sábado, 30 de marzo de 2013

CRÍTICA 127 HORAS (2010)


127 HORAS (2010) DANNY BOYLE

Valoración: 9 / 10

94 MINUTOS DE ANGUSTIA
Por Lucía Pérez García

Primer día: a Danny Boyle se le ocurre llevar a la gran pantalla la historia de Aron Ralston, un aventurero norteamericano que quedó atrapado durante cinco días en una grieta en las montañas de Utah. Una historia, pues, basada en hechos reales y, por tanto, chorreante de autosuperación. Confianza en el hombre, como a él le gusta.
Segundo día: quiere hacerla real, tan real que nos atrape, literalmente, en la claustrofóbica grieta del inmenso desierto de Utah. Tan real que nos haga sentir la inmovilidad, la soledad, el frío, el dolor, el hambre, la sed, el miedo…tan real que lleguemos a plantearnos el sentido mismo de la vida, si de verdad merece la pena luchar por sobrevivir. Tan real que veamos llegar la muerte, despacito, sigilosa…y dudemos de sus intenciones. No quiere llevarnos, quiere que nos quedemos allí, quietos, mirándole a los ojos y viendo como disfruta de nuestra angustia.
Tercer día: y realmente lo consigue. A base de una fotografía extrañamente onírica y casera a la vez, mezcla de documental y paranoia. De un montaje psicodélico e inquietante. De una música no menos característica que se envalentona en los momentos más tensos y dramáticos, como si la cosa no fuera con ella. Por un lado, el horror y la desesperación y por otro, el viva la vida de unos acordes que invitan al baile discotequero. De un sonido que perfora el tímpano y pulsa los nervios del más templado. De una realidad,  por así decirlo, de otro mundo, pero tan cercana a nosotros que nos recuerda que estamos inmersos en ella y que no hay vuelta atrás, porque ya no hay salida…estamos atrapados.
Cuarto día: sin más, James Franco. Tiene que sobrevivir para que lo hagamos nosotros. Taréa dificil visto lo visto. Sin embargo, pese a llevar encima, no solo el peso del desesperante pedrusco, sino el de toda la película, devora cada plano como si de aquellos bocados dependiera su vida. Un trabajo increible que incluso hace de las escenas a lo Bruja de Blair no se hagan insoportables. Es más, llegan a gustarte; sobre todo el humor y la ironía del hombre que no se quiere dar por vencido. Genial su resignación. Genial la entrevista que se hace a sí mismo. Geníal su rostro demacrado. Genial su paciencia. Genial su impotencia que no llega a serlo nunca. Genial los primeros planos de un rostro que no solo transmite, sino que te mira fijamente, te hipnotioza y se termina adueñando de tus sentimientos hasta ahogarte. Te exprime al máximo hasta que acaba con tu aguante. Y aun así, allí sigues, pegado a la pantalla, que ha dejado de ser pantalla para ser una ventana a la realidad.
Quinto día: no hay palabras.¡Dios mío! Tan solo ANGUSTIA. Es imposible librarse del dolor. Pero ahí esta Boyle para consolarnos. Quería mostrarnos la realidad del hombre y demostrarnos que existe la fe. Una mirada al cielo: gracias...

CRÍTICA IVÁN LAGARES


EXPOSICIÓN DE PINTURA DE IVÁN LAGARES, CC METROMAR (2013)
 

UN VIAJE SURREALISTA POR LAS IMPROVISACIONES DE UN ARTISTA IMPROVISADO
Por Lucía Pérez García

Seguramente ahora la palabra improvisación les suene algo así como a chino mandarín. Y digo chino mandarín porque es el chino más feliz de cuantos dialectos puedan existir en la China. A mí siempre me ha sonado un poco como una campanilla. Y una campana es precisamente lo que le ha sonado a Iván Lagares, el cual parece haber cogido el tren de la creatividad hacia ninguna parte; un tren que no es un AVE, ni mucho menos, porque los trenes de alta velocidad no llevan campanas, sino una locomotora de vapor, de esas a las que no les importaba la contaminación ambiental, como tampoco a Iván le importa lo que pueda pensar la gente. Piensen ustedes lo que quieran. Fue su despedida antes de coger el tren. Que yo, igualmente, disfrutaré del viaje. Entonces fue cuando sonó la campana y todos aquellos que no quisieron emprender el viaje se quedaron en tierra, tristes y aburridos.
Yo fui la primera en comprar el billete, pues si lo adquirías con antelación te daban opción a una visita guiada a cada ciudad donde hubiera una estación y el tren hiciera parada. No lo dudé ni un momento. Era mi oportunidad de conocer otros mundos diferentes e introducirme en la más surrealista de las experiencias: la experiencia de la improvisación.
Antes de nada, dejé mi equipaje en uno de los estantes del vagón, deshaciéndome así de toda la carga superflua que pudiera llevar encima. Para este viaje solo necesitaba un poco de yo misma, un pedazo de otra cosa y una pizca de no sé qué. El resto era totalmente innecesario. Sin embargo, no quise dejarlo en casa, ya que de una u otra manera, siempre terminaba necesitándolo.
Sonó de nuevo la campanilla. Habíamos llegado a la primera estación. Los brillos del cristal de la ventana no me dejaban apreciar bien lo que había fuera, o dentro, no sé. Así que, sin dudar un momento, salí a ver qué era lo que me deparaba aquella misteriosa parada.
En la estación colgaba un cartel donde estaba escrita la palabra  stratosphere. En seguida me introduje en un mundo extrañamente colorido, ventoso, movido y con cierto tufillo a óleo. Era como un mundo meteorológico, daltónico y algo mounstroso. Era realmente inquietante.  El guía me invitó a dar un paseo por aquel paisaje rocambolesco y yo le hice caso, porque para eso había pagado mi billete con antelación. Aquella naturaleza sinuosa y oscura que parecía estar deshabitada resultó ser un merendero. Y como todo merendero, estaba repleto de domingueros provistos de manteles de cuadros y cestas de mimbre esperando ser saqueadas por algún pariente lejano del oso Yogui. Y cuál  fue mi sorpresa al comprobar que uno de esos grupos ociosos estaba formado por Munch, Van Gogh, Max Ernst y otros pintores los cuales, pesar de la baja  temperatura y de que el cielo amenazaba lluvia, disfrutaban de su merendola con gran regocijo. ¡Qué locura! Pensé. Pero lo cierto era que me hubiera encantado unirme a ellos.

La segunda parada tardo bastante tiempo en llegar. Cuando tocó la campanilla apareció en el vagón una extraña señora con uniforme de azafata, acompañada de una criaturilla en miniatura que parecía salida de un anuncio de compresas sin alas, ya que era de todo menos voladora. La supuesta azafata era un híbrido entre una máscara africana y   un retrato expresionista salido directamente de un bombardeo de la Segunda Guerra Mundial.  Derrepente se puso a hacer gestos extravagantes, como si quisiera decirnos algo, pero la que en realidad hablaba era la pequeña menstruación que habitaba en su hombro. Fue un rato totalmente difuso e inconexo, que terminó con el regalo por parte de la mujer de un bonito jarrón de flores que pasó a decorar el vagón del tren. Para combatir la contaminación, dijo. Y se fue.

La tercera parada me dio tanto miedo que me quedé paralizada en mi asiento y me negué a salir. Por la ventana, entre los brillos y reflejos del cristal, vi un gran robot del ciberespacio que se acercaba a gran velocidad hacia nosotros. Era tan rápido su paso que ni siquiera se le escuchó llegar. Cuando estuvo cerca, pude ver que  guardaba gran parecido con una figura futurista. Entonces comprendí el porqué de su velocidad. Al final resultó que era inofensivo. Tan solo quería preguntarnos si veníamos desde muy lejos. Qué alivio. Una vez satisfecho con la respuesta, se volvió tan rápido como había venido.

Muchas otras estaciones recorrimos durante el trayecto. Tantas y tan pintorescas que me sería imposible describirlas sin volverme loca en el intento. Solo podría decir que tenían todas algo en común. Como si perteneciesen a un mismo mundo. Esos colores intensos, esos vacíos que llenaban el espacio como si de otro espacio se tratase, fantásticas criaturas mitad mounstro, mitad mounstro también; carteles con palabras indescifrables que le hacían a uno preguntarse quién las habría escrito y por qué razón…todo era tan…tan improvisado, que se diría que hace un segundo aun no existía.

Se acercaba el final del trayecto. Pasaron entonces los recolectores de billetes para asegurarse de que ninguno de los pasajeros nos habíamos colado en el tren sin pagar. Yo estaba tranquila porque era una viajera honrada. Pero, así como quien no quiere la cosa, el hombre que se sentaba a mi lado disparó contra una de las pequeñas recolectoras de tickets, acertándole en toda la cabeza. El inocente bichito se dio la vuelta aturdido y continuó con su tarea como buena trabajador. Y el hombre, con toda la parsimonia del mundo, regresó a su asiento y se durmió. En uno de los ronquidos vi salir espantado a Pepito Grillo de su gran bocaza abierta.
Al fin llegamos a nuestro destino, que no era otro que el principio del viaje. Volvimos, pues, a la realidad, la cual se me antojaba un tanto monótona después de todas aquellas experiencias vividas.
Antes de apearme den tren quise despedirme del guía. Su nombre era Iván Lagares. Aunque casi no lo vi en todo el viaje, ya que tan solo nos dio unas leves explicaciones de cómo afrontar la aventura, dejándonos pulular a nuestro libre albedrío por aquellos mundos paralelos, le estaba muy agradecida. Le di, pues, mis más sinceras congratulaciones por el viaje caleidoscópico y chiripitiflautico en el que nos había embarcado. Recogí mi equipaje y volví al mundo.
Mientras caminaba de regreso a casa iba pensando en todo lo que había visto. Mi conciencia me interrogaba sobre cada detalle de ese universo circunnavegante y archicamaleónico. Por un instante, sentí una iluminación, sino divina, al menos, terráquea. Llegué a la conclusión de que aquel sospechoso guía no era otro que el creador de esas criaturas. Alguien que sin pensarlo demasiado, agarraba el pincel y daba entera libertad a su imaginación, supliendo la inexperiencia con una gran capacidad de improvisación. Simplemente se divertía y quería transmitir esa alegre pasión que sentía al mancharse las manos de pintura e impregnarse del farragoso olor a óleo. El resto lo deja en nuestras manos.
Piensen ustedes lo que quieran. Él, ha disfrutado del viaje.
Hasta el 21 de Abril
Correo de Iván Lagares para cualquier consulta: iv_anco@hotmail.es

lunes, 25 de marzo de 2013

CRÍTICA OZ, UN MUNDO DE FANTASÍA (2012)


OZ, UN MUNDO DE FANTASÍA (2012), SAM REIMI

Reparto: James Franco, Mila Kunis, Michelle Williams, Rachel Weisz, Joey King, Zach Braff, Abigail Spencer, Bruce Campbell

Valoración: 4 sobre 5

ERASE UNA VEZ…
…un mundo mágico, muy, pero que muy mágico. Tan mágico, que llegaba a parecer de mentira. Todo en él era grandioso, brillante y chillón. La naturaleza era abrumadora y frondosa. Los animales y las criaturas más extravagantes pululaban a su libre albedrío, pues eran tan brillantes y chillonas como la misma naturaleza en la que habitaban. Parecía un lugar tremendamente divertido, y hasta cierto punto agradable, dentro de los límites de la tridimensionalidad, hasta que fui descubierto por una suerte de Gato con Botas femenino.
Al principio, sus grandes y expresivos ojos me conmovieron, así que me dejé llevar por sus encantos, o quizás ella se dejó seducir por los míos, que no son pocos…llegamos a un camino pavimentado con baldosas amarillas que parecía no tener fin, ni tramo llano. Un sube y baja continuo, lleno de baches, que no debía haberse arreglado en décadas, desde 1939 por lo menos. Tras varios kilómetros de caminata, durante los cuales se nos unió un  simpático mono con alas, atisbamos a lo lejos nuestro destino, el palacio de Ciudad Esmeralda. Y cuál fue mi sorpresa al comprobar que el supuesto palacio parecía más una fortaleza futurista a lo Blade Runner, que un majestuoso castillo de cuento de hadas. Eché un vistazo a mis compañeros y me resigné. ¿Qué podía esperar de un mundo en el que todo parecía salirse de sus órbitas y que estaba habitado por tan peculiares personajes? Sí, es cierto, podía esperar algo más. De hecho, lo esperaba…pero como el extraño allí era yo, no tenía más remedio que conformarme con lo que me ofrecían. Porque, por si no os lo he dicho, resulta que yo era el heredero de todo aquel reino fantasticuloso y espectaculiento. Yo, un simple mago de feria, cuyo único mérito en la vida era ser el hombre más guapo del universo (porque no solo era el hombre más apuesto del mundo, sino también de este universo paralelo). Pensándolo bien, creo que me lo merecía. Por si acaso, guarde silencio y me limité a seguir las instrucciones de mis nuevos paisanos y a disimular como pude mi pequeño secreto. Para ello recurrí a mis dotes actorales, recordando la época en la que fui poseído por James Dean, y parece que conseguí engañarlos a todos.
En el palacio me esperaba la hermana del “Gato con Botas”, la cual también pertenecía a la raza felina, aunque no en el mismo sentido. Mientras que una era, en apariencia, adorable, la otra era sibilina y astuta. Ella me enseñó todas las cosas que solo serían mías si conseguía deshacerme de la Bruja Mala, que estaba aterrorizando a todo el reino. Aquello me aterrorizó bastante, pero las riquezas que me prometía me hicieron sentirme como el Tío Gilito, y no pude más que aceptar su propuesta.
Salí, pues, dispuesto a acabar con el mal que acechaba a mi futuro pueblo. El mono con alas me acompañaba. Por el camino se nos unió otra extraña criatura, una entrañable muñequita de porcelana, cuyo poblado había sido arrasado por los esbirros de la malvada bruja. Aquello era lo más parecido a una escena apocalíptica que había visto nunca. De modo que, tras la insistencia de la, valga la redundancia, insistente niñita, decidí dejar que nos acompañara, porque aquel lugar no era apto para menores de 12 años.
De pronto, el camino se dividió en dos. Ya había visto otras veces esta escena en las películas, por lo que no dude un momento en cuanto al camino a seguir. Directamente tomé la senda que continuaba iluminada. Pero como no, allí estaba el mono, creyéndose protagonista de mi propia conciencia y recordándome mis responsabilidades. Así que no tuve más  remedio que tomar el sendero oscuro.
Allí encontré una tercera bruja, la cual, también era una linda gatita. Pero ésta, para mi sorpresa, era una de esas gatitas mimosas y abrazables que se pasan el día ronroneando (no sé si las brujas y los gatos tienen algún parentesco, pero en este mundo los términos se confunden). En cualquier caso, no me disgustaba, aunque ninguna de las tres parecía tener un talento especial más allá de sus capacidades brujeriles y su encanto. Yo, al menos, era listo. Sí, podía ser un mentiroso, un cobarde, un farsante y un mal mago, pero era listo y ambicioso y, por supuesto, por si no os lo había dicho ya, muy guapo, realmente guapo.
A partir de aquí, mi historia tomó otro cariz. Y como no me gusta fastidiar los finales a nadie, os voy a  dejar con la intriga hasta que vayáis al cine. Quizás os decepcione, o quizás no. Todo depende de vuestra imaginación y de vuestra capacidad para sacar el niño que lleváis dentro. Yo, como mago que soy, os prometo devolveros el dinero si no quedáis satisfechos. Sé que no perderé mucho, porque estoy seguro de que aunque solo sea por pasar dos horas con una galán de cine como yo, en el caso femenino, o con las tres brujigatas, en mi caso y en el de otros muchos, quedareis más que servidos.
Estos son los momentos en los que recuerdo mi antigua vida; una vida itinerante y en blanco y negro, pero no por ello menos divertida. Aun recuerdo mis peripecias para escapar de los fortachones del circo, o para esquivar los tomates del público. Y, por supuesto, a las bellas damiselas que invaden el mundo del espectáculo. Pero ese mundo gris cambió cuando me di cuenta de que dentro de mí había algo más que un mister universo. Dicen que como en casa en ningún sitio, pero creo que valió la pena el movido y mareante viaje que me trajo a mi nuevo mundo, donde el color se adueño de mi alma y cambió mi vida.
Y colorín, colorado, este cuento aún no se ha acabado, porque os espero en el cine.  Os prometo que, como yo, seréis felices y comeréis perdices cibernéticas.

CRÍTICA TADEO JONES (2012)


TADEO JONES (2012), ENRIQUE GATO

Valoración: 4 sobre 5

TADEO JONES Y EL SECRETO DEL CINE PERDIDO
Por Lucía Pérez García



              Dicen que la ficción, a veces, supera a la realidad; y en el caso del cine español esta afirmación no puede ser más acertada. No podía ser otro que un intrépido aventurero al estilo de las más grandes leyendas del género, el que saltara a la palestra para salvar los restos mugrientos de un cine, el español, que desde hace mucho tiempo anda de capa caída; incluso se podría decir que ya no tiene ni capa…
La animación española venía pisando fuerte de un tiempo a esta parte con producciones modestas como series de televisión y cortometrajes, pero el paso hacia la gran pantalla parecía una utopía. Algunos lo intentaron, y consiguieron hacer cosas bastante interesantes como Planet 51 (2009), Chico y Rita (2010) o Arrugas (2011); sin embargo, ninguna propuesta termino de cuajar.
Enrique Gato ya contaba con dos Goya (2004 y 2007) en su haber gracias, precisamente, a dos cortometrajes sobre este mismo personaje, basado en el comic de Javier Barreira y Gorka Magallon, los cuales participan como guionistas en la película; una película pasa por ser lo mejor de la animación española hasta el momento y que, aunque no llega a medirse con las grandes producciones de Pixar o Dreamworks, no deja indiferente a nadie.
Destacan, por encima incluso de los protagonistas, los excelentes secundarios: Jeff (el perro), Belzoni (el pájaro) y sobretodo Freddy (el guía peruano), magníficamente doblado por José Mota, quien ya demostrara sus dotes poniedo la voz al personaje de Asno en la saga Shrek. Y los desternillantes gags, que no se quedan en meras anécdotas puntuales como suele ocurrir en este tipo de películas.
Quizás abuse de la estética de videojuego, algo que ya se dejara notar en los cortometrajes de Gato, cuya formación en este campo parece no querer abandonarle. O tal vez insista demasiado en los tópicos de tipo Indiana Jones, a los cuales recurre bastante en todos los capítulos sobre el personaje. Pero lo peor, sin duda, son las canciones, sobretodo la firmada por Juan Magan que, para colmo, es la que ha servido para promocionar la película…incomprensible.
Con todo, los aficionados del cine de aventuras disfrutarán de esta película como un niño; como el niño que lleva dentro todo aventurero y que siempre ha soñado con viajar a países lejanos y encontrar el tesoro escondido que salve al mundo de su destrucción y, en este caso, del mal cine.

CRÍTICA LOS MISERABLES (2012)

LOS MISERABLES (2012), 
Director: Tom Hooper
Reparto: Hugh Jackman, Russell Crowe, Anne Hathaway, Amanda Seyfried, Eddie Redmayne, Samantha Barks, Helena Bonhan Carter, Sacha Baron Cohen, Aaron Tveit, Isabelle Allen.

Valoración: 10 / 10

LA DIGNIDAD DE LA MISERIA
Por Lucía Pérez García

Pocas veces una película tan larga se hace tan corta y deja tanta huella, y más aún, una película donde todo lo que ocurre es desgraciado, triste y miserable; no dejando espacio a la más diminuta alegría. ¿Qué es entonces lo que hace vibrar el alma del espectador? La dignidad, sin duda Porque la miseria también puede ser digna.

Tom Hooper, con varios Oscar en su haber gracias a El discurso del rey (2010), incluyendo mejor película y  mejor director, se atreve a llevar una vez más al cine (pese a lo complicado de la adaptación de una obra tan extensa) la novela de Victor Hugo, cuya versión musical, adaptada por los compositores franceses Alain Boubill y Claude-Michel Schönberg, ha recorrido los escenarios teatrales de todo el mundo con gran éxito desde su estreno en Londres en 1980, generando millones de fans incodicionales.

A algunos, sobre todo los detractores del género musical, les resultará insoportable verse obligados a pasar más de dos horas y media escuchando canciones,  leyendo subtítulos y viendo primeros planos. Sin embargo, es precisamente esto lo que hace tan especial a la película lo cual, por otra parte, no es ninguna novedad, pues los mismos recursos los utilizó Carol Reed en su Oliver! allá por 1968; otro musical inolvidable.

Es de alabar el trabajo agotador de los actores al verse amenazados una y otra vez por el objetivo de la cámara, cuya cercanía no permite descanso alguno a la intensidad de las emociones y las expresiones. Y si a ello le unimos el hecho de tener que cantar en directo, el mérito se multiplica. Mención especial al respecto merece Anne Hathaway, cuya grandeza podría medirse en lágrimas por minuto. Aunque en las primeras escenas se muestra, quizás, algo dudosa y artificial, se va creciendo hasta convertirse, literalmente, en el alma de la película. El resto del reparto no desmerece en absoluto, con un inconmensurable Hug Jackman, un siemrpe imponente Russell Crowe o unos emotivos Eddie Redmayne y Samantha Barks.


El ambiente está bastante bien conseguido. Y, gracias a una excelente fotografía a cargo de Danny Cohen, quien ya trabajara con Hooper en El discurso del rey;  y unas no menos sobresalientes dirección artística y diseño de vestuario (llevado por el español Paco Delgado) las imágenes nos transportan a ese mundo en plena revolución. Un mundo sucio y agobiante, y no por ello menos bello, donde los colores rojo, azul y blanco de la “libertad, igualdad y fraternidad” intentan hacerse un sitio en una sociedad desfragmentada y polvorienta.
Pero el punto fuerte, algo que no ocurre con todos los musicales, son precisamente la música y las canciones. Las interpretaciones no desmerecen en ningún momento. Cierto es que muchos de los actores ya tenían alguna experiencia en este terreno, como Hugh Jackman (La Bella y la Bestia o The boy From Oz) o Russell Crowe, quien incluso tiene una banda de Rock; pero aquí parecen crecerse, superando con éxito los momentos de mayor dificultad en los cuales, más que sacrificar la voz por la interpretación, hacen de la interpretación una triste melodía. Al salir de la sala, resulta imposible sacarse las canciones de la cabeza.

No hay un momento de descanso para los sentidos desde que aparece la primera imagen: el ojo tiene que recorrer la pantalla desesperado para no perder detalle, el oído tiene que estar atento a cada  nota, se respira olor a podredumbre humana, la boca se llena del regusto amargo de la miseria y ello, unido a la brutal cercanía de los personajes, que llegan a tocarnos el corazón, haciéndonos sentir su tacto; anula tu consciencia del mundo de tal manera que, al encenderse las luces de la sala parece que has despertado del sueño más intenso. Te quedas vacío, casi agotado, pero entera y absolutamente encandilado. 

domingo, 17 de marzo de 2013

CRÍTICA HITCHCOCK (2012)


HITCHCOCK, SACHA GERVASI (2012)
Valoración: 2,5 sobre 5

MURDER!
Por Lucía Pérez García

Nunca se encontró el cadáver. Parecía como si hubiera huido desesperadamente en un último intento por salvar su vida. Pero en la escena del crimen aun se respiraba cierto olor nauseabundo; un olor agrio y espeso que era capaz de acuchillar a sangre fría el olfato menos agudo.
Era un caso realmente complicado. Había numerosos testigos, pero ninguno sabía realmente lo que había ocurrido. Sus declaraciones no iban mucho más allá del aspecto físico de los sospechosos, lo cual tan solo permitía esbozar un retrato superficial de los mismos, en  ocasiones, bastante distorsionado.
De entre todos los nombres que facilitaron los testigos, seis fueron los más recurrentes:

-Sacha Gervasi: director de cine poco experimentado.
-Edad: 46 años.
-Móvil: tendencia a la mitomanía. Malas críticas y endebles resultados de taquilla en su debut cinematográfico en la gran pantalla.
-Pruebas: lector indiscutible del libro de Stephen Rebello Hitchcock and the making of Psycho, obviando, o eso parece, el resto de bibliografía y estudios sobre el director de Psicosis. Su inexperiencia se deja notar en las actuaciones de algunos miembros del reparto y en el enfoque de los personajes de manera equivocada y poco profunda.
-Otros datos: anteriormente solo ha realizado un documental basado en un grupo musical y titulado: Anvil: el sueño de una banda de rock (2009), bastante premiado.

-Anthony Hopkins: actor.
-Edad: 75 años
-Móvil: ha tenido que sufrir interminables sesiones de maquillaje. Desde el rodaje sufre pesadillas con Norman Bates. Tan solo se le ha visto disfrutar de verdad en la escena del estreno de Psicosis, cuya coreografía es realmente sensacional y divertida.
-Pruebas: se le ha visto caracterizado como Hitchcock e intentando imitar sus gestos y su perfil en repetidas ocasiones, aunque sin mucho éxito y de forma algo sobreactuada.
-Otros datos: ganador de un Oscar en 1991 por su interpretación del asesino caníbal Hannibal Lecter en El silencio de los corderos.

-Helen Mirren: actriz.
-Edad: 67 años.
-Móvil: no ha sido nominada al Oscar. Sin embargo, su personaje, Alma Reville, es la que lleva las riendas del film, del cual parece la total protagonista, sin menospreciar, por supuesto, los perennes perfiles del “Mago del suspense”.
-Pruebas: debido a su papel ha podido profundizar en los entresijos del mundo del cine, los cuales ya conocía de por sí, gracias a su amplia experiencia profesional como actriz.
-Otros datos: ganadora de numerosos premios durante su carrera, siendo la única actriz en recibir cuatro premios importantes (Oscar, Globo de Oro, BAFTA y Sindicato de Actores) por un mismo papel, el de la reina Isabel I de Inglaterra en The Queen (2000).

-Scarlet Johanson: actriz.
-Edad: 28 años.
-Móvil: al interpretar el papel de Janet Leight, fue obligada a pasar horas empapada y con poca ropa para representar la escena de la ducha.
-Pruebas: se le ha escuchado gritando de forma aterradora en repetidas ocasiones durante todo el rodaje.
-Otros datos: preparada como actriz desde muy joven y en escuelas de gran prestigio como es la de Lee Strasberg, no ha llegado a alcanzar un nivel de estrella más allá de su imagen. Sin embargo, no es lo peor del reparto.

-Jessica Biel: actriz.
-Edad: 30 años.
-Móvil: su papel es totalmente secundario y está demasiado enfocado hacia la antipatía por el director cuando, realmente, Vera Miles intentó agradar a Hitchcock durante todas las películas en las que trabajó para él.
-Pruebas: su actuación es realmente superficial.
-Otros datos: ha ganado varios premios menores durante  su carrera como actriz, pero aquí no lo termina de demostrar.

-James D´arcy: actor.
-Edad: 37 años.
-Móvil: no pudo participar en la escena de la ducha, ya que en la realidad, Anthony Perkins, el personaje al que daba vida en la película, no estuvo presente en el rodaje, ya que se encontraba en Nueva York preparando un papel para Broadway.
-Pruebas: ninguna.
-Otros datos: ha trabajado mayormente en televisión. Sin embargo, su actuación es la mejor de todo el plantel, llegando a confundirse en ocasiones con el verdadero Anthony Perkins.

Después de revisar los informes, estaba claro que había sido un crimen organizado. El jefe de la banda era Sacha Gervasi. El plan consistía en hacer creer al público que estaba rodando una película sobre Hitchcock y el rodaje de Psicosis. Para ello se valió de un amplio equipo de maquilladores, diseñadores y estilistas, los cuales pusieron toda su habilidad al servicio de la causa para intentar encubrir a los principales ejecutores.
Fue el mismo Gervasi el que tuvo el honor de asestar el primer golpe, y lo hizo de manera certera, con una puñalada en el pecho. Sustituyó lo que en principio debía ser la trama principal de la película por un pseudo-melodrama romántico, dejando en un segundo (o tercer, o cuarto) plano toda la profundidad y la tensión que el tema prometía.
La segunda cuchillada corrió a cargo de Anthony Hopkins quien, asfixiado tras una gruesa capa de maquillaje, quiso hacernos creer que era el verdadero Hitchcock. Para pasar desapercibido, intentaba mostrar una y otra vez su perfil ya que, cuando no lo hacía, su gestualidad manierista y caricaturesca lo delataban. Sin embargo, una vez concluido el crimen, pareció arrepentirse y nos brindó una escena realmente genial y divertida a modo de reconciliación. Aunque no creo que este pequeño detalle  le deje libre de cargos.
Tras Hopkins, entraron en escena las dos jóvenes actrices, Jessica Biel y Scarlett Johansson, ésta última empujada por la primera. Ambas se dedicaron a pasear por el estudio luciendo tipito, de tal modo que los espectadores desviaran su atención de la trama que se estaba llevando a cabo.
Helen Mirren fue la más beneficiada. El plan había reservado para ella el papel principal. Debía llevar el mando de la película. Y parece que disfrutó con ello. Tal es así, que más de uno creyó estar viendo una película biográfica de la que fuera esposa y ayudante del famoso director. Fue éste un golpe lento, largo y tortuoso; como una soga alrededor del cuello que va dejando a la víctima poco a poco sin aliento.
Quizás, el menos implicado de la banda fuera James D´arcy. Su actuación como Anthony Perkins fue excelente. Incluso pareció estar tan agradecido por el papel como el mismísimo actor lo estuvo en su época. Aunque puede que solo fuera para disimular el plan que se estaba urdiendo a su alrededor.
Finalmente, al golpe de gracia estaba reservado al espectador: testigo, verdugo y víctima a la vez, el cual, sin darse cuenta, estaba contribuyendo con el dinero de su entrada a la financiación de tan enorme crimen contra la figura de uno de los mejores directores de la historia del cine, y a su propio asesinato…
No dejaron rastro alguno de la víctima. La escena del crimen quedó totalmente vacía. Sin embargo, no consiguieron llevar su plan a las máximas consecuencias, pues el recuerdo de Hitchcock sigue vivo en millones de cinéfilos, a los cuales les costará perdonar al clan de Gervasi haberles hecho perder una hora y media de su tiempo y, por supuesto, los siete Euros de la entrada.

P.D.: “A todo el mundo le gusta un buen crimen, mientras no sea la víctima”. (Alfred Hitchcock)