A partir de aquí: desconfianza, rumores, manipulación, traición, ostracismo…y violencia, tanto física como psicológica.
No es una película de terror, pero el terror puede tener muchas caras y esta, sin duda, es una de ellas. Pocas cosas hay más horribles que verte maltratado por los tuyos. Pocas cosas más horribles que la soledad obligada. Y todo por una mentirijilla salida de la cabecita de una inocente niñita rubia de cara angelical.
Mads Mikelsen lleva al extremo su actuación. Sus facciones cortantes, su expresión fría, casi gélida y su mirada inquietante muestran el vacío de un hombre que ha dejado de ser hombre; de un hombre que ha sido despellejado por el odio y que se ha quedado en un simple cuerpo casi sin vida. Su rostro ensangrentado se te queda grabado como un puñetazo.
Es imposible ver la película y salir sonriendo. Y no porque sea mala, ni mucho menos. 

miércoles, 1 de mayo de 2013

CRÍTICA EXPOSICIÓN ROCÍO FILIBERTO (C.C. METROMAR)



EXPOSICIÓN ROCIO FILIBERTO. C.C. METROMAR

EL EFECTO MARIPOSA
Por Lucía Pérez García

Se derritió el último copo de nieve. Palpitó la primera semilla. Un capullo de flor amenazó con abrirse. Nació una mariposa. Llegó la primavera.
Desde que rompió su crisálida, ve el mundo con otros ojos. Al principio sus alas eran torpes y volaba pegando tumbos. No sabía cómo posarse y las corrientes de aire la arrastraban como un tornado. Por un momento, pensó que no sería capaz de sobrevivir. Era más fácil arrastrase y escalar por los tallos a modo de acordeón. Pero el instinto, el maldito instinto, le había obligado a fabricarse una escafandra; una máquina del tiempo que cambiaría su vida para siempre.
Solo había pasado un día y no podía más que esperar el final. Sabía que su estancia iba a ser corta. Lo odiaba. Pero ese era el destino reservado para las de su especie. Sin embargo, sus ilusas compañeras revoloteaban dicharacheras entre las flores.
De repente, un impulso eléctrico cruzó sus alas. Éstas empezaron a moverse a gran velocidad, soltando una especie de purpurina plateada que, fastidiosamente, se le metía en los ojos. Era un reflejo natural. No podía evitarlo. Por más que se aferraba a su lugar de anclaje las alas no paraban de batirse hacia arriba y hacia abajo. No había más remedio. Había llegado la hora. Relajó sus patitas y se dejó llevar.


Sintió una sensación agradable. Ahora todos los miembros de su cuerpo respondían a la perfección. Volaba y volaba mecida por el aire oloroso. Desde el cielo, todas las cosas del mundo parecían estar pintadas sobre un lienzo de tierra. Quería acercarse más y tocarlo todo, probarlo todo, sentirlo todo. Había tanto donde elegir y tan poco tiempo…se lanzó al vacío. La suerte estaba echada.
No por casualidad fue a caer en medio de unas orquídeas. Éstas eran de un color rosa pálido, con reflejos blancos, anaranjados y violetas. La fragilidad de su aspecto no les restaba belleza. Abiertas de par en par, las flores presumían de sus grandes pétalos y su aroma acaramelada. Pero  quería ver más y su estancia allí no podía prolongarse.
Un amarillo terraceo, de formas rotundas y tonos apagados, destacaba entre tanta claridad. Aun quedaban restos del otoño lejano. Un otoño que recordaba haber visto desde el suelo húmedo y mojado. Recordaba como los membrillos colgaban pesados de las ramas, desafiando la gravedad. Y las risas de los niños cuando escalaban el árbol para cogerlos. Ella ya no necesitaba escalar. Le bastaba con detenerse en uno de los frutos y olerlo.
Delante del árbol había una pequeña casa. Una de las ventanas estaba abierta de par en par. Y como todas las ventanas abiertas, era una llamada a la curiosidad. Cruzó el alfeizar y contempló la sala. Había dos mesas. Las dos querían prolongar la primavera y se habían adornado con flores. Pero lo que no sabían es que a la primavera no se la puede arrancar del seno de la madre tierra, porque en seguida pierde su esplendor y muere. Aunque la agonía de una flor es casi tan bella como su vida. En una de las mesas había preparada una taza de café y en la otra, un vaso transparente hacía las veces de jarrón. Un no se qué hogareño flotaba en el ambiente de aquellos frágiles objetos de cristal y porcelana. Una fragilidad que, unida a la de las flores, se tornaba melancólica.
Al fondo, sentada en una silla, una niña de mirada celeste y picassiana contemplaba el infinito. Delante de ella, colgados en la pared, dos cuadros mostraban a un torero en plena faena. Quizás ella sentía miedo por aquel hombre. Quizás soñaba con ser tan valiente como él. Quizás…
No queriendo abusar de la libertad que le proporcionaba su tamaño para curiosear por donde quisiese, atravesó la ventana en sentido opuesto. Atrás quedaron los osados toreros, las niñas azules y los bodegones floridos. Volvía de nuevo a respirar el aire renovado de la primavera. Sin embargo, había algo en todo aquello que le resultaba extrañamente similar. Las flores, los frutos, el cristal, la porcelana, la infancia, el miedo, la emoción, ella misma…todo era tan bello y, a la vez, tan fugaz. El tiempo, que una vez fue joven, emprende su carrera irreversible para no volver jamás, y con él se lleva cada segundo de vida que consumimos.
La arena del reloj dio un último suspiro y se esfumó. La mariposa cayó al suelo. Inerte, era absorbida hacia abajo en un pausado remolino. Los giros prolongaban la belleza de unas alas que por un día fueron sostén de una vida. El cuerpo de la mariposa fue a posarse delicadamente en una flor, fundiendo su color, ahora seco y apagado, con el de ella. En ese momento, algo se estremeció en el mundo. Nunca hubo un ser de vida tan efímera. Nuca hubo un ser tan feliz.


Cómo la mariposa, Rocío Filiberto ha sentido la belleza de lo efímero. En su caso, fue la enfermedad el vehículo que le llevó a conocer los entresijos del arte y que le mostró las maravillas del mundo. En cualquier objeto, en la más oscura y recóndita esquina, Rocío aprendió a ver la luz y la alegría del color y la forma. El dolor dejó de serlo para convertirse en valor. Un valor ganado a base de una lucha cuya espada tomó la forma de un pincel. Para ella la vida ya no tiene límites.

<<No me parece imposible que el cólera, el mal de la piedra, la tisis, el cáncer, sean medios de locomoción celeste, como los barcos a vapor, los minibús y el ferrocarril lo son terrestres>>.
Van Gogh, Cartas a Theo.

CRÍTICA BÁRBARA (2012)


BÁRBARA (2012), CHRISTIAN PETZOLD
Reparto: Nina Hoss, Ronald Zehrfeld, Rainer Bock, Jasna Fritzi Bauer, Christina Hecke, Claudia Geisler, Peter Weiss, Carolin Haupt, Deniz Petzold

Valoración: 7 / 10

BARBARIDAD
Por Lucía Pérez García

Las guerras terminan, pero no pasan. Se intentan olvidar, pero se ponen delante para recordarnos que aun siguen ahí, que no se han ido.
Las guerras terminan, pero no callan. No se escucha el estruendo de los bombardeos ni se siente el retumbar de los aviones. Pero el silencio es aun más inquietante, más siniestro…más sonoro.
Las guerras, de verdad, ¿terminan?

1978, hace más de treinta años que acabó la guerra y el mundo entero continúa librando su propia guerra a escondidas. Alemania sigue dividida, y el pueblo no tiene libertad. Bárbara, como tantas otras personas, sueña con escapar. Pero los soñadores están mal vistos. Hay que acabar con ellos. Hay que arrancarles las ansias de volar. Vigilémoslos, saquémoslos de su sitio, controlemos cada rincón de sus cuerpos. Hagamos de ellos uno solo. Uno al que sea más fácil dominar.
Pero Bárbara no pierde la esperanza. Desconfía, se aísla en sí misma para protegerse. Aguanta las barbaridades más “bárbaras”. No se queja, porque sabe que está cercano el día de su partida. Está cercano el día de la libertad. Sus grandes ojos de mirada inerte interpelan al todo circundante, lo retan. Porque en su sola mirada están contenidos todos los sentimientos del mundo.
Sin embargo, en la cumbre de su pirámide no está ella. Hay cosas que sin llegar a entenderse se hacen sin más. Y sabemos que son buenas. La esperanza nunca se pierde y la libertad puede cambiar de rostro. Quizás no estuviera donde nosotros la estábamos buscando.